viernes, 26 de octubre de 2012

LOS SIGNOS DE LOS TIEMPOS


“El Evangelio de Hoy”: Lucas 12, 54-59

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo decía Jesús a la gente: "Cuando ven subir una nube por el poniente, dicen enseguida: "Chaparrón tenemos", y así sucede. Cuando sopla el sur dicen: "Va a hacer bochorno", y lo hace. ¡Hipócritas!: si saben interpretar el aspecto de la tierra y del cielo, ¿cómo no saben juzgar ustedes mismos lo que se debe hacer?
Cuando te diriges al tribunal con el que te pone pleito, haz lo posible por llegar a un acuerdo con él mientras van de camino; no sea que te arrastre ante el juez, y el juez te entregue al guardia, y el guardia te meta en la cárcel. Te digo que no saldrás de allí hasta que no pagues el último céntimo". Palabra del Señor.

Reflexión

¿Qué nos está revelando Dios en nuestro tiempo, en el presente? Lo que acontece hoy, la realidad que vivimos, ¿A qué  nos invita de parte de Dios? Leer los signos de los tiempos es saber discernir cómo nos habla Dios hoy. Interpretar los signos de los tiempos es actuar con sabiduría, descubrir la presencia de Dios presente en medio de nuestro pueblo en su dura tarea de avanzar hacia  la realización del proyecto de Dios que es su Reino. ¿Dónde y cómo está Dios hoy? Qué nos está diciendo?
 
Nuestra sociedad y nosotros en ella contabilizamos los avances de las ciencias y disfrutamos, hasta donde podemos, de la tecnología y de los grandes y pequeños descubrimientos que hacen que la vida sea más confortable. Sin embargo, ¿hasta dónde nos esforzamos para erradicar los grandes males que aportan dolor y sufrimientos a un porcentaje escandaloso entre los habitantes de nuestro mundo?  Las naciones que protagonizan la conducción del mundo y sus instituciones han dedicado millones y millones de recursos a la ciencia, a la exploración del espacio y ha logra inmensos avances en búsquedas. Eso está muy bien, para eso nos ha dotado Dios de inteligencia y de sentido trascendente. Lo que no podemos aceptar es que hasta hoy no se haya encontrado la fórmula para erradicar las vergonzantes desigualdades que se viven en nuestros pueblos: el hambre, la desnudez, las injusticias que galopan como si estuviésemos convencidos de que son realidades normales y naturales.
 
Desde hace siglos el Antiguo Testamento da testimonio de que el pueblo creyente afirmó que Dios escuchó el clamor de su pueblo y “bajó” para liberarlo. ¿Cómo leyó el pueblo de Dios ese signo de la sensibilidad de Dios en medio de su realidad dolorosa e indigna? A nosotros nos toca saber leer e interpretar los signos de la presencia liberadora de Dios hoy. No le dejemos esta tarea solo a los líderes de nuestras iglesias  ni a los grandes teólogos. Es una tarea de todos y todas. Aún estamos en camino, pongámonos de acuerdo para vivir como hermanos y hermanas. Así nos reveló Jesús nuestra existencia en Dios. Recordemos que: 1) ninguna realidad es fatal, irremediable ni definitiva. Dios actúa en la historia; 2) Los conflictos se dirimen al interior de las instancias, instituciones o realidades en las que acontecen, sin secretismos ni tapaderas irresponsables. Solo hay que hacer valer los criterios del Evangelio. 3) No podremos asumir realmente las enseñanzas de Jesús si no aprendemos a interpretar el momento presente y la mediación de la historia. Adelante!!!

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