sábado, 24 de marzo de 2018

HÁGASE EN MÍ SEGÚN TU PALABRA


“El Evangelio de Hoy”: Lc 1,26-38

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

A los seis meses, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María. El ángel, entrando en su presencia, dijo: "Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo." Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél. El ángel le dijo: "No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin." Y María dijo al ángel: "¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?" El ángel le contestó: "El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible." María contestó: "Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra." Y la dejó el ángel. Palabra del Señor.

Reflexión

Como mañana 25 de marzo será domingo, hoy celebramos la fiesta de la anunciación a María del nacimiento de Jesús. Recordamos también hoy el 35 aniversario del martirio de Monseñor Romero quien pronto será canonizado como San Romero de América. La presencia de Dios entre nosotros los humanos es tan, tan importante, que hasta tenemos una fiesta para celebrar el día de su anuncio. Dios “decidió” habitar en medio de la humanidad, inserto en una familia, en un pueblo y una cultura. Asume la condición humana en todas sus dimensiones para salvar a la humanidad desde dentro, desde abajo, desde el mismo corazón del mundo.  Para Dios nada es imposible nos recuerda el evangelio de la anunciación.

María es escogida por Dios para esta importantísima tarea de dejar crecer y nacer a Jesús. Y como mujer creyente que esperaba el cumplimiento de las promesas de Dios, María acepta el reto y asume el compromiso. Ella es una jovencita adolescente de Nazaret, una campesina de una aldea insignificante de Palestina es capaz de intuir la propuesta de Dios y responder con todo su ser a la misión cuyas dimensiones no alcanza a comprender del todo. Ante tantas situaciones indeseadas y deshumanizantes, ¿Cuáles anuncios escuchamos de parte de Dios en nuestra época? ¿Qué estamos anunciando nosotros hoy? Recordemos que Dios no anuncia condenas ni catástrofes sino salvación y presencia.

María se convierte en auténtica creyente, que espera que Dios realice sus promesas, se constituye en modelo y paradigma de creyente porque, como Abrahán, confía plenamente en la promesa de Dios y coloca todas sus posibilidades y cualidades al servicio de esta causa. Nosotros estamos invitados hoy por este evangelio, a descubrir el anuncio de Dios hoy. Qué es lo que Dios nos está anunciando hoy como salvación para  todo su pueblo. Dios nos llama, nos elige, nos propone, pero espera nuestra respuesta libre y voluntaria. Luchemos contra la desesperación, la indiferencia y el desinterés. Impliquémonos como María en los proyectos de Dios. Demos nosotros también nuestro sí a Dios.

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