sábado, 28 de marzo de 2015

Novenas a Nuestra Señora del Sagrado Corazón (Tercer día)

Motivación :

Seguimos rezaando esta novena a Nuestra Señora del Sagrado Corazón, (abogada de las causas difíciles y desesperadas) orando por las personas que atraviezan dificultades personales o familiares. La oración no es magia, expresa nuestra confianza en Dios y constituye un diálogo reposado con Dios. Pidamos la solución de los problemas de quienes se sienten impotentes. Que Nuestra Señora interceda por nuestras familias. Que Dio nos escuche y nos fortalezca para que vivamos todos los momentos de nuestra existencia confiando en el infinito amor que Dios nos tiene y creyendo en él. Que Dios nos libre de todo mal.

Cada día publicaré las oraciones a meditar. Vivamos nuestra fe y confiemos en la promesa de Jesú­s : « No tengan miedo, sepan que yo estaré con ustedes todos los días hasta el fin del mundo » Mt 28, 20.

Iniciemos consagrándonos al Corazón de Jesús :
Te saludamos admirable corazón de Jesús, te alabamos, te bendecimos, te glorificamos, te damos gracias, te ofrecemos nuestro corazón, te lo entregamos y consagramos. Recíbelo y poseelo entero. Purifícalo, ilumínalo y santifícalo, afín de que vivas y reines en él perpetuamente, amén.

Tercer día de la novena : A QUIEN SEGUISTE HASTA LA CRUZ. 

"De pie, junto a la cruz de Jesús, estaba su Madre". 
Nuestra Señora del Sagrado Corazón, esta cor­ta frase evangélica nos revela el extraordinario misterio de amor que te unía a tu Hijo.
Por amor fuiste fiel hasta el final, Tú quisiste seguir a Jesús por el camino del Calvario, para estar junto a El mientras, clavado sobre la cruz, ofrecía su vida para salvación del mundo.        
¿Quién podría expresar las angustias de tu co­razón maternal en aquel momento trágico? Sin embargo, cuando todo parecía derrumbarse a tu alrededor, permaneciste de pie. Madre Admira­ble, en ti el amor es más fuerte que la muerte: en la noche de la prueba tu amor no vaciló. Ante el corazón herido de tu Hijo te conviertes plena­mente en "Nuestra Señora del Sagrado Corazón".      
Fue también por amor que Dios quiso tu pre­sencia al pie de la cruz. Al escogerte como Madre, te invitó igualmente a participar en su obra de salvación. Es verdad que Cristo es e] único Salva­dor y Mediador, y sólo El reconcilia al hombre con Dios.    
Acaso, ¿no convenía que, en la nueva crea­ción, la Nueva Eva estuviera presente al pie del árbol de la vida, asociada al Nuevo Adán, entre­gando con El, al Pueblo de la Nueva Alianza, los frutos de la gracia y del perdón?        
El Señor te escogió para que desempeñaras este papel único y, por eso, en ese momento so­lemne, te señaló como la mujer por excelencia, la Madre de todos los vivientes: "Mujer, he ahí a tu Hijo... ".  
Acuérdate, Nuestra Señora del Sagrado Cora­zón, que te convertiste en Madre Nuestra al pie de la Cruz! No te alejes de nosotros cuando su­frimos, Ayúdanos a mantener la confianza pase lo que pase. Ayúdanos a mantenernos fuertes y animados en la prueba para que aprendamos co­mo tú a "completar en nosotros lo que falta a la Pasión de Cristo, en pro de su Cuerpo que es la Iglesia" (Col, 1, 25).
Amén.

ORACIÓN
A NUESTRA SEÑORA DEL SAGRADO CORAZÓN           

ACUÉRDATE, Nuestra Señora del Sagrado Corazón, de las maravillas que Dios hizo en ti. Te escogió como Madre de su Hijo, a quien seguiste hasta la cruz. Te glorificó con El, escuchando con agrado tus plegarias por todos los hombres.        

Con más confianza en el amor del Señor y en tu intercesión, venimos contigo a las fuentes de su corazón, de donde brotan para la vida del mundo la esperanza y el perdón, la fidelidad y la salvación ...      

Nuestra Señora del Sagrado Corazón, tú conoces nuestras necesidades: habla al Señor por nosotros y por todos los hombres. Ayúdanos a vivir en su amor; para eso, alcánzanos las gracias que le pedimos y las que nos son necesarias, Tu petición de Madre es poderosa: que Dios responda a nuestra esperanza,
Amén.          
NUESTRA SEÑORA DEL SAGRADO CORAZÓN, RUEGA POR NOSOTROS


Para terminar recemos un Padre Nuestro y una ave María y luego pidamos la bendición de Dios : Que el Dios de la Vida nos bendiga en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

"AL VER LO QUE HABÍA HECHO, MUCHOS CREYERON EN ÉL"

El Evangelio de hoy: Jn 11,45-47
Lectura del santo evangelio según san Juan:
En aquél tiempo, muchos judíos que habían venido a casa de María, al ver lo que había hecho Jesús, creyeron en él. Pero algunos acudieron a los fariseos y les contaron lo que había hecho Jesús. 
Los sumos sacerdotes y los fariseos convocaron el Sanedrín y dijeron: «¿Qué hacemos? Este hombre hace muchos signos. Si lo dejamos seguir, todos creerán en él, y vendrán los romanos y nos destruirán el lugar santo y la nación.» 
Uno de ellos, Caifás, que era sumo sacerdote aquel año, les dijo: «Ustedes no entienden ni palabra; no comprenden que les conviene que uno muera por el pueblo, y que no perezca la nación entera.» 
Esto no lo dijo por propio impulso, sino que, por ser sumo sacerdote aquel año, habló proféticamente, anunciando que Jesús iba a morir por la nación; y no sólo por la nación, sino también para reunir a los hijos de Dios dispersos. Y aquel día decidieron darle muerte. Por eso Jesús ya no andaba públicamente con los judíos, sino que se retiró a la región vecina al desierto, a una ciudad llamada Efraín, y pasaba allí el tiempo con los discípulos. Se acercaba la Pascua de los judíos, y muchos de aquella región subían a Jerusalén, antes de la Pascua, para purificarse.
Buscaban a Jesús y, estando en el templo, se preguntaban: «¿Qué les parece? ¿No vendrá a la fiesta?» 
Los sumos sacerdotes y fariseos habían mandado que el que se enterase de dónde estaba les avisara para prenderlo.
Palabra del Señor

Reflexión
El marco de referencia del texto evangélico de Juan es Betania, donde Jesús encuentra a Marta y María acongojadas por la muerte de su hermano Lázaro, a quien el Señor vuelve a la vida. Ese mismo acontecimiento indica las posturas encontradas ante Jesús, quien es aceptado y rechazado. La oposición creciente a su persona y su mensaje amenazan su vida. El significado de la muerte del Señor por amor y fidelidad está desarrollado en estos días últimos de la cuaresma.

Hemos hecho un recorrido casi de cuarenta días, que darán paso al Triduo Pascual el jueves santo. La vida, pasión, muerte y resurrección de nuestro Señor Jesucristo es un acontecimiento que permanece no solo en la memoria de sus seguidores, sino también en la realidad del mundo, marcado por los binomios pecado-gracia, muerte-vida, fracaso-triunfo. 

Los acontecimientos de vida que generará la entrega del Señor por amor obliga a tomar partido, porque el hecho narrado toca la realidad de nuestro mundo actual, con sus marcas de pecado, muerte y fracaso. Un mundo ansioso de vida, gracia y plenitud. Desde el proyecto de Jesús, al que se oponen los poderes de este mundo, corresponde a sus seguidores continuar la obra que él ha comenzado. No hay vuelta atrás. Ya no podemos seguir rezando y esperando para que el Señor cambie las cosas. 

Nos corresponde creer en él y trabajar con paciencia y perseverancia en nuestra realidad, considerando que si todavía hay muchos que deben ser bajados de la cruz, deben haber más que estén dispuestos a asumir la causa de Jesús, que es la causa de la vida, de la fraternidad, de la entrega generosa para reconstruir este mundo roto.

viernes, 27 de marzo de 2015

ESCUCHEMOS A JESUS

 “El Evangelio de Hoy”: Jn 10,31-42

Lectura del santo evangelio según san Juan:

En aquel tiempo, los judíos agarraron piedras para apedrear a Jesús. Él les replicó: "Les he hecho ver muchas obras buenas por encargo de mi Padre: ¿por cuál de ellas me apedrean?" Los judíos le contestaron: "No te apedreamos por una obra buena, sino por una blasfemia: porque tú, siendo un hombre, te haces Dios." Jesús les replicó: "¿No está escrito en su ley: "Yo les digo: Son dioses"? Si la Escritura llama dioses a aquellos a quienes vino la palabra de Dios (y no puede fallar la Escritura), a quien el Padre consagró y envió al mundo, ¿dicen ustedes que blasfema porque dice que es hijo de Dios? Si no hago las obras de mi Padre, no me crean, pero si las hago, aunque no me crean a mí, crean a las obras, para que comprendan y sepan que el Padre está en mí, y yo en el Padre."
Intentaron de nuevo detenerlo, pero se les escabulló de las manos. Se marchó de nuevo al otro lado del Jordán, al lugar donde antes había bautizado Juan, y se quedó allí. Muchos acudieron a él y decían: "Juan no hizo ningún signo; pero todo lo que Juan dijo de éste era verdad." Y muchos creyeron en él allí. Palabra del Señor.


Reflexión

Hoy nos toca a nosotros descubrir las señales que nos indican la presencia de Dios en el mundo, sanando y salvando a su pueblo. Es nuestra misión, también el mostrar estas señales a través nuestra acogida a su palabra que nos reenvía a servirle a nuestros hermanos y hermanas más necesitados y necesitadas. No es una misión fácil ni espontanea, hay que decidirse a seguir a Jesús de manera consciente y abierta. Jesús se da cuenta de que sus conciudadanos viven la experiencia de fe como una realidad inmanente, individual, sin compromiso histórico. Jesús mueve el piso de la gente, pero la gente siente rabia contra él. Por eso no encuentran otra salida que apedrearlo y acabar con su vida. Eso es propio de quienes se encierran en sí mismos y no  escuchan a los demás y a Dios.


De ahí el llamado de Jesús a la conversión, al reconocimiento del amor y la fidelidad al Dios vivo. Vivir en fidelidad a Dios es colocarse en contravía del mundo y, muchas veces, de la propia religión. La Cuaresma, al ser un tiempo de encuentro con Dios y de revisión profunda, nos exige nuevas actitudes en el creer, en el vivir y en el compromiso por la transformación del mundo y de la propia Iglesia. No desperdiciemos esta Cuaresma, como tantas que anteriormente hemos vivido sin pena ni gloria. Dejémonos  llenar por el Espíritu para poder atravesar las tentaciones de la realidad actual sin caer en la comodidad y la idolatría de lo fácil.