viernes, 28 de noviembre de 2014

DIOS REALIZA SIGNOS DE SALVACIÓN

 “El Evangelio de Hoy” Lc 21, 29-33

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo puso Jesús una comparación a sus discípulos: "Fíjense en la higuera o en cualquier árbol: cuando echan brotes, les basta verlos para saber que la primavera está cerca. Pues cuando vean que suceden estas cosas, sepan que está cerca el Reino de Dios. Les aseguro que, antes que pase esta generación, todo eso se cumplirá. El cielo y la tierra pasarán, mis palabras no pasarán". Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Estamos casi terminando de leer el capítulo 21 del evangelio de San Lucas. En tiempos de persecución de la Iglesia, el evangelista utiliza un lenguaje apocalíptico para anunciar la esperanza de que termine el sufrimiento. La primavera del Reino de Dios se acerca, ya de los arboles comienzan a salir pequeños brotes. Nos falta saber ver claramente las acciones que Dios realiza para cumplir su promesa. Si no somos capaces de leer los signos de nuestro tiempo en los que Dios nos muestra su amor y su presencia, no estaremos aptos para reconocerlo y dejarnos salvar por él. Recordando los signos que Jesús realiza en Galilea y por donde quiera que pasa, estaremos listos para reconocer los signos que él nos muestra hoy: signos de salud, fraternidad, justicia. Hoy somos llamados a realizar esos mismos signos dadores de vida en nuestras comunidades.

jueves, 27 de noviembre de 2014

SE ACERCA SU LIBERACIÓN

 “El Evangelio de Hoy”: Lc 21, 20-28

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: "Cuando vean a Jerusalén sitiada por ejércitos, sepan que está cerca su destrucción. Entonces los que estén en Judea, que huyan a la sierra; los que estén en la ciudad, que se alejen; los que estén en el campo, que no entren en la ciudad; porque serán días de venganza en que se cumplirá todo lo que está escrito. ¡Ay de las que estén encinta o criando en aquellos días! Porque habrá angustia tremenda en esta tierra y un castigo para este pueblo.
Caerán a filo de espada, los llevarán cautivos a todas las naciones, Jerusalén será pisoteada por los gentiles, hasta que a los gentiles les llegue su hora. Habrá signos en el sol y la luna y las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, enloquecidas por el estruendo del mar y el oleaje. Los hombres quedarán sin aliento por el miedo y la ansiedad ante lo que se le viene encima al mundo, pues las potencias del cielo temblarán. Entonces verán al Hijo del hombre venir en una nube con gran poder y gloria. Cuando empiece a suceder esto, levántense, alcen la cabeza; se acerca su liberación". Palabra del Señor.

Reflexión


El lenguaje apocalíptico es utilizado por los evangelistas para anunciar la esperanza frente a la feroz persecución que viven los cristianos de su tiempo. A diferencia de otros grupos religiosos, que estaban atados a territorios, a las ciudades, a las edificaciones y a las instituciones, el cristianismo es capaz de recrearse en cada lugar y cultura. No depende de una raza o de unos edificios, sino que viaja como palabra de vida en el corazón de los creyentes. Mientras las potencias mundanas se turnan para imponer sus políticas y arrasar con los pueblos que se les resisten, el cristianismo busca que quienes lo acogen sepan traducirlo en gestos cotidianos y no sólo en documentos, consignas o ritos muertos. Mientras que los tiempos de crisis significan el final de una época, de una cultura, de una nación, por el contrario la crisis es el elemento en el que el cristianismo se fortalece. En  los momentos difíciles que Jesús nos pide dar testimonio de fe. Porque creemos y esperamos en Jesús, levantamos, confiados la cabeza y continuamos hacia adelante seguros de que Jesús es nuestra salvación, pase lo que pase. 

miércoles, 26 de noviembre de 2014

PERSEVERANCIA

 “El Evangelio de Hoy”: Lc 21, 12-19

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: "Les echarán mano, los perseguirán, estregándolos a los tribunales y a la cárcel, y los harán comparecer ante reyes y gobernadores por causa de mi nombre: así tendrán ocasión de dar testimonio. Hagan propósito de no preparar su defensa, porque yo les daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario de ustedes. Y hasta sus padres, y parientes, y hermanos, y amigos los traicionarán, y matarán a algunos de ustedes, y todos los odiarán por causa de mi nombre. Pero ni un cabello de su cabeza perecerá; con su perseverancia salvarán sus vidas". Palabra del Señor.

Reflexión

Jesús y su grupo se encuentran muchos enemigos pues sus palabras y sus gestos ponen en evidencia las injusticias y las mentiras de los actores poderosos locales con sus instituciones y de los invasores imperiales que le dirigen desde Roma. San Lucas nos recuerda que ese riesgo es un elemento constitutivo del evangelio. No se puede pretender cambiar el mundo, sin que al mismo tiempo ese mundo reacciones defendiéndose, resistiendo y luchando por permanecer vigente. Vivir la verdad, buscar esta verdad dignificante y humanizante, choca frontalmente contra una clase social poderosa que se alimenta de las injusticias y de los abusos contra todo un pueblo. La respuesta de la institución es radical y genocida: odio, persecución, encarcelamiento y muerte.


El mérito del cristianismo, en sus primeros siglos de existencia, fue el de servir de levadura que transformó la situación de millones de personas marginadas; el gran riesgo que corrió fue el de asimilarse a la cultura dominante y terminar siendo parte de lo que quería cambiar. Una buena alternativa para el cristianismo es dejar que Jesús nos dé nuevamente la prudencia y la elocuencia de su Palabra. Volver una y otra vez a la fuente, vivir la perseverancia de manera serena como quienes vivimos en Cristo para siempre. El asunto es que no siempre creemos en las Palabras y en las prácticas de Jesús y terminamos convirtiéndonos nosotros a la cultura y a la práctica de nuestra sociedad en vez de buscar cambiar esa cultura de muerte y esa práctica injusta de nuestra sociedad. Cuando peor nos sintamos recordemos estas palabras del Señor: “Pero ni un cabello de su cabeza perecerá; con su perseverancia salvarán sus vidas".