martes, 2 de octubre de 2018

NO VIOLENCIA Y PLURALIDAD


“El Evangelio de Hoy”: Lc 9, 51-56

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

Cuando se iba cumpliendo el tiempo de ser llevado al cielo, Jesús tomó la decisión de ir a Jerusalén. Y envió mensajeros por delante. De camino, entraron en una aldea de Samaria para prepararle alojamiento. Pero no lo recibieron, porque se dirigía a Jerusalén. Al ver esto, Santiago y Juan, discípulos suyos, le preguntaron: "Señor, ¿quieres que mandemos bajar fuego del cielo que acabe con ellos?" Él se volvió y les regañó. Y se marcharon a otra aldea. Palabra del Señor.

Reflexión.

El Evangelio de Hoy nos presenta a Jesús en camino hacia Jerusalén. La  teología del evangelio según San Lucas nos lleva de Galilea a Jerusalén y de Jerusalén a la eternidad pasando por el tiempo de la Iglesia, tiempo de acogida de la Buena Noticia y de testimoniar la fe.  Jesús aprovecha el viaje, la vida, para instruir a sus seguidores. Les enseña la Buena Noticia como una propuesta salvífica libremente acogida o rechazada por quienes la reciben. En su largo camino hacia Jerusalén van pasando por los pueblos y pidiendo posada.  A los samaritanos les molesta que se dirijan a Jerusalén y por eso deciden negarles hospedaje. Juan y Santiago, molestos por la actitud poco acogedora en aquel pueblo, reaccionan con violencia, invocando poderes superiores para que acaben con quienes se negaron a acogerles.

Consultan a Jesús sobre sus intenciones, pero él les reprende, enseñándoles que la violencia, que tiende a destruir a las personas que piensan o actúan de modo diferente, no forma parte de su Buena Noticia. Somos dados a buscar privilegios ante las dificultades. A nosotros nos corresponde, como comunidad creyente, seguir decididamente a Jesús, en actitud abierta, comprensiva y dialogante con quienes piensan diferente, forman parte de culturas diferentes y hasta carentes de hospitalidad. Como Iglesia no siempre hemos tenido en cuenta esta enseñanza de Jesús. En nuestra historia eclesial tenemos episodios vergonzantes, pero seguimos en camino y contamos con la compañía de Jesús, con su amor misericordioso. Avancemos con el corazón y la mente puestos en Jesús y su práctica, así viviremos en fidelidad evangélica. 

lunes, 1 de octubre de 2018

SERVIR ES LO IMPORTANTE


“El Evangelio de Hoy”: Lc 9, 46-50

Lectura del santo evangelio según san Lucas

En aquel tiempo, los discípulos se pusieron a discutir quién era el más importante. Jesús, adivinando lo que pensaban, cogió de la mano a un niño, lo puso a su lado y les dijo: "El que acoge a este niño en mi nombre me acoge a mí; y el que me acoge a mí acoge al que me ha enviado. El más pequeño de ustedes es el más importante."
Juan tomó la palabra y dijo: "Maestro, hemos visto a uno que echaba demonios en tu nombre y, como no es de los nuestros, se lo hemos querido impedir." Jesús le respondió: "No se lo impidan; el que no está contra ustedes, está a su favor."  Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Hoy es la fiesta de Santa Teresa del Niño Jesús. El evangelio de Hoy nos recuerda los conflictos entre los discípulos sobre la grandeza de cada uno y  los puestos de importancia. Jesús siempre les bajaba los zumos recordándole que entre hermanos y hermanas, el importante es el que sirve a los demás sin buscar grandezas. Eso es lo que podemos hacer en nombre de Jesús y siempre estará bien: Hacer el bien, liberar a los otros con nuestro servicio oportuno y efectivo. La autoridad no debe entenderse como dominación, sino como servicio. El hacerse como un niño supone renunciar a las seguridades que da el prestigio, para asumir la gratuidad del servicio y la alegría de vivir.

Nada que esté mal hecho, que maltrate la vida de alguien, que desanime, enferme, mate o disminuya la vida de la creación de Dios podrá justificarse bajo el nombre de Jesús. Lo que nos justificará ante la historia y ante Dios es nuestro aporte a la vida, nuestro servicio a la vida concreta de las personas con las que convivimos. Que hoy y siempre nos dejemos inspirar por Jesús y su práctica. No impidamos lo bueno, lo constructivo, lo que anima a las personas… todo lo contrario, descubramos la presencia de Dios salvando y acompañando a su pueblo a través de quienes viven sirviendo a los demás. ¿Qué puedes hacer tú hoy como muestra de que estamos con Jesús?

lunes, 17 de septiembre de 2018

JESÚS SE ADMIRÓ DE ÉL


“El Evangelio de Hoy”: Lc7,1-10

Lectura del santo Evangelio según san Lucas.

En aquel tiempo, cuando terminó Jesús de hablar a la gente, entró en Cafarnaún. Un centurión tenía enfermo, a punto de morir, a un criado a quien estimaba mucho. Al oír hablar de Jesús, le envió unos ancianos de los judíos, para rogarle que fuera a curar a su criado. Ellos, presentándose a Jesús, le rogaban encarecidamente: "Merece que se lo concedas, porque tiene afecto a nuestro pueblo y nos ha construido la sinagoga." Jesús se fue con ellos. No estaba lejos de la casa, cuando el centurión le envió unos amigos a decirle: "Señor, no te molestes; no soy yo quién para que entres bajo mi techo; por eso tampoco me creí digno de venir personalmente. Dilo de palabra, y mi criado quedará sano. Porque yo también vivo bajo disciplina y tengo soldados a mis órdenes, y le digo a uno: "Ve", y va; al otro: "Ven", y viene; y a mi criado: "Haz esto", y lo hace." Al oír esto, Jesús se admiró de él y, volviéndose a la gente que lo seguía, dijo: "Les digo que ni en Israel he encontrado tanta fe." Y al volver a casa, los enviados encontraron al siervo sanoPalara del Señor.

REFLEXIÓN

El evangelio de hoy tiene como trasfondo la situación de un oficial romano que desea que uno de sus servidores recupere la salud. Sabemos que los soldados romanos no eran bien vistos debido a que estaba al servicio del Imperio. El relato justifica la sanación del sirviente de un romano porque: “ama nuestro pueblo”, “nos ha construido una sinagoga”, “no soy digno de que te acerques”. Nótese que Jesús nunca se encuentra con el centurión y, sin embargo, alaba la fe de un extranjero. Era uno más de los marginados por ser soldado romano.

Jesús bien podría haber cedido ante los prejuicios contra los romanos y no sanar al siervo del centurión, pero logró ver a la persona por encima de los intereses. Un verdadero cristiano sabe discernir para ver a la persona por encima de los prejuicios. Servir desinteresadamente a los necesitados nos lleva a vivir nuestra misión como la vivió Jesús, aportando el bien, la mejoría y la salud completa. Nunca rechazar y siempre intentar hacer algo a favor de la vida nos ayudará a vivir nuestro seguimiento de Jesús.