martes, 19 de agosto de 2014

"CRÉANME"

 “El Evangelio de Hoy”: Mt 19, 23-30

Lectura del santo evangelio según san Mateo:

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: "Créanme; difícilmente entrará un rico en el Reino de los cielos. Lo repito: Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el Reino de los cielos". Al oírlo, los discípulos dijeron espantados: "Entonces, ¿quién puede salvarse?" Jesús se les quedó mirando y les dijo: "Para los hombres es imposible; pero Dios lo puede todo". Entonces le dijo Pedro: "Pues nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido; ¿qué nos va a tocar?" Jesús les dijo: "Créanme, cuando llegue la renovación, y el Hijo del hombre se siente en el trono de su gloria, también ustedes, los que me han seguido, se sentarán en doce tronos para regir a las doce tribus de Israel. El que por mí deja casa, hermanos o hermanas, padre y madre, mujer, hijos o tierras, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna. Muchos primeros serán últimos, y muchos últimos serán primeros".  Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Continuamos leyendo el capítulo 18 del evangelio según San Mateo que iniciamos ayer. Encontramos en este texto una síntesis de la enseñanza de Jesús sobre el uso que le damos a los bienes materiales. El centro indiscutible lo debe ocupar Dios en la vida de los que creemos en él, y no los bienes pasajeros. Al hablar de lo ricos Jesús contrapone el apego  total a los bienes a la utilización de de los recursos libremente, viviendo en libertad toda relación con los bienes materiales, sabiéndolos utilizar, pero también sabiendo renunciar a ellos cuando caemos en sus cárceles de dominación y sometimiento. Jesús dice no al acaparamiento, a la codicia, a la explotación, para poder valorar a Dios y saber depositar en él nuestra confianza. El problema es que nos dejamos llenar los ojos con el poder que nos proporciona el dinero y los bienes en general. ¿A qué deberíamos renunciar hoy los discípulos y discípulas de Jesús? 

lunes, 18 de agosto de 2014

SI QUIERES LLEGAR AL FINAL

 “El Evangelio de Hoy”: Mateo 19, 16-22  
Lectura del Santo evangelio según san Mateo

En aquel tiempo se acercó uno a Jesús y le preguntó: "¿Maestro, ¿qué tengo que hacer de bueno para obtener la vida eterna? Jesús le contestó: "¿Por qué me preguntas qué es bueno? Uno solo es Bueno. Mira, si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos". El le preguntó: "¿Cuáles?". Jesús le contestó: "No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre, y ama a tu prójimo como a ti mismo". El muchacho le dijo: "Todo eso lo he cumplido. ¿Qué me falta?". Jesús le contestó: "Si quieres llegar hasta el final, vende lo que tienes, da el dinero a los pobres, así tendrás un tesoro en el cielo, y luego vente conmigo". Al oír esto, el joven se fue triste, porque era rico. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Es que no se trata de cumplimientos sino de seguimiento de Jesús y de su mensaje. Ya vemos lo que pasa con este rico: hasta el momento había cumplido los principales mandamientos. Sin embargo no se sentía seguro y continúa buscando. Así se encuentra frente a Jesús quien le invita a iniciar un proceso de seguimiento que lo llevaría a poner toda su confianza en Dios y a despojarse de lo que para él constituía su seguridad. Pero, “al oírlo, el joven se fue triste, porque era muy rico”. No hay manera de acceder a la vida eterna sin compartir con los pobres para enriquecerse con los valores del Reino. La propuesta del Reino anunciada por Jesús pasa siempre por el amor misericordioso, el amor real y comprometido que debe verificarse con actos de desprendimiento hacia los más pobres. Así se apuesta a favor de la dignidad humana. Estaremos viviendo los mandamientos de la ley de Dios cuando nos dispongamos a amar y servir. 

viernes, 15 de agosto de 2014

LA ASUNCIÓN DE LA VIRGEN MARÍA

 “El evangelio de Hoy”: Lc 1,39-56

Lectura del Santo evangelio según San Lucas.

En aquellos días, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías y saludo a Isabel. En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito: "¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá."
María dijo: "Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia -como lo había prometido a nuestros padres- en favor de Abrahán y su descendencia para siempre." María se quedó con Isabel unos tres meses y después volvió a su casa. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

En el evangelio de Hoy, Fiesta de la Asunción,  el canto de alegría de María se hace nuestro canto. Tenemos pocos datos sobre María en los evangelios pero este cántico puesto en sus labios por San Lucas, recoge el auténtico sentir de María, sus sentimientos más profundos ante la presencia salvadora de Dios en su vida. Es un cántico de alabanza. Esa es la respuesta de María ante la acción de Dios. Alabar y dar gracias. No se siente grande ni importante por ella misma, sino por lo que Dios está haciendo a través de ella. "Proclama mi alma la grandeza del Señor". María goza de esa vida en plenitud. Su fe la hizo vivir ya en su vida la vida nueva de Dios. Antes del nacimiento de su Hijo. Ya María estaba tan llena de fe que confiaba totalmente en la promesa de Dios.

Hoy María anima nuestra esperanza y nuestro compromiso para transformar este mundo, para hacerlo más como Dios quiere: un lugar de fraternidad, donde todos tengamos un puesto en la mesa que nos ha preparado Dios. Pero en este día María anima sobre todo nuestra alabanza y acción de gracias. María nos invita a mirar a la realidad con ojos nuevos y descubrir la presencia de Dios, quizá en embrión, pero ya presente, a nuestro alrededor. María nos invita a cantar con gozo y proclamar, con ella, las grandezas del Señor. La fuerza espiritual del Magnífica, desde nuestra realidad de desigualdades, injusticias y pobrezas,  está en hacernos ver que la búsqueda de la justicia tiene que ser colocada en el contexto de la gratuidad del amor de Dios. Cómo María, proclamemos con alegría que Dios nos acompaña y anima nuestra marcha hacia la realización en Él.