sábado, 30 de marzo de 2019

HUMILDES ANTE DIOS Y LOS DEMÁS


“El Evangelio de Hoy”: Lc 18, 9-14

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo, a algunos que, teniéndose por justos, se sentían seguros de sí mismos y despreciaban a los demás, dijo Jesús esta parábola: "Dos hombres subieron al templo a orar. Uno era fariseo; el otro, un publicano. El fariseo, erguido, oraba así en su interior: "¡Oh Dios!, te doy gracias, porque no soy como los demás: ladrones, injustos, adúlteros; ni como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todo lo que tengo." El publicano, en cambio, se quedó atrás y no se atrevía ni a levantar los ojos al cielo; sólo se golpeaba el pecho, diciendo: "¡Oh Dios!, ten compasión de este pecador." Les digo que éste bajó a su casa justificado, y aquél no. Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

La condición de creyente no debe llevarnos a la soberbia, al orgullo o al desprecio de nadie, todo lo contrario, si nos sabemos beneficiados de la gracia de Dios tenderemos a poner estos dones al servicio de nuestros semejantes. Será un error sentirnos justificados o salvados a causa de nuestras prácticas religiosas, por el cumplimiento formal de las exigencias de nuestras religiones e Iglesias. Eso es fariseísmo y su característica más conocida es la de hablar de una manera y actuar de otra.

Esta característica está presente en la mayoría de nosotros los cristianos. Lo que Dios quiere y nos pide es una actitud humilde y servidora, que no tema reconocerse pecadora y que viva como una gracia el amor y el perdón de Dios. El desprecio de los otros nos aleja de Dios. No hay propietarios privados de la verdad ni de la moral. Vivamos nuestra fe cristiana con modestia, aprendamos de las otras personas y comprometámonos con los más necesitados. Buen fin de semana enraizados en la palabra de Dios.

jueves, 28 de marzo de 2019

DISCERNIMIENTO CRÍTICO


“El Evangelio de Hoy”: Lc 11,14-23

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo, Jesús estaba echando un demonio que era mudo y, apenas salió el demonio, habló el mudo. La multitud se quedó admirada, pero algunos de ellos dijeron: "Si echa los demonios es por arte de Belzebú, el príncipe de los demonios."
Otros, para ponerlo a prueba, le pedían un signo en el cielo. Él, leyendo sus pensamientos, les dijo: "Todo reino en guerra civil va a la ruina y se derrumba casa tras casa. Si también Satanás está en guerra civil, ¿cómo mantendrá su reino? Ustedes dicen que yo echo los demonios con el poder de Belzebú; y, si yo echo los demonios con el poder de Belzebú, sus hijos, ¿por arte de quién los echan? Por eso, ellos mismos serán sus jueces. Pero, si yo echo los demonios con el dedo de Dios, entonces es que el reino de Dios ha llegado a ustedes. Cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su palacio, sus bienes están seguros. Pero, si otro más fuerte lo asalta y lo vence, le quita las armas de que se fiaba y reparte el botín. El que no está conmigo está contra mí; el que no recoge conmigo desparrama." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Jesús combate el mal y lucha a favor del bien y de la salvación, con las armas del amor, con el dedo de Dios. Hemos llegado a un momento tal de crítica y sospecha que hasta el bien lo vemos como mal. Esta desconfianza nos impide ver los acontecimientos positivos que Dios puede estar realizando, a través de personas concretas, a favor de nuestras comunidades. Es deseable una conciencia crítica que nos ayude a valorar las cosas y los hechos en su justa dimensión, pero tenemos que ser positivos y saber reconocer lo que está bien e incluso, ponernos a trabajar por el bien nuestro y el de nuestros hermanos.

“No hay peor ciego que el que no quiere ver”. Los prejuicios, de cualquier tipo, nos inhabilitan para ver y reconocer las acciones salvadoras de Dios en la vida de las personas, en la propia y en la historia. Somos invitados, bajo toda nuestra libertad, a reconocer lo que Dios ha hecho en nosotros, darle gracias por su presencia en nuestras vidas y asociarnos a él en la lucha por el bien, la fraternidad, la justicia, la solidaridad, la paz y la seguridad que tanto deseamos.

miércoles, 27 de marzo de 2019

LA PLENITUD ES EL AMOR


“El Evangelio de Hoy”: Mt 5,17-19

Lectura del santo evangelio según san Mateo:

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "No crean que he venido a abolir la Ley y los profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud. Les aseguro que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la Ley. El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes, y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos. Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos." Palabra del Señor.
        
REFLEXIÓN

Es fácil llegar a la conclusión contraria al leer muchos textos de los evangelios que nos presentan a Jesús criticando la ley. Pero no, Jesús no está en contra de la ley, él es quien la vive totalmente haciendo la voluntad de Dios y viviendo su misión sin importarle las consecuencias. La práctica de Jesús no suprime la ley, pero si la saca de su círculo reducido y desencarnado de la formalidad vacía y la lleva a su plenitud: “No he venido a abolir, sino a dar plenitud”.

Siendo coherente y consecuente, en sus palabras y en sus obras, con las enseñanzas más auténticas de la ley, Jesús la lleva a su plenitud. En la ley, vivida y cumplida fielmente y en su espíritu original, yendo más allá de su mera formulación y dejando atrás la forma para vivir el fondo, encuentra Jesús un camino de vida. Nosotros y nuestras comunidades también estamos llamados a encontrar la manera de vivir plenamente la ley del amor para poder realizarnos como personas.

martes, 26 de marzo de 2019

VIVIR PERDONANDO


«El Evangelio de Hoy» ` : Mt 18,21-35

Lectura del santo evangelio según san Mateo:

En aquel tiempo, se adelantó Pedro y preguntó a Jesús: "Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces le tengo que perdonar? ¿Hasta siete veces?"
Jesús le contesta: "No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. Y a propósito de esto, el reino de los cielos se parece a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus empleados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así. El empleado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo: "Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré todo." El señor tuvo lástima de aquel empleado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda.
Pero, al salir, el empleado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, agarrándolo, lo estrangulaba, diciendo: "Págame lo que me debes." El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba, diciendo: "Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré." Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía. Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo: "¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo pediste. ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?" Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda. Lo mismo hará con vosotros mi Padre del cielo, si cada cual no perdona de corazón a su hermano." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Muchos la llaman la «parábola del siervo sin entrañas», porque trata de un hombre que, habiendo sido perdonado por el rey de una deuda imposible de pagar, es incapaz de perdonar a su vez a un compañero que le debe una pequeña cantidad. Por un momento, parecía que podía haber comenzado una era nueva de comprensión y mutuo perdón. Pero al final la compasión queda anulada por todos. Ni el siervo, ni sus compañeros, ni siquiera el rey escuchan la llamada del perdón. Éste ha hecho un gesto inicial, pero tampoco sabe perdonar «setenta veces siete».

A veces pensamos ingenuamente que el mundo sería más humano si todo estuviera regido por el orden, la estricta justicia y el castigo de los que actúan mal. Pero ¿Qué sería una sociedad donde quedara suprimido de raíz el perdón? ¿Qué sería de nosotros si Dios no supiera perdonar? La negación del perdón nos parece la reacción más normal y hasta la más digna ante la ofensa, la humillación o la injusticia, la corrupción. Pero eso no humaniza a nadie. Una pareja sin mutua comprensión se destruye; una familia sin perdón es un infierno. Una sociedad sin compasión es inhumana. A todos nos parece que el siervo perdonado por el rey «debía» perdonar a su compañero. Es lo menos que se le puede exigir. Pero entonces, ¿no es el perdón lo menos que se puede esperar de quien vive del perdón y la misericordia de Dios? Nosotros hablamos del perdón como un gesto admirable y heroico. Para Jesús era lo más normal. Necesitamos urgentemente testigos de Jesús, que anuncien con palabra firme su Evangelio y que contagien con corazón humilde su paz. Creyentes que vivan perdonando y curando al estilo de Jesús.

sábado, 23 de marzo de 2019

ESTAMOS CERCA O LEJOS DE NUESTRO PADRE


El Evangelio de hoy: "Lc 15,1-3.11-32:

Lectura del santo evangelio según san Lucas:          


En aquel tiempo, solían acercarse a Jesús todos los publicanos y los pecadores a escucharle. Y los fariseos y los escribas murmuraban entre ellos: «Ése acoge a los pecadores y come con ellos.»
Jesús les dijo esta parábola: «Un hombre tenía dos hijos; el menor de ellos dijo a su padre: "Padre, dame la parte que me toca de la fortuna." El padre les repartió los bienes. No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, emigró a un país lejano, y allí derrochó su fortuna viviendo perdidamente. Cuando lo había gastado todo, vino por aquella tierra un hambre terrible, y empezó él a pasar necesidad. Fue entonces y tanto le insistió a un habitante de aquel país que lo mandó a sus campos a guardar cerdos. Le entraban ganas de saciarse de las algarrobas que comían los cerdos; y nadie le daba de comer. Recapacitando entonces, se dijo: "Cuántos jornaleros de mi padre tienen abundancia de pan, mientras yo aquí me muero de hambre. Me pondré en camino adonde está mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros." Se puso en camino adonde estaba su padre; cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió; y, echando a correr, se le echó al cuello y se puso a besarlo. Su hijo le dijo: "Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo." Pero el padre dijo a sus criados: "Saquen en seguida el mejor traje y vístanlo; pónganle un anillo en la mano y sandalias en los pies; traigan el ternero cebado y mátenlo; celebremos un banquete, porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado." Y empezaron el banquete. Su hijo mayor estaba en el campo. Cuando al volver se acercaba a la casa, oyó la música y el baile, y llamando a uno de los mozos, le preguntó qué pasaba. Éste le contestó: "Ha vuelto tu hermano; y tu padre ha matado el ternero cebado, porque lo ha recobrado con salud." Él se indignó y se negaba a entrar; pero su padre salió e intentaba persuadirlo. Y él replicó a su padre: "Mira: en tantos años como te sirvo, sin desobedecer nunca una orden tuya, a mí nunca me has dado un cabrito para tener un banquete con mis amigos; y cuando ha venido ese hijo tuyo que se ha comido tus bienes con malas mujeres, le matas el ternero cebado." El padre le dijo: "Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo: deberías alegrarte, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado."»
Palabra del Señor

Reflexión

Así es Dios, como este padre misericordioso que encontramos en esta parábola del Evangelio de Hoy. Lo que es importante para él no es lo que hayamos hecho como forma de cumplimiento sino sus entrañas mismas de cariño y compasión que nunca abandona. Por más vueltas que le busquemos no entenderemos cómo puede el padre perdonar a uno que lo heredó en vida, malgastó conscientemente lo suyo y regresa con “un cuento”. Sólo alguien que ama de verdad es capaz de perdonar. Lo que Jesús nos enseña de Dios es que él está ahí siempre que lo necesitemos para acogernos con los brazos abiertos y sin echarnos en cara nuestro comportamiento.
Somos nosotros quienes tenemos que reconocer este amor que Dios nos tiene y creyendo en él, volver a su lado lleno de confianza y decididos a aprovechar la vida asumiendo sus mismas actitudes de acogida y de perdón. Aprovechemos esta Cuaresma para renovar nuestra confianza en este Padre amoroso y cambiemos lo que tenemos que cambiar sin esperar a que otros lo hagan a nuestro alrededor. Vivamos la fe como una fiesta y no como una carga.

viernes, 22 de marzo de 2019

PERMITIR FRUTOS DE JUSTICIA


“El Evangelio de Hoy”: Mt 21,33-43.45-46

Lectura del santo evangelio según san Mateo:

En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: "Escuchen otra parábola: Había un propietario que plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó en ella un lagar, construyó la casa del guarda, la arrendó a unos labradores y se marchó de viaje. Llegado el tiempo de la vendimia, envió sus criados a los labradores, para percibir los frutos que le correspondían. Pero los labradores, agarrando a los criados, apalearon a uno, mataron a otro, y a otro lo apedrearon. Envió de nuevo otros criados, más que la primera vez, e hicieron con ellos lo mismo. Por último, le mandó a su hijo, diciéndose: "Tendrán respeto a mi hijo." Pero los labradores, al ver al hijo, se dijeron: "Éste es el heredero: vengan, lo matamos y nos quedamos con su herencia." Y, agarrándolo, lo empujaron fuera de la viña y lo mataron. Y ahora, cuando vuelva el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?" Le contestaron: "Hará morir de mala muerte a esos malvados y arrendará la viña a otros labradores, que le entreguen los frutos a sus tiempos." Y Jesús les dice: "¿No han leído nunca en la Escritura: "La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente"? Por eso les digo que se les quitará a ustedes el reino de Dios y se dará a un pueblo que produzca sus frutos." Los sumos sacerdotes y los fariseos, al oír sus parábolas, comprendieron que hablaba de ellos. Y, aunque buscaban echarle mano, temieron a la gente, que lo tenía por profeta. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

El Evangelio de Hoy alude al rechazo de los dirigentes de Israel a la predicación de Jesús. ¿Qué papel jugamos nosotros en el establecimiento de la justicia y el derecho? Establecer la justicia y el derecho es una de las grandes exigencias de Dios en el Antiguo Testamento. Pero esa viña plantada por Dios no dio los frutos deseados: la justicia y el derecho para todos y todas. Al contrario, se mata al justo y se convive con la corrupción y el libertinaje. La comunidad cristiana esta llamada a vivir y promover los valores de la justicia y la paz. Si no fuera fiel a esta misión profética, como parece no estarlo siendo, estaría bajo la advertencia de Jesús: “A ustedes les quitarán el Reino de Dios y se lo darán a un pueblo que produzca sus frutos”. Se nos invita a valorar la oferta de Dios. Él nos ofrece gratuitamente su Reino, su amor, su perdón. Hagamos lo mismo con la gente que nos rodea: ofrezcámosle vida, fraternidad y justicia.

jueves, 21 de marzo de 2019

NO A LA INDIFERENCIA


“El Evangelio de Hoy”: Lc 16,19-31

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos: "Había un hombre rico que se vestía de púrpura y de lino y banqueteaba espléndidamente cada día. Y un mendigo llamado Lázaro estaba echado en su portal, cubierto de llagas, y con ganas de saciarse de lo que tiraban de la mesa del rico. Y hasta los perros se le acercaban a lamerle las llagas.
Sucedió que se murió el mendigo, y los ángeles lo llevaron al seno de Abrahán. Se murió también el rico, y lo enterraron. Y, estando en el infierno, en medio de los tormentos, levantando los ojos, vio de lejos a Abrahán, y a Lázaro en su seno, y gritó: "Padre Abrahán, ten piedad de mí y manda a Lázaro que moje en agua la punta del dedo y me refresque la lengua, porque me torturan estas llamas." Pero Abrahán le contestó: "Hijo, recuerda que recibiste tus bienes en vida, y Lázaro, a su vez, males: por eso encuentra aquí consuelo, mientras que tú padeces. Y además, entre nosotros y ustedes se abre un abismo inmenso, para que no puedan cruzar, aunque quieran, desde aquí hacia ustedes, ni puedan pasar de ahí hasta nosotros." El rico insistió: "Te ruego, entonces, padre, que mandes a Lázaro a casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que, con su testimonio, evites que vengan también ellos a este lugar de tormento." Abrahán le dice: "Tienen a Moisés y a los profetas; que los escuchen." El rico contestó: "No, padre Abrahán. Pero si un muerto va a verlos, se arrepentirán." Abrahán le dijo: "Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no harán caso ni aunque resucite un muerto." Palabra del Señor.


De repente este texto del Evangelio de hoy puede parecernos muy trágico. Si nos fijamos bien descubriremos que el rico no tiene nombre, es simplemente el rico. No tiene identidad. No es nadie. Su vida está vacía de compasión es un fracaso. No se puede vivir sólo para “darse vida” banqueteando. Es indiferente frente al necesitado que está tirado en la entrada de su casa hambriento y enfermo, socialmente miserable, pero con un nombre lleno de esperanza. Se llama «Lázaro» o «Eliezer», que significa «Mi Dios es ayuda».
¿Cuál es el pecado o la falta del rico? Simplemente, ha disfrutado de su vida ignorando al pobre. Lo tenía allí mismo, pero no lo ha visto. Estaba en el portal de su mansión, pero no se ha acercado a él. Su pecado es la indiferencia. Según los sociólogos y los demás estudiosos de las relaciones humanas, está creciendo en nuestra sociedad la apatía o falta de sensibilidad ante el sufrimiento ajeno. Evitamos de mil formas el contacto directo con las personas que sufren. Poco a poco, nos vamos haciendo cada vez más insensibles. El encuentro con un amigo, enfermo terminal, nos turba. No sabemos qué hacer ni qué decir. Es mejor tomar distancia. Volver cuanto antes a nuestras ocupaciones. Huir del sin dejarnos afectar.
No anestesiemos nuestro corazón frente al sufrimiento y las necesidades de los demás. No reduzcamos el hambre y la miseria a datos estadísticos, no nos conformemos con mirar las pantallas de nuestro televisor. No demos rodeos ante los apaleados. La persona que sigue a Jesús y su propuesta se va haciendo más sensible al sufrimiento de quienes encuentra en su camino. Se acerca al necesitado y, si está en sus manos, trata de aliviar su situación. No se trata de volvernos locos sino de ser hermanos y hermanas en todo momento.

martes, 19 de marzo de 2019

José sueña lo de Dios


“El Evangelio de Hoy”: Mt 1,16.18-21.24a

Lectura del santo evangelio según san Mateo:

Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo.
El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera: María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era justo y no quería denunciarla, decidió repudiarla en secreto. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo: "José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados." Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Ojalá todos y todas soñáramos como San José cuando nos llegan problemas fuertes. Sus sueños se realizan para el bien de toda la humanidad. José es un soñador que ve cumplidos sus sueños. José mete su confianza en palabra de Dios y decide dejarse animar por ésta con disponibilidad y esperanza. Hoy sabemos que ni su justicia ni su capacidad de soñar le eximieron de las exigencias de la fe.

José nos enseña a ser realistas esperanzados. Los sueños de José no son desencarnados de la realidad humana sino, llenos de discernimiento y de opciones a favor de la vida. Su fe y su confianza en la palabra de Dios hacen posible las promesas hechas en el Antiguo Testamento a Abraham y a David. Dichas promesas se cumplirán por su disponibilidad generosa y oblativa. ¿Qué es lo que la fe nos está impulsando a soñar hoy para nuestra sociedad? ¿Qué es lo que la fe nos está impulsando a soñar hoy para nuestra sociedad? Que San José y su fe nos inspire y anime en la vivencia de la nuestra.

jueves, 14 de marzo de 2019

MOVERNOS



“El Evangelio de Hoy”: Mt 7,7-12

Lectura del santo evangelio según san Mateo:

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Pidan y se les dará, busquen y encontrarán, llamen y se les abrirá; porque quien pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre. Si a alguno de ustedes le pide su hijo pan, ¿le va a dar una piedra?; y si le pide pescado, ¿le dará una serpiente? Pues si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más su Padre del cielo dará cosas buenas a los que le piden! En resumen: Traten a los demás como quieren que ellos los traten; en esto consiste la Ley y los profetas." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

A partir de nuestra fe y nuestra esperanza estamos llamados a crecer, a desarrollar nuestra capacidad espiritual para vivir los diferentes momentos y circunstancias de nuestra existencia. Lo esencial es movernos ("Pidan y se les dará, busquen y encontrarán, llamen y se les abrirá”), esta es la dinámica fundamental de la vida. Es un proceso, no podemos quedarnos tranquilos esperando que otros accionen por nosotros.

Las experiencias ya vividas nos ayudan a continuar añadiendo pasos a nuestra historia personal y comunitaria. Sabemos que existen riesgos en todas las maniobras que podamos realizar, pero debemos confiar en la bondad de Dios (Pues si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más su Padre del cielo dará cosas buenas a los que le piden!) Si nos abruman las experiencias negativas, las frustraciones del pasado, recordemos que eso no es lo normal. Lo normal es responder positivamente a las demandas de los demás: una madre, un padre, un amigo o una amiga, da cosas buenas.

Dios permanece siempre con nosotros y sigue siendo fiel. Una manera de crecer en la confianza hacia Dios es la práctica que nos pide el Evangelio de Hoy “tratar a los demás como queremos que ellos nos traten”. También podemos ayudar de manera consciente a nuestros hermanos y hermanas a crecer en su fe, siendo capaces de ser respuestas a sus necesidades, a sus búsquedas y a sus llamadas. Seguro que si analizamos nuestra historia encontraremos que ha sido mucho lo que hemos recibido, ha sido mucho lo encontrado y muchas las puertas que se nos han abierto. Demos gracias a Dios por su bondad y pidámosle que nos permita seguir avanzando en nuestra fe.  

miércoles, 13 de marzo de 2019

Jesús es el Signo


“El Evangelio de Hoy”: Lc 11, 29-32

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo, la gente se apiñaba alrededor de Jesús, y él se puso a decirles: "Esta generación es una generación perversa. Pide un signo, pero no se le dará más signo que el signo de Jonás. Como Jonás fue un signo para los habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del hombre para esta generación. Cuando sean juzgados los hombres de esta generación, la reina del Sur se levantará y hará que los condenen; porque ella vino desde los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón. Cuando sea juzgada esta generación, los hombres de Nínive se alzarán y harán que los condenen; porque ellos se convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás." Palabra del Señor.

Reflexión

Hoy como antes los creyentes buscamos milagros fuera de lo ordinario que nos obliguen a creer en Dios. Esa ha sido la lógica de todos los pueblos, en todos los tiempos: pedir señales extraordinarias para creerle a Dios. Jesús siente tristeza, y al mismo tiempo rabia, por esa actitud tan infantil del pueblo. Los judíos no aceptan que han estado rodeados de falsos mesías que los han incitado a las armas en nombre de Dios. Jesús responde con algo imprevisto e inimaginable. No habrá una señal irrebatible y poderosa por parte de Dios. Dios no es el “Dios máquina” que interviene en la historia de los hombres imponiendo su poder aterrador.
Dios no se mueve en la lógica infantil de los creyentes que necesitan señales o avisos sobrenaturales para actuar con radicalidad. Jesús es la señal de Dios. Su cercanía, su trato humano, su actuación a favor de los menos tenidos en cuenta por la sociedad. Su amor sin límites ni fronteras. Su pasión y su muerte. Pero también su Resurrección. ¿Qué señales pedimos hoy? ¿Cuáles señales de fe mostramos a nuestros hermanos y hermanas?  

domingo, 10 de marzo de 2019

RESISTIR CON FE A LAS TENTACIONES


“El Evangelio de Hoy”: Lc 4, 1-13

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo, Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán y, durante cuarenta días, el Espíritu lo fue llevando por el desierto, mientras era tentado por el diablo. Todo aquel tiempo estuvo sin comer, y al final sintió hambre. Entonces el diablo le dijo: "Si eres Hijo de Dios, dile a esta piedra que se convierta en pan." Jesús le contestó: "Está escrito: «No sólo de pan vive el hombre»". Después, llevándole a lo alto, el diablo le mostró en un instante todos los reinos del mundo y le dijo: "Te daré el poder y la gloria de todo eso, porque a mí me lo han dado, y yo lo doy a quien quiero. Si tú te arrodillas delante de mí, todo será tuyo." Jesús le contestó: "Está escrito: «Al Señor, tu Dios, adorarás y a él sólo darás culto»". Entonces lo llevó a Jerusalén y lo puso en el alero del templo y le dijo: "Si eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo, porque está escrito: «Encargará a los ángeles que cuiden de ti», y también: «Te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras»". Jesús le contestó: "Está mandado: «No tentarás al Señor, tu Dios»". Completadas las tentaciones, el demonio se marchó hasta otra ocasión. Palabra del Señor.

Reflexión

San Lucas nos advierte que, al terminar estas tentaciones, “el demonio se marchó hasta otra ocasión”. Las tentaciones volverán en la vida de Jesús y en la de sus seguidores. Sus seguidores han de conocer bien estas tentaciones desde el comienzo, pues son las mismas que ellos tendrán que superar a lo largo de los siglos, si no quieren desviarse de él. Jesús se resiste a utilizar a Dios para saciar su propia hambre: “no solo de pan vive el hombre”. Lo primero para Jesús es buscar el reino de Dios y su justicia: que haya pan para todos. Por eso acudirá un día a Dios, pero será para alimentar a una muchedumbre hambrienta. También hoy nuestra tentación es pensar solo en nuestro pan y preocuparnos exclusivamente de nuestra crisis. Nos desviamos de Jesús cuando nos creemos con derecho a tenerlo, y olvidamos el drama, los miedos y sufrimientos de quienes carecen de casi todo.

En la segunda tentación se habla de poder y de gloria. Jesús renuncia a todo eso. No se postrará ante el diablo que le ofrece el imperio sobre todos los reinos del mundo: “Al Señor, tu Dios, adorarás”. Jesús no buscará nunca ser servido sino servir. También hoy se despierta en muchos cristianos y cristianas la tentación de mantener, como sea, el poder que ha tenido la Iglesia en tiempos pasados. Nos desviamos de Jesús cuando presionamos las conciencias tratando de imponer a la fuerza nuestras creencias. Al reino de Dios le abrimos caminos cuando trabajamos por un mundo más compasivo, misericordioso y solidario.

En la tercera tentación se le propone a Jesús que descienda de manera grandiosa ante el pueblo, sostenido por los ángeles de Dios. Jesús no se dejará engañar: “No tentarás al Señor, tu Dios”. Aunque se lo pidan, no hará nunca un signo espectacular del cielo. Solo hará signos de bondad para aliviar el sufrimiento y las dolencias de la gente. Nos desviamos de Jesús cuando confundimos nuestra propia ostentación con la gloria de Dios. Nuestra exhibición no revela la grandeza de Dios. Solo una vida de servicio humilde a los necesitados manifiesta su Amor a todos sus hijos e hijas.

sábado, 9 de marzo de 2019

LLAMADA DIRECTA Y PERSONAL


“El Evangelio de Hoy”: Lc 5,27-32

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo, Jesús vio a un publicano llamado Leví, sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo: "Sígueme." Él, dejándolo todo, se levantó y lo siguió. Leví ofreció en su honor un gran banquete en su casa, y estaban a la mesa con ellos un gran número de publicanos y otros. Los fariseos y los escribas dijeron a sus discípulos, criticándolo: "¿Cómo es que comen y beben con publicanos y pecadores?" Jesús les replicó: "No necesitan médico los sanos, sino los enfermos. No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores a que se conviertan." Palabra del Señor.

Reflexión

La llamada de Jesús es directa y concreta. Una invitación a seguirle. El seguimiento es un proceso de crecimiento y madurez que permite ajustar la vida propia a la del Maestro de manera digna y respetuosa. Por eso Jesús no necesita llamar a personas completamente correctas según la tradición judía. Convoca a un grupo que esté decidido a vivir un estilo nuevo y liberador, capaz de acoger el proyecto del Reino de Dios que es totalmente distinto del que esperaban las mayorías de creyentes de su época.

Es muy importante que las comunidades cristianas de hoy sintamos el mismo llamado de Jesús y que seamos al mismo tiempo comunidades convocantes y abiertas. No somos integristas sino universalistas. Para eso Jesús nos invita a escuchar su palabra renovadora, a vivir un encuentro sanador con su persona. Su llamado no es solo a convertirnos en cumplidores u observadores de leyes y normas, sino a aprender a ser hijos de Dios y hermanos y hermanas entre nosotros. Como Leví, alegrémonos y hagamos fiesta por la presencia de Jesús en nuestras vidas.

viernes, 8 de marzo de 2019

AMAR MÁS QUE SACRIFICARSE


“El Evangelio de Hoy”: Mt 9,14-15

Lectura del santo evangelio según san Mateo:

En aquel tiempo, se acercaron los discípulos de Juan a Jesús, preguntándole: "¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos a menudo y, en cambio, tus discípulos no ayunan?" Jesús les dijo: "¿Es que pueden guardar luto los invitados a la boda, mientras el novio está con ellos? Llegará un día en que se lleven al novio, y entonces ayunarán." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN.

Si aspiramos a vivir esta Cuaresma de manera verdadera tendremos que hacer el esfuerzo de practicar aunque sea un poco de nuestra fe cada día para poder llegar a la Vigilia Pascual con la decisión de vivir la resurrección con Jesús. La religión verdadera nos saca de nosotros mismos, haciendo sentir como propias las necesidades de los otros: “Este es el ayuno que yo quiero: abrir las prisiones injustas, hacer saltar los cerrojos de los cepos, dejar libres a los oprimidos, partir tu pan con el hambriento, hospedar a los pobres sin techo, vestir al que ves desnudo y no cerrarte a tu propia carne”. En la medida que nuestra práctica de la religión se humaniza y se convierte en fraternidad y justicia, en esa medida, experimentamos la presencia del novio con nosotros. No necesitamos afligirnos sino buscar la alegría y la paz que nos aporta Jesús.

Durante la Cuaresma escucharemos muchas veces al evangelio traernos el tema del ayuno y de otros signos penitenciales del Antiguo Testamento. Nosotros no tenemos que centrarnos mucho en el tema del ayuno sino en el amor. Ya Jesús ha asumido por nosotros, por amor, todo el sacrificio necesario y la penitencia necesaria. Siguiéndolo a él, nos dedicaremos a vivir la solidaridad, el compartir, el servicio a los necesitados, el cuidado de la vida y sus detalles cotidianos. Ese es el ayuno que Dios quiere. Si Jesús está con nosotros, él se encarga de perdonarnos y nos enseña a perdonar. Aprovecho para unirme a las mujeres en su búsqueda de verdadera emancipación y justicia. Provechoso día internacional de la mujer.

jueves, 7 de marzo de 2019

CARGUE CON SU CRUZ


«El Evangelio de Hoy”: Lc 9,22-25

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser desechado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar al tercer día." Y, dirigiéndose a todos, dijo: "El que quiera seguirme, que se niegue a sí mismo, cargue con su cruz cada día y se venga conmigo. Pues el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa la salvará. ¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero si se pierde o se perjudica a sí mismo?" Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

La fe cristiana no consiste en el cumplimiento de una serie de normas y doctrinas religiosas, es el seguimiento de Jesús confesado como El Cristo, el Mesías, el Emmanuel. Al valorar la vida de Jesús como un camino de realización que aporta a la humanidad todos los valores necesarios para alcanzar su felicidad, somos capaces de optar por este camino absoluto de vida integral, relativizando los otros caminos y yendo hasta el fondo de las consecuencias derivadas de este discipulado. “El que quiera seguirme, que se niegue a sí mismo, cargue con su cruz de cada día y se venga conmigo”.  Quedan detrás los planteamientos egocéntricos y se evidencia el servicio y la entrega al estilo del Maestro que es Jesús.

Jesús ni amó ni buscó el sufrimiento o la muerte. Todo lo contrario, aliviaba el sufrimiento sanando a los enfermos y a los que padecían cualquier situación indeseada. Jesús anima a los caídos, levanta a los deprimidos y a todos y a todas le hace una invitación a la esperanza activa. Así que la invitación de Jesús a perderse, a tomar la cruz propia y a seguirlo hasta perder la vida como él es una invitación a valorar la vida como un don de Dios que hay que cuidar viviendo los valores que la harán humana y trascendente. Perder la vida será ponerla al servicio del bien asumiendo el compromiso desinteresado por la justicia y la fraternidad que construyen la paz.  

viernes, 1 de marzo de 2019

UNIÓN ETERNA


“El Evangelio de Hoy”: Mc 10, 1-12

Lectura del santo evangelio según san Marcos:

En aquel tiempo, Jesús se marchó a Judea y a Transjordania; otra vez se le fue reuniendo gente por el camino, y según costumbre les enseñaba. Se acercaron unos fariseos y le preguntaron, para ponerlo a prueba: "¿Le es lícito a un hombre divorciarse de su mujer?" Él les replicó: "¿Qué le ha mandado Moisés?" Contestaron: "Moisés permitió divorciarse, dándole a la mujer un acta de repudio." Jesús les dijo: "Por su terquedad dejó escrito Moisés este precepto. Al principio de la creación Dios "los creó hombre y mujer. Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne." De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre."
En casa, los discípulos volvieron a preguntarle sobre lo mismo. Él les dijo: "Si uno se divorcia de su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra la primera. Y si ella se divorcia de su marido y se casa con otro, comete adulterio." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

A Jesús le interesa fortalecer la vida, mostrar cómo el amor realiza a las personas y les permite la alegría y el entusiasmo. Por eso trata de explicar a sus seguidores la diferencia entre lo legal y lo humano, esencial y primero. La ley llegó cuando el amor faltó. El evangelio de hoy nos enseña sobre cómo deben ser las relaciones entre el hombre y la mujer. Relaciones de amor donde cada uno busca el bien del otro y su felicidad y no lo contrario. Solo viendo al otro bien y feliz, me sentiré yo igualmente realizado y viceversa. Si, es legítimo el divorcio. Pero ¿Cuántas personas son felices porque se divorciaron? ¿Cuáles son los hombres y las mujeres cuyos objetivos son de divorciarse? Nadie, nosotros aspiramos a casarnos, el amor nos impulsa a encontrar a la otra persona y a unirnos para desarrollar un proyecto de amor, no para hacer desaparecer lo que nos atrae el uno al otro.

Es fácil encontrar causas para el divorcio, cuando las buscamos, sobre todo, cuando estamos enraizados en el egoísmo y la superficialidad, pero no busquemos las causas fuera de nosotros y en Dios. Es nuestra terquedad, nuestra falta de amor. La de uno o la del otro, el amor no muere, nosotros lo abandonamos y optamos por otras alternativas. No matemos el amor, alimentémoslo con los detalles cotidianos de la vida juntos. Lleguemos a la armonía reconciliándonos cuando uno o el otro falla en algo. Dios está ahí para posibilitar la vida en abundancia apoyándonos en todo. No condenamos a los divorciados, anunciamos que el amor une y alegra y alentamos a los casados y casadas a continuar haciendo esfuerzos por hacer felices a sus parejas. Viva el amor… por siempre…