EVANGELIO DEL DOMINGO
"Te seguiré donde quiera que vayas". San Lucas 9, 51-62.

jueves, 28 de febrero de 2019

DIOS TIENE DEVUELTA


“El Evangelio de Hoy”: Mc 9, 41-50

Lectura del santo evangelio según san Marcos:

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "El que les dé a beber un vaso de agua, porque siguen al Mesías, les aseguro que no se quedará sin recompensa. El que escandalice a uno de estos pequeñuelos que creen, más le valdría que le encajasen en el cuello una piedra de molino y lo echasen al mar. Si tu mano te hace caer, córtatela: más te vale entrar manco en la vida, que ir con las dos manos al infierno, al fuego que no se apaga. Y, si tu pie te hace caer, córtatelo: más te vale entrar cojo en la vida, que ser echado con los dos pies al infierno. Y, si tu ojo te hace caer, sácatelo: más te vale entrar tuerto en el reino de Dios, que ser echado con los dos ojos al infierno, donde el gusano no muere y el fuego no se apaga.
Todos serán salados a fuego. Buena es la sal; pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la sazonarán? Que no falte entre ustedes la sal, y vivan en paz unos con otros." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Es muy importante practicar la caridad, la generosidad y la fraternidad en nombre de la fe. Compartir, aunque sea un vaso de agua en nombre de Dios y al mismo tiempo ayudar a los demás a vivir su misión cristiana. Jesús nos recuerda que eso no quedará perdido. Recordemos que Dios no se queda con la generosidad de nadie, Dios devuelve el ciento por uno. El Evangelio de hoy continúa con una serie de sentencias puestas en boca de Jesús por el evangelista, que solo buscan acentuar la radicalidad en la coherencia de vida que exige el evangelio a quienes optan por el proyecto de Jesús.
Tenemos que coger el evangelio en serio, no vaya ser que lleguemos al final de nuestras vidas ricos de cosas pero vacíos de amor, ante los ojos de Dios. Así, vivir no nos habrá servido de nada. Analicemos de manera serena nuestra vida para ver si estamos viviendo de acuerdo con la enseñanza de Jesús y pidámosle que nos ayude a cambiar lo que no está bien para seguir viviendo eternamente con alegría y confianza. 

martes, 26 de febrero de 2019

SERVIR ENGRANDECE



“El Evangelio de Hoy”: Mc 9, 29-36.

Lectura del santo evangelio según san Marcos

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos se marcharon de la montaña y atravesaron Galilea; no quería que nadie se enterase, porque iba instruyendo a sus discípulos. Les decía: «El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres, y lo matarán; y, después de muerto, a los tres días resucitará». Pero no entendían aquello, y les daba miedo preguntarle.
Llegaron a Cafarnaún, y, una vez en casa, les preguntó: « ¿De qué discutían por el camino?». Ellos no contestaron, pues por el camino habían discutido quién era el más importante. Jesús se sentó, llamó a los Doce y les dijo: «Quien quiera ser primero, que sea el último de todos y el servidor de todos». Y, acercando a un niño, lo puso en medio de ellos, lo abrazó y les dijo: «El que acoge a un niño como este en mi nombre me acoge a mí; y el que me acoge a mí no me acoge a mí, sino al que me ha enviado». Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

No entendemos a Jesús y nos da miedo profundizar en su mensaje. Queremos que Jesús nos enseñe lo que ya nosotros sabemos y nos acomoda. Los discípulos se avergüenzan de andar preocupados de puestos e importancias mundanas. ¿Cuáles son hoy nuestras ambiciones?  "Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos". En el grupo que sigue a Jesús, el que quiera sobresalir y ser más que los demás, se ha de poner el último, detrás de todos; así podrá ver qué es lo que necesitan y podrá ser servidor de todos. La verdadera grandeza consiste en servir. Para Jesús, el primero no es el que ocupa un cargo de importancia, sino quien vive sirviendo y ayudando a los demás. Los primeros en la Iglesia no son los jerarcas sino esas personas sencillas que viven ayudando a quienes encuentran en su camino.

Para Jesús, su Iglesia debería ser un espacio donde todos piensan en los demás. Una comunidad donde estamos atentos a quien nos puede necesitar. Necesidades materiales y no materiales como el apoyo mutuo, la oración, el perdón… En el centro de la Iglesia de Jesús ha de estar siempre ese niño que el abraza y pone de ejemplo, símbolo de las personas débiles y desvalidas, los necesitados de apoyo, defensa y acogida. No han de estar fuera, junto a la puerta. Han de ocupar el centro de nuestra atención. El camino para acoger a Dios es acoger a su Hijo Jesús presente en los pequeños, los indefensos, los pobres y desvalidos. Tenemos mucho que aprender para ser felices desde ya. Que vivan un martes agradable.

lunes, 25 de febrero de 2019

TODO ES POSIBLE AL QUE TIENE FE


“El Evangelio de Hoy”: Mc 9,13-28

Lectura del santo evangelio según san Marcos:

En aquel tiempo, cuando Jesús y los tres discípulos bajaron de la montaña, al llegar a donde estaban los demás discípulos, vieron mucha gente alrededor, y a unos escribas discutiendo con ellos. Al ver a Jesús, la gente se sorprendió, y corrió a saludarlo. Él les preguntó: "¿De qué discuten?" Uno le contestó: "Maestro, te he traído a mi hijo; tiene un espíritu que no le deja hablar y, cuando lo agarra, lo tira al suelo, echa espumarajos, rechina los dientes y se queda tieso. He pedido a tus discípulos que lo echen, y no han sido capaces."
Él les contestó: "¡Gente sin fe! ¿Hasta cuándo estaré con ustedes? ¿Hasta cuándo les tendré que soportar? Tráiganmelo." Se lo llevaron. El espíritu, en cuanto vio a Jesús, retorció al niño; cayó por tierra y se revolcaba, echando espumarajos. Jesús preguntó al padre: "¿Cuánto tiempo hace que le pasa esto?" Contestó él: "Desde pequeño. Y muchas veces hasta lo ha echado al fuego y al agua, para acabar con él. Si algo puedes, ten lástima de nosotros y ayúdanos." Jesús replicó: "¿Si puedo? Todo es posible al que tiene fe." Entonces el padre del muchacho gritó: "Tengo fe, pero dudo; ayúdame." Jesús, al ver que acudía gente, increpó al espíritu inmundo, diciendo: "Espíritu mudo y sordo, yo te lo mando: Vete y no vuelvas a entrar en él." Gritando y sacudiéndolo violentamente, salió. El niño se quedó como un cadáver, de modo que la multitud decía que estaba muerto. Pero Jesús lo levantó, cogiéndolo de la mano, y el niño se puso en pie.
Al entrar en casa, sus discípulos le preguntaron a solas: "¿Por qué no pudimos echarlo nosotros?" Él les respondió: "Esta especie sólo puede salir con oración." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

El Evangelio de Hoy es de singular importancia para nosotros como creyentes y seguidores de Jesús. Hay muchas realidades que necesitan ser transformadas para que puedan responder a los requerimientos del Reino de Dios. Realidades que enmudecen, que no permiten oír y que mantienen a los pueblos y a las personas postradas. No siempre tenemos respuestas a estas realidades, creemos que deben ser superadas y tenemos fe que será así, pero no sabemos qué hacer y cuando intentamos nos quedamos cortos, no sabemos actuar para resolver nuestras incapacidades y problemas.

De todas maneras, somos gente de fe, Jesús es parte de nuestra vida y con él sabemos que siempre es posible.  Jesús responderá "¿Si puedo? Todo es posible al que tiene fe." Y nos invita a reaccionar como el papá del muchacho enfermo: "Tengo fe, pero dudo; ayúdame."  Un creyente debe permanecer fiel a pesar de los límites y las dudas. La fe y la oración son inseparables en la vida misionera. Ambas son una fuerza espiritual capaz de sanar los males de nuestro tiempo. No tengan miedo, sepan que yo estaré con ustedes siempre hasta el final (Mateo 28,20) Ahí estará Jesús siempre acudamos a él en oración y confianza, lo que nosotros no podemos lo puede él. Oremos y trabajemos.

sábado, 23 de febrero de 2019

FORTALECIMIENTO DE LA FE


“El Evangelio de Hoy”: Mc 9, 1-12.

Lectura del santo Evangelio según San Marcos.

En aquel tiempo, Jesús se llevó a Pedro, a Santiago y a Juan, subió con ellos solos a una montaña alta, y se transfiguró delante de ellos. Sus vestidos se volvieron de un blanco deslumbrador, como no puede dejarlos ningún batanero del mundo. Se les aparecieron Elías y Moisés, conversando con Jesús. Entonces Pedro tomó la palabra y le dijo a Jesús: Maestro ¡Qué bien se está aquí! Vamos a hacer tres chozas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías. Estaban asustados y no sabía lo que decía. Se formó una nube que lo cubrió y salió una voz de la nube: Este es mi Hijo amado; escuchadlo. De pronto, al mirar alrededor, no vieron a nadie más que a Jesús, solo con ellos. Cuando bajaban de la montaña, Jesús les mandó: No contéis a nadie lo que habéis visto hasta que el Hijo del Hombre resucite de entre los muertos. Esto se les quedó grabado y discutían qué querría decir aquello de resucitar de entre los muertos. Le preguntaron: ¿Por qué dicen los letrados que primero tiene que venir Elías? Les contestó él: Elías vendrá primero y lo restablecerá todo. Ahora, ¿por qué está escrito que el Hijo del Hombre tiene que padecer mucho y ser despreciado? Les digo que Elías ya ha venido y han hecho con él lo que han querido, como estaba escrito. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Este texto evangélico quiere afianzar la fe de aquellos tres apóstoles que eran ciertamente influyentes entre los miembros de la comunidad de discípulos de Jesús. Ellos fueron privilegiados para que, a su vez, ayudaran a sus compañeros a confiar plenamente en Jesús. La participación de Moisés y Elías nos ayuda a unir el Antiguo y el Nuevo Testamento en una revelación progresiva de Dios a su pueblo, desde la llamada de Abrahán a salir de su tierra y aventurarse hacia la tierra prometida por Dios, hasta la presencia de Jesús como Dios con nosotros que nos aclara el camino de la salvación. El significado de la transfiguración no fue captado en su totalidad por Santiago, Pedro Y Juan en aquel momento, pero les preparó a vivir los acontecimientos de la persecución, muerte y resurrección de Jesús como una unidad de fe y de esperanza. Ya en la Realidad, los discípulos de Jesús siguieron su proceso de aprendizaje para su misión testimonial.

viernes, 22 de febrero de 2019

TU ERES PEDRO


“El Evangelio de Hoy”: Mt 16,13-19


Lectura del santo evangelio según san Mateo:

En aquel tiempo, al llegar a la región de Cesarea de Filipo Jesús preguntó a sus discípulos: "¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?" Ellos contestaron: "Unos que Juan Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas." Él les preguntó: "Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?" Simón Pedro tomó la palabra y dijo: "Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo." Jesús le respondió: "¡Dichoso tú, Simón, ¡hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que está en el cielo. Ahora te digo yo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará. Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo."  Palabra del Señor.

Reflexión

La profesión de fe en Jesús no puede hacerse sin consecuencias Si creemos en Jesús, lo iremos diciendo con nuestra manera de vivir, con nuestras opciones y estilo de vida. Creer en Jesús como el Hijo de Dios lleva consigo creer en su proyecto, en su manera de relacionarse con Dios, a quien Jesús experimenta como Padre de todos y todas, lo que implica una relación fraterna con el prójimo. ¿Cuál es la influencia que ejerce Jesús en nuestra vida diaria? La vida cotidiana es nuestra confesión de fe. Si creemos tenemos que tomar decisiones que respalden, día a día, nuestra fe; de lo contrario, tenemos una fe de boca, aprendida de la cultura y de las tradiciones, pero que no nos mueve a nada.

Tú eres Pedro… no olvidemos que Pedro no es solo Pedro, es toda persona que cree en Jesús. La Iglesia es el conjunto de los creyentes en Cristo que viven un proceso de madurez en la fe y el compromiso cristiano. Todo el que entra en esta dinámica de fe en Jesús, es Pedro, es fundamento, es instrumento de Jesús para él seguir construyendo el Reino de su Padre Dios. No olvidemos que Pedro pasa por un largo proceso de fe que le lleva de compartir con Jesús su vida en Galilea, hasta negarlo en Jerusalén para experimentar el amor misericordioso y perdonador de Jesús y comprometerse con él a continuar su misión. Los creyentes, como Jesús, abrazan la voluntad del Padre hasta la muerte y asumen la voluntad de Dios como criterio último y definitivo de la propia existencia. Creer es asumir un compromiso serio con la causa de Jesús que es la causa del Reino

jueves, 21 de febrero de 2019

JESÚS Y NOSOTROS


“El Evangelio de Hoy”: Mc 8, 27-33

Lectura del santo evangelio según san Marcos

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos se dirigieron a las aldeas de Cesarea de Filipo; por el camino, preguntó a sus discípulos: "¿Quién dice la gente que soy yo?" Ellos le contestaron: "Unos, Juan Bautista; otros, Elías; y otros, uno de los profetas." Él les preguntó: "Y ustedes, ¿quién dicen que soy?" Pedro le contestó: "Tú eres el Mesías." Él les prohibió terminantemente decírselo a nadie.
Y empezó a instruirlos: "El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, tiene que ser condenado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar a los tres días." Se lo explicaba con toda claridad. Entonces Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo. Jesús se volvió y, de cara a los discípulos, increpó a Pedro: "¡Quítate de mi vista, Satanás! ¡Tú piensas como los hombres, no como Dios!" Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Qué fácil es confesar, de boca, la fe en Jesús: "Tú eres el Mesías." Y más fácil aún si se trata de decir lo que se comenta en los ambientes en que nos movemos acerca de él. Las respuestas de los discípulos sitúan a Jesús en la línea de los profetas de la historia de su pueblo. Pero la fe en Jesús exige un precio que no siempre estamos dispuestos a pagar. Jesús nos anuncia, a partir de las respuestas encontradas, que será rechazado por los grandes de su pueblo, repudio que lo llevará a la muerte.

Es ahí donde comienza el problema para Pedro y sus compañeros y para nosotros hoy. En teoría somos claramente seguidores de Jesús y sus propuestas, su mensaje de amor y de paz, su llamado a la fraternidad y a la justicia; pero chocamos con las consecuencias de esta opción en la sociedad. La suerte del Maestro será la suerte de sus discípulos y eso no nos cuadra, no nos conviene.  Queremos pasar muy rápido de discípulos a maestros, como Pedro que pretende aconsejar a Jesús para evitar sufrimientos y contratiempos.

Jesús realiza una larga explicación sobre el significado de la cruz para ayudar a los discípulos a descubrir su nuevo sentido mesiánico. No es que Jesús ame el sufrimiento o lo esté planteando como un instrumento de salvación, es que no hay otras salidas para quienes asuman el servicio de la defensa de sus hermanos y hermanas. Es así como se paga a los profetas en las sociedades de ayer y de hoy. En realidad, Jesús es el Mesías que la gente espera, lo que pasa es que lo esperaban y lo esperamos como un rey, otros como un sacerdote, otros como un guerrero, juez o profeta. Y Jesús vino, viene y vendrá como un Mesías servidor y sufriente, reprendiendo así cualquier duda ambiciosa de los discípulos de entonces y actuales.  Pidámosle que nos asista con su Espíritu para poder reconocerlo y seguirlo con alegría.

miércoles, 20 de febrero de 2019

ACLARARNOS


“El Evangelio de Hoy”: Mc 8,22-26

Lectura del santo evangelio según san Marcos

En aquel tiempo, Jesús y los discípulos llegaron a Betsaida. Le trajeron un ciego, pidiéndole que lo tocase. Él lo sacó de la aldea, llevándolo de la mano, le untó saliva en los ojos, le impuso las manos y le preguntó: "¿Ves algo?" Empezó a distinguir y dijo: "Veo hombres; me parecen árboles, pero andan." Le puso otra vez las manos en los ojos; el hombre miró: estaba curado y veía con toda claridad. Jesús lo mandó a casa, diciéndole: "No entres siquiera en la aldea." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Jesús ha venido instruyendo a sus discípulos sobre el cambio que deben operar en ellos para poder comprender la naturaleza de Dios y su Reino. El texto sugiere que Jesús está mejorando la calidad de la visión de sus discípulos al instruirlos. Hasta ahora no ven claro. Parecen ciegos incapaces de distinguir bien.  Comparten con Jesús todo su tiempo, pero siguen apegado a sus tradiciones como buenos judíos. Por eso Jesús continúa enseñándoles. La tarea de Jesús pretende guiarlos y sacarlos de estas estériles y enraizadas prácticas religiosas que no les permiten ver claramente la acción de Dios. Las enseñanzas de Jesús y el discipulado, nos permitirá sanar poco a poco nuestra ceguera. No nos hagamos los ciegos por miedo a asumir nuestra vocación cristiana. Vayamos más allá de las apariencias. El evangelio de hoy nos invita a abrir los ojos para distinguir el rostro de Jesús en la familia y en la comunidad.

jueves, 7 de febrero de 2019

Pescadores de Hombres


“El Evangelio de Hoy”: Mc 6,7-13

Lectura del santo evangelio según san Marcos:

En aquel tiempo, llamó Jesús a los Doce y los fue enviando de dos en dos, dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos. Les encargó que llevaran para el camino un bastón y nada más, pero ni pan, ni alforja, ni dinero suelto en la faja; que llevasen sandalias, pero no una túnica de repuesto. Y añadió: "Quédense en la casa donde entren, hasta que se vayan de aquel sitio. Y si un lugar no lo recibe ni lo escucha, al marcharse sacudíos el polvo de los pies, para probar su culpa." Ellos salieron a predicar la conversión, echaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban. Palabra del Señor.

Reflexión

En otros textos Jesús había prometido a sus discípulos hacerlos pescadores de hombres. Jesús envía a sus discípulos de dos en dos según la costumbre de la época. Les da instrucciones precisas: no ir cargados de cosas, no malgastar el tiempo parados en los caminos; ser mensajeros de paz y de armonía, y, sobre todo, preparar las condiciones para el anuncio del Reino. Los discípulos cumplen cabalmente la encomienda del maestro.

La Nueva Evangelización es una propuesta, invitación y proyecto de vida a partir de la práctica de Jesús. Se trata, como lo hace Jesús, de alentar la esperanza y edificar la paz, a través de unas relaciones humanas fraternas y justas con bases en el Evangelio. Entendemos la misión evangelizadora como un espacio de encuentro y diálogo, respetuoso y profundo, entre culturas, expresiones religiosas y pueblos diversos. Somos invitados a compartir la misión de Jesús comprometiéndonos en nuestras comunidades y asumiendo tareas, servicios y ministerios comunitarios. No es nada fácil, pero es la manera de seguir a Jesús para vivir y trabajar con él. 

miércoles, 6 de febrero de 2019

SE EXTRAÑÓ DE SU FALTA DE FE


“El Evangelio de Hoy”: Mc 6,1-6

Lectura del santo evangelio según san Marcos:

En aquel tiempo, fue Jesús a su pueblo en compañía de sus discípulos. Cuando llegó el sábado, empezó a enseñar en la sinagoga; la multitud que lo oía se preguntaba asombrada: "¿De dónde saca todo eso? ¿Qué sabiduría es ésa que le han enseñado? ¿Y esos milagros de sus manos? ¿No es éste el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago y José y Judas y Simón? Y sus hermanas ¿no viven con nosotros aquí?" Y esto les resultaba escandaloso.
Jesús les decía: "No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa." No pudo hacer allí ningún milagro, sólo curó algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y se extrañó de su falta de fe. Y recorría los pueblos de alrededor enseñando. Palabra del Señor.

Reflexión

El texto del Evangelio de Hoy nos ofrece un resumen de las actividades de Jesús en su pueblo de Nazaret. El Evangelista Marcos concluye que los vecinos de Jesús lo rechazan por su origen sencillo y humilde. Quedan sorprendidos de su capacidad para hablarles y por su sabiduría, pero no le hacen caso y al contrario lo cuestionan y lo ponen en entredicho.

Jesús sirve a la vida, la sana, la anima y alimenta desde el interior. Lo rechazan porque recuerda a su pueblo lo esencial, porque habla de parte de Dios. No quieren oír nada que suponga ajustes en su vida, cambios y reestructuraciones en sus prácticas de fe. ¿Cuál es nuestra dificultad hoy para reconocer y favorecer lo que aporta vida y esperanza? ¿Qué es lo que conocemos de Jesús y de qué nos sirve este conocimiento? ¿Dejamos que Jesús ponga en nosotros su fuerza renovadora, sanadora y salvadora o no hacemos caso a su palabra de vida y de esperanza?