EVANGELIO DEL DOMINGO
"Te seguiré donde quiera que vayas". San Lucas 9, 51-62.

martes, 29 de enero de 2019

PARIENTES DE JESÚS


“El Evangelio de Hoy”: Mc 3, 31-35

Lectura del santo evangelio según San Marcos

En aquel tiempo, llegó la madre y los hermanos de Jesús y desde fuera lo mandaron llamar. La gente que tenía sentada alrededor le dijo: "Mira, tu madre y tus hermanos están fuera y te buscan." Les contestó: "¿Quiénes son mi madre y mis hermanos?" Y, paseando la mirada por el corro, dijo: "Éstos son mi madre y mis hermanos. El que cumple la voluntad de Dios, ése es mi hermano y mi hermana y mi madre." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

La madre y los hermanos de Jesús, es decir, sus familiares cercanos, lo buscan. Jesús aprovecha la ocasión para precisar el nivel en que se halla su verdadera familia. El criterio que Jesús nos da para emparentarnos con él es la práctica de la voluntad de Dios. No es negar los vínculos familiares, sino una profundización de esos vínculos. No podemos separar la maternidad de María de su fe. Fue su fe en el cumplimiento de la promesa de Dios lo que llevó a María a aceptar ser la madre de Jesús. Por eso le llamamos la primera creyente, pues no solamente da a luz al Hijo de Dios, es madre porque cree, porque cree, ella hace la voluntad de Dios.

Nosotros, creyendo e involucrándonos en nuestras comunidades, afianzamos nuestra pertenencia a la familia de Jesús. No reduzcamos la voluntad de dios a escuchar su palabra participando de la misa dominical. Vayamos más allá, convirtamos nuestra fe en acciones concretas que nos ayuden a hacer avanzar la construcción del Reino de Dios. Alegrémonos y démosle gracias a Jesús por asociarnos a su familia.

lunes, 21 de enero de 2019

FIESTA DE LA VIRGEN DE LA ALTAGRACIA


“El Evangelio de Hoy” Lc 1, 26-38

Lectura del santo Evangelio según San Lucas

A los seis meses, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María. El ángel, entrando a su presencia, dijo: -Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo; bendita tú entre las mujeres. Ella se turbó ante estas palabras, y se preguntaba qué saludo era aquel. El ángel le dijo: -No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin. Y María dijo al ángel: -¿Cómo será eso, pues no conozco varón? El ángel le contestó: -El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible. María contestó: -Aquí está la esclava del Señor, hágase en mí tu Palabra. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

En la República Dominicana hoy es un día de grandes manifestaciones religiosas, Tenemos motivos para hacerlo ya que la Virgen de la Altagracia ha sido para nuestro pueblo una fuente de unidad. En los momentos de dificultad, los dominicanos y dominicanas hemos recordado nuestra condición de hermanos y hermanas y nos hemos puesto de acuerdo porque tenemos una madre común, la Virgen de la Altagracia. La Virgen de la Altagracia se ha constituido en parte importante de nuestra identidad nacional, pueblo altagraciano. Con Ella queremos ser verdaderos discípulos misioneros, que con generosidad y solidaridad hacemos presente el Reino de su Hijo, siguiendo y poniendo en práctica el Plan Pastoral que une a todo el país en la misma tarea.

El triple llamado del ángel – “alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo”- nos adentra en el misterio para comprender por qué de tanto amor derramado hoy a la madre. María inicia fielmente su vocación hacia la alegría de saberse portadora del mensajero de la paz. Es un canto feliz que exultará que su “espíritu se alegra en mi salvador” como lo canta en el Magníficat y una alegría de una vocación recibida desde la esperanza a pesar de los temores humanos ante una decisión que pudiera costarle la vida. Ante la madre la gracia se hace parte de todo por mediación a su hijo. Celebramos que Dios es fiel y “El Señor está contigo!”. En María el Emmanuel, Dios-con-nosotros, se hará carne para caminar, sufrir, llorar, reír, comer, caminar con nosotros y con nuestras realidades.

Como pueblo estamos llamados a superar todo lo que nos hace sufrir y lamentarnos. No podemos ser indiferentes ante las problemáticas políticas, económicas, sociales y culturales que padecemos. Hoy tomamos consciencia de que realmente tenemos una madre a quien venerar, que somos una iglesia con amor maternal que sabe contemplar, luchar, tomar decisiones trascendentales ante las adversidades, ante los miedos normales y las oscuridades de las fuerzas que atentan contra la vida del pueblo. La madre nos motiva a decir que “Sí” a la vida, al compromiso, a la corresponsabilidad. Que María de la Altagracia, mujer pobre y consagrada, interceda por nosotros y nosotras para poder llevar adelante el Plan Pastoral de este año 2019 con sus objetivos.

domingo, 20 de enero de 2019

LO MEJOR ESTÁ POR VENIR


“El Evangelio de Hoy”: Jn 2, 1-11

Lectura del santo evangelio según san Juan:

En aquel tiempo, había una boda en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí. Jesús y sus discípulos estaban también invitados a la boda.
Faltó el vino, y la madre de Jesús le dijo: "No les queda vino."  Jesús le contestó: "Mujer, déjame, todavía no ha llegado mi hora."  Su madre dijo a los sirvientes: "Hagan lo que él diga."  Había allí colocadas seis tinajas de piedra, para las purificaciones de los judíos, de unos cien litros cada una. Jesús les dijo: "Llenen las tinajas de agua."  Y las llenaron hasta arriba. Entonces les mandó: "Saquen ahora y llévenselo al mayordomo." Ellos se lo llevaron. El mayordomo probó el agua convertida en vino sin saber de dónde venía (los sirvientes sí lo sabían, pues habían sacado el agua), y entonces llamó al novio y le dijo: "Todo el mundo pone primero el vino bueno y cuando ya están bebidos, el peor; tú, en cambio, has guardado el vino bueno hasta ahora."  Así, en Caná de Galilea Jesús comenzó sus signos, manifestó su gloria, y creció la fe de sus discípulos en élPalabra del Señor.

REFLEXION

La primera intervención pública de Jesús, el Enviado de Dios, no tiene nada de religioso. No acontece en un lugar sagrado. Jesús inaugura su actividad profética “salvando” una fiesta de bodas que podía haber terminado muy mal. Las fiestas de las bodas eran las más apreciadas por todos. Durante varios días, familiares y amigos acompañaban a los novios comiendo y bebiendo con ellos, bailando danzas festivas y cantando canciones de amor. Jesús está presente en esta fiesta y viene a aportar la alegría y el sentido que hace falta entre los participantes. Las iniciativas de Jesús van siempre a favor de la gente y aportan y renuevan la vida.

La madre de Jesús, atenta a los detalles de la fiesta, se da cuente de que “no les queda vino” y se lo indica a su hijo. Tal vez los novios, de condición humilde, se han visto desbordados por los invitados. María está preocupada. La fiesta está en peligro. Entre los campesinos de Galilea el vino era un símbolo muy conocido de la alegría y del amor. Lo sabían todos. Si en la vida falta la alegría y falta el amor, ¿en qué puede terminar la convivencia? María no se equivoca. Jesús interviene para salvar la fiesta proporcionando vino abundante y de excelente calidad.

Este gesto de Jesús nos ayuda a captar la orientación de su vida entera y el contenido fundamental del proyecto del reino de Dios. Mientras los dirigentes religiosos y los maestros de la ley se preocupan de la religión, Jesús se dedica a hacer más humana y llevadera la vida de la gente. Los evangelios presentan a Jesús concentrado, no en la religión sino en la vida. No es solo para personas religiosas y piadosas. Es también para quienes se han quedado decepcionados de las instituciones, pero sienten necesidad de vivir de manera más digna y dichosa. ¿Por qué? Porque Jesús contagia fe en un Dios en el que se puede confiar y con el que se puede vivir con alegría, y porque atrae hacia una vida más generosa, movida por un amor solidario.

viernes, 11 de enero de 2019

Crecer y Menguar


“El Evangelio de Hoy” Jn 3,22-30

Lectura del Santo Evangelio según san Juan

En aquel tiempo, fue Jesús con sus discípulos a Judea, se quedó allí con ellos y bautizaba. También Juan estaba bautizando en Enón, cerca de Salín, porque había allí agua abundante; la gente acudía y se bautizaba. A Juan todavía no le habían metido en la cárcel. Se originó entonces una discusión entre un judío y los discípulos de Juan acerca de la purificación; ellos fueron a Juan y le dijeron: "Oye, rabí, el que estaba contigo en la otra orilla del Jordán, de quien tú has dado testimonio, ése está bautizando, y todo el mundo acude a él." Contestó Juan: "Nadie puede tomarse algo para sí, si no se lo dan desde el cielo. Ustedes mismos son testigos de que yo dije: "Yo no soy el Mesías, sino que me han enviado delante de él." El que lleva a la esposa es el esposo; en cambio, el amigo del esposo, que asiste y lo oye, se alegra con la voz del esposo; pues esta alegría mía está colmada. Él tiene que crecer, y yo tengo que menguar." Palabra del Señor.

Reflexión

Juan el Bautista no es celoso de Jesús y de la buena acogida que tiene. Sabe cuál es su papel. Ya dio testimonio de Jesús “en Betania, al otro lado del Jordán”: “He aquí el cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Este es aquel de quien yo dije: Detrás de mí viene uno, que es antes de mí, porque era primero que yo”. Y ahora, ante sus propios discípulos, vuelve a dar testimonio a favor de Jesús, del que él solo es su Precursor: “Ustedes mismos son testigos de que yo dije: Yo no soy el Mesías, sino que me han enviado delante de él… él tiene que crecer y yo tengo que menguar”.

Todos los cristianos tenemos que imitar a Juan el Bautista en su empeño de que Jesús es “el que tiene que crecer y yo tengo que menguar”. A la hora de predicar nunca nos hemos de predicar a nosotros mismos. Siempre a Jesús y de lo que se trata es que nuestros oyentes se queden con Jesús, que es el Hijo de Dios, nuestro Salvador y no con nosotros.

jueves, 10 de enero de 2019

Quiero


“El Evangelio de Hoy”: Lc 5, 12-16

Lectura del santo evangelio según San Lucas

Una vez, estando Jesús en un pueblo, se presentó un hombre lleno de lepra; al ver a Jesús cayó rostro a tierra y le suplicó: "Señor, si quieres puedes limpiarme." Y Jesús extendió la mano y lo tocó diciendo: "Quiero, queda limpio." Y en seguida le dejó la lepra. Jesús le recomendó que no lo dijera a nadie, y añadió: "Ve a presentarte al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que mandó Moisés para que les conste." Se hablaba de él cada vez más, y acudía mucha gente a oírle y a que los curara de sus enfermedades. Pero él solía retirarse a despoblado para orar. Palabra del Señor.

Reflexión

Hoy contemplamos, una vez más, los elementos centrales de la manifestación o revelación de Dios a la humanidad a través de Jesús. Jesús no vino a decir lo que estaba mal y a condenarlo, vino a aportar la fuerza curativa del problema. El principal problema no era la lepra de los enfermos sino la condición marginal en que la sociedad y sus instituciones tenían a los empobrecidos. Jesús siente por este enfermo, se emociona al ver su situación y quiere y decide ayudarlo. La fuerza del sentimiento y la decisión salvan aquel hombre y lo reintegran a su comunidad humana.

Esta experiencia de cercanía y atención que vive el leproso con Jesús es de tal grandeza o magnitud que no lo puede callar por más que Jesús se lo pida. La emoción le hace gritar por todas partes que finalmente él ha sido liberado de la marginalidad, que alguien le ha prestado atención, se ha fijado en él y le ha mostrado su cariño y su respeto. El milagro no se opera solamente en la piel del enfermo sino en su corazón, en su estado de ánimo y en sus relaciones con los demás.

Recordemos que el Evangelio no es una noticia de algo que pasó hace dos mil años. Es la presencia de Jesús vivo y verdadero que nos acompaña hoy y nos invita a dejarnos limpiar y a involucrarnos en la limpieza de los otros que como nosotros están embarrados de injusticias, desigualdades, egoísmos y todo lo que nos separa de los demás que son nuestros hermanos. 

miércoles, 9 de enero de 2019

JESÚS LIBERA


“El Evangelio de Hoy”: Lc 4, 14-22a

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo, Jesús volvió a Galilea con la fuerza del Espíritu; y su fama se extendió por toda la comarca. Enseñaba en las sinagogas y todos lo alababan.
Fue a Nazaret, donde se había criado, entró en la sinagoga, como era su costumbre los sábados, y se puso en pie para hacer la lectura. Le entregaron el libro del profeta Isaías y, desenrollándolo, encontró el pasaje donde estaba escrito: “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido.
Me ha enviado para anunciar el Evangelio a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad, y a los ciegos la vista.
Para dar libertad a los oprimidos; para anunciar el año de gracia del Señor.”
Y, enrollando el libro, lo devolvió al que le ayudaba y se sentó. Toda la sinagoga tenía los ojos fijos en él. Y él se puso a decirles: “Hoy se cumple esta Escritura que acaban de oír.” Palabra del Señor.

Reflexión  

Jesús es Movido por el Espíritu de Dios y  asegura que: “Hoy se cumple esta Escritura que acaban de oír”.  La gente “tenía los ojos fijos en él”. La vida entera de Jesús está impulsada, conducida y orientada por el aliento, la fuerza y el amor de Dios. Creer en la divinidad de Jesús no es confesar teóricamente una fórmula dogmática elaborada por los concilios. Es ir descubriendo de manera concreta en sus palabras y sus gestos, su ternura y su fuego, el Misterio último de la vida: “Dios”.
Jesús es captado como un Profeta de Dios. Ha sido “ungido” por el Espíritu de Dios. No viene a gobernar ni a regir. Es profeta de Dios dedicado a liberar la vida. Solo le podremos seguir si aprendemos a vivir con su espíritu profético. Su actuación es Buena Noticia para la clase social más marginada y desvalida: los más necesitados de oír algo bueno; los humillados y olvidados por todos. Nos empezamos parecer a Jesús cuando nuestra vida, nuestra actuación y amor solidario puede ser captado por los otros como algo bueno.

Dedicado a liberar. Vive entregado a liberar al ser humano de toda clase de esclavitudes. La gente siente a Jesús como liberador y, ciertamente, lo vemos dedicado a liberar de sufrimientos, opresiones y abusos; los ciegos lo ven como luz que libera del sinsentido y la desesperanza; los pecadores lo reciben como gracia y perdón. Seguimos a Jesús cuando nos va liberando de todo lo que nos esclaviza, empequeñece o deshumaniza. Entonces creemos en él como Salvador que nos encamina hacia la Vida definitiva.

martes, 8 de enero de 2019

ÀNIMO, SOY YO, NO TENGAN MIEDO


“El Evangelio de Hoy”: Mc 6, 45-52

Lectura del santo evangelio según san Marcos:

Después que se saciaron los cinco mil hombres, Jesús en seguida apremió a los discípulos a que subieran a la barca y se le adelantaran hacia la orilla de Betsaida, mientras él despedía a la gente. Y después de despedirse de ellos, se retiró al monte a orar.
Llegada la noche, la barca estaba en mitad del lago, y Jesús, solo, en tierra. Viendo el trabajo con que remaban, porque tenían viento contrario, a eso de la madrugada, va hacia ellos andando sobre el lago, e hizo ademán de pasar de largo. Ellos, viéndolo andar sobre el lago, pensaron que era un fantasma y dieron un grito, porque al verlo se habían sobresaltado. Pero él les dirige en seguida la palabra y les dice: "Ánimo, soy yo, no tengan miedo." Entró en la barca con ellos, y amainó el viento. Ellos estaban en el colmo del estupor, pues no habían comprendido lo de los panes, porque eran torpes para entender. Palabra del Señor.

Reflexión

Lo que nosotros llamamos milagros no son más que gestos de amor, de misericordia, de compasión y de servicio a la humanidad que busca transformar la concepción de un Dios vengativo y retributivo por la de un Dios amoroso y bueno que hará lo que sea para salvarla. Si no somos capaces de visualizar a Dios como amor y misericordia, el miedo matará las posibilidades de acceder a sus promesas. Si Jesús hace posible que haya pan para todos, si se acerca a sus discípulos que están angustiados, luchando contra las tormentas, es para que sepan que pueden confiar y continuar sin miedo el ejercicio de la vida. Él está Presente, Dios está aquí para sostener y garantizar la vida.

"Ánimo, soy yo, no tengáis miedo." Jesús no es un fantasma, Él está vivo. No viene a meter miedo ni a pedir cuentas, viene a amainar todo lo que nos causa sufrimientos y nos quita la paz. No hay que cuidarse de Dios, hay que dejarse amar y proteger por él. Una vez más somos invitados a acoger con alegría y confianza al Dios que se ha mudado entre nosotros para sanar el miedo que nos causa nuestra realidad tormentosa e insolidaria. Pidamos a Jesús que nos regale su Espíritu para poder superar el miedo y centrarnos en su amor gratuito y regenerador de vida. Nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creídos en él.

lunes, 7 de enero de 2019

DENLES USTEDES DE COMER


“El Evangelio de Hoy”: Mc 6,34-44

Lectura del santo evangelio según san Marcos:

En aquel tiempo, Jesús vio una multitud y le dio lástima de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor; y se puso a enseñarles con calma. Cuando se hizo tarde se acercaron sus discípulos a decirle: "Estamos en despoblado, y ya es muy tarde. Despídelos, que vayan a los cortijos y aldeas de alrededor y se compren de comer." Él les replicó: "Denles ustedes de comer." Ellos le preguntaron: "¿Vamos a ir a comprar doscientos denarios de pan para darles de comer?" Él les dijo: "¿Cuántos panes tienen? vayan a ver." Cuando lo averiguaron le dijeron: "Cinco, y dos peces."
Él les mandó que hicieran recostarse a la gente sobre la hierba en grupos. Ellos se acomodaron por grupos de ciento y de cincuenta. Y tomando los cinco panes y los dos peces, alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos para que se los sirvieran. Y repartió entre todos los dos peces. Comieron todos y se saciaron, y recogieron las sobras: doce cestos de pan y de peces. Los que comieron eran cinco mil hombres. Palabra del Señor.

Reflexión  
                                                                                          
En el evangelio de hoy Jesús forma a sus discípulos para que luego puedan seguirlo de manera correcta en la continuación de su propia misión. Al multiplicar los panes y los peces, Jesús se convierte en el nuevo Moisés que alimenta a su pueblo. Jesús realiza el milagro en favor de una multitud por la que siente compasión. Jesús vincula a los discípulos a los preparativos del banquete. No olvidemos que para Jesús es muy importante que sus discípulos asuman su tarea desde la experiencia vivida con él. Jesús, con su manera de vivir y de actuar a favor de los hambrientos, está revelando que Dios, su Padre y nuestro Padre, es compasivo y misericordioso. Así deberán reaccionar los que creen en Dios, como Jesús.

Jesús no obra milagros sólo para satisfacer las necesidades materiales de la gente, sino también para revelarle su misión y preparar a los discípulos para la nueva misión. “…Comieron todos y se saciaron, y recogieron las sobras: doce cestos de pan y de peces…”  El tema del alimento sobrante está orientado a hacer tomar conciencia de que el alimento ofrecido por Jesús está destinado también a otros muchos invitados. Y, si quedan exactamente doce canastas de sobras, es porque los doce discípulos, servidores, han de convertirse en misioneros, enviados a alimentar a los que no han estado presentes. Dejémonos alimentar por Jesús y su mensaje de amor.

martes, 1 de enero de 2019

SANTA MARÍA MADRE DE DIOS


“El Evangelio de Hoy”: Lc 2, 16-21

Lectura del santo evangelio según san Lucas

En aquel tiempo, los pastores fueron corriendo a Belén y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que les habían dicho de aquel niño. Todos los que lo oían se admiraban de lo que les decían los pastores. Y María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón. Los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por lo que habían visto y oído; todo como les habían dicho. Al cumplirse los ocho días, tocaba circuncidar al niño, y le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción. Palabra del Señor.

Reflexión

Litúrgicamente, hoy es la fiesta de «Santa María Madre de Dios». Pero hoy es también el primer día del año civil, « ¡Año Nuevo!» y la Jornada Mundial por la Paz. En su mensaje, el papa nos invita a reflexionar sobre la Política como constructora de Paz: “La Buena Política está al servicio de la Paz”. “Paz a esta casa”. Jesús, al enviar a sus discípulos en misión, les dijo: «Cuando entren en una casa, digan primero: “Paz a esta casa”. Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos su paz; si no, volverá a ustedes» (Lc 10,5-6).

Bendigamos al Señor por todo lo que hemos vivido hasta ahora, y por el nuevo año que pone ante nuestros ojos. Pero sobre todo aceptemos la bendición de Dios. Año nuevo, vida nueva. La bendición o benevolencia de Dios para los seres humanos da un gran paso: Dios ya no bendice con palabras, ahora bendice a todos los seres humanos y aun a toda la creación, con la misma persona de su Hijo, que se hace hermano de todos y todas. Y nadie queda marginado de su amor.

Seguimos disfrutando de la Navidad, tiempo en el que la ternura, el amor, la fraternidad, el cariño familiar... se nos hace más palpable que nunca. Todo ayuda a ello en este tiempo todavía de Navidad. Dejemos anidar estos sentimientos en nuestro corazón, para que perduren a lo largo de todo el año. Al comenzar el año, al poner el pie por primera vez en este nuevo regalo que el Señor nos hace en nuestra vida, vamos a agradecerle con todo el corazón la alegría de vivir. Feliz año nuevo.