EVANGELIO DEL DOMINGO
"Te seguiré donde quiera que vayas". San Lucas 9, 51-62.

jueves, 29 de marzo de 2018

HAGAN ESTO EN CONMEMORACIÓN MÍA


“El Evangelio de Hoy” Jn 13,1-15

Lectura del santo evangelio según san Juan:

Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado la hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo. Estaban cenando, ya el diablo le había metido en la cabeza a Judas Iscariote, el de Simón, que lo entregara, y Jesús, sabiendo que el Padre había puesto todo en sus manos, que venía de Dios y a Dios volvía, se levanta de la cena, se quita el manto y, tomando una toalla, se la ciñe; luego echa agua en la jofaina y se pone a lavarles los pies a los discípulos, secándoselos con la toalla que se había ceñido. Llegó a Simón Pedro, y éste le dijo: "Señor, ¿lavarme los pies tú a mí?" Jesús le replicó: "Lo que yo hago tú no lo entiendes ahora, pero lo comprenderás más tarde." Pedro le dijo: "No me lavarás los pies jamás." Jesús le contestó: "Si no te lavo, no tienes nada que ver conmigo." Simón Pedro le dijo: "Señor, no sólo los pies, sino también las manos y la cabeza." Jesús le dijo: "Uno que se ha bañado no necesita lavarse más que los pies, porque todo él está limpio. También ustedes no están limpios, aunque no todos." Porque sabía quién lo iba a entregar, por eso dijo: "No todos estáis limpios." 
Cuando acabó de lavarles los pies, tomó el manto, se lo puso otra vez y les dijo: "¿Comprenden lo que he hecho con ustedes? Ustedes me llaman "el Maestro" y "el Señor", y dicen bien, porque lo soy. Pues si yo, el Maestro y el Señor, les he lavado los pies, también ustedes deben lavarse los pies unos a otros; os he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con ustedes, ustedes también lo hagan." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Jesús pasó  la tarde del Jueves Santo, la última tarde de su vida, en Jerusalén en el círculo de sus discípulos, probablemente también en compañía de las mujeres que habían ascendido a la ciudad santa con él. Jesús y sus discípulos celebran la pascua judía. En esta celebración Jesús invita a sus discípulos a rememorar los acontecimientos compartidos hasta ese momento y a asumirlos como un programa de vida y salvación. De todas las palabras y los gestos compartidos esa tarde, los discípulos recuerdan y dan testimonio de la fracción del pan y de la copa de vino compartida. Nosotros hemos tomado esa parte y hemos creado la celebración de la Eucaristía. Así hemos interpretado su exhortación: “Hagan esto en conmemoración mía”, partir y compartir el pan, beber compartiendo la copa. Pero sabemos que lo que Jesús quiere que hagamos en su memoria va mucho más allá de celebrar la Eucaristía como un rito o un culto.

Jesús quiere que vivamos como él vivió, que amemos a los otros sin diferenciaciones como él lo hiso, que perdonemos sin condición alguna cómo él perdonó a los pecadores de su tiempo. Quiere que en memoria suya no mintamos, seamos fieles, y que, sobre todas las cosas, vivamos el mandamiento del amor en fraternidad. “Un mandamiento nuevo les doy, que se amen unos a otros como yo les he amado. Para todo esto, Jesús es nuestro alimento: “tomen, coman todos y todas de él, porque este es mi cuerpo que será entregado por ustedes. Tomen y beban todos de él porque este es el cáliz de mi sangre que será derramada por ustedes”. Su cuerpo y su sangre significan su vida integral. Su trato, su acogida, su cercanía, su capacidad para perdonar y abrir posibilidades a las personas que encuentra en su vida.

Nuestro sacerdocio ministerial ha de ser vivido en este contexto de servicio a los hermanos y hermanas como lo hizo Jesús y como lo simbolizó lavando los pies de sus amigos, él a quien ellos llamaban Maestro y Señor. El Evangelio de Hoy, La institución de la Eucaristía, del sacerdocio servicial y del amor a los demás que hoy celebramos, dan para hablar mucho más que lo que yo he comentado. Pero también sabemos que lo importante es tomar el ejemplo de Jesús y seguir profundizando nuestra respuesta a su llamado a dejarnos alimentar por él y todo lo que Él es y vive. Gracias Señor por hacernos participar en tu misión. Gracias por mostrarnos el camino de la verdadera realización enseñándonos a vivir sirviendo a la humanidad.

miércoles, 28 de marzo de 2018

¿SOY YO ACASO, SEÑOR?


“El Evangelio de Hoy” Mt. 26, 14-25

Lectura del santo evangelio según san Mateo:

En aquel tiempo, uno de los doce, llamado Judas Iscariote, fue a los sumos sacerdotes y les propuso: ¿Qué están dispuestos a darme si se lo entrego? Ellos se ajustaron con él en treinta monedas. Y desde entonces andaba buscando ocasión propicia para entregarlo.
El primer día de los ázimos se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron: ¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua? El contesto: vayan a casa de Fulano y díganle: "El Maestro dice: mi momento está cerca; deseo celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos". Los discípulos cumplieron las instrucciones de Jesús y prepararon la Pascua. Al atardecer se puso a la mesa con los doce. Mientras comían, dijo: les aseguro que uno de ustedes me va a entregar.
Ellos consternados se pusieron a preguntarle uno tras otro: ¿Soy yo acaso, Señor? El respondió: El que ha mojado en la misma fuente que yo, ése me va a entregar. El Hijo el Hombre se va como está escrito de él; pero ¡ay del que va a entregar al Hijo del Hombre!, más le valdría no haber nacido. Entonces preguntó Judas, el que lo iba a entregar: ¡Soy yo acaso, Maestro? El respondió: Así es. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

 Miércoles Santo: La Traición. Si el traicionero fuera uno solamente no fuera nada. Lo malo es que nosotros, cada quien en sus momentos traicionamos el amor que Jesús nos tiene. No es cuestión de entregar a alguien a la muerte sino de vivir de espalda a lo que Jesús nos ha enseñado como fundamental para la vida duradera: la verdad, la fraternidad y la justicia como elementos indispensables en la construcción del Reino de Dios. Cada vez que decidimos hablar mentira por cualquier tontería, en cada ocasión que anteponemos lo material a lo humano, todas las veces que somos indiferentes frente a quienes necesitan de nosotros, traicionamos a Jesús entregándolo a la pasión y a la muerte. Así que dejémonos de condenar a Judas y comencemos a tomar en serio el Evangelio para poder ser fieles a aquél que es capaz de lo que sea por salvarnos. Vivamos hoy la amistad con Jesús y la fraternidad entre hermanos y hermanas. 

martes, 27 de marzo de 2018

UNO DE USTEDES ME VA A ENTREGAR


“El Evangelio de Hoy”: Jn 13, 21-33. 36-38.

Lectura del santo evangelio según san Juan:

En aquel tiempo, Jesús, profundamente conmovido, dijo: Les aseguro que uno de ustedes me va a entregar.
Los discípulos se miraron unos a otros perplejos, por no saber de quién lo decía. Uno de ellos, al que Jesús tanto amaba, estaba a la mesa a su derecha. Simón Pedro le hizo señas para que averiguase por quién lo decía. Entonces él, apoyándose en el pecho de Jesús, le pregunto Señor: ¿quién es?
Le contestó Jesús: Aquél a quien yo le dé este trozo de pan untado. Y untando el pan se lo dio a Judas, hijo de Simón el Iscariote. Detrás del pan, entró en él Satanás. Entonces Jesús le dijo: Lo que tienes que hacer hazlo en seguida.
Ninguno de los comensales entendió a qué se refería. Como Judas guardaba la bolsa, algunos suponían que Jesús le encargaba comprar lo necesario para la fiesta o dar algo a los pobres.
Judas, después de tomar el pan, salió inmediatamente. Era de noche. Cuando salió dijo Jesús: Ahora es glorificado el Hijo del Hombre y Dios es glorificado en él (Si Dios es glorificado en el, también Dios lo glorificará en sí mismo: pronto lo glorificará).
Simón Pedro le dijo: Señor, ¿a dónde vas? Jesús le respondió: Adonde yo voy no me puedes acompañar ahora, me acompañarás más tarde. Pedro replicó: Señor, ¿por qué no puedo acompañarte ahora? Daré mi vida por ti. Jesús le contesto: ¿Con que darás tu vida por mí? Te aseguro que no cantará el gallo antes que me hayas negado tres veces. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

El Martes Santo sigue llamándonos a profundizar en el conocimiento del misterio de la vida, de la muerte y de la resurrección de Jesús. Jesús no busca provocar lastima en sus discípulos, no quiere que le tengan pena. Él continúa formando a sus seguidores en la toma de conciencia de su realidad humana y del proceso de crecimiento al que tienen que hacer frente para poder ser fieles a la voluntad de Dios. Para el evangelista San Juan, la Pascua es para Jesús, la hora de su glorificación y la glorificación de su padre: “Ahora es glorificado el Hijo del hombre, y Dios es glorificado en él”. Jesús desea consumar la voluntad de Dios y pareciera apresurar ahora los acontecimientos: “Lo que tienes que hacer, hazlo pronto”, disipando cualquier duda sobre la firmeza de su decisión. La determinación de Jesús contrasta con la de sus discípulos: uno lo traicionará, otro lo negará tres veces en minutos.

No olvidemos que cuando la Biblia nos habla de Judas, nos está planteando la realidad del conjunto de sus seguidores. Y lo mismo pasa con Pedro y su fanfarronería. Todos tendremos que vencer nuestros propios miedos y temores como preparación para seguir a Jesús en los mismos términos que él se los plantea. ¿Cómo traicionamos y negamos a Jesús hoy? ¿Cuáles son las fortalezas y las debilidades de nuestro seguimiento de Jesús? Avancemos con Jesús hacia su pasión y su muerte para triunfar con él en la resurrección.

lunes, 26 de marzo de 2018

DÉJALA


“El Evangelio de Hoy”: Jn 12, 1-11

Lectura del santo evangelio según san Juan:

Seis días antes de la Pascua, fue Jesús a Betania, donde vivía Lázaro, a quien había resucitado de entre los muertos. Allí le ofrecieron una cena: Marta servía y Lázaro era uno de los que estaban con él en la mesa.
María tomó una libra de perfume de nardo, auténtico y costoso, le ungió a Jesús los pies y se los enjugó con su cabellera. Y la casa se llenó de la fragancia del perfume.
Judas Iscariote, uno de sus discípulos, el que lo iba a entregar, dice: ¿Por qué no se ha vendido este perfume por trescientos denarios para dárselos a los pobres? (Esto lo dijo no porque le importasen los pobres, sino porque era un ladrón; y como tenía la bolsa llevaba lo que iban echando)
Entonces Jesús dijo: Déjala: lo tenía guardado para el día de mi sepultura; porque a los pobres los tienen con ustedes, pero a mí no siempre me tienen.
Una muchedumbre de judíos se enteró de que estaba allí y fueron no sólo por Jesús, sino también para ver a Lázaro, al que había resucitado de entre los muertos. Los sumos sacerdotes decidieron matar también a Lázaro, porque muchos judíos, por su causa, se les iban y creían en Jesús. Palabra del Señor.

Reflexión

En la Semana Santa rememoramos el amor de Dios por su pueblo hasta entregar a su Hijo por nuestra salvación. El Evangelio de hoy nos introduce en la intimidad de la casa de Betania, lugar donde viven Marta, María y Lázaro, tres amigos entrañables de Jesús. El gesto de María, que podría ser leído como signo de despilfarro y de derroche, Jesús lo lee como una premonición de lo que ha de suceder después de su muerte: ser embalsamado en la tumba. Celebrar la muerte de Jesús es celebrar la generosidad de un Dios que derrocha amor por la humanidad. Semana Santa es celebrar el exceso del amor de Dios por los hombres y mujeres de todo tiempo, raza y nación. Sin el amor de Dios ¿qué sería de nuestra vida? Les invito a que celebremos estos días santos de forma reflexiva y agradecida. El silencio interior nos ayudará a gustar las últimas palabras de Jesús desde la Cruz.

sábado, 24 de marzo de 2018

HÁGASE EN MÍ SEGÚN TU PALABRA


“El Evangelio de Hoy”: Lc 1,26-38

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

A los seis meses, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María. El ángel, entrando en su presencia, dijo: "Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo." Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél. El ángel le dijo: "No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin." Y María dijo al ángel: "¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?" El ángel le contestó: "El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible." María contestó: "Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra." Y la dejó el ángel. Palabra del Señor.

Reflexión

Como mañana 25 de marzo será domingo, hoy celebramos la fiesta de la anunciación a María del nacimiento de Jesús. Recordamos también hoy el 35 aniversario del martirio de Monseñor Romero quien pronto será canonizado como San Romero de América. La presencia de Dios entre nosotros los humanos es tan, tan importante, que hasta tenemos una fiesta para celebrar el día de su anuncio. Dios “decidió” habitar en medio de la humanidad, inserto en una familia, en un pueblo y una cultura. Asume la condición humana en todas sus dimensiones para salvar a la humanidad desde dentro, desde abajo, desde el mismo corazón del mundo.  Para Dios nada es imposible nos recuerda el evangelio de la anunciación.

María es escogida por Dios para esta importantísima tarea de dejar crecer y nacer a Jesús. Y como mujer creyente que esperaba el cumplimiento de las promesas de Dios, María acepta el reto y asume el compromiso. Ella es una jovencita adolescente de Nazaret, una campesina de una aldea insignificante de Palestina es capaz de intuir la propuesta de Dios y responder con todo su ser a la misión cuyas dimensiones no alcanza a comprender del todo. Ante tantas situaciones indeseadas y deshumanizantes, ¿Cuáles anuncios escuchamos de parte de Dios en nuestra época? ¿Qué estamos anunciando nosotros hoy? Recordemos que Dios no anuncia condenas ni catástrofes sino salvación y presencia.

María se convierte en auténtica creyente, que espera que Dios realice sus promesas, se constituye en modelo y paradigma de creyente porque, como Abrahán, confía plenamente en la promesa de Dios y coloca todas sus posibilidades y cualidades al servicio de esta causa. Nosotros estamos invitados hoy por este evangelio, a descubrir el anuncio de Dios hoy. Qué es lo que Dios nos está anunciando hoy como salvación para  todo su pueblo. Dios nos llama, nos elige, nos propone, pero espera nuestra respuesta libre y voluntaria. Luchemos contra la desesperación, la indiferencia y el desinterés. Impliquémonos como María en los proyectos de Dios. Demos nosotros también nuestro sí a Dios.

viernes, 23 de marzo de 2018

ACEPTAR A JESÚS


“El Evangelio de Hoy”: Jn 10,31-42

Lectura del Santo Evangelio según san Juan:

En aquel tiempo, los judíos agarraron piedras para apedrear a Jesús. Él les replicó: "Les he hecho ver muchas obras buenas por encargo de mi Padre: ¿por cuál de ellas me apedrean?" Los judíos le contestaron: "No te apedreamos por una obra buena, sino por una blasfemia: porque tú, siendo un hombre, te haces Dios." Jesús les replicó: "¿No está escrito en su ley: "Yo les digo: Son dioses"? Si la Escritura llama dioses a aquellos a quienes vino la palabra de Dios (y no puede fallar la Escritura), a quien el Padre consagró y envió al mundo, ¿dicen ustedes que blasfema porque dice que es hijo de Dios? Si no hago las obras de mi Padre, no me crean, pero si las hago, aunque no me crean a mí, crean a las obras, para que comprendan y sepan que el Padre está en mí, y yo en el Padre."
Intentaron de nuevo detenerlo, pero se les escabulló de las manos. Se marchó de nuevo al otro lado del Jordán, al lugar donde antes había bautizado Juan, y se quedó allí. Muchos acudieron a él y decían: "Juan no hizo ningún signo; pero todo lo que Juan dijo de éste era verdad." Y muchos creyeron en él allí. Palabra del Señor.

Reflexión:

Seguimos leyendo el evangelio de Juan y desarrollando el conflicto con sus enemigos. Está por llegar la hora para la cual vino Jesús. Los judíos no aceptan a Jesús. Es que aceptarlo sería aceptar que hay que cambiar el orden de las cosas. Que el mundo que han forjado, en el que detentan poder y privilegios, en el que tienen una posición preponderante, afortunada, debe cambiar…Cambiar para promover a los pobres, a los desposeídos. ¿Por qué abrían de ceder? ¿Por qué lo decía Jesús?

No es fácil convivir con un sujeto que en toda ocasión nos recuerda que no estamos viviendo según nuestra fe, que  no es eso lo que Dios quiere, que hace falta cambiar. Las palabras de Jesús a tal punto les “quilla”, que ya no son indiferentes, sino que quieren matarlo…”Muerto el perro, se acabó la rabia”, como decimos a veces. Es que, para ellos, dialogar sería aceptar algo que es inadmisible: que están equivocados; que hay otra perspectiva; que hay que servir en vez de hablar y hablar y hablar.

 El texto del Evangelio de Hoy, Jesús se tiene que escabullir. Escapa por segunda vez, cuando hastiados, los judíos, están dispuestos a eliminarlo allí mismo. Jesús es un enemigo del poder  dominador, del de todo poder que deshumaniza. Jesús ha venido a revolucionar el mundo, a cambiarlo todo. Sencillamente intolerable, para quienes se encuentran en la parte superior de la pirámide. Este es el mensaje que estamos por celebrar estos días, que se reedita cada segundo en el mundo. ¡Dios nos ha amado hasta el extremo! Y esto es lo que nos pide que hagamos entre nosotros…amarnos unos a otros, como Él nos ha amado. Que Jesús nos guie en la toma de conciencia de su amor por nosotros y eso nos abra a su Evangelio y a su Reino.

jueves, 22 de marzo de 2018

ENTENDER A JESÚS


 “El Evangelio de Hoy”: Jn 8,51-59

Lectura del santo evangelio según san Juan:

En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos: "Se lo aseguro: quien guarda mi palabra no sabrá lo que es morir para siempre." Los judíos le dijeron: "Ahora vemos claro que estás endemoniado; Abrahán murió, los profetas también, ¿y tú dices: "Quien guarde mi palabra no conocerá lo que es morir para siempre"? ¿Eres tú más que nuestro padre Abrahán, que murió? También los profetas murieron, ¿por quién te tienes?"
Jesús contestó: "Si yo me glorificara a mí mismo, mi gloria no valdría nada. El que me glorifica es mi Padre, de quien ustedes dicen: "Es nuestro Dios", aunque no lo conocen. Yo sí lo conozco, y si dijera: "No lo conozco" sería, como ustedes, un embustero; pero yo lo conozco y guardo su palabra. Abrahán, su padre, saltaba de gozo pensando ver mi día; lo vio, y se llenó de alegría." Los judíos le dijeron: "No tienes todavía cincuenta años, ¿y has visto a Abrahán?" Jesús les dijo: "les aseguro que antes que naciera Abrahán, existo yo." Entonces cogieron piedras para tirárselas, pero Jesús se escondió y salió del templo. Palabra del Señor.

Reflexión

Ya decíamos ayer que el Evangelio de San Juan está lleno de expresiones profundas y simbólicas que hay que entender el conjunto de su escrito. “Los oyentes de Jesús no entienden su lenguaje. Son dos niveles de lenguaje que no encuentran coincidencia. Jesús habla con un lenguaje profundo, simbólico, trascendente. Sus adversarios se mueven en el nivel del lenguaje convencional, formal, superficial. Por eso es imposible que se puedan entender”. De toda manera, lo importante es que su vida responde a la voluntad de Dios. Su solicitud por los más pobres y necesitados nos muestra la misericordia de Dios. Su comprensión de la realidad que golpea, especialmente a los más débiles, nos ayuda a recordar que Dios es la defensa de su pueblo. Él no nos deja abandonados.

Jesús es nuestro Maestro, nuestro líder. Para vivir nuestra fe nos fijamos en él, en su forma y en el contenido de su misión. “De alguna manera, nosotros también estamos llamados a vivir esa profunda experiencia de comunión vital con Dios para mostrar su rostro a la humanidad. La misión evangelizadora, por lo tanto, no consiste en elaborar y pronunciar discursos acerca de Dios, sino de mostrar en las actitudes humanas la acción salvífica, liberadora de Dios”. Pidámosle al señor que nos guíe con su Espíritu para poder profundizar nuestra vida en la fe y vivir una práctica religiosa al estilo de Jesús.

miércoles, 21 de marzo de 2018

SERÁN DE VERDAD DISCÍPULOS MÍOS


“El Evangelio de Hoy”: Jn 8,31-42

Lectura del santo evangelio según san Juan:

En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos que habían creído en él: "Si se mantienen en mi palabra, serán de verdad discípulos míos; conocerán la verdad, y la verdad les hará libres." Le replicaron: "Somos linaje de Abrahán y nunca hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú: "Serán libres"?" Jesús les contestó: "Les aseguro que quien comete pecado es esclavo. El esclavo no se queda en la casa para siempre, el hijo se queda para siempre. Y si el Hijo les hace libres, serán realmente libres. Ya sé que son linaje de Abrahán; sin embargo, tratan de matarme, porque no dan cabida a mis palabras. Yo hablo de lo que he visto junto a mi Padre, pero ustedes hacen lo que le han oído a sus padre."
Ellos replicaron: "Nuestro padre es Abrahán." Jesús les dijo: "Si fueran hijos de Abrahán, harían lo que hizo Abrahán. Sin embargo, tratan de matarme a mí, que les he hablado de la verdad que le escuché a Dios, y eso no lo hizo Abrahán. Ustedes hacen lo que hace su padre." Le replicaron: "Nosotros no somos hijos de prostitutas; tenemos un solo padre: Dios." Jesús les contestó: "Si Dios fuera vuestro padre, me amarían, porque yo salí de Dios, y aquí estoy. Pues no he venido por mi cuenta, sino que él me envió." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Estos días antes de la Semana Santa se arrecia el conflicto entre Jesús y los dirigentes de su tiempo. Jesús habla a sus oyentes para que escuchen la palabra y permanezcan fieles a ella. Quien así procede conocerá la verdad y la verdad será condición de libertad. Tres valores supremos que se entrelazan: fidelidad, verdad y libertad. La fidelidad consiste en reconocer que Dios es el único Señor y mantener firme esta convicción aún en las circunstancias más difíciles. La verdad evangélica es el mismo Jesús. Se trata de ser verdaderos, auténticos, diáfanos en la manera de pensar y de actuar. Y la libertad consiste es asumir con plena conciencia y responsabilidad la propuesta de Jesús y no dejarse atar ni esclavizar por ninguna clase de idolatría. Son tres valores que hoy han perdido mucha fuerza y se interpretan según las conveniencias. Sigamos avanzando en la práctica de estos valores. La búsqueda de lo fácil nos desvía de Jesús y su propuesta de salvación.

martes, 20 de marzo de 2018

VIDA Y CRUZ


“El Evangelio de Hoy”: Jn 8,21-30

Lectura del santo evangelio según san Juan:

En aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos: "Yo me voy y me buscarán, y morirán por su pecado. Donde yo voy no pueden venir ustedes." Y los judíos comentaban: "¿Será que va a suicidarse, y por eso dice: "Donde yo voy no pueden venir ustedes"?" Y él continuaba: "Ustedes son de aquí abajo, yo soy de allá arriba: ustedes son de este mundo, yo no soy de este mundo. Con razón les he dicho que morirán por sus pecados: pues, si no creen que yo soy, morirán por sus pecados."
Ellos le decían: "¿Quién eres tú?" Jesús les contestó: "Ante todo, eso mismo que les estoy diciendo. Podría decir y condenar muchas cosas en ustedes; pero el que me envió es veraz, y yo comunico al mundo lo que he aprendido de él." Ellos no comprendieron que les hablaba del Padre. Y entonces dijo Jesús: "Cuando levanten al Hijo del hombre, sabrán que yo soy, y que no hago nada por mi cuenta, sino que hablo como el Padre me ha enseñado. El que me envió está conmigo, no me ha dejado solo; porque yo hago siempre lo que le agrada." Cuando les exponía esto, muchos creyeron en él. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

El tema de la cruz no es el más popular en nuestro día. La cruz evoca sufrimiento y dolor que termina matando. Nuestras culturas anhelan el bienestar físico y material, el placer y el disfrute al máximo de la vida, por eso, hablar de la Cruz y la entrega de la vida, no tiene mucho sentido. De todas maneras, los creyentes hablamos de “Jesús levantado en lo alto”, entregando su vida por amor.  No estamos promoviendo el sufrimiento ni la infelicidad. Mirando a Jesús levantado en lo alto, celebramos un Dios amor, misericordia, proximidad y solidaridad con sus hijos e hijas. El sufrimiento de Jesús, su pasión, su cruz y su muerte nos recuerdan que todas las limitaciones, fracasos y dificultades  pueden ser vencidos. No hay manera de escapar al sufrimiento en distintos grados. Pidamos a Jesús que nos fortalezca para nosotros afrontar nuestra vida con responsabilidad y compromiso a favor de la vida.

sábado, 17 de marzo de 2018

JESÚS GENERA CONTROVERSIA


“El Evangelio de Hoy”: Jn 7,40-53

Lectura del santo evangelio según san Juan:

En aquel tiempo, algunos de entre la gente, que habían oído los discursos de Jesús, decían: "Éste es de verdad el profeta." Otros decían: "Éste es el Mesías." Pero otros decían: "¿Es que de Galilea va a venir el Mesías? ¿No dice la Escritura que el Mesías vendrá del linaje de David, y de Belén, el pueblo de David?" Y así surgió entre la gente una discordia por su causa. Algunos querían prenderlo, pero nadie le puso la mano encima.
Los guardias del templo acudieron a los sumos sacerdotes y fariseos, y éstos les dijeron: "¿Por qué no lo han traído?" Los guardias respondieron: "Jamás ha hablado nadie como ese hombre." Los fariseos les replicaron: "¿También ustedes se han dejado embaucar? ¿Hay algún jefe o fariseo que haya creído en él? Esa gente que no entiende de la Ley son unos malditos." Nicodemo, el que había ido en otro tiempo a visitarlo y que era fariseo, les dijo: "¿Acaso nuestra ley permite juzgar a nadie sin escucharlo primero y averiguar lo que ha hecho?" Ellos le replicaron: "¿También tú eres galileo? Estudia y verás que de Galilea no salen profetas." Y se volvieron cada uno a su casa. Palabra del Señor.

Reflexión

Jesús lo había dicho, no he venido a traer la paz sino la guerra. Él es causa de división y controversia, incluso para sus mismos adversarios. Su sabiduría, es decir, su coherencia de vida, es tal que hasta  los que le desprecian y le persiguen quedan confundidos y sus argumentos resultan superficiales al buscar acusarle. El pueblo lo admira, los dirigentes lo temen, muchos lo evitan, porque sus palabras son fuertemente cuestionadoras, tocan fibras interiores, desbaratan falsas seguridades, derriban estructuras mentales que impiden que la verdad del evangelio se transparente.

Nosotros que somos seguidores de Jesús, cristianos y cristianas de hoy debemos estar conscientes de que el seguimiento de Cristo se vive en tensión como la vivió Jesús. Lo nuestro no es triunfar, ser reconocidos, conquistar a todo el mundo para nuestra Iglesia, lo nuestro es dar testimonio de lo que creemos y nosotros creemos en Jesús y su proyecto de Reino de Dios. Hoy se necesitan hombres y mujeres que sean capaces de testimoniar, es decir, vivir con autenticidad el mensaje liberador de Jesús, aunque haya que pagar el precio de la crítica, la persecución o el martirio.

Hoy nos dividimos más por cuestiones materiales como el dinero, las posesiones; por cuestiones pasajeras, por formalidades de prácticas religiosas y cultuales. Nos dividimos por aferrarnos a tradiciones y prácticas, por comidas y bebidas. Sabemos muy bien que el Reino de Dios no es cuestión de esas cosas sino de justicia y paz y vida en el Espíritu de fraternidad.  Ojalá la gente se fuera de  nuestros  grupos y comunidades cristianas acusándonos de ser demasiados cariñosas y cariñosos; diciendo que compartimos todo y nos perdonamos unos a otros  los errores cometidos. Si sucediera así estaríamos muy cerca de nuestro Maestro al cual decimos seguir. Que la virgen nos inspire y acompañe cada día.

viernes, 16 de marzo de 2018

LA HORA DE HACER LA VOLUNTAD DE DIOS


“El Evangelio de Hoy”: Jn 7,1-2.10.25-30

Lectura del santo evangelio según san Juan:

En aquel tiempo, recorría Jesús la Galilea, pues no quería andar por Judea porque los judíos trataban de matarlo. Se acercaba la fiesta judía de las tiendas. Después que sus parientes se marcharon a la fiesta, entonces subió él también, no abiertamente, sino a escondidas.
Entonces algunos que eran de Jerusalén dijeron: "¿No es éste el que intentan matar? Pues miren cómo habla abiertamente, y no le dicen nada. ¿Será que los jefes se han convencido de que éste es el Mesías? Pero éste sabemos de dónde viene, mientras que el Mesías, cuando llegue, nadie sabrá de dónde viene." Entonces Jesús, mientras enseñaba en el templo, gritó: "A mí me conocen, y conocen de dónde vengo. Sin embargo, yo no vengo por mi cuenta, sino enviado por el que es veraz; a ése ustedes no lo conocen; yo lo conozco, porque procedo de él, y él me ha enviado." Entonces intentaban agarrarlo; pero nadie le pudo echar mano, porque todavía no había llegado su hora. Palabra del Señor.

Reflexión.

La hora de Jesús es el momento en que Dios es glorificado por sus actos. Este tema muy presente en el Evangelio de Juan. Recordamos que en el texto de las bodas de Caná Jesús va a decir a su madre que no había llegado su hora. Me parece que puede ayudarnos, este texto a pensarnos en obediencia a Dios y a su voluntad. Nuestra misión no es propia, es parte de la misión de Jesús, es, como Jesús, escuchar la voluntad de Dios y luchar por vivirla libremente. El hecho de poder entregar la vida obedientemente como servicio a Dios, es verdaderamente la hora del amor, de la libertad plena y el abandono a lo que Dios quiera. ¿Hasta qué punto somos capaces de descentraros y situar en el centro a Jesús? Tenemos que continuar discerniendo la voluntad de Dios y apostando a ella con libertad y entrega La autenticidad de vida cristiana se paga con la persecución, el destierro y el martirio. La fidelidad al seguimiento de Jesús tiene un alto precio; pero ahí se pone a prueba la consistencia de la propuesta evangélica de Jesús.

jueves, 15 de marzo de 2018

JESÚS DA TESTIMONIO DEL PADRE


“El Evangelio de Hoy”: Jn 5,31-47

Lectura del santo evangelio según san Juan:

En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos: "Si yo doy testimonio de mí mismo, mi testimonio no es válido. Hay otro que da testimonio de mí, y sé que es válido el testimonio que da de mí. Ustedes enviaron mensajeros a Juan, y él ha dado testimonio de la verdad. No es que yo dependa del testimonio de un hombre; si digo esto es para que ustedes se salven. Juan era la lámpara que ardía y brillaba, y ustedes quisieron gozar un instante de su luz. Pero el testimonio que yo tengo es mayor que el de Juan: las obras que el Padre me ha concedido realizar; esas obras que hago dan testimonio de mí: que el Padre me ha enviado. Y el Padre que me envió, él mismo ha dado testimonio de mí. Nunca han escuchado su voz, ni visto su semblante, y su palabra no habita en ustedes, porque al que él envió no le creen.
Estudian las Escrituras pensando encontrar en ellas vida eterna; pues ellas están dando testimonio de mí, ¡y no quieren venir a mí para tener vida! No recibo gloria de los hombres; además, les conozco y sé que el amor de Dios no está en ustedes. Yo he venido en nombre de mi Padre, y no me recibieron; si otro viene en nombre propio, a ése sí lo recibirán. ¿Cómo podrán creer ustedes, que aceptan gloria unos de otros y no buscan la gloria que viene del único Dios? No piensen que yo les voy a acusar ante el Padre, hay uno que les acusa: Moisés, en quien tienen su esperanza. Si creyeran a Moisés, me creerían a mí, porque de mí escribió él. Pero, si no dan fe a sus escritos, ¿cómo darán fe a mis palabras?" Palabra del Señor.

Reflexión

El Evangelio de Hoy es un debate entre Jesús y las autoridades religiosas. No aceptan que Jesús sea vinculado a Dios. Hace falta que Dios mismo nos lo revele a través  de su Espíritu pues Dios quiere que todos y todas conozcan a su Hijo y nos salvemos por él. En este tiempo de Cuaresma estamos llamados a hacer un proceso profundo de conversión. Esta conversión no está tanto en pasar de pecadores a justos, sino en pasar de justos a hijos, y si somos hijos, también seremos herederos del misterio de Dios revelado en la persona de Jesús. La herencia es también una tarea, una misión de dar testimonio de lo que somos y heredamos. Lo importante es poner a Jesús en el centro de nuestra vida y aprender de él a vivir de cara a Dios y sirviéndole a nuestros hermanos y hermanas.

miércoles, 14 de marzo de 2018

EL PADRE Y EL HIJO UNIDOS PARA SALVARNOS


“El Evangelio de Hoy”: Jn 5, 17-30

Lectura del santo Evangelio según san Juan

En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos: "Mi Padre sigue actuando, y yo también actúo." Por eso los judíos tenían más ganas de matarlo: porque no sólo abolía el sábado, sino también llamaba a Dios Padre suyo, haciéndose igual a Dios. Jesús tomó la palabra y les dijo: "Se lo aseguro: El Hijo no puede hacer por su cuenta nada que no vea hacer al Padre. Lo que hace éste, eso mismo hace también el Hijo, pues el Padre ama al Hijo y le muestra todo lo que él hace, y le mostrará obras mayores que ésta, para su asombro.
Lo mismo que el Padre resucita a los muertos y les da vida, así también el Hijo da vida a los que quiere. Porque el Padre no juzga a nadie, sino que ha confiado al Hijo el juicio de todos, para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo no honra al Padre que lo envió. Se lo aseguro: Quien escucha mi palabra y cree al que me envió posee la vida eterna y no se le llamará a juicio, porque ha pasado ya de la muerte a la vida. Os aseguro que llega la hora, y ya está aquí, en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que hayan oído vivirán. Porque, igual que el Padre dispone de la vida, así ha dado también al Hijo el disponer de la vida. Y le ha dado potestad de juzgar, porque es el Hijo del hombre. No se sorprendan, porque viene la hora en que los que están en el sepulcro oirán su voz: los que hayan hecho el bien saldrán a una resurrección de vida; los que hayan hecho el mal, a una resurrección de juicio. Yo no puedo hacer nada por mí mismo; según le oigo, juzgo, y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió. Palabra del Señor.

Reflexión

Jesús nos enseña a vivir una relación de mensajeros de Dios, de enviados y de misioneros de su amor. Se presenta siempre en conexión con el Padre y atento a su voluntad. El secreto para permanecer a la escucha y al servicio de Dios está en servir a su causa. La causa a la que Jesús sirve la descubrimos leyendo, estudiando y viviendo la palabra de Dios en la Biblia. Su deseo, su decisión y su proyecto consisten en salvar a su pueblo a través del amor, la ternura y la misericordia. La misión de Jesús y el Padre, están en perfecta sinfonía y continuidad: “Mi Padre sigue actuando, y yo también actúo.”  Dios es amor y Jesús muestra ese amor actuando a favor de los necesitados de amor. Comparte lo material y lo trascendente, vive cerca de los demás en los caminos de Galilea hasta Jerusalén y de allí hasta nosotros. A nosotros nos falta tomar más en serio la práctica del amor, ser más transparentes y sanos en nuestra relación con los otros, querer y buscar el bien de los demás. Jesús realiza las obras de su Padre y nosotros las de Jesús, todo desde la Fe, la Esperanza y el Amor. Así vivió Jesús su unidad con su Padre Dios.

martes, 13 de marzo de 2018

ES JESÚS QUIEN SANA Y SALVA


“El Evangelio de Hoy”: Jn 5,1-3.5-16

Lectura del santo evangelio según san Juan:

En aquel tiempo, se celebraba una fiesta de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén. Hay en Jerusalén, junto a la puerta de las ovejas, una piscina que llaman en hebreo Betesda. Ésta tiene cinco soportales, y allí estaban echados muchos enfermos, ciegos, cojos, paralíticos. Estaba también allí un hombre que llevaba treinta y ocho años enfermo. Jesús, al verlo echado, y sabiendo que ya llevaba mucho tiempo, le dice: "¿Quieres quedar sano?" El enfermo le contestó: "Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando se remueve el agua; para cuando llego yo, otro se me ha adelantado." Jesús le dice: "Levántate, toma tu camilla y echa a andar." Y al momento el hombre quedó sano, tomó su camilla y echó a andar.
Aquel día era sábado, y los judíos dijeron al hombre que había quedado sano: "Hoy es sábado, y no se puede llevar la camilla." El les contestó: "El que me ha curado es quien me ha dicho: Toma tu camilla y echa a andar." Ellos le preguntaron: "¿Quién es el que te ha dicho que tomes la camilla y eches a andar?" Pero el que había quedado sano no sabía quién era, porque Jesús, aprovechando el barullo de aquel sitio, se había alejado. Más tarde lo encuentra Jesús en el templo y le dice: "Mira, has quedado sano; no peques más, no sea que te ocurra algo peor." Se marchó aquel hombre y dijo a los judíos que era Jesús quien lo había sanado. Por esto los judíos acosaban a Jesús, porque hacía tales cosas en sábado.  Palabra del Señor.

Reflexión

En el texto del Evangelio de Hoy Juan nos presenta una novedad sorprendente: Jesús sana a los enfermos no por la fuerza del agua, sino por la fuerza amorosa de Dios Padre. El Evangelio nos indica que Jesús curó a un enfermo que llevaba treinta y ocho años postrado, pero lo curó sin necesidad del agua, sin necesidad de fuerzas extrañas, sin ningún acto mágico. Sólo su Palabra basta para sanar. Es importante pasar de experiencias de fe que buscan sólo milagros que nos muevan a creer, a avanzar por caminos que, basados en la fidelidad, el seguimiento y el testimonio de vida misionera,  que nos conduzcan a una experiencia de conocimiento profundo de Dios. Somos invitados a conocer a Dios como el que nos acompaña dándonos siempre señales de vida y de alegría. Quien sana no es la piscina, es Jesús, quien está siempre atento a nuestras necesidades y nos salva.

lunes, 12 de marzo de 2018

ACOGER Y SANAR


“El Evangelio de Hoy”: Jn 9,1-41

Lectura del santo evangelio según san Juan:

En aquel tiempo, al pasar Jesús vio a un hombre ciego de nacimiento. Escupió en tierra, hizo barro con la saliva, se lo untó en los ojos al ciego y le dijo: "Ve a lavarte a la piscina de Siloé (que significa Enviado)." Él fue, se lavó, y volvió con vista. Y los vecinos y los que antes solían verlo pedir limosna preguntaban: "¿No es ése el que se sentaba a pedir?" Unos decían: "El mismo." Otros decían: "No es él, pero se le parece." Él respondía: "Soy yo."
Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego. Era sábado el día que Jesús hizo barro y le abrió los ojos. También los fariseos le preguntaban cómo había adquirido la vista. Él les contestó: "Me puso barro en los ojos, me lavé, y veo." Algunos de los fariseos comentaban: "Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado." Otros replicaban: ¿Cómo puede un pecador hacer semejantes signos?" Y estaban divididos. Y volvieron a preguntarle al ciego: "Y tú, ¿qué dices del que te ha abierto los ojos?" Él contestó: "Que es un profeta."
Le replicaron: "Empecatado naciste tú de pies a cabeza, ¿y nos vas a dar lecciones a nosotros?" Y lo expulsaron. Oyó Jesús que lo habían expulsado, lo encontró y le dijo: "¿Crees tú en el Hijo del hombre?" Él contestó: "¿Y quién es, Señor, para que crea en él?" Jesús les dijo: "Lo estás viendo: el que te está hablando, ése es." Él dijo: "Creo, señor." Y se postró ante él. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN 

El encuentro con Jesús ha cambiado la vida del ciego. El antes ciego cree que por fin podrá disfrutar de una vida digna, sin temor a avergonzarse ante nadie. Así es Jesús. Él viene siempre al encuentro de aquellos que no son acogidos oficialmente por la religión. No abandona a quienes lo buscan y lo aman aunque sean excluidos de las comunidades e instituciones religiosas. Los que no tienen sitio en nuestras iglesias tienen un lugar privilegiado en su corazón.

¿Quién llevará hoy este mensaje de Jesús hasta esos colectivos que, en cualquier momento, escuchan condenas públicas injustas de dirigentes religiosos ciegos; que se acercan a las celebraciones cristianas con temor a ser reconocidos; que no pueden comulgar con paz en nuestras eucaristías; que se ven obligados a vivir su fe en Jesús en el silencio de su corazón, casi de manera secreta y clandestina? Amigos y amigas desconocidos, no lo olviden: cuando los cristianos los rechazamos, Jesús les está acogiendo.

domingo, 11 de marzo de 2018

CREER DE NUEVO


« El Evangelio de Hoy »: Jn 3,14-21

Lectura del santo evangelio según san Juan:

En aquel tiempo, dijo Jesús a Nicodemo: "Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna. Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna. Porque Dios no mandó su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. El que cree en él no será juzgado; el que no cree ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios. El juicio consiste en esto: que la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron la tiniebla a la luz, porque sus obras eran malas. Pues todo el que obra perversamente detesta la luz y no se acerca a la luz, para no verse acusado por sus obras. En cambio, el que realiza la verdad se acerca a la luz, para que se vea que sus obras están hechas según Dios." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Celebramos hoy el cuarto domingo de Cuaresma. Recordemos que el primer domingo de Cuaresma non invitaba a actualizar nuestro compromiso bautismal; el segundo, a tomar cada vez mas conciencia de la proximidad de Dios; el tercero, a ver cada vez mas el amor de Jesús en la entrega de su vida; y hoy, el evangelio nos propone abrirnos a los demás como reconocimiento del amor de Dios por nosotros. Dios ama el mundo como tal cual es, limitado, lleno de guerras y conflictos por donde quiera. Dios ama el mundo inseguro en el que nosotros vivimos y nos invita a mostrarle ese amor. La presencia de Jesús en el mundo expresa la determinación de Dios por salvar el mundo. Jesús encarna, con todos sus gestos, la cercanía de Dios a todo ser humano.

La Iglesia existe para evangelizar, dando testimonio del amor que Dios tiene por cada ser humano. Lo único que justifica su presencia en el mundo es recordar el amor de Dios. Dios ha enviado a su Hijo  Jesús, «no para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él». Ese tiene que ser nuestro mensaje hoy en nuestras comunidades. Todo el que reconoce el amor con el que Dios le ama y cree en ese amor, es capaz de vivir los cambios y la conversión necesarios para vivir el seguimiento de Jesús. Todo esto nos parece tan bueno y simple que ni lo creemos. Estamos acostumbrados a las prácticas religiosas con el fin de obtener la salvación. Jesús nos invita a aceptar el amor que Dios nos tiene, a creer en él y a hacer de este amor nuestra vocación y misión. Que Dios nos regale la luz de su Espíritu para seguir avanzando hacia Él.

jueves, 8 de marzo de 2018

OPTAR POR EL BIEN


“El Evangelio de Hoy”: Lc 11, 14-23

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo, Jesús estaba echando un demonio que era mudo y, apenas salió el demonio, habló el mudo. La multitud se quedó admirada, pero algunos de ellos dijeron: "Si echa los demonios es por arte de Belzebú, el príncipe de los demonios."
Otros, para ponerlo a prueba, le pedían un signo en el cielo. Él, leyendo sus pensamientos, les dijo: "Todo reino en guerra civil va a la ruina y se derrumba casa tras casa. Si también Satanás está en guerra civil, ¿cómo mantendrá su reino? Ustedes dicen que yo echo los demonios con el poder de Belzebú; y, si yo echo los demonios con el poder de Belzebú, sus hijos, ¿por arte de quién los echan? Por eso, ellos mismos serán sus jueces. Pero, si yo echo los demonios con el dedo de Dios, entonces es que el reino de Dios ha llegado a ustedes. Cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su palacio, sus bienes están seguros. Pero, si otro más fuerte lo asalta y lo vence, le quita las armas de que se fiaba y reparte el botín. El que no está conmigo está contra mí; el que no recoge conmigo desparrama."  Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Jesús combate el mal y lucha a favor del bien y de la salvación, con las armas del amor, con el dedo de Dios. Hemos llegado a un momento tal de crítica sospecha que hasta el bien lo vemos como mal. Esta desconfianza nos impide ver los acontecimientos positivos que Dios puede estar realizando, a través de personas concretas, a favor de nuestras comunidades. Es deseable una conciencia crítica que nos ayude a valorar las cosas y los hechos en su justa dimensión pero tenemos que ser positivos y saber reconocer lo que está bien e incluso, ponernos a trabajar por el bien nuestro y el de nuestros hermanos.

“No hay peor ciego que el que no quiere ver”. Los prejuicios, de cualquier tipo, nos inhabilitan para ver y reconocer las acciones salvadoras de Dios en la vida de las personas,  en la propia y en la historia. Somos invitados, bajo toda nuestra libertad, a reconocer lo que Dios ha hecho en nosotros, darle gracias por su presencia en nuestras vidas y asociarnos a él en la lucha por el bien, la fraternidad, la justicia, la solidaridad, la paz y la seguridad que tanto deseamos. Dios bendiga abundantemente a todas las mujeres en su día.

miércoles, 7 de marzo de 2018

LA LEY ES EL AMOR


“El Evangelio de Hoy”: Mt 5, 17-19

Lectura del santo evangelio según san Mateo:

«No crean que he venido a abolir la ley o los profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud. Les aseguro que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la ley. El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes, y se lo enseñe así a los hombres, será el menos importante en el Reino de los cielos. Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el Reino de los cielos». Palabra del Señor.

Reflexión

Jesús vive su vida y enseña a sus discípulos de manera positiva y creativa. No se trata de negar lo existente como hacen muchos politiqueros y predicadores, que basan sus intervenciones y orientan sus discursos hacia la desautorización sus contrarios. Jesús básicamente no tiene contrarios, lo suyo es una propuesta universal, práctica y concreta. La plenitud se construye avanzando, mejorando. La palabra de Dios se ha escrito para orientar al Pueblo de Dios hacia la superación de lo que le minimiza y estanca. En fin de cuentas, la ley de Dios es el amor hecho relaciones humanas en la vida diaria.

Es un proceso creciente a base de objetivos y metas compartidos. “Por eso, el evangelio insiste en que la interpretación cristiana no se orienta a la abolición de la Ley de Israel, sino a la comprensión de su significado para la vida cristiana. El evangelio insiste en una palabra clave: cumplir o dar plenitud. La enseñanza de Jesús se orienta hacia lo fundamental de la Ley: la plena realización de la voluntad de Dios. Porque lo fundamental de esta ley no es su letra, sino su espíritu, que manifiesta la voluntad con la que Dios quiere orientar, salvar y transformar la vida de su pueblo”. No se trata de condenar a culpables sino de abolir culpabilidades y encaminarnos hacia la reconciliación y armonización social.

martes, 6 de marzo de 2018

PERDONAR SIEMPRE POR AMOR



“El Evangelio de Hoy”: Mt 18, 21-35

Lectura del santo evangelio según san Mateo:

En aquel tiempo, se adelantó Pedro y preguntó a Jesús: "Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces le tengo que perdonar? ¿Hasta siete veces?"
Jesús le contesta: "No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. Y a propósito de esto, el reino de los cielos se parece a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus empleados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así. El empleado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo: "Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré todo." El señor tuvo lástima de aquel empleado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda.
Pero, al salir, el empleado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, agarrándolo, lo estrangulaba, diciendo: "Págame lo que me debes." El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba, diciendo: "Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré." Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía. Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo: "¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo pediste. ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?" Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda. Lo mismo hará con ustedes mi Padre del cielo, si cada cual no perdona de corazón a su hermano." Palabra del Señor

Reflexión



El tema del perdón en la vida cristiana no es algo periférico, es un asunto esencial. El perdón es una de las formas privilegiadas de amar y aquí recordamos que el amor es gratuito, no se ama, no se perdona a alguien por ser bueno o a cambio de algo sino porque tú lo ama y tú practica la bondad. No es nada normal la práctica del perdón, por el contrario, lo normal es el odio, las venganzas, los conflictos mutuos y el rencor. Pero los que seguimos a Jesús sabemos que él perdonó siempre y dio su vida por nosotros. Si lo seguimos a él, él es nuestro maestro y por lo tanto, vivimos como él.

Sabemos que el rencor y el resentimiento han provocado muchos males y sufrimientos en nuestro mundo, desde los hogares nuestros, hasta conflictos internacionales y grandes guerras. Frente a las agresiones mutuas y a la facilidad con la que creamos enemigos, la propuesta de Jesús puede sonar a nuestros oídos un poco extraña. Perdonar siempre, en todo momento y circunstancia, sin medir la gravedad de los acontecimientos. Perdonar significa aceptar, acoger, comprender, sanar las heridas causadas por el acto ofensivo. ¡Cuánta urgencia tiene nuestro mundo de un “auténtico perdón” que contribuya a la creación de un ambiente de paz y justicia entre toda la humanidad! Sigamos creciendo en este ejercicio de pedir perdón y de perdonar, eso nos hará mucho más libres, alegres y humanos frente a los demás y con ellos. Se perdona por amor y se gana más amor...