miércoles, 28 de febrero de 2018

Lázaro y el Rico


“El Evangelio de Hoy”: Lc 16,19-31

Lectura del santo Evangelio según Lucas.                


«Había un hombre rico que vestía de púrpura y lino, y celebraba todos los días espléndidas fiestas. Y uno pobre, llamado Lázaro, que, echado junto a su portal, cubierto de llagas, deseaba hartarse de lo que caía de la mesa del rico...pero hasta los perros venían y le lamían las llagas. Sucedió, pues, que murió el pobre y los ángeles le llevaron al seno de Abrahán. Murió también el rico y fue sepultado.   
Estando en el Hades entre tormentos, levantó los ojos y vio a lo lejos a Abrahán, y a Lázaro en su seno. Y, gritando, dijo: 'Padre Abrahán, ten compasión de mí y envía a Lázaro a que moje en agua la punta de su dedo y refresque mi lengua, porque estoy atormentado en esta llama.' Pero Abrahán le dijo: 'Hijo, recuerda que recibiste tus bienes durante tu vida y Lázaro, al contrario, sus males; ahora, pues, él es aquí consolado y tú atormentado. Y además, entre nosotros y vosotros se interpone un gran abismo, de modo que los que quieran pasar de aquí a vosotros, no puedan hacerlo; ni de ahí puedan pasar hacia nosotros.'          Replicó: 'Pues entonces, te ruego, padre, que le envíes a la casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que les advierta y no vengan también ellos a este lugar de tormento.' Abrahán le dijo: 'Tienen a Moisés y a los profetas; que les oigan.' Él dijo: 'No, padre Abrahán, que si alguno de entre los muertos va a ellos, se convertirán.' Le contestó: ' Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se convencerán aunque un muerto resucite.'»
Palabra del Señor.

Reflexión.

El rico se viste de púrpura y de lino. Toda su vida es lujo y ostentación. Sólo piensa en comer bien. No es nadie. Su vida está vacía de compasión y por eso es un fracaso vive para comer solo. El pobre Lázaro, cubierto de llagas es ignorado por este comilón. Solo los perros lo ven y van a lamerles las llagas. Lo único que tiene es un nombre, que significa “Mi Dios es ayuda.

Los dos mueren y ahí cambia el asunto, uno es enterrado y el otro llevado al seno de Abrahán. Dios tiene la última palabra sobre ricos y pobres. El texto no dice en ningún lado que al rico sin nombre se le juzgue por malo, por explotador o por ser no creyente, sino por ignorar al pobre, por ser indiferente, por comer solo, por no compartir con el necesitado. Ese es el gran pecado de nuestro tiempo. Vivimos una desigualdad vergonzosa, una falta de sensibilidad y de compasión ante el sufrimiento ajeno. Nos molestan los mendigos en nuestro camino y le huimos a los que sufren, tomamos distancia de nuestros enfermos terminales, no queremos dejarnos afectar.

Preferimos ver el sufrimiento de los que están lejos, verlo en la televisión, en las noticias, ahí se soporta mejor, pues es siempre editado. Cuando el sufrimiento afecta a alguien más próximo a nosotros, nos esforzamos de mil maneras por anestesiar nuestro corazón. Pero recordemos que quien sigue a Jesús se va haciendo más sensible al sufrimiento de quienes encuentra en su camino. Se acerca al necesitado y, si está en sus manos, trata de aliviar su situación. El evangelio no nos pide que les resolvamos el problema a los pobres, nos está urgiendo a compartir lo que somos y lo que tenemos. Este será nuestro camino de conversión cuaresmal.

NO SERÁ ASÍ ENTRE USTEDES


“El Evangelio de Hoy”: Mt 20,17-28

Lectura del santo evangelio según san Mateo:

En aquel tiempo, mientras iba subiendo Jesús a Jerusalén, tomando aparte a los Doce, les dijo por el camino: "Miren, estamos subiendo a Jerusalén, y el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas, y lo condenarán a muerte y lo entregarán a los gentiles, para que se burlen de él, lo azoten y lo crucifiquen; y al tercer día resucitará." Entonces se le acercó la madre de los Zebedeos con sus hijos y se postró para hacerle una petición. Él le preguntó:"¿Qué deseas?" Ella contestó: "Ordena que estos dos hijos míos se sienten en tu reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda." Pero Jesús replicó: "No saben lo que piden. ¿Son capaces de beber el cáliz que yo he de beber?" Contestaron: "Lo somos." Él les dijo: "Mi cáliz lo beberán; pero el puesto a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo, es para aquellos para quienes lo tiene reservado mi Padre."  Los otros diez, que lo habían oído, se indignaron contra los dos hermanos. Pero Jesús, reuniéndolos, les dijo: "Saben que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. No será así entre ustedes: el que quiera ser grande entre ustedes, que sea su servidor, y el que quiera ser primero entre ustedes, que sea su esclavo. Igual que el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos."  Palabra del Señor.

Reflexión

En cualquier grupo humano salen a relucir las aspiraciones de poder y de dominio de unos sobre otros. La alternativa  de Jesús con relación a la ambición de poder que permea y seduce el corazón humano, es el servicio, la generosidad, la donación y la humildad.  Estas actitudes deberán ser los distintivos que identifiquen a sus auténticos discípulos. Nosotros necesitamos hoy de personas capaces de renunciar a seguridades y asumir plenamente al servicio de los hermanos, especialmente los más débiles y excluidos de la sociedad.

El Evangelio de Hoy nos habla del anuncio de la pasión muerte y Resurrección por parte de Jesús. Este anuncio contrasta con los intereses particulares y mezquinos de sus seguidores que están pensando en “puestos” y grandezas en la línea de la dominación sobre los demás. Jesús nos recuerda que entre nosotros no debe ser así. Así no se hace patria, todo lo contrario. El Camino que nos muestra Jesús es estrecho y exigente. Nada fácil, en medio de una sociedad que pone el centro de su vida en el tener y en el poder de mando. Dios nos proteja e ilumine para creer en su proyecto y trabajar por él.

martes, 27 de febrero de 2018

AUTENTIFICAR NUESTRO LIDERAZGO


“El Evangelio de Hoy”: Mt 23,1-12

Lectura del santo evangelio según san Mateo:

En aquel tiempo, Jesús habló a la gente y a sus discípulos, diciendo: "En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos: hagan y cumplan lo que les digan; pero no hagan lo que ellos hacen, porque ellos no hacen lo que dicen. Ellos lían fardos pesados e insoportables y se los cargan a la gente en los hombros, pero ellos no están dispuestos a mover un dedo para empujar. Todo lo que hacen es para que los vea la gente: alargan las filacterias y ensanchan las franjas del manto; les gustan los primeros puestos en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; que les hagan reverencias por la calle y que la gente los llame maestros.
Ustedes, en cambio, no se dejen llamar maestro, porque uno solo es su maestro, y todos ustedes son hermanos. Y no llamen padre suyo a nadie en la tierra, porque uno solo es su Padre, el del cielo. No se dejen llamar consejeros, porque uno solo es su consejero, Cristo. El primero entre ustedes será su servidor. El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Jesús ha desenmascarado siempre la mentira que ha encontrado en su caminar, no soporta la actuación de aquéllos que «han sentado cátedra» en medio del pueblo para exigir a los demás lo que ellos mismos no viven. Jesús condena su descarada incoherencia. Las palabras de Jesús no han perdido actualidad. El pueblo sigue escuchando a líderes que «no hacen lo que dicen». Defensores del orden cuya vida es desordenada. Proclamadores de justicia cuyas actuaciones están al margen de todo lo que es justo. Educadores cuya conducta deseduca a quienes la conocen. Reformadores incapaces de reformar su propia vida. Revolucionarios que no se plantean una transformación radical de su existencia. Socialistas que no han «socializado» mínimamente su vida.

La crítica de Jesús se dirige de manera directa a los dirigentes religiosos. Porque también en nuestra Iglesia hay quienes viven obsesionados por aplicar a otros la ley con rigorismo sin preocuparse tanto de vivir la radicalidad del seguimiento a Jesús. También hoy se condena con rigor desde ciertas cátedras el pecado de los pequeños y débiles, y se olvidan escandalosamente las injusticias de los poderosos.

Nuestra sociedad no necesita predicadores de palabras hermosas, sino dirigentes que, con su propia conducta, impulsen una verdadera transformación social. Nuestra Iglesia no necesita tanto moralistas minuciosos y teólogos ortodoxos cuanto creyentes verdaderos que con su vida irradien un aire más evangélico. Hombres y mujeres que vivan su fe. Necesitamos «maestros de vida». Creyentes de existencia convincente. «Con su vuelta a lo esencial del Evangelio, con su cordialidad y sinceridad habrán hecho posible la “desintoxicación” de la atmósfera en el mundo y la Iglesia».

lunes, 26 de febrero de 2018

SEAN COMPASIVOS


“El Evangelio de Hoy”: Lc 6,36-38

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Sean compasivos como su Padre es compasivo; no juzguen, y no serán juzgados; no condenen, y no serán condenados; perdonen, y serán perdonados; den, y se les dará: Les verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante. La medida que usen, la usarán con ustedes." Palabra del Señor.

Reflexión

El Evangelio de Hoy nos enseña a todos los seguidores y seguidoras de Jesús las actitudes propias de nuestra fe. Ser compasivo es una de las exigencias que Jesús propone como condición para la construcción de una nueva humanidad. Sólo amando a los seres humanos y viviendo de manera compasiva y misericordiosa es como se aprende a amar a Dios. Jesús coloca las bases de una nueva sociedad más incluyente, más solidaria, más humana, más conforme al corazón de Dios. El amor hacia los hermanos, como consecuencia y fruto del amor hacia Dios, produce igualdad, justicia y paz. Para tener una sociedad gozosa y alegre se nos invita a asumir estos valores desde lo más profundo de nuestro ser. Jesús no propone una nueva religión sino una nueva humanidad basada en amor compasivo, fraterno y universal.

domingo, 25 de febrero de 2018

ESCUCHEMOS A JESÚS EN LOS EVANGELIOS


“El Evangelio de Hoy”: Mc 9, 2-10

Lectura del santo evangelio según san Marcos

En aquel tiempo, Jesús se llevó a Pedro, a Santiago y a Juan, subió con ellos solos a una montaña alta, y se transfiguró delante de ellos. Sus vestidos se volvieron de un blanco deslumbrador, como no puede dejarlos ningún batanero del mundo. Se les aparecieron Elías y Moisés, conversando con Jesús. Entonces Pedro tomó la palabra y le dijo a Jesús:  - «Maestro, ¡qué bien se está aquí! Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Ellas.» Estaban asustados, y no sabía lo que decía. Se formó una nube que los cubrió, y salió una voz de la nube: - «Éste es mi Hijo amado; escúchenlo.» De pronto, al mirar alrededor, no vieron a nadie más que a Jesús, solo con ellos. Cuando bajaban de la montaña, Jesús les mandó: - «No contéis a nadie lo que habéis visto, hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos.» Esto se les quedó grabado, y discutían qué querría decir aquello de «resucitar de entre los muertos». Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

En la vida necesitamos un «fundamento sólido» para tener consistencia, pero el ser humano no puede sustentarse a sí mismo. Necesitamos confiar en «algo» fuera de nosotros mismos. Vivimos buscando en qué apoyarnos. La sociedad pluralista de la que formamos parte nos vive ofreciendo soportes y fundamentos: bienestar, prestigio social, calidad de vida, progreso, placer. Nos toca decidir sobre qué fundamentarnos. El evangelio nos hace una llamada clara a construir nuestra vida apoyándonos en Jesucristo como verdadero salvador. Así dice la voz que resuena en lo alto del Tabor: «Éste es mi Hijo amado, escúchenlo» Y, cuando los discípulos caen por tierra asustados, el mismo Jesús los reconforta: «No tengan miedo

No hemos de tener miedo. Lo propio de la fe cristiana consiste en fundamentar la existencia en Jesucristo. Él es el salvador no sólo de la muerte, también de la vida. Él es el salvador no sólo del pecado, también del absurdo de una vida vivida sin sentido profundo. Jesús es el camino, la verdad y la vida. El que lo ha encontrado, lo sabe.

Hemos de aprender a leer juntos el Evangelio, ponernos en contacto directo e inmediato con la Buena Noticia de Jesús. En esto hemos de gastar las energías. De aquí empezará la renovación que necesitan hoy nuestras Comunidades Cristianas. Si perdemos atracción como institución humana, como Iglesia, hemos de descubrir la atracción que tiene Jesús, el Hijo amado de Dios, para quienes buscan verdad y vida. Démonos cuenta de que todo nos está empujando a poner con más fidelidad su Buena Noticia en el centro del cristianismo. Escuchemos a Jesús.

sábado, 24 de febrero de 2018

QUÉ HACEN DE EXTRAORDINARIO?


“El Evangelio de Hoy”: Mt 5,43-48

Lectura del santo evangelio según san Mateo:

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Han oído que se dijo: "Amarás a tu prójimo" y aborrecerás a tu enemigo. Yo, en cambio, les digo: Amen a sus enemigos, y recen por los que les persiguen. Así serán hijos de su Padre que está en el cielo, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos. Porque, si aman a los que los aman, ¿qué premio tendrán? ¿No hacen lo mismo también los publicanos? Y si saludan sólo a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? ¿No hacen lo mismo también los gentiles? Por tanto, sean perfectos, como su Padre celestial es perfecto." Palabra del Señor.

Reflexión

Hoy somos invitados por el evangelio a ir más allá de lo ordinario al vivir nuestra fe cristiana y católica. El Evangelio nos presenta el tema del amor al prójimo. Para el seguidor y la seguidora de Jesús y continuador de su obra, el amor es un imperativo. Para Jesús el amor es un mandato divino. Quien no ama no tiene el Espíritu de Jesús, no camina por su propuesta liberadora. Pero el amor que plantea Jesús va más allá de los familiares, cercanos, conocidos y amigos; alcanza el horizonte de los enemigos. Este amor a los enemigos es esencia de la vida cristiana. Amar al enemigo significa haber conocido a Dios y a Jesús en profundidad, haber destruido las raíces que alimentan el afán de dominio. Por eso decimos que el bautismo no es cuestión de un día, es algo que vamos viviendo hasta llegar a la perfección. Amar como Dios nos ama, viviendo los valores que Jesús nos ha enseñado. Eso es lo extraordinario en nuestro mundo. ¡Adelante!

viernes, 23 de febrero de 2018

SER MEJORES


“El Evangelio de Hoy”: Mt 5,20-26.

Lectura del santo evangelio según san Mateo:

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: "Si no son mejores que los letrados y fariseos, no entrarán en el Reino de los cielos. Han oído que se dijo a los antiguos: No matarás, y el que mate será procesado. Pero yo les digo: todo el que esté peleado con su hermano, será procesado. Y si uno llama a su hermano "imbécil", tendrá que comparecer ante el sanedrín, y si lo llama "renegado", merece la condena del fuego.
Por tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda. Procura arreglarte con el que te pone pleito en seguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez, y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que no hayas pagado el último céntimo». Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Dios siempre puede hacer algo para salvarnos, para él nadie está definitivamente perdido. Su gloria es la vida de sus criaturas pero somos llamados a optar libre y conscientemente por la salvación que Dios nos ofrece. No hay nada garantizado en la maldad del malvado o en la bondad del justo. La suerte de uno u otro, puede cambiar. Jesús nos invita a esforzarnos por superar las formalidades religiosas y a integrarnos en la construcción de su Reino: “Si no son mejores que los escribas y fariseos, no entrarán en el Reino de los cielos”.

La puesta en práctica de los valores de ese Reino, pone en entredicho muchas creencias y prácticas religiosas que atentan contra ellos. El evangelio de Hoy reclama una mayor coherencia de nuestra parte: “Por tanto…vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar su ofrenda”. La fraternidad nace de sabernos todos y todas hijos e hijas del mismo Padre Bueno y misericordioso. La conversión y la religiosidad pasan por el amor y el servicio hacia nuestro prójimo.  No hay tiempo que perder, la reconciliación es urgente. Este es el tiempo del Señor, aprovechémoslo para vivir la salvación.

jueves, 22 de febrero de 2018

TÚ ERES PEDRO


“El Evangelio de Hoy”: Mt 16,13-19

Lectura del santo evangelio según san Mateo:

En aquel tiempo, al llegar a la región de Cesarea de Filipo Jesús preguntó a sus discípulos: "¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?" Ellos contestaron: "Unos que Juan Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas." Él les preguntó: "Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?" Simón Pedro tomó la palabra y dijo: "Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo." Jesús le respondió: "¡Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que está en el cielo. Ahora te digo yo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará. Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo."  Palabra del Señor.

Reflexión

La profesión de fe en Jesús no puede hacerse sin consecuencias si creemos en Jesús, lo iremos diciendo con nuestra manera de vivir, con nuestras opciones y estilo de vida. Creer en Jesús como el Hijo de Dios lleva consigo creer en su proyecto, en su manera de relacionarse con Dios, a quien Jesús experimenta como Padre de todos y todas, lo que implica una relación fraterna con el prójimo. La vida cotidiana es nuestra confesión de fe. Si creemos tenemos que tomar decisiones que respalden, día a día, nuestra fe; de lo contrario, tenemos una fe de boca, aprendida de la cultura y de las tradiciones, pero que no nos mueve a nada.

Tú eres Pedro… no olvidemos que Pedro no es solo Pedro, es toda persona que cree en Jesús. La Iglesia es el conjunto de los creyentes en Cristo que viven un proceso de madurez en la fe y el compromiso cristiano. Jesús no dijo tu eres Pedro, tú serás el Papa, dijo tú eres Pedro. Todo el que entra en esta dinámica de fe en Jesús, es Pedro, es fundamento, es instrumento de Jesús para él seguir construyendo el Reino de su Padre Dios. No olvidemos que Pedro pasa por un largo proceso de fe que le lleva de compartir con Jesús su vida en Galilea, hasta negarlo en Jerusalén para experimentar el amor misericordioso y perdonador de Jesús y comprometerse con él a seguir su tarea.

miércoles, 21 de febrero de 2018

SIGNOS DE DIOS


“El Evangelio de Hoy”: Lc 11,29-32

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo, la gente se apiñaba alrededor de Jesús, y él se puso a decirles: "Esta generación es una generación perversa. Pide un signo, pero no se le dará más signo que el signo de Jonás. Como Jonás fue un signo para los habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del hombre para esta generación. Cuando sean juzgados los hombres de esta generación, la reina del Sur se levantará y hará que los condenen; porque ella vino desde los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón. Cuando sea juzgada esta generación, los hombres de Nínive se alzarán y harán que los condenen; porque ellos se convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás." Palabra del Señor.

Reflexión

Hoy como antes los creyentes buscamos milagros fuera de lo ordinario como que nos  obliguen a creer en Dios. Esa ha sido la lógica de todos los pueblos, en todos los tiempos: pedir señales extraordinarias para creerle a Dios. Jesús siente tristeza, y al mismo tiempo rabia, por esa actitud tan infantil del pueblo. Los judíos no aceptan que han estado rodeados de falsos mesías que los han incitado a las armas en nombre de Dios. Jesús responde con algo imprevisto e inimaginable. No habrá una señal irrebatible y poderosa por parte de Dios. Dios no es el “Dios máquina” que interviene en la historia de los hombres imponiendo su poder aterrador. Dios no se mueve en la lógica infantil de los creyentes que necesitan señales o avisos sobrenaturales para actuar con radicalidad. Jesús es la señal de Dios. Su cercanía, su trato humano, su actuación a favor de los menos tenidos en cuenta por la sociedad. Su amor sin límites ni fronteras. Su pasión y su muerte. Pero también su Resurrección. ¿Cuáles señales de fe mostramos a nuestros hermanos y hermanas? Que pasen un día lleno de paz y esperanza.

martes, 20 de febrero de 2018

NO SEAN COMO ELLOS


“El Evangelio de Hoy”: Mt 6,7-15

Lectura del santo evangelio según san Mateo:

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Cuando recen, no usen muchas palabras, como los gentiles, que se imaginan que por hablar mucho les harán caso. No sean como ellos, pues su Padre sabe lo que os hace falta antes de que lo pidan. Ustedes recen así: "Padre nuestro del cielo, santificado sea tu nombre, venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo, danos hoy el pan nuestro de cada día, perdónanos nuestras ofensas, pues nosotros hemos perdonado a los que nos han ofendido, no nos dejes caer en la tentación, sino líbranos del Maligno." Porque si perdonan a los demás sus culpas, también su Padre del cielo los perdonará a ustedes. Pero si no perdonan a los demás, tampoco su Padre perdonará sus culpas." Palabra del Señor.

Reflexión

Uno de los pilares de la Cuaresma  es la oración, desde el miércoles de ceniza se nos dice, “cuando oren no lo hagan para llamar a la atención de la gente como los hipócritas, sino en la intimidad con Dios que ve en tu interior y te escuchará. En el Evangelio de Hoy Jesús presenta una manera nueva de relación entre los seres humanos y Dios. La oración del Padrenuestro nos muestra un diseño perfecto del proyecto de vida y de la íntima relación de Jesús con su Padre-Dios. Los discípulos quieren aprender plegarias, rezos, fórmulas oracionales.  Para Jesús orar es confrontarse con el proyecto de Dios. Es abrirse a una experiencia alternativa en la que Dios es realmente Padre. Es, por tanto, Dios mismo quien va señalando las pautas y va dando las directrices de nuestro caminar.

Al creernos más listos que los demás abundamos en palabras intentando persuadir en una carrera absurda en busca de sobresalir y llamar a la atención. Jesús nos aconseja que al dirigirnos a Dios nos ahorremos las palabrerías vacías y repetitivas y le llamemos Padre. Lo que Jesús nos aconseja es que nuestra oración, nuestro diálogo con Dios sea una confesión de nuestra fe en él. Que utilicemos palabras sencillas, espontáneas y confiadas, porque “nuestro Padre sabe lo que nos hace falta antes de que lo pidamos”. Nuestra oración debe estar orientada a hacer su voluntad “aquí en la tierra, como en el cielo”. Y su voluntad es que a nadie falte su pan cotidiano, y que hombres y mujeres aprendamos a vivir en el perdón y en la reconciliación. El pan para todos y el perdón, son condición de autenticidad en la vida cristiana. Si creemos esto ya nos estaremos alejando de las tentación de convertir a Dios en nuestro esclavo para que satisfaga nuestras curiosidades y antojos y lo estaremos adorando en espíritu y verdad. No nos olvidemos de hacer algo concreto cada día a favor de alguien necesitado.

lunes, 19 de febrero de 2018

VENGAN BENDITOS DE MI PADRE


“El Evangelio de Hoy”: Mt 25,31-46

Lectura del santo evangelio según san Mateo:

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Cuando venga en su gloria el Hijo del hombre, y todos los ángeles con él, se sentará en el trono de su gloria, y serán reunidas ante él todas las naciones. Él separará a unos de otros, como un pastor separa las ovejas de las cabras. Y pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda. Entonces dirá el rey a los de su derecha: "Vengan ustedes, benditos de mi Padre; hereden el reino preparado para ustedes desde la creación del mundo. Porque tuve hambre y me dieron de comer, tuve sed y me dieron de beber, fui forastero y me hospedaron, estuve desnudo y me vistieron, enfermo y me visitaron, en la cárcel y vinieron a verme." Entonces los justos le contestarán: "Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?; ¿cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?; ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?" Y el rey les dirá: "Les aseguro que cada vez que lo hicieron con uno de éstos, mis humildes hermanos, conmigo lo hicieron."
Y entonces dirá a los de su izquierda: "Apártense de mí, malditos, vayan al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre y no me dieron de comer, tuve sed y no me dieron de beber, fui forastero y no me hospedaron, estuve desnudo y no me vistieron, enfermo y en la cárcel y no me visitaron." Entonces también éstos contestarán: "Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o forastero o desnudo, o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?" Y él replicará: "Les aseguro que cada vez que no lo hicieron con uno de éstos, los humildes, tampoco lo hicieron conmigo." Y éstos irán al castigo eterno, y los justos a la vida eterna."  Palabra del Señor.

 REFLEXIÓN

Los evangelistas han destacado, en sus escritos, lo que predominó en la vida y la enseñanza de Jesús, lo que guardaban más fresco y lo que la gente más repetía sobre él. Su vida estuvo volcada hacia la gente que padecía algún tipo de necesidad. Esta presencia no buscaba ofrecer futuros color de rosa a base de promesas sino evidenciar con sus actos el corazón compasivo de Dios que alivia de los sufrimientos y llama a una vida más digna, fraterna y solidaria. Por eso Jesús enseña la necesidad de compartir con los necesitados para poder sentir la alegría verdadera y encontrarle sentido a la vida. Hay mucha gente esperando nuestra presencia fraterna y solidaria, ante sus situaciones incómodas. Jesús así testimonió el amor del Padre Dios, nosotros, siguiéndolo a él somos llamados a recorrer el mismo camino para encontrar alegría y realización. Esta es la manera de acompañar a los demás como Dios nos acompaña.

domingo, 18 de febrero de 2018

CONVIÉRTANSE


 « El Evangelio de Hoy » Mc 1,12-15 

Lectura del santo evangelio según san Marcos:

En aquel tiempo, el Espíritu empujó a Jesús al desierto. Se quedó en el desierto cuarenta días, dejándose tentar por Satanás; vivía entre alimañas, y los ángeles le servían. Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios. Decía: "Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios: conviértanse y crean en el Evangelio." Palabra del Señor.

REFLEXION

Jesús está en el desierto impulsado por el Espíritu Santo. Allí se prepara para la misión de anunciar El Reino de Dios. En la Biblia el desierto es simultáneamente lugar de prueba y de encuentro con Dios. Allí las necesidades humanas apenas pueden satisfacerse, la dureza de la situación hace que se luche por la vida; la voluntad se debilita y se está más propicio a ceder ante la posibilidad de alivio de los sufrimientos padecidos. Pero el desierto y su profundo silencio es también un lugar privilegiado de encuentro con Dios. Lejos de la rutina cotidiana se está en mejores condiciones de escuchar su palabra, ella puede entonces echar en nosotros raíces firmes.

Los seguidores de Jesús también tenemos que prepararnos en el desierto para vivir nuestra misión en el hoy de nuestras vidas. En medio de las dificultades que nos invitan a dejar todo y buscar comodidades. Tomar tiempo para la oración, para la reflexión y la meditación. Sentir que hasta en los peores momentos contamos con la asistencia del Espíritu quien, como a Jesús, nos acompaña todos los días. Siguiendo al Señor en los sinsabores, las dificultades y las hostilidades se está forjando hoy el carácter de muchos creyentes testigos del Reino en nuestros pueblos, que saben que la muerte de Jesús no fue el final de su vida. La confianza en Dios y en su promesa nos mantendrá firmes en nuestra decisión de Seguir a Jesús. Entonces oiremos con entusiasmo el llamado de Jesús: El Reino de Dios está cerca, arrepiéntanse y crean en el Evangelio.

La conversión nos exigirá, sin duda, introducir cambios concretos en nuestra manera de actuar. Pero la conversión no consiste en esos cambios. Ella misma es el cambio. Convertirse es cambiar el corazón, adoptar una postura nueva en la vida, tomar una dirección más sana. La suerte del creyente es poder vivir la experiencia de conversión o arrepentimiento abriéndose confiadamente a Dios. Un Dios que se interesa por mí más que yo mismo, para resolver no mis problemas sino «el problema», esa vida mía mediocre y fallida que parece no tener solución. Un Dios que me entiende, me espera, me perdona y quiere verme vivir de manera más plena, digna, gozosa y gratificante. Convertirnos nos hace bien a todos.


sábado, 17 de febrero de 2018

JESÚS LLAMA A LEVÍ


“El Evangelio de Hoy”: Lc 5, 27-32

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo, Jesús vio a un publicano llamado Leví, sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo: "Sígueme." Él, dejándolo todo, se levantó y lo siguió. Leví ofreció en su honor un gran banquete en su casa, y estaban a la mesa con ellos un gran número de publicanos y otros. Los fariseos y los escribas dijeron a sus discípulos, criticándolo: "¿Cómo es que comen y beben con publicanos y pecadores?" Jesús les replicó: "No necesitan médico los sanos, sino los enfermos. No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores a que se conviertan." Palabra del Señor.

Reflexión

La llamada de Jesús es directa y concreta. Una invitación a seguirle. El seguimiento es un proceso de crecimiento y madurez que permite ajustar la vida propia a la del Maestro de manera digna y respetuosa. Por eso Jesús no necesita llamar a personas completamente correctas según la tradición judía. Convoca a un grupo que esté decidido a vivir un estilo nuevo y liberador, capaz de acoger el proyecto del Reino de Dios que es totalmente distinto del que esperaban las mayorías de creyentes de su época. Es muy importante que las comunidades cristianas de hoy sintamos el mismo llamado de Jesús y que seamos al mismo tiempo comunidades convocantes y abiertas. Para eso Jesús nos invita a escuchar su palabra renovadora, a vivir un encuentro sanador con su persona. Su llamado no es solo a convertirnos en cumplidores u observadores de leyes y normas, sino a aprender a ser hijos de Dios y hermanos y hermanas entre nosotros.

viernes, 16 de febrero de 2018

EL AYUNO QUE DIOS QUIERE


"El Evangelio de Hoy”: Mt 9,14-15

Lectura del santo evangelio según san Mateo:

En aquel tiempo, se acercaron los discípulos de Juan a Jesús, preguntándole: "¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos a menudo y, en cambio, tus discípulos no ayunan?" Jesús les dijo: "¿Es que pueden guardar luto los invitados a la boda, mientras el novio está con ellos? Llegará un día en que se lleven al novio, y entonces ayunarán."  Palabra del Señor.

REFLEXIÓN.

Durante la Cuaresma escucharemos  muchas veces al evangelio traernos el tema del ayuno y de  otros signos penitenciales del Antiguo Testamento. Nosotros no tenemos que centrarnos mucho en el tema del ayuno sino en el amor. Ya Jesús ha asumido por nosotros, por amor, todo el sacrificio necesario y la penitencia necesaria. Siguiéndolo a él, nos dedicaremos a vivir la solidaridad, el compartir, el servicio a los necesitados, el cuidado de la vida y sus detalles cotidianos. Ese es el ayuno que Dios quiere. Si Jesús está con nosotros, él se encarga de perdonarnos y nos enseña a perdonar. Cuando nos divorciamos de Jesús y su manera de ser y de actuar, entonces necesitamos hacer de nuevo el espacio en nuestra vida para que él venga y habite. Ese es el sentido del ayuno, tener un espacio en nuestro interior reservado a Jesús. Eso nos garantizará una vida sensible al hambre de quienes nos rodean y el compartir necesario a partir de nuestro amor a Dios y al prójimo. Nonos olvidemos que Jesús nos invita a vivir llenos de alegría. Aprovechemos nuestro tiempo para promover la alegría de vivir y alegremos la vida de quienes conviven con nosotros. “…Yo estaré siempre con ustedes”… Mt 28, 20.

Hay prácticas y celebraciones religiosas en apariencia “buenas”, pero que, por no estar impregnadas de esta justicia, distorsionan la relación con Dios y desembocan en una religión interesada y deshumanizante: “el día de ayuno buscan su propio interés, y no hacen nada por sus hermanos y hermanas. Si aspiramos a vivir esta Cuaresma de manera verdadera tendremos que hacer el esfuerzo de practicar aunque sea un poco de nuestra fe cada día para poder llegar a la Vigilia Pascual con la decisión de vivir la resurrección con Jesús. La religión verdadera nos saca de nosotros mismos, haciendo sentir como propias las necesidades de los otros: “Este es el ayuno que yo quiero: abrir las prisiones injustas, hacer saltar los cerrojos de los cepos, dejar libres a los oprimidos, partir tu pan con el hambriento, hospedar a los pobres sin techo, vestir al que ves desnudo y no cerrarte a tu propia carne”. En la medida que nuestra práctica de la religión se humaniza y se convierte en fraternidad y justicia, en esa medida, experimentamos la presencia del novio con nosotros. No necesitamos afligirnos sino buscar la alegría y la paz que nos aporta Jesús.

jueves, 15 de febrero de 2018

OPCIÓN POR JESÚS Y SU PROYECTO


"El Evangelio de Hoy”: Lc 9,22-25

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser desechado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar al tercer día." Y, dirigiéndose a todos, dijo: "El que quiera seguirme, que se niegue a sí mismo, cargue con su cruz cada día y se venga conmigo. Pues el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa la salvará. ¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero si se pierde o se perjudica a sí mismo?" Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

La fe cristiana no consiste en el cumplimiento de una serie de normas y doctrinas religiosas, es el seguimiento de Jesús confesado como el Emmanuel, el Cristo, el Mesías. Al valorar la vida de Jesús como un camino de realización que aporta a la humanidad todos lo necesario para alcanzar su felicidad, somos capaces de optar por este camino absoluto de vida integral, relativizando los otros caminos y yendo hasta el fondo de las consecuencias derivadas de este discipulado. “El que quiera seguirme, que se niegue a sí mismo, cargue con su cruz de cada día y se venga conmigo”.  Quedan detrás los planteamientos egocéntricos y se evidencia el servicio y la entrega al estilo del Maestro que es Jesús.

Jesús ni amó ni buscó el sufrimiento o la muerte. Todo lo contrario, aliviaba el sufrimiento sanando a los enfermos y a los que padecían cualquier situación indeseada. Jesús anima a los caídos, levanta a los deprimidos y a todos y a todas le hace una invitación a la esperanza activa. Así que la invitación de Jesús a perderse, a tomar la cruz propia y a seguirlo hasta perder la vida como él es una invitación a valorar la vida como un don de Dios que hay que cuidar viviendo los valores que la harán humana y trascendente. Perder la vida será ponerla al servicio del bien asumiendo el compromiso desinteresado por la justicia y la fraternidad que construyen la paz.  

miércoles, 14 de febrero de 2018

LA PRÁCTICA CUARESMAL


“El Evangelio de Hoy”: Mt 6,1-6.16-18

Lectura del santo evangelio según san Mateo:

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Cuiden de no practicar su justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario, no tendrán recompensa de su Padre celestial. Por tanto, cuando hagas limosna, no vayas tocando la trompeta por delante, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, con el fin de ser honrados por los hombres; les aseguro que ya han recibido su paga. Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo pagará.
Cuando recen, no sean como los hipócritas, a quienes les gusta rezar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vea la gente. Les aseguro que ya han recibido su paga. Tú, cuando vayas a rezar, entra en tu aposento, cierra la puerta y reza a tu Padre, que está en lo escondido, y tu Padre, que ve en lo escondido, te lo pagará.
Cuando ayunen, no anden cabizbajos, como los hipócritas que desfiguran su cara para hacer ver a la gente que ayunan. Les aseguro que ya han recibido su paga.
Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que tu ayuno lo note, no la gente, sino tu Padre, que está en lo escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará." Palabra del Señor.

Reflexión.

La Cuaresma que hoy iniciamos nos invita a vivir un tiempo de renovación y de acercamiento a Dios para compartir la alegría de su amor infinito. Entrar en lo secreto del Padre. Este Evangelio nos recuerda los tres grandes principios, o caminos de Cuaresma: la limosna, la oración y el ayuno. El evangelio insiste en la modestia: la limosna debe quedar en la discreción, la oración debe ser vivida en lo secreto y el ayuno solo debe ser conocido por Dios. Todo esto, para evitar cualquier posibilidad de orgullo y de satisfacción personal. Dios se fija en nuestras actitudes y nos fortalece, eso es lo importante para nosotros crecer en nuestra espiritualidad. La confianza se pone en Dios y no en nosotros mismos.

Con la práctica cuaresmal, bien orientada, quienes seguimos a Jesús estamos llamados a transformar nuestra vida personal, a hacerla más humana, más solidaria, más cercana a nuestros hermanos.  Así avanzamos en la tarea de transformación de nuestra sociedad y sus estructuras de acuerdo con los valores del Reino, fraternidad y justicia. La Cuaresma ha de servir para eso. Jesús deja claro que no puede haber una experiencia de Dios, seria, profunda y verdadera, si dicha experiencia no tiene relación profunda con la dignificación de la vida de los hermanos. Dejemos que  sea el mismo Señor quien nos acompañe e inspire en este nuevo empuje cuaresmal para que celebremos la Pascua con alegría compartida.  La Paz sea con ustedes.


martes, 13 de febrero de 2018

TENGAN CUIDADO


“El Evangelio de Hoy”: Mc 8,14-21

Lectura del santo evangelio según san Marcos

En aquel tiempo, a los discípulos se les olvidó llevar pan, y no tenían más que un pan en la barca. Jesús les recomendó: "Tengan cuidado con la levadura de los fariseos y con la de Herodes." Ellos comentaban: "Lo dice porque no tenemos pan." Dándose cuenta, les dijo Jesús: "¿Por qué comentan que no tienen pan? ¿No acaban de entender? ¿Tan torpes son? ¿Para qué les sirven los ojos si no ven, y los oídos si no oyen? A ver, ¿cuántos cestos de sobras recogieron cuando repartí cinco panes entre cinco mil? ¿Se acuerdan?" Ellos contestaron: "Doce." "¿Y cuántas canastas de sobras recogieron cuando repartí siete entre cuatro mil?" Le respondieron: "Siete." Él les dijo: "¿Y no acaban de entender?" Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Jesús anuncia la buena Nueva del amor de Dios, frente a una religión establecida y propagada, organizada y defendida de manera institucional y oficial. ¿Cómo hacerle caso a un nuevo anuncio si tenemos una tradición documentada y heredada? Hay que tener un espíritu libre y abierto a la palabra de Dios para discernir lo actual y verdadero. Estar atentos a los signos que Dios nos da de su presencia y de su llamado. Sin olvidar que el contenido del mensaje de Jesús desestabiliza y moviliza, no nos deja igual ni tranquilos. Todo lo anterior llena de miedo y paraliza. Esta es la causa de la incomprensión de los discípulos de Jesús de ayer y de hoy. Aprovechemos un rato de este día para profundizar en nuestro interior lo que entendemos y lo que nos resulta difícil de comprender del mensaje de Jesús.

lunes, 12 de febrero de 2018

JESÚS ES EL GRAN SIGNO DE DIOS


“El Evangelio de Hoy”: Mc 8,11-13

Lectura del santo evangelio según san Marcos:

En aquel tiempo, se presentaron los fariseos y se pusieron a discutir con Jesús; para ponerlo a prueba, le pidieron un signo del cielo. Jesús dio un profundo suspiro y dijo: "¿Por qué esta generación reclama un signo? Les aseguro que no se le dará un signo a esta generación." Los dejó, se embarcó de nuevo y se fue a la otra orilla. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Cuando Jesús realiza un signo no es para buscarse amigos o crecer en fama o en prestigio. Sus gestos responden a su sensibilidad humana y se orientan a mejorar la vida de aquellos que muestran esperanza y creen en las promesas de Dios. Lo que Jesús persigue es hacer ver el amor de Dios por su pueblo, mostrar la misericordia más allá de las leyes frías y estériles que defienden y vigilan los fariseos, escribas y maestros de la ley. Jesús no muestra interés en violentar el curso normal de la naturaleza para satisfacer la curiosidad de los fariseos. Su poder no está en hacer signos o milagros extraordinarios sino en los signos del Reino de Dios, presencia salvífica que se muestra en su servicio a los pobres, enfermos y todo tipo de necesitados.

No es en lo extraordinario, sino en lo sencillo, lo humilde y lo pequeño donde nacen los milagros del amor de Dios. Jesús suspira profundamente por el dolor que le produce la insensatez y la terquedad de las autoridades religiosas, que por su ceguera no perciben los signos milagrosos que se dan en la cotidianidad y que se identifican por que procuran algo de fraternidad, justicia, paz, solidaridad, amor o amistad entre los hermanos. Y nosotros ¿Qué estamos exigiendo a Jesús hoy para creerle? ¿Cuáles son los signos que realizamos los creyentes de hoy para mostrar la presencia y el amor de Dios? Rechacemos la tentación de basar nuestra fe en milagros extraordinarios y sigamos nuestra ruta humildemente en la cotidianidad de nuestra historia, Ahí se nos manifiesta Jesús vivo y verdadero, provocando espacios de fraternidad y de justicia.

domingo, 11 de febrero de 2018

SANAR A LOS ENFERMOS


“El Evangelio de Hoy”: Mc 1, 40-45.

Lectura del santo evangelio según san Marcos:

En aquel tiempo se acercó a Jesús un leproso, suplicándole de rodillas: "Si quieres, puedes limpiarme". Sintiendo lástima, extendió la mano y lo tocó diciendo: "Quiero: queda limpio". La lepra se le quitó inmediatamente y quedó limpio. Él lo despidió, encargándoles severamente: "No se lo digas a nadie; pero para que conste, ve a presentarte al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que mandó Moisés. Pero cuando se fue, empezó a divulgar el hecho con grandes ponderaciones, de modo que Jesús ya no podía entrar abiertamente en ningún pueblo; se quedaba fuera, en descampado; y aun así acudían a él de todas partes. Palabra del Señor.

Reflexión.

Celebramos la jornada mundial del enfermo y contemplamos, una vez más, los elementos centrales de la manifestación o revelación de Dios a la humanidad a través de Jesús. Jesús no vino a decir lo que estaba mal y a condenarlo, vino a aportar la fuerza curativa del problema. El principal problema no era la lepra de los enfermos sino la condición marginal en que la sociedad y sus instituciones tenían a los empobrecidos. Jesús siente por este enfermo, se emociona al ver su situación y quiere y decide ayudarlo. La fuerza del sentimiento y la decisión salvan aquel hombre y lo reintegran a su comunidad humana.

Esta experiencia de cercanía y atención que vive el leproso con Jesús es de tal grandeza o magnitud que no lo puede callar por más que Jesús se lo pida. La emoción le hace gritar por todas partes que finalmente él ha sido liberado de la marginalidad, que alguien le ha prestado atención, se ha fijado en él y le ha mostrado su cariño y su respeto. El milagro no se opera solamente en la piel del enfermo sino en su corazón, en su estado de ánimo y en sus relaciones con los demás. Hoy necesitamos imprimirle calidad afectiva y efectiva a nuestra atención a los enfermos de nuestras comunidades cristianas.

sábado, 10 de febrero de 2018

LA GENTE COMIÓ


“El Evangelio de Hoy”: Mc 8, 1-10

Lectura del santo evangelio según san Marcos:

Uno de aquellos días, como había mucha gente y no tenían qué comer, Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: "Me da lástima de esta gente; llevan ya tres días conmigo y no tienen qué comer, y, si los despido a sus casas en ayunas, se van a desmayar por el camino. Además, algunos han venido desde lejos." Le replicaron sus discípulos: "¿Y de dónde se puede sacar pan, aquí, en despoblado, para que se queden satisfechos?" Él les preguntó: "¿Cuántos panes tienen?" Ellos contestaron: "Siete." Mandó que la gente se sentara en el suelo, tomó los siete panes, pronunció la acción de gracias, los partió y los fue dando a sus discípulos para que los sirvieran. Ellos los sirvieron a la gente. Tenían también unos cuantos peces; Jesús los bendijo, y mandó que los sirvieran también. La gente comió hasta quedar satisfecha, y de los trozos que sobraron llenaron siete canastas; eran unos cuatro mil. Jesús los despidió, luego se embarcó con sus discípulos y se fue a la región de Dalmanuta. Palabra del Señor.
                              
REFLEXIÓN

Una vez más Jesús está preocupado por la situación hambrienta de quienes le siguen. Nosotros podemos preguntarnos: ¿Qué hacer frente a realidades preocupantes, cómo manejar nuestras sensibilidades? El pueblo por ir detrás de Jesús, hasta el desierto, se ha olvidado de su casa y de su comida durante tres días. Jesús socializa sus sentimientos “me da lástima”, “desfallecerán por el camino”. Jesús solamente manifiesta su preocupación a los discípulos, quienes parecen no encontrar una solución al problema, “Aquí, en este despoblado, ¿De dónde sacaríamos panes para alimentar a éstos?”.
No es fácil encontrar soluciones a problemas que engloban a toda una población. Por eso Jesús provoca la solidaridad y el compartir, buscando involucrar a la gente en la búsqueda de salida a su situación. Oración, organización y compartir rinden el resultado esperado por Jesús. Hoy nos toca a nosotros luchar por la vida, producir los milagros necesarios para que haya dignidad y justicia. Para ello contamos con el don de la fe vivida de manera normal como un camino de salvación que nos vincula los unos con los otros, confiando en la compañía de Dios.


viernes, 9 de febrero de 2018

"EFFETÁ"


“El Evangelio de Hoy”: Mc 7, 31-37

Lectura del santo Evangelio según San Marcos

En aquel tiempo, dejó Jesús el territorio de Tiro, pasó por Sidón, camino del lago de Galilea, atravesando la Decápolis. Y le presentaron un sordo que, además, apenas podía hablar; y le piden que le imponga las manos. Él, apartándolo de la gente a un lado, le metió los dedos en los oídos y con la saliva le tocó la lengua. Y, mirando al cielo, suspiró y le dijo: "Effetá", esto es "Ábrete". Y al momento se le abrieron los oídos, se le soltó la traba de la lengua y hablaba sin dificultad. Él les mandó que no lo dijeran a nadie; pero, cuanto más se lo mandaba, con más insistencia lo proclamaban ellos. Y en el colmo del asombro decían: "Todo lo ha hecho bien; hace oír a los sordos y hablar a los mudos." Palabra del Señor.

Reflexión

Esta narración del evangelista San Marcos es pedagógica. Es un enfermo muy especial. Ni oye ni habla. Vive encerrado en sí mismo, sin comunicarse con nadie. No se entera de que Jesús está pasando cerca de él. Son otros los que lo llevan hasta el Profeta. También la actuación de Jesús es especial. No impone sus manos sobre él como le han pedido, sino que lo toma aparte y lo lleva a un lugar retirado de la gente. Allí trabaja intensamente, primero sus oídos y luego su lengua. Quiere que el enfermo sienta su contacto curador. Solo un encuentro profundo con Jesús podrá curarlo de una sordera tan tenaz.

Al parecer, no es suficiente todo aquel esfuerzo de Jesús por sanarlo. La sordera se resiste. Entonces Jesús acude al Padre, fuente de toda salvación: mirando al cielo, suspira y grita al enfermo una sola palabra: "Effetá", es decir, "¡Ábrete!". Esta es la única palabra que pronuncia Jesús en todo el relato. No está dirigida a los oídos del sordo sino a su corazón. Marcos quiere que esta palabra de Jesús resuene con fuerza en las comunidades cristianas que leerán su relato. Conoce a más de uno que vive sordo a la Palabra de Dios. Cristianos que no se abren a la Buena Noticia de Jesús ni hablan a nadie de su fe. Comunidades sordomudas que escuchan poco el Evangelio y lo comunican mal.
Tal vez una de las faltas más graves de los cristianos es esta sordera. No nos detenemos a escuchar el Evangelio de Jesús. No vivimos con el corazón abierto para acoger sus palabras. Por eso, no sabemos escuchar con paciencia y compasión a tantos que sufren sin recibir apenas el cariño ni la atención de nadie. Si no escuchamos bien las llamadas de Jesús, no pondremos palabras de esperanza, consuelo y ánimo en la vida de los necesitados.