EVANGELIO DEL DOMINGO
"Te seguiré donde quiera que vayas". San Lucas 9, 51-62.

domingo, 30 de diciembre de 2018

SU MADRE CONSERVABA TODO EN SU CORAZÓN


“El Evangelio de Hoy” Lc 2, 41-52.

Lectura del santo evangelio según san Lucas

Los padres de Jesús solían ir cada año a Jerusalén por las fiestas de Pascua. Cuando Jesús cumplió doce años, subieron a la fiesta según la costumbre y, cuando terminó, se volvieron; pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que lo supieran sus padres. Éstos, creyendo que estaba en la caravana, hicieron una jornada y se pusieron a buscarlo entre los parientes y conocidos; al no encontrarlo, se volvieron a Jerusalén en su busca. A los tres días, lo encontraron en el templo, sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas; todos los que le oían quedaban asombrados de su talento y de las respuestas que daba. Al verlo, se quedaron atónitos, y le dijo su madre: - Hijo, ¿por qué nos has tratado así? Mira que tu padre y yo te buscábamos angustiados. Él les contestó: - ¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre?
Pero ellos no comprendieron lo que quería decir. Él bajó con ellos a Nazaret y siguió bajo su autoridad. Su madre conservaba todo esto en su corazón. Y Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los hombres. Palabra de Dios.

REFLEXIÓN

¿Cómo sería una familia inspirada en Jesús? La familia, según Jesús, tiene su origen en el misterio del Creador, que atrae a la mujer y al varón a ser "una sola carne", compartiendo su vida en una entrega mutua, animada por un amor libre y gratuito. Esto es lo primero y decisivo. Esta experiencia amorosa de los padres puede engendrar una familia sana. Siguiendo la llamada profunda de su amor, los padres se convierten en fuente de vida nueva. Es su tarea más apasionante. Los hijos son un regalo y una responsabilidad. Un reto difícil y una satisfacción incomparable. La actuación de Jesús, defendiendo siempre a los pequeños y abrazando y bendiciendo a los niños, sugiere la actitud básica: cuidar la vida frágil de quienes comienzan la andadura por este mundo. Nadie les podrá ofrecer nada mejor.

Una familia cristiana trata de vivir una experiencia original en medio de la sociedad.  El hogar se convierte entonces en un espacio privilegiado para vivir las experiencias más básicas de la fe cristiana: la confianza en un Dios bueno, amigo del ser humano; la atracción por el estilo de vida de Jesús; el descubrimiento del proyecto de Dios, de construir un mundo más digno, justo y amable para todos. La lectura del Evangelio en familia es una experiencia decisiva. En un hogar donde se vive a Jesús con fe sencilla, pero con pasión grande, crece una familia acogedora, sensible al sufrimiento de los más necesitados, donde se aprende a compartir y a comprometerse por un mundo más humano. Una familia que no se encierra solo en sus intereses sino que vive abierta a la familia humana. Que Dios nos llene se su sabiduría para vivir en familia.

sábado, 29 de diciembre de 2018

MIS OJOS HAN VISO A TU SALVADOR


“El Evangelio de Hoy”: Lc 2, 22-35

Lectura del Santo Evangelio Según san Lucas.

Cuando llegó el tiempo de la purificación, según la ley de Moisés, los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén, para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: "Todo primogénito varón será consagrado al Señor", y para entregar la oblación, como dice la ley del Señor: "un par de tórtolas o dos pichones."
Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel; y el Espíritu Santo moraba en él. Había recibido un oráculo del Espíritu Santo: que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor. Impulsado por el Espíritu, fue al templo. Cuando entraban con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo previsto por la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: "Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz. Porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel." Su padre y su madre estaban admirados por lo que se decía del niño. Simeón los bendijo, diciendo a María su madre: "Mira, éste está puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; será como una bandera discutida: así quedará clara la actitud de muchos corazones. Y a ti, una espada te traspasará el alma." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Se nos presenta a María y a José consagrando al niño Jesús al templo. Con ello cumplen con la ley y la costumbre de su pueblo: "Todo primogénito varón será consagrado al Señor", y para entregar la oblación, como dice la ley del Señor: "un par de tórtolas o dos pichones." Pasados cuarenta días del parto, la madre debía presentarse al templo para su purificación. Además, era normativo presentar al primogénito en el templo como ofrenda a Dios. José y María asumen todas las costumbres y preceptos de su tiempo. Como familia de escasos recursos ofrecen un par de pichones. Luego encontramos a Simeón y a Ana profesando su fe y su esperanza delante de este extraordinario niño.

No es nada fácil reconocer a Dios cumpliendo sus promesas a través de un recién nacido. El anciano toma en brazos al niño y profetiza sobre su misión de ser luz para todos los pueblos. Jesús asumirá la naturaleza humana y su historia, su cultura, sus costumbres. La salvación pasa necesariamente por las condiciones humanas. Jesús es presentado como “Luz para alumbrar a las naciones”. Dejémonos iluminar por Jesús para atravesar cualquier camino sin perdernos ni entristecernos. Agradezco a Dios haberme regalado un año más de vida hoy. Gracias a ustedes por compartir parte de mi historia cotidiana en la fe y la fraternidad.

miércoles, 26 de diciembre de 2018

PERSEVERANCIA


“El Evangelio de Hoy”: Mt 10, 17-22

Lectura del santo evangelio según san Mateo:

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: "No se fíen de la gente, porque les entregarán a los tribunales, los azotarán en las sinagogas y los harán comparecer ante gobernadores y reyes, por mi causa; así darán testimonio ante ellos y ante los gentiles. Cuando les arresten, no se preocupen de lo que van a decir o de cómo lo dirán: en su momento se les sugerirá lo que tienen que decir; no serán ustedes los que hablen, el Espíritu de su Padre hablará por ustedes. Los hermanos entregarán a sus hermanos para que los maten, los padres a los hijos; se rebelarán los hijos contra sus padres, y los matarán. Todos les odiarán por mi nombre; el que persevere hasta el final se salvará."  Palabra del Señor.

Reflexión

Celebramos la fiesta de San Esteban el primer mártir de la Iglesia. La colocación de la fiesta de San Esteban inmediatamente después de navidad se debe a que se considera que el martirio es también un nuevo nacimiento, es como el Bautismo, se muere en Cristo y se nace a una vida nueva y definitiva. El gran ideal de muchos creyentes era confirmar su fe con la experiencia del martirio como configuración con Cristo, muerto y resucitado. Se decía: “Sangre de mártires, semilla de cristianos”, y efectivamente que los primeros pasos del cristianismo estuvieron marcados por el signo del martirio. La persecución contra los cristianos fue cruel y criminal.

No es que los cristianos despreciemos la vida, se trata de la perseverancia, “…Todos les odiarán por mi nombre; el que persevere hasta el final se salvará.” Toda la historia del cristianismo, hasta nuestros días, registra innumerables testimonios de martirio por defender los valores del evangelio. Algunos son reconocidos por la Iglesia declarándolos santos, pero muchos otros no. Hoy es un buen día para darle gracias a Dios por tantas personas que, desde el anonimato y la entrega cotidiana, van entregando su vida de manera perseverante por vivir la fe en Jesús.

sábado, 22 de diciembre de 2018

LA GRANDEZA DEL SEÑOR


“El Evangelio de Hoy”: Lc 1, 46-56

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo, María dijo: "Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia -como lo había prometido a nuestros padres- en favor de Abrahán y su descendencia por siempre." María se quedó con Isabel unos tres meses y después volvió a su casa. Palabra del Señor.

Reflexión

María proclama la grandeza de Dios que consiste en ser clemente y misericordioso; él es salvador, es poderoso, fuerte, compasivo con los empobrecidos y hambrientos; pero su fortaleza no es como la de los imperios; su fortaleza consiste en el amor y en socorrer a su pueblo y cumplir sus promesas. Aunque el cántico no haya sido compuesto literalmente por María, sí expresa con toda claridad la experiencia de Dios que acontece en su corazón. Sólo los pobres y los pequeños, libres de tantas ataduras producidas por el poder y la riqueza, son capaces de percibir con facilidad la actuación liberadora de Dios, aun en las cosas pequeñas e invisibles a los ojos de los soberbios y autosuficientes.

No es solo una oración de María, el Magníficat es, ante todo, un programa de vida para el creyente. Nos impulsa a hacer visibles los valores del Reino de Dios en medio de la historia. Todo lo que le atribuimos a Dios a favor de los pobres y necesitados, se convierte en una tarea a realizar por nosotros hoy en un mundo que sigue organizado de manera contraria a como creemos que lo organizaría Dios. Hagamos de este hermoso canto un motivo de meditación para afirmar una vez más nuestro compromiso como seguidores de Jesús al estilo de María y comprometernos de manera concreta a servir a los necesitados de nuestro entorno.

miércoles, 19 de diciembre de 2018

Hágase en mí según tu palabra


“El Evangelio de Hoy”: Lc 1, 26-38

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

A los seis meses, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María. El ángel, entrando en su presencia, dijo: "Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo." Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél. El ángel le dijo: "No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin." Y María dijo al ángel: "¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?" El ángel le contestó: "El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible." María contestó: "Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra." Y la dejó el ángel. Palabra del Señor.

Reflexión.

¿Qué podrá Dios estarnos pidiendo hoy a ti y a mí? María, termina afirmando, "Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra." Ella ha escuchado la palabra de Dios y se pone a sus órdenes. ¿Cuál es la palabra que Dios te dice a ti hoy?  No es nada fácil el ejercicio de discernir cuál es la voluntad de Dios para cada persona, pero es  una experiencia  que debemos buscar si queremos vivir nuestra vocación humana y cristiana adecuadamente. Fijémonos que si es voluntad de Dios siempre apuntará hacia la vida, anunciará la mejoría, cumplirá la promesa de Dios de salvar y alegrar. Todo lo que promueve a las personas y la Creación integral de Dios, forma parte de su voluntad.

María se convierte en auténtica creyente, que espera que Dios realice sus promesas, se constituye en modelo y paradigma de creyente porque, como Abrahán, confía plenamente en la promesa de Dios y coloca todas sus posibilidades y cualidades al servicio de esta causa. Nosotros estamos invitados hoy por este evangelio, a descubrir el anuncio de Dios hoy. ¿Qué es lo que Dios nos está anunciando hoy como salvación para todo su pueblo? Dios nos llama, nos elige, nos propone, pero espera nuestra respuesta libre y voluntaria. Luchemos contra la desesperación, la indiferencia y el desinterés. Impliquémonos como María en los proyectos de Dios. Demos nosotros también nuestro sí a Dios.

martes, 18 de diciembre de 2018

ASÍ ME HA TRATADO EL SEÑOR


“El Evangelio de Hoy”: Lc 1, 5-25

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En tiempos de Herodes, rey de Judea, había un sacerdote llamado Zacarías, del turno de Abías, casado con una descendiente de Aarón llamada Isabel. Los dos eran justos ante Dios, y caminaban sin falta según los mandamientos y leyes del Señor. No tenían hijos, porque Isabel era estéril, y los dos eran de edad avanzada.
Una vez que oficiaba delante de Dios con el grupo de su turno, según el ritual de los sacerdotes, le tocó a él entrar en el santuario del Señor a ofrecer el incienso; la muchedumbre del pueblo estaba fuera rezando durante la ofrenda del incienso. Y se le apareció el ángel del Señor, de pie a la derecha del altar del incienso. Al verlo, Zacarías se sobresaltó y quedó sobrecogido de temor. Pero el ángel le dijo: "No temas, Zacarías, porque tu ruego ha sido escuchado: tu mujer Isabel te dará un hijo, y le pondrás por nombre Juan. Te llenarás de alegría, y muchos se alegrarán de su nacimiento. Pues será grande a los ojos del Señor: no beberá vino ni licor; se llenará de Espíritu Santo ya en el vientre materno, y convertirá muchos israelitas al Señor, su Dios. Irá delante del Señor, con el espíritu y poder de Elías, para convertir los corazones de los padres hacia los hijos, y a los desobedientes, a la sensatez de los justos, preparando para el Señor un pueblo bien dispuesto."
Zacarías replicó al ángel: "¿Cómo estaré seguro de eso? Porque yo soy viejo, y mi mujer es de edad avanzada." El ángel le contestó: "Yo soy Gabriel, que sirvo en presencia de Dios; he sido enviado a hablarte para darte esta buena noticia. Pero mira: te quedarás mudo, sin poder hablar, hasta el día en que esto suceda, porque no has dado fe a mis palabras, que se cumplirán en su momento."
El pueblo estaba aguardando a Zacarías, sorprendido de que tardase tanto en el santuario. Al salir no podía hablarles, y ellos comprendieron que había tenido una visión en el santuario. Él les hablaba por señas, porque seguía mudo. Al cumplirse los días de su servicio en el templo volvió a casa. Días después concibió Isabel, su mujer, y estuvo sin salir cinco meses, diciendo: "Así me ha tratado el Señor cuando se ha dignado quitar mi afrenta ante los hombres." Palabra del Señor.

Reflexión

Continuamos preparándonos al misterio de la Encarnación del Hijo de Dios que celebraremos en Navidad. Hoy, el Evangelio nos presenta el anuncio del nacimiento de Juan Bautista a su padre Zacarías, anciano y casado con Isabel, estéril y también anciana. Esta pareja representa las instituciones de su pueblo, las cuales, por estar ya caducas y estériles, son renovadas y “fertilizadas” por el Espíritu de Dios. Como cumplimiento de sus promesas hechas al pueblo creyente.  Zacarías e Isabel representan al resto de Israel que espera la venida del Mesías.

El anuncio del ángel deja a Zacarías mudo hasta el nacimiento de Juan, porque el silencio es la actitud reverencial y de expectativa frente a Dios. Silencio, esterilidad, ancianidad, son símbolos de un pueblo que a pesar de todo confía enteramente en las promesas de Dios.  Los pocos que continúan atentos y atentas al cumplimiento de las promesas del Señor. Se alegrarán de los signos que comienzan a verse de la presencia del Dios de la Alianza. Abramos el corazón para que podamos percibir la presencia fascinante de Dios que viene a anunciarnos buenas y grandes noticias de liberación para nuestro pueblo.

lunes, 17 de diciembre de 2018

Soñar con sabiduría


El Evangelio de Hoy”: Mt 1,18-24

Lectura del santo evangelio según san Mateo:

El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera: María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era justo y no quería denunciarla, decidió repudiarla en secreto. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo: "José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados." Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que había dicho el Señor por el Profeta: "Miren: la Virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrá por nombre Emmanuel, que significa "Dios-con-nosotros". Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor y se llevó a casa a su mujer. Palabra del Señor.

Reflexión

El texto nos dice que José decidió abandonarla en secreto, tal vez alejándose de ella sin que nadie se diera cuenta. Posiblemente las críticas recaerían sobre él por ser un padre irresponsable, pero no pasaría de ahí. Sin embargo, el amor tan grande por la joven María le lleva a escuchar en su conciencia recta y justa la voz de Dios, que le indica el origen y el destino de aquel niño. Será el EMANUEL, el Dios-con-nosotros, “Dios en persona que viene a salvarnos”. El amor es siempre portador de soluciones de vida y no de muerte.

A partir de su amor por María, José se da cuenta de que él mismo tiene una misión en el plan de salvación de Dios. Su amor, su rectitud, su libertad responsable, se ven compensadas de alguna manera por la maravillosa misión que Dios confía en sus manos: ser el rostro paterno para este niño en quien, humanamente, Jesús va descubriendo el rostro misericordioso y bondadoso del Padre Dios. No sabemos mucho más sobre José y su vida, pero queda en nosotros la imagen de un hombre profundamente creyente en el cumplimiento de las promesas de Dios a favor de su pueblo. 

miércoles, 12 de diciembre de 2018

TENER OÍDOS Y ESCUCHAR


“El Evangelio de Hoy”: Mt 11, 11-15

Lectura del santo evangelio según san Mateo:

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: "Les aseguro que no ha nacido de mujer uno más grande que Juan, el Bautista; aunque el más pequeño en el reino de los cielos es más grande que él. Desde los días de Juan, el Bautista, hasta ahora se hace violencia contra el reino de Dios, y gente violenta quiere arrebatárselo. Los profetas y la Ley han profetizado hasta que vino Juan; él es Elías, el que tenía que venir, con tal que quieran admitirlo. El que tenga oídos que escuche." Palabra del Señor.

Reflexión

En el Evangelio de Hoy Jesús resalta la figura de Juan el Bautista; es el gran profeta, Elías, a quien los judíos esperaban con ansiedad. Elías debería venir antes que el Mesías de Dios como una señal de la inminente llegada del Salvador. Pero probablemente la imagen del profeta que ellos esperaban no coincide con el estilo de Juan el Bautista. Sin embargo, en la nueva propuesta de Jesús Juan no será más grande que los demás. Todos gozan equitativamente del amor y de la misericordia de Dios. Este texto del evangelio según San Mateo nos puede ayudar a preguntarnos sobre nuestra esperanza. ¿Qué esperamos nosotros hoy y cómo lo hacemos? ¿Cuáles son las características que le atribuimos al Jesús que nosotros esperamos?

Las comunidades cristianas debemos encarnar los valores proféticos de la misericordia y la compasión, antesala de la reconciliación y de la solidaridad fraterna. Cada comunidad de creyentes deberá simbolizar la figura de Juan el Bautista, el profeta capaz de denunciar abiertamente la maldad del pueblo y de sus gobernantes, invitar con insistencia a la conversión y anunciar la salvación integral de Dios para todos. No se trata de hacer justicia al estilo civil, por nuestras propias manos, sino de tomar postura pública como comunidad que tiene los pies sobre la tierra y que se preocupa por ir instaurando en nuestra historia el Reino de Dios.

martes, 11 de diciembre de 2018

YO LOS ALIVIARÉ


“El Evangelio de Hoy”: Mt 11, 28-30

Lectura del santo evangelio según san Mateo:

En aquel tiempo, Jesús exclamó: "Vengan a mí todos los que están cansados y agobiados, y yo los aliviaré. Carguen con mi yugo y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontrarán su descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera". Palabra del Señor.

Reflexión

Desde nuestro bautismo somos en Cristo regenerados. Esta realidad no ocurre mágicamente, es un proceso activo de marcha hacia la realización en Jesús. Por eso Jesús nos invita a ir a él. Desde él tendremos que interpretar todo lo que nos acontece y desde él buscar salidas durables a nuestros problemas.

No es nada raro el cansancio de todo tipo que nos puede llegar como hombres y mujeres. Los agobios no son pocos, desde lo económico hasta lo espiritual pasando por la cotidianidad de la vida en familia y en comunidad. Jesús nos acompaña en todo momento para ser soporte de nuestra vida, inspiración e iluminación de manera que no perdamos ni el rumbo ni la esperanza. La propuesta de Jesús supone en este contexto una exigencia altísima, pero también una enorme libertad. Los valores del respeto y la humildad no sólo son un modo de relacionarse mejor con los demás, sino que se convierten en un camino de liberación humana.

Se trata de cambiar el peso de las exigencias sociales, culturales y religiosas por la libertad y la disciplina de la misericordia y la solidaridad. Cada una, cada uno y en comunidad, sigamos buscando el significado de la propuesta definitiva del amor solidario, el respeto mutuo y el cuidado de nuestro planeta. Que la Virgen de Guadalupe nos inspire y acompañe para poder hacer la voluntad de Dios.

sábado, 8 de diciembre de 2018

ALÉGRATE, EL SEÑOR ESTÁ CONTIGO


“El Evangelio de Hoy”: Lc 1, 26-38

Lectura del santo evangelio según san Lucas: 

En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María. El ángel, entrando en su presencia, dijo: "Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo." Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél. El ángel le dijo: "No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin." Y María dijo al ángel: "¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?" El ángel le contestó: "El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible." María contestó: "Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra." Y la dejó el ángel.  Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Hoy celebramos la fiesta de La Inmaculada Concepción. Esta fiesta nos invita a ser como María, creyente por excelencia y modelo para nuestra fe. María es una figura clave en el Adviento. Alégrate llene de gracia. Por eso nosotros la veneramos como La Virgen de la Altagracia. El Ángel le invita a la alegría. La alegría es producto y señal del cumplimiento de las promesas de Dios. Su alegría es grande porque Dios le ha tenido en cuenta, El Señor está contigo, está de tu lado. Y María libremente y confiada en el amor de Dios, acepta y Dios la convierte en la gran creyente.

En María estamos todos los seres humanos. Ella es figura de la humanidad receptora del proyecto de salvación. Hágase en mí según tu palabra. María se hace portadora de La Palabra. Nosotros somos llamados hoy a dejar a Dios mostrarse al mundo a través de nuestro compromiso con su reino. Haciendo la voluntad de Dios, como María, lo mostramos a nuestros hermanos y hermanas. La voluntad de Dios es la vida en abundancia. Sigamos avanzando por el camino del Adviento, iluminados por la palabra de Dios.

jueves, 6 de diciembre de 2018

SEGÚN TU FE


Viernes 7 de diciembre de 2018. “El Evangelio de Hoy”: Mt 9,27-31

Lectura del santo evangelio según san Mateo:

En aquel tiempo, dos ciegos seguían a Jesús, gritando: "Ten compasión de nosotros, hijo de David." Al llegar a la casa se le acercaron los ciegos, y Jesús les dijo: "¿Creen que puedo hacerlo?" Contestaron: "Sí, Señor." Entonces les tocó los ojos, diciendo: "Que les suceda conforme a su fe." Y se les abrieron los ojos.
Jesús les ordenó severamente: "¡Cuidado con que lo sepa alguien!" Pero ellos, al salir, hablaron de él por toda la comarca. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Estamos en Adviento, hoy es el primer viernes del mes, marchamos a la luz del Señor. Hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en Él, como dice san Juan en la primera de sus cartas. Los ciegos piden a Jesús que tenga compasión de ellos y eso es lo propio de Él. Todo el que quiera compasión de parte de Jesús la tendrá a condición de que tenga fe, que crea que Jesús puede hacerlo. Quien aprende de Jesús avanza, aún en medio de dificultades, problemas y enfermedades, iluminado por su vida y su cercanía.

Después de vivir esta experiencia de fe en Jesús, nadie podrá impedir que seamos testigos vivos de su amor, y de su compasión puntual y atenta. Dejémonos iluminar, en nuestro camino, en nuestra vida, por la presencia de Jesús, por su palabra, por los evangelios. Que nuestra vida diaria hable de lo que Jesús hace por nosotros, que hable de su misericordia y de su compasión. 

VIDA, ROCA Y ARENA


“El Evangelio de Hoy”: Mt 7,21.24-27

Lectura del santo evangelio según san Mateo: 

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "No todo el que me dice "Señor, Señor" entrará en el reino de los cielos, sino el que cumple la voluntad de mi Padre que está en el cielo. El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca. Cayó la lluvia, se salieron los ríos, soplaron los vientos y descargaron contra la casa; pero no se hundió, porque estaba cimentada sobre roca. El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica se parece a aquel hombre necio que edificó su casa sobre arena. Cayó la lluvia, se salieron los ríos, soplaron los vientos y rompieron contra la casa, y se hundió totalmente." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Jesús se esfuerza por hacer comprender a sus discípulos cuál es la voluntad de Dios viviendo cerca de los necesitados y olvidados del mundo y aportándoles mejorías significativas y atención puntual. La vida cristiana expresa la voluntad de Dios si seguimos realmente las enseñanzas y la práctica del mismo Jesús. Por eso, no podemos distraernos viviendo una religiosidad desencarnada y alejada de la realidad, sino, comprometida con la transformación de todo aquello que niega la vida.

El contenido del proyecto de Dios, según Jesús, es la solidaridad, la justicia, el amor, la tolerancia, la vida en comunidad, que son la roca firme de la construcción del Reino y que se oponen al egoísmo, al odio, a la uniformidad, a la opresión, al individualismo, que son la arena, sobre las que no es posible construir absolutamente nada seguro y duradero. Somos retados a escoger: o nos dejamos llenar los ojos y el corazón por propuestas consumistas, llamativas pero pasajeras, u optamos por el proyecto de Jesús, dotado de eternidad, sirviendo a nuestros hermanos y hermanas, en el aquí y ahora de la historia.

martes, 4 de diciembre de 2018

MULTIPLICAR LAS RAZONES DE LA ALEGRÍA


“El Evangelio de Hoy”: Mt 15, 29-37

Lectura del santo evangelio según san Mateo:

En aquel tiempo, Jesús, bordeando el lago de Galilea, subió al monte y se sentó en él. Acudió a él mucha gente llevando tullidos, ciegos, lisiados, sordomudos y muchos otros; los echaban a sus pies, y él los curaba. La gente se admiraba al ver hablar a los mudos, sanos a los lisiados, andar a los tullidos y con vistas a los ciegos, y dieron gloria al Dios de Israel. Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: "Me da lástima de la gente, porque llevan ya tres días conmigo y no tienen qué comer. Y no quiero despedirlos en ayunas, no sea que se desmayen en el camino." Los discípulos le preguntaron: "¿De dónde vamos a sacar en un despoblado panes suficientes para saciar a tanta gente?" Jesús les preguntó: "¿Cuántos panes tienen?" Ellos contestaron: "Siete y unos pocos peces." Él mandó que la gente se sentara en el suelo. Tomó los siete panes y los peces, dijo la acción de gracias, los partió y los fue dando a los discípulos, y los discípulos a la gente. Comieron todos hasta saciarse y recogieron las sobras: siete cestas llenas. Palabra del Señor.

Reflexión

En el Evangelio de Hoy encontramos a Jesús mostrando a la gente el inicio del cumplimiento de la promesa de Dios. Dios está presente en medio de su pueblo y realiza signos de salvación. Aquello que limita su felicidad, todo lo que empequeñece a las personas comienza a ser vencido. La gente experimenta razones para alegrarse y compartir la vida y la comida. El Reino no está presente en su plenitud, pero muestra signos de que crece y se instala entre los pobres y necesitados.

El texto del evangelista San Mateo integra por una parte el relato de la acción sanadora de Jesús, devolviendo la salud, la dignidad y la vida al pueblo, enfermo y desesperanzado por tantos males que le afectaban, y, Por otra parte, Jesús muestra la base compasiva y misericordiosa que marca su acción liberadora a través de los milagros. Jesús se hace alimento que sacia el hambre de todos los que se acercan a él. Siete panes y siete canastas de sobras significan la plenitud de los bienes mesiánicos. Nadie está salvo porque coma y tenga con qué afrontar las enfermedades, pero es un buen estímulo para seguir trabajando por un bienestar más pleno y duradero, por el Reino definitivo.

lunes, 3 de diciembre de 2018

LA GENTE SENCILLA



“El Evangelio de Hoy”: Lc 10,21-24

Lectura del santo evangelio según san Lucas: 

En aquel tiempo, lleno de la alegría del Espíritu Santo, exclamó Jesús: "Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y a los entendidos, y las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, porque así te ha parecido bien. Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce quién es el Hijo, sino el Padre; ni quién es el Padre, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiere revelar."
Y volviéndose a sus discípulos, les dijo aparte: "¡Dichosos los ojos que ven lo que ustedes ven! Porque les digo que muchos profetas y reyes desearon ver lo que ven ustedes, y no lo vieron; y oír lo que oyen, y no lo oyeron." Palabra del Señor.

Reflexión

Este texto nos revela la capacidad de Jesús para admirarse, agradecer a Dios por sus acciones a favor de las personas y glorificarlo al descubrir su grandeza.  Esta capacidad le viene a Jesús del Espíritu Santo quien le llena de sabiduría para discernir o descubrir la presencia de Dios obrando a favor del necesitado. El evangelio de san Lucas señala que Jesús está lleno del Espíritu de Dios. Generalmente se suele confundir la sabiduría con la acumulación de conocimientos, o la memorización de datos que producen poder y prestigio.

Una vez más se hace necesario tener la sensibilidad del Espíritu para descubrir en nuestro entorno la sabiduría de Dios. Tal vez no sea en los grandes centros de formación teológica, sino en las pequeñas comunidades cristianas o en grupos de oración, y en los sectores parroquiales donde se muestra la revelación de Dios. Oremos al Señor para que nos conceda la sabiduría del Espíritu para descubrir la presencia del Reino en lo sencillo y pequeño de este mundo. Dios nos acompañe en nuestras luchas cotidianas.

FUENTE DE VIDA Y ESPERANZA


“El Evangelio de Hoy”: Mt 8, 5-11

Lectura del santo evangelio según san Mateo:

En aquel tiempo, al entrar Jesús en Cafarnaún, un centurión se le acercó rogándole: "Señor, tengo en casa un criado que está en cama paralítico y sufre mucho." Jesús le contestó: "Voy yo a curarlo." Pero el centurión le replicó: "Señor, no soy quien para que entres bajo mi techo. Basta que lo digas de palabra, y mi criado quedará sano. Porque yo también vivo bajo disciplina y tengo soldados a mis órdenes; y le digo a uno: "Ve", y va; al otro: "Ven", y viene; a mi criado: "Haz esto", y lo hace." Al oírlo, Jesús quedó admirado y dijo a los que le seguían: "Les aseguro que en Israel no he encontrado en nadie tanta fe. Les digo que vendrán muchos de oriente y occidente y se sentarán con Abrahán, Isaac y Jacob en el reino de los cielos." Palabra del Señor.

Reflexión

Este episodio que quiere llamar a la atención a los miembros del pueblo elegido y acompañado por Dios. Un centurión romano -militar, invasor, impuro, pecador- descubre la autoridad de Jesús sobre los males y dolencias que aquejan al pueblo. Por eso le pide a Jesús que sane a su criado, porque tiene autoridad sobre la enfermedad y la muerte, que marginan y aniquilan a la persona humana. Jesús alaba abiertamente la fe del pagano, en contraste con la falta de fe de sus paisanos judíos. ¡Qué difícil es ver más allá de las estructuras de la legalidad y la tradición! La fe, en este caso, es la capacidad de ver la profundidad de la persona de Jesús y aferrarse a él como fuente de vida y esperanza.

domingo, 2 de diciembre de 2018

ESTÉN DESPIERTOS


“El Evangelio de Hoy”, Lc 21,25-28.34-36   

Lectura del santo evangelio según san Lucas

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
- Habrá signos en el sol y la luna y las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, enloquecidas por el estruendo del mar y el oleaje. Los hombres quedarán sin aliento por el miedo, ante lo que se le viene encima al mundo, pues las potencias del cielo temblarán. Entonces verán al Hijo del hombre venir en una nube, con gran poder y gloria. Cuando empiece a suceder esto, levantaos, alzad la cabeza; se acerca vuestra liberación. Tened cuidado: no se os embote la mente con el vicio, la bebida y la preocupación del dinero, y se os eche encima de repente aquel día; porque caerá como un lazo sobre todos los habitantes de la tierra. Estad siempre despiertos, pidiendo fuerza para escapar de todo lo que está por venir, y manteneos en pie ante el Hijo del hombre. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Probablemente, todos conocemos en nuestra propia vida momentos de crisis en los que no sabemos qué hacer ni a quién acudir. Situaciones en las que podemos sentir miedo e incluso angustia porque nos quedamos sin seguridad y sin aliento. Al final, ¿qué es la vida?, ¿en quién podemos confiar? Según Lucas, algo de esto le pasará un día al mundo. Por eso, nos ofrece algunas consignas para aprender a vivir con lucidez cristiana. Alcen la cabeza. Es lo primero. No vivir encogidos y cabizbajos, encerrados en nuestros miedos y tristezas. Levantar la mirada; ampliar el horizonte. La «Vida» es más que esta vida. Se acerca su liberación. Un día sabremos lo que es una vida liberada, justa, gozosa.

Tengan cuidado de que no se le embote la mente. Es nuestro gran riesgo: vivir atrapados por las cosas, preocupados sólo por el dinero, el bienestar y la buena vida. Terminar viviendo de manera rutinaria, frívola y vulgar. Demasiado aturdidos y vacíos como para «entender» algo del verdadero sentido de la vida. Estén siempre despiertos. No vivir dormidos. Despertar nuestra vida interior. En ninguna parte vamos a encontrar luz, paz, impulso nuevo para vivir, si no lo encontramos dentro de nosotros. Pidamos fuerza para ser realmente libres, para tener criterio propio, para cuidar nuestra fe o para cambiar nuestra vida.

martes, 20 de noviembre de 2018

Hoy ha llegado la salvación


“El Evangelio de Hoy”: Lc 19, 1-10

Lectura del santo evangelio según san Lucas: 

En aquel tiempo entró Jesús en Jericó y atravesaba la ciudad. Un hombre llamado Zaqueo, jefe de publicanos y rico, trataba de distinguir quién era Jesús, pero la gente se lo impedía, porque era bajo de estatura. Corrió más adelante y se subió en una higuera para verlo, porque tenía que pasar por allí. Jesús, al llegar a aquel sitio, levantó los ojos y dijo: "Zaqueo, baja en seguida, porque hoy tengo que alojarme en tu casa".
El bajó en seguida, y lo recibió muy contento. Al ver esto, todos murmuraban diciendo: "Ha entrado a hospedarse en casa de un pecador". Pero Zaqueo se puso en pie, y dijo al Señor: "Mira, la mitad de mis bienes, Señor, se la doy a los pobres; y si de alguno me he aprovechado, le restituiré cuatro veces más". Jesús le contestó: "Hoy ha sido la salvación de esta casa; también éste es hijo de Abrahán. Porque el Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido". Palabra del Señor.

Reflexión

La decisión de Zaqueo es clara y concreta. Experimenta una transformación radical. "Mira, la mitad de mis bienes, Señor, se la doy a los pobres; y si de alguno me he aprovechado, le restituiré cuatro veces más". Se siente delicadamente tenido en cuenta por Jesús quien se acerca a él sin prejuicios, no lo juzga ni lo condena. Es a ese tipo de encuentro personal, a este tipo de experiencia que tenemos que llegar nosotros para poder operar una real conversión, transformación que nos llene de la fuerza necesaria para decidir acogernos al amor de Dios y a su misericordia como lo más importante y preciado.

En Jericó Jesús realiza varios signos que dejan ver la presencia de Dios en medio de su pueblo, aliviando sus sufrimientos y anunciando su Reino de amor, de justicia y fraternidad. El mayor milagro que hizo Jesús en su paso por Jericó fue ayudar a Zaqueo a que creciera en solidaridad, amor y justicia. Como cobrador de impuestos, él tenía acceso a una enorme cantidad de recursos, pero sin embargo era despreciado. Zaqueo consigue crecer con el llamado de Jesús y no encaramándose en los árboles. Quienes vivimos encaramados en nuestras opciones individuales sin tener en cuenta nuestra realidad con sus necesidades y urgencias, somos incapaces de sensibilizarnos frente al sufrimiento ajeno. Por eso Jesús llama a Zaqueo y nos llama a nosotros a “bajar para el encuentro con Dios”.

El evangelio de Hoy nos invita a que, como Zaqueo, crezcamos ayudados por las enseñanzas de Jesús y que no nos trepemos en nuestros logros, en nuestros títulos o en nuestras seguridades económicas con el pretexto de buscarlo a Él. La grandeza de Zaqueo no está en su estatura, sino en la capacidad de transformar su corazón para cambiar el mal que había hecho y restituir la injusticia en la que vivía tan cómodamente. El corazón de Zaqueo se abre para dejar entrar la acogida y cercanía de Jesús. Hoy tenemos una nueva oportunidad de crecer en nuestra adhesión y seguimiento de Jesús.

domingo, 18 de noviembre de 2018

UN FINAL FELIZ EN JESÚS


“El Evangelio de Hoy”: Mc 13, 24-32

Lectura del santo evangelio según san Marcos: 

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «En aquellos días, después de esa gran angustia, el sol se hará tinieblas, la luna no dará su resplandor, las estrellas caerán del cielo, los astros se tambalearán, Entonces verán venir al Hijo del hombre sobre las nubes con gran poder y majestad; enviará a los ángeles para reunir a sus elegidos de los cuatro vientos, de horizonte a horizonte. Aprended de esta parábola de la higuera: Cuando las ramas se ponen tiernas y brotan las yemas, deducís que el verano está cerca; pues cuando veáis vosotros suceder esto, sabed que él está cerca, a la puerta. Os aseguro que no pasará esta generación antes que todo se cumpla. El cielo y la tierra pasarán, mis palabras no pasarán, aunque el día y la hora nadie lo sabe, ni los ángeles del cielo ni el Hijo, sólo el Padre».  Palabra de Dios.

REFLEXIÓN

Este evangelio contiene lenguaje apocalíptico, construido de imágenes y recursos simbólicos para hablar del fin del mundo, escuchamos hoy el mensaje esperanzador de Jesús, sin caer en la tentación de sembrar angustia y terror en las conciencias. Un día la historia apasionante del ser humano sobre la tierra llegará a su final. Esta es la convicción firme de Jesús. Esta es también la previsión de la ciencia actual. El mundo no es eterno. Esta vida terminará. "Nadie sabe el día o la hora..., sólo el Padre". Nada de psicosis ante el final. El mundo está en buenas manos. No caminamos hacia el caos. Podemos confiar en Dios, nuestro Creador y Padre. Desde esta confianza total, Jesús expone su esperanza: la creación actual terminará, pero será para dejar paso a una nueva creación, que tendrá por centro a Cristo resucitado.

Según la versión de San Marcos, en medio de esa noche se podrá ver al “Cristo resucitado que vendrá "con gran poder y gloria". Su luz salvadora lo iluminará todo. Él será el centro de un mundo nuevo, el principio de una humanidad renovada para siempre. Jesús sabe que no es fácil creer en sus palabras. Con una sencillez sorprendente, invita a vivir esta vida como una primavera. Esta vida que ahora conocemos es como la primavera. Todavía no es posible cosechar. No podemos obtener logros definitivos. Pero hay pequeños signos de que la vida está en gestación. Nuestros esfuerzos por un mundo mejor no se perderán. Nadie sabe el día, pero Jesús vendrá. Con su venida se desvelará el misterio último de la realidad que los creyentes llamamos Dios. Nuestra historia apasionante llegará a su plenitud.

miércoles, 14 de noviembre de 2018

RECONOCER EL DON DE LA SALVACIÓN


“El Evangelio de Hoy”: Lc 17, 11-19

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo, yendo Jesús camino de Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea. Cuando iba a entrar en un pueblo, vinieron a su encuentro diez leprosos, que se pararon a lo lejos y a gritos le decían: "Jesús, maestro, ten compasión de nosotros". Al verlos, les dijo: "Vayan a presentarse a los sacerdotes". Y mientras iban de camino, quedaron limpios. Uno de ellos, viendo que estaba curado, se volvió alabando a Dios a grandes gritos, y se echó por tierra a los pies de Jesús, dándole gracias. Este era un samaritano. Jesús tomó la palabra y dijo: "¿No han quedado limpios los diez?; los otros nueve, ¿dónde están? ¿No ha vuelto más que este extranjero para dar gloria a Dios?" Y le dijo: "Levántate, vete; tu fe te ha salvado".  Palabra del Señor.

Reflexión

Jesús vive un gesto sublime al encontrarse con leprosos, que, por su enfermedad y fealdad, eran mortalmente despreciados. Incluso sus propios discípulos están ausentes de la escena. La sanación que Jesús obra sobre el grupo les restaura la salud y el Templo certifica el resultado por medio de una ofrenda. El samaritano, tratado como extranjero por sus propios correligionarios, es el único que reconoce que la salud no se identifica con la salvación y que la única deuda que tiene es la de la gratitud. Con esta actitud reconoce que no sólo ha sanado su cuerpo, sino que ha restaurado su espíritu, es decir, ha entrado el nuevo orden que es la salvación.

San Lucas, tan sensible a los pobres, también lo es a los samaritanos. Solo el samaritano, a quien se le considera inferior y medio pagano vuelve donde Jesús para agradecerle y reconocer el favor de Dios. El único que abre su corazón al Señor, expresando así en qué consiste la verdadera pureza. Los limpios de corazón son coherentes y actúan con sencillez, de acuerdo con el amor gratuito que recibe. Quien se acuerda de Jesús en este texto, quien lo tiene presente, es un samaritano. Un hombre agradecido, doblemente marginado por su condición de leproso y de extranjero. El samaritano y nosotros también, debe levantarse y andar, él supo reconocer el amor de Dios, ahora está dispuesto a mostrar su testimonio.

La misión de Jesús es la de mostrarnos el amor de Dios. Jesús muestra el amor que Dios nos tiene a través de gestos concretos, respondiendo a las necesidades de las personas. Nuestro Dios no estará tranquilo hasta no ver a su pueblo sano, contento y lleno de fuerza para forjar su historia. Pero no siempre somos capaces de ver los signos de la presencia de Dios en nuestro mundo. Nos entretenemos en múltiples asuntos pasajeros y no somos capaces de ver el paso de Dios por nuestras vidas ni de reconocer su servicio amoroso a nuestro favor. ¿Por qué no alcanzamos a disfrutar de la obra salvadora de Dios? ¿Por qué Jesús no ejerce ninguna influencia determinante en nuestra vida?

viernes, 9 de noviembre de 2018

SER TEMPLO


“El Evangelio de Hoy”: Jn 2,13-22

Lectura del santo evangelio según san Juan

Se acercaba la Pascua de los judíos. Jesús subió a Jerusalén y encontró en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas y a los cambistas sentados delante de sus mesas. Hizo un látigo de cuerdas y los echó a todos del templo; junto con sus ovejas y sus bueyes; desparramó las monedas de los cambistas, derribó sus mesas y dijo a los vendedores de palomas: «Saquen esto de aquí y no hagan de la casa de mi Padre una casa de comercio». Y sus discípulos recordaron las palabras de la Escritura: «El celo por tu casa me consumirá». Entonces los judíos le preguntaron: «¿Qué signo nos das para obrar así?» Jesús les respondió: «Destruyan este templo y en tres días lo volveré a levantar». Los judíos le dijeron: «Han sido necesarios cuarenta y seis años para construir este templo, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?» Pero él se refería al templo de su cuerpo. Por eso, cuando Jesús resucitó, sus discípulos recordaron que él había dicho esto, y creyeron en la Escritura y en la palabra que había pronunciado. Palabra del Señor. 

REFLEXIÓN

Celebramos la fiesta de la “Dedicación de la Basílica de Letrán”, construida por orden del emperador Constantino hacia el año 324. El Evangelio de Hoy nos ayudan a bien encuadrar el sentido de celebrar la dedicación de una iglesia: Somos llamados a ser casa, morada, lugar donde habita Dios. El "'lugar" del culto es importante, pero no es lo único. La primacía la tiene el espíritu, la fe, el corazón. El culto que profesamos a Dios, aquí en el templo, hay que trasladarlo a la vida. El culto verdadero -en espíritu y verdad- tiene dos direcciones: Una vertical que va de Dios al hombre y del hombre a Dios, y otra horizontal, que va del creyente y de la comunidad a las demás personas, a la vida, en solidaridad fraterna con los demás.