EVANGELIO DE HOY
"Vayan y proclamen que el reino de Dios está cerca". San Mateo 10, 7-13.

jueves, 30 de noviembre de 2017

JESÚS LLAMA A SEGUIRLE

 “El Evangelio de Hoy”: Mt 4,18-22

Lectura del santo evangelio según san Mateo:

En aquel tiempo, pasando Jesús ante el lago de Galilea, vio a dos hermanos, a Simón, al que llaman Pedro, y a Andrés, su hermano, que estaban echando el copo en el lago, pues eran pescadores. Les dijo: "Vengan y síganme, y los haré pescadores de hombres." Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Y, pasando adelante, vio a otros dos hermanos, a Santiago, hijo de Zebedeo, y a Juan, que estaban en la barca repasando las redes con Zebedeo, su padre. Jesús los llamó también. Inmediatamente dejaron la barca y a su padre y lo siguieron. Palabra del Señor.

Reflexión.

Celebramos la fiesta del Apóstol San Andrés.  En El Evangelio de Hoy Jesús hace un llamado a sus primeros 4 discípulos y estos le siguen sin tardar. Les llama allí donde ellos están, en medio de sus afanes cotidianos. Primero, un encuentro con Jesús, quien, mientras ellos se ocupan de su sustento, él se consagra a la predicación del evangelio. Segundo, después del encuentro viene la invitación para que lo acompañen y algún día se conviertan en pescadores de la nueva humanidad.

El camino que él les propone tiene un comienzo, pero es una incógnita todavía su final. El tercer momento es la respuesta, que implica dejarlo todo, romper con la vida anterior y lanzarse hacia lo desconocido. Cuando Dios llama, nuestra respuesta nos moviliza. Muestra de ello es el testimonio bíblico de Abrahán, Moisés, Jacob, los profetas, María, Jesús mismos a partir de su bautismo… El compromiso de fe se vive como un desplazamiento, un cambio de vida, una respuesta a la llamada de Dios.

miércoles, 29 de noviembre de 2017

PERSEVERANCIA

“El Evangelio de Hoy”: Lc 21, 12-19

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: "Les echarán mano, los perseguirán, estregándolos a los tribunales y a la cárcel, y los harán comparecer ante reyes y gobernadores por causa de mi nombre: así tendrán ocasión de dar testimonio. Hagan propósito de no preparar su defensa, porque yo les daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario de ustedes. Y hasta sus padres, y parientes, y hermanos, y amigos los traicionarán, y matarán a algunos de ustedes, y todos los odiarán por causa de mi nombre. Pero ni un cabello de su cabeza perecerá; con su perseverancia salvarán sus vidas". Palabra del Señor.

Reflexión

San Lucas nos recuerda que ese riesgo es un elemento constitutivo del evangelio. No se puede pretender cambiar el mundo, sin que al mismo tiempo ese mundo se vuelva en contra.  Vivir la verdad, buscar esta verdad dignificante y humanizante, choca frontalmente contra una clase social poderosa que se alimenta de las injusticias y de los abusos contra todo un pueblo. La respuesta de la institución es radical y genocida: odio, persecución, encarcelamiento y muerte.

El mérito del cristianismo, en sus primeros siglos fue servir de levadura para transformar la situación de millones de personas marginadas. Para ser verdaderamente cristianos necesitamos vivir siguiendo la enseñanza del Maestro, vivir de su Palabra. Volver una y otra vez a la fuente, vivir la perseverancia de manera serena como quienes vivimos en Cristo para siempre. Pero no siempre creemos en las Palabras y en las prácticas de Jesús y terminamos convirtiéndonos nosotros a la cultura y a la práctica de nuestra sociedad en vez de buscar cambiar esa cultura de muerte y esa práctica injusta de nuestra sociedad. Cuando peor nos sintamos recordemos estas palabras del Señor: “Pero ni un cabello de su cabeza perecerá; con su perseverancia salvarán sus vidas".

martes, 28 de noviembre de 2017

"CUIDADO"

“El Evangelio de Hoy”: Lc 21, 5-11

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo, algunos ponderaban la belleza del templo, por la calidad de la piedra y los exvotos. Jesús les dijo: "Esto que contemplan, llegará un día en que no quedará piedra sobre piedra: todo será destruido."
Ellos le preguntaron: "Maestro, ¿cuándo va a ser eso?, ¿y cuál será la señal de que todo eso está para suceder?" Él contestó: "Cuidado con que nadie les engañe. Porque muchos vendrán usurpando mi nombre, diciendo: "Yo soy", o bien: "El momento está cerca", no vayan tras ellos. Cuando oigan noticias de guerras y de revoluciones, no tengan pánico. Porque eso tiene que ocurrir primero, pero el final no vendrá en seguida." Luego les dijo: "Se alzará pueblo contra pueblo y reino contra reino, habrá grandes terremotos, y en diversos países epidemias y hambre. Habrá también espantos y grandes signos en el cielo. Palabra del Señor.

Reflexión


El Evangelio de Hoy nos recuerda que la confianza hay que ponerla en Dios y su promesa de salvación. Lo que hay que ponderar no son las bellezas físicas y las majestuosidades de nuestros lugares  de cultos sino, las buenas relaciones entre las personas y las prácticas que nos eternizan, siguiendo a Jesús. Lo que Jesús anuncia no es la destrucción y el caos, Él solo recuerda lo que todo el mundo sabe: en el universo se dan catástrofes, fuertes vientos que destruyen, terremotos que desmoronan hasta las mejores construcciones, guerra las demoledoras. Nada de eso es el fin, el fin es la vida en Dios, la paz universal, el Reino de Dios.

lunes, 27 de noviembre de 2017

DARSE POR ENTERO

“El Evangelio de Hoy”: Lc 21, 1-4

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo, alzando Jesús los ojos, vio unos ricos que echaban donativos en el cepillo del templo; vio también una viuda pobre que echaba dos reales, y dijo: "Sepan que esa pobre viuda ha echado más que nadie, porque todos los demás han echado de lo que les sobra; pero ella, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir". Palabra del Señor.

Reflexión


La viuda ha echado más porque era todo lo que tenía, porque esos dos pesos eran su riqueza, su seguridad y se había despojado de todo para donarlo. Arriesgarlo todo significa darse, ofrecerse, despojarse. Eso fue lo que hiso Jesús, no ofrecer cosa externas sino ofrecerse él y nos dijo, “hagan esto en conmemoración mía”.  Cada día nos encontramos con situaciones que exigen de nosotros esfuerzos grandes para comprenderlas o para remediarlas. Posiblemente digamos que no tenemos o que no contamos con los recursos o las fuerzas o las herramientas necesarias para actuar. No olvidemos que Jesús valora, no las cantidades sino la calidad. Lo importante no es dar el diezmo, lo importante y esencial es vivir la generosidad, compartir lo que somos y tenemos de manera confiada y alegre. Esta es la vía de la salvación y la realización humana.

domingo, 26 de noviembre de 2017

CONMIGO LO HICIERON

“El Evangelio de Hoy” Mt 25, 31-46

Lectura del santo evangelio según san Mateo

En aquel tiempo,' dijo Jesús a sus discípulos: -«Cuando venga en su gloria el Hijo del hombre, y todos los ángeles con él, se sentará en el trono de su gloria, y serán reunidas ante él todas las naciones. Él separará a unos de otros, como un pastor separa las ovejas de las cabras. Y pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda. Entonces dirá el rey a los de su derecha: "Vengan ustedes, benditos de mi Padre; hereden el reino preparado para ustedes desde la creación del mundo. Porque tuve hambre y me dieron de comer, tuve sed y me dieron de beber, fui forastero y me hospedaron, estuve desnudo y me vistieron, enfermo y me visitaron, en la cárcel y vinieron a verme." Entonces los justos le contestarán: "Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?; ¿cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?; ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?» Y el rey les dirá: “Les aseguro que cada vez que lo hicieron con uno de éstos, mis humildes hermanos, conmigo lo hicieron." Y entonces dirá a los de su izquierda: "Apártense de mí, malditos, vayan al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre y no me dieron de comer, tuve sed y no me dieron de beber, fui forastero y no me hospedaron, estuve desnudo y no me vistieron, enfermo y en la cárcel y no me visitaron." Entonces también éstos contestarán: "Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o forastero o desnudo, o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?" Y él replicará: "Les aseguro que cada vez que no lo hicieron con uno de éstos, los humildes, tampoco lo hicieron conmigo." Y éstos irán al castigo eterno, y los justos a la vida eterna.» Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Lo hicieron conmigo. Jesús vive volcado hacia aquellos que ve necesitados de ayuda. Jesús es incapaz de pasar de largo frente a las personas. Ningún sufrimiento le es ajeno. Se identifica con los más pequeños y desvalidos y hace por ellos todo lo que puede. Para él la compasión es lo primero. El único modo de parecernos a Dios: «Sean compasivos como su Padre es compasivo». Al hablar del Juicio final, Jesús presenta la compasión como el criterio último y decisivo que juzgará nuestras vidas y nuestra identificación con él.

En este evangelio se destaca que hay dos maneras de reaccionar ante los que sufren: nos compadecemos y les ayudamos, o nos desentendemos y los abandonamos. El que habla es un Juez que está identificado con todos los pobres y necesitados: «Cada vez que ayudaron a uno de estos mis pequeños hermanos, lo hicieron conmigo». Quienes se han acercado a ayudar a un necesitado, se han acercado a él. Por eso han de estar junto a él en el reino: «Vengan, benditos de mi Padre». Luego se dirige a quienes han vivido sin compasión: «Cada vez que no ayudaron a uno de estos pequeños, lo dejaron de hacer conmigo». Quienes se han apartado de los que sufren, se han apartado de Jesús. Es lógico que ahora les diga: «Apártense de mí». Sigan su camino...

Nuestra vida se está jugando ahora mismo. No hay que esperar ningún juicio. Ahora nos estamos acercando o alejando de los que sufren. Ahora nos estamos acercando o alejando de Jesús. Ahora estamos decidiendo nuestra vida. Buen domingo.

sábado, 25 de noviembre de 2017

SERÁN COMO ÁNGELES

“El Evangelio de Hoy”: Lc  20, 27-40

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo se acercaron a Jesús unos saduceos, que niegan la resurrección, y le preguntaron: "Maestro, Moisés nos dejó escrito: "Si a uno se le muere su hermano, dejando mujer, pero sin hijos, cásese con la viuda y dé descendencia a su hermano". Pues bien, había siete hermanos: el primero se casó y murió sin hijos. Y el segundo y el tercero se casaron con ella, y así los siete murieron sin dejar hijos. Por último murió la mujer. Cuando llegue la resurrección, ¿de cuál de ellos será la mujer? Porque los siete han estado casados con ella". Jesús les contestó: "En esta vida, hombres y mujeres se casan; pero los que sean juzgados dignos de la vida futura y de la resurrección de entre los muertos no se casarán. Pues ya no pueden morir, son como ángeles; son hijos de Dios, porque participan en la resurrección. Y que resucitan los muertos, el mismo Moisés lo indica en el episodio de la zarza, cuando llama al Señor "Dios de Abrahán, Dios de Isaac, Dios de Jacob". No es Dios de muertos, sino de vivos, porque para él todos están vivos".
Intervinieron unos letrados: "Bien dicho, Maestro". Y no se atrevían a hacerle más preguntas. Palabra del Señor.

Reflexión

El dilema que los saduceos le plantean a Jesús aunque pueda parecer un problema religioso, es en realidad un problema económico. Como bien sabemos, la mujer era uno de las posesiones del varón, bien fuera éste el Padre o el esposo. Y como cualquier otro bien era transferible o abandonable.

Después de siete matrimonios legítimos en los que ella cambio de dueño, el problema era saber a quién le pertenecía. Por eso, la respuesta de Jesús coloca el problema en otro ámbito, porque la resurrección representa otro régimen de vida en el que las instituciones antiguas hechas para sujetar y controlar pierden su vigencia y las personas adquieren un nuevo estatus que los iguala en libertad y autonomía al de los ángeles.

En la teología del ‘Dios de los vivos’ lo importante no es la legitimación de las ventajas económicas, sino la dignidad y la autonomía de la vida humana, percibida como un valor en sí mismo y no sometido a las veleidades de la conveniencia económica o de los prejuicios sociales y políticos.

jueves, 23 de noviembre de 2017

LLEGARÁ UN DÍA

“El Evangelio de Hoy”: Lc 19, 41-44

Lectura del santo evangelio según san Lucas: 

En aquel tiempo, al acercarse Jesús a Jerusalén y ver la ciudad, le dijo llorando: "¡Si al menos tú comprendieras en este día lo que conduce a la paz! Pero no: está escondido a tus ojos. Llegará un día en que tus enemigos te rodearán de trincheras, te sitiarán, apretarán el cerco, te arrasarán con tus hijos dentro, y no dejarán piedra sobre piedra. Porque no reconociste el momento de mi venida". Palabra del Señor.

Reflexión

Legando a Jerusalén Jesús llora de indignación no comprende por qué  los líderes de las instituciones que conducen la vida en estos territorios son capaces de vivir tan ciegos. Ante la vista de las magníficas edificaciones de Jerusalén Jesús lamenta que detrás de esa belleza arquitectónica se oculte la violencia, la injusticia y la impiedad. Todo el despliegue cultual, ritual e institucional que pretende mostrar a Dios en realidad lo oculta. Y, tal vez, el mayor conflicto que se encubre tras esos magníficos muros es el acuerdo entre las autoridades locales y los invasores romanos para oprimir y explotar a ese pueblo fiel y creyente que vive su fe en medio de grandes contradicciones. Esta lamentación de Jesús se hizo realidad unos treinta años después de su muerte cuanto la guerra entre los fanáticos religiosos judíos y los ejércitos romanos condujeron a la destrucción del Templo, la Ciudad y la Nación.

Ya nuestras ciudades se ven decoradas con las brillantes luces,  los arreglos navideños y todo el despliegue publicitario  que ocultará la violencia, la injusticia y las grandes contradicciones que incrementan con el crecimiento de la ciudad. Jesús hace un llamado para que hagamos de nuestras ciudades y nuestras relaciones un espacio de paz. Pero no de la paz comprada al precio de la sangre, sino aquella que proviene del bienestar y de la armonía de las relaciones humanas. La justicia nos ayuda a crecer en la práctica de la igualdad. Podemos crecer hasta económicamente y en bienestar, pero para ellos habremos de compartir para que no crezcamos unos a costa de los otros sino juntos como pueblo. La justicia es una urgencia que no podemos descuidar.

miércoles, 22 de noviembre de 2017

PONERNOS AL SERVICIO DE LA VIDA

“El Evangelio de Hoy”: Lc 19, 11-28.

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo dijo Jesús una parábola; el motivo era que estaba cerca de Jerusalén y se pensaban que el Reino de Dios iba a despuntar de un momento a otro. Dijo, pues: "Un hombre noble se marchó a un país lejano para conseguirse el título de rey, y volver después. Llamó a diez empleados suyos y les repartió diez onzas de oro, diciéndoles: "Negocien mientras vuelvo". Sus conciudadanos, que le aborrecían, enviaron tras de él una embajada para informar: "No queremos que él sea nuestro rey". Cuando volvió con el título real, mandó llamar a los empleados a quienes había dado el dinero, para enterarse de lo que había ganado cada uno. El primero se presentó y dijo: "Señor, tu onza ha producido diez". Él le contestó: "Muy bien, eres un empleado cumplidor; como has sido fiel en una minucia, tendrás autoridad sobre diez ciudades". El segundo llegó y dijo: "Tu onza, señor, ha producido cinco". A ése le dijo también: "Pues toma tú el mando de cinco ciudades". El otro llegó y dijo: "Señor, aquí está tu onza; la he tenido guardada en el pañuelo; te tenía miedo porque eres un hombre exigente, que reclamas lo que no prestas y siegas lo que no siembras". Él le contestó: "Por tu boca te condeno, empleado holgazán. ¿Conque sabías que soy exigente, que reclamo lo que no presto y siego lo que no siembro? Pues ¿por qué no pusiste mi dinero en el banco? Al volver yo, lo habría cobrado con los intereses". Entonces dijo a los presentes: "Quítenle a éste la onza y dénsela al que tiene diez". Le replicaron: "Señor, si ya tiene diez onzas". Les digo: "Al que tiene se le dará, pero al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene. Y a esos enemigos míos que no me querían por rey, tráiganlo acá y dególlenlo  en mi presencia". Dicho esto, echó a andar delante de ellos, subiendo hacia Jerusalén.  Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Para comprender a fondo el mensaje de esta parábola del rey y sus administradores, tenemos que recordar que Jesús nos revela cómo es Dios y cuál es su manera de relacionarse con nosotros. El Creador ha puesto en nuestras vidas una serie de potencialidades que debemos desarrollar y poner al servicio de la vida. De ahí la necesidad de incentivar todo lo que tiene que ver con la creatividad, las inventivas encaminadas a hacer más digna y más humana la vida. No se trata de acumular sino de hacer producir, crecer al servicio de la comunidad.

El Evangelio de Hoy valora la actitud de la diligencia y constancia con la que los administradores encaran las tareas que les ha encomendado el rey, cumpliendo y haciendo producir los bienes que les han encomendado. No olvidemos, por nada del mundo que lo que Dios nos ha dado para administrar es nuestra vida con todas sus posibilidades y todos los dones. Dios no nos pide nada que no podamos realizar. No quiere que produzcamos riquezas sino lo necesario para vivir dignamente.

martes, 21 de noviembre de 2017

HA LLEGADO LA SALVACIÓN

“El Evangelio de Hoy”: Lc 19, 1-10

Lectura del santo evangelio según san Lucas: 

En aquel tiempo entró Jesús en Jericó y atravesaba la ciudad. Un hombre llamado Zaqueo, jefe de publicanos y rico, trataba de distinguir quién era Jesús, pero la gente se lo impedía, porque era bajo de estatura. Corrió más adelante y se subió en una higuera para verlo, porque tenía que pasar por allí. Jesús, al llegar a aquel sitio, levantó los ojos y dijo: "Zaqueo, baja en seguida, porque hoy tengo que alojarme en tu casa".
El bajó en seguida, y lo recibió muy contento. Al ver esto, todos murmuraban diciendo: "Ha entrado a hospedarse en casa de un pecador". Pero Zaqueo se puso en pie, y dijo al Señor: "Mira, la mitad de mis bienes, Señor, se la doy a los pobres; y si de alguno me he aprovechado, le restituiré cuatro veces más". Jesús le contestó: "Hoy ha sido la salvación de esta casa; también éste es hijo de Abrahán. Porque el Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido". Palabra del Señor.

Reflexión.

Jesús llama a Zaqueo y nos llama a nosotros a “bajar para el encuentro con Dios”. El evangelio de Hoy  nos invita a que, como Zaqueo, Crezcamos ayudados por las enseñanzas de Jesús y que no nos trepemos en nuestros logros, en nuestros títulos o en nuestras seguridades económicas con el pretexto de buscarlo a Él. La grandeza de Zaqueo no está en su estatura, sino en la capacidad de transformar su corazón para cambiar el mal que había hecho y restituir la injusticia en la que vivía tan cómodamente. Así como los ojos del ciego se abrieron para seguirlo, el corazón de Zaqueo se abre para servirlo. Hoy tenemos una nueva oportunidad de crecer en nuestra adhesión y seguimiento  de Jesús.

"Mira, la mitad de mis bienes, Señor, se la doy a los pobres; y si de alguno me he aprovechado, le restituiré cuatro veces más". La decisión de Zaqueo es clara y visible. Experimenta una transformación radical. Se siente delicadamente tenido en cuenta por Jesús quien se acerca a él sin prejuicios, no lo juzga ni lo condena. Es a ese tipo de encuentro personal, a este tipo de experiencia que tenemos que llegar nosotros para poder operar una real conversión, transformación que nos llene de la fuerza necesaria para poder decidir acogernos al amor de a Dios y a su misericordia como lo más importante y preciado.

lunes, 20 de noviembre de 2017

VER LO DE DIOS

“El Evangelio de Hoy”: Lc 18, 35-43

Lectura del santo evangelio según san Lucas: 

En aquel tiempo, cuando se acercaba Jesús a Jericó, había un ciego sentado al borde del camino pidiendo limosna. Al oír que pasaba gente, preguntaba qué era aquello, y le explicaron: "Pasa Jesús Nazareno". Entonces gritó: "¡Jesús, hijo de David, ten compasión de mí!"
Los que iban delante le regañaban para que se callara, pero él gritaba más fuerte: "¡Hijo de David, ten compasión de mí!" Jesús se paró y mandó que se lo trajeran. Cuando estuvo cerca, le preguntó: "¿Qué quieres que haga por ti?" El dijo: "Señor, que vea otra vez". Jesús le contestó: "Recobra la vista, tu fe te ha curado". En seguida recobró la vista y lo siguió glorificando a Dios. Y todo el pueblo, al ver esto, alababa a Dios. Palabra del Señor.

Reflexión

El Texto evangélico de la sanación del ciego de Jericó es una gran invitación a ver de nuevo. Preguntémonos ¿Cómo hemos visto hasta ahora? ¿Cuáles son nuestras maneras de ver las diferentes realidades a nuestro alrededor? Ver de nuevo significaría, estar abiertos a lo que Dios nos pide hoy en medio de nuestras situaciones. Es el ejercicio profético al que nos invita la Biblia. Estar atentos y atentas para discernir qué nos dice Dios en la coyuntura actual, para ponernos a su servicio comunicando a los  otros el mensaje de Dios. Descubrir la voluntad de Dios para vivirla.

Al igual que el ciego de Jericó, muchos vemos de manera equivocada a Jesús. El ciego veía a Jesús como ‘hijo del rey David’ y restaurador de la monarquía, Jesús no era muy partidario de las connotaciones de ese mesianismo. De hecho, Él no intenta cambiar esta visión por medio de discursos o reprobaciones sino con el ejemplo y la acción. La vista recobrada le permite al ciego ir detrás de Jesús y descubrir por sus propios medios quién era realmente Él. Ver otra vez significa ver de manera nueva, cambiar, dignificarse. El evangelio nos invita a pedirle a Jesús que sea Él quien abra nuestros ojos para ver lo que antes no alcanzábamos a ver. 

domingo, 19 de noviembre de 2017

ARRIESGARNOS POR LOS POBRES

“El Evangelio de Hoy”: Mt 25, 14-30

Lectura del santo evangelio según san Mateo

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: -«Un hombre, al irse de viaje, llamó a sus empleados y los dejó encargados de sus bienes: a uno le dejó cinco talentos de plata, a otro dos, a otro uno, a cada cual según su capacidad; luego se marchó. El que recibió cinco talentos fue en seguida a negociar con ellos y ganó otros cinco. El que recibió dos hizo lo mismo y ganó otros dos. En cambio, el que recibió uno hizo un hoyo en la tierra y escondió el dinero de su señor. Al cabo de mucho tiempo volvió el señor de aquellos empleados y se puso a ajustar las cuentas con ellos. Se acercó el que habla recibido cinco talentos y le presentó otros cinco, diciendo: "Señor, cinco talentos me dejaste; mira, he ganado otros cinco." Su señor le dijo: "Muy bien. Eres un empleado fiel y cumplidor; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; pasa al banquete de tu señor." Se acercó luego el que habla recibido dos talentos y dijo: "Señor, dos talentos me dejaste; mira, he ganado otros dos." Su señor le dijo: "Muy bien. Eres un empleado fiel y cumplidor; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; pasa al banquete de tu señor." Finalmente, se acercó el que había recibido un talento y dijo: "Señor, sabia que eres exigente, que siegas donde no siembras y recoges donde no esparces, tuve miedo y fui a esconder mi talento bajo tierra. Aquí tienes lo tuyo." El señor le respondió: "Eres un empleado negligente y holgazán. ¿Con que sabias que siego donde no siembro y recojo donde no esparzo? Pues deblas haber puesto mi dinero en el banco, para que, al volver yo, pudiera recoger lo mío con los intereses. Quitadle el talento y dádselo al que tiene diez. Porque al que tiene se le dará y le sobrará, pero al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene. Y a ese empleado inútil echadle fuera, a las tinieblas; allí será el llanto y el rechinar de dientes." Palabra del Señor

REFLEXIÓN

El Papa Francisco nos ha convocado hoy a vivir la Primera Jornada Mundial del Pobre.. El tema del mensaje del Papa para esta Jornada es, “No amemos de palabra sino con obras”. Según el Papa Francisco, el objetivo de esta Jornada Mundial del Pobre es estimular a los creyentes para que reaccionen ante la cultura del descarte y del derroche, haciendo suya la cultura del encuentro. Al mismo tiempo, la invitación está dirigida a todos, independientemente de su confesión religiosa, para que se dispongan a compartir con los pobres a través de cualquier acción de solidaridad, como signo concreto de fraternidad.  

La Palabra de Dios nos invita a  la creatividad y al riesgo. Las crisis han provocado en muchos una sensación de vértigo, vacío y desorientación. No es de extrañar la reacción de muchos que se defienden instalándose íntegramente en el pasado, cerrándose a toda novedad y gastando casi todas sus energías en «conservar intacta la moral de siempre». Sin embargo, la sorpresa del «tercer siervo» de la parábola, condenado solamente por preocuparse de «conservar el talento» sin arriesgar nada más, nos recuerda que seguir a Jesús es mucho más que conservar intacta nuestra moralidad frente a todo y frente a todos.

La moral cristiana no consiste en conservar fielmente la herencia que hemos recibido del pasado, sino en buscar, movidos por el Espíritu de Jesús, cómo ser más humanos precisamente en el mundo de hoy. Los mandamientos son necesarios. Nos indican la dirección en que hemos de buscar y nos señalan los límites que no debemos franquear. Pero sería una equivocación pensar que estamos respondiendo a las exigencias profundas de Dios sólo porque nos mantenemos íntegros en el cumplimiento de preceptos. Ser creyente es algo mucho más grande y apasionante que enterrar nuestra vida en unas reglas para conservarla segura. El seguimiento a Jesús es siempre llamada a buscar y crear una humanidad nueva y siempre mejor. Por eso mismo, seguir a Jesús es riesgo más que seguridad. Exigencia fecunda más que cumplimiento estéril. Urgencia de amor más que satisfacción del deber cumplido. En esta Jornada Mundial del Pobre seamos creativos a la hora de compartir con los más necesitados, inventando nuevas maneras de acompañar a los demás.

sábado, 18 de noviembre de 2017

PERSEVERANCIA EN LA ORACIÓN

“El Evangelio de Hoy”: Lc 18, 1-8

Lectura del santo evangelio según san Lucas: 

En aquel tiempo, Jesús, para explicar a los discípulos cómo tenían que orar siempre sin desanimarse, les propuso esta parábola: "Había un juez en una ciudad que ni temía a Dios ni le importaban los hombres. En la misma ciudad había una viuda que solía ir a decirle: "Hazme justicia frente a mi adversario"; por algún tiempo se negó, pero después se dijo: "Aunque ni temo a Dios ni me importan los hombres, como esa viuda me está fastidiando, le haré justicia, no vaya a acabar pegándome en la cara". El Señor añadió: "Fíjense en lo que dice el juez injusto; pues Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos que le gritan día y noche?, ¿o les dará largas? Les digo que les hará justicia sin tardar. Pero cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará esta fe en la tierra?  Palabra del Señor.

Reflexión

Hoy se nos invita a orar sin desanimarnos y sin ponerle fecha a Dios para que nos atienda. Nosotros somos los necesitados frente al Dios amor. La viuda es el símbolo de los desprotegidos en el pueblo de Dios, los más pobres e infelices. La única manera de obtener justicia es por medio de la autoridad de una instancia judicial.  Y ya nosotros sabemos bien cómo está funcionando la justicia humana hace tiempo, y cada día peor. La corrupción y la impunidad han dado al traste con los sistemas de justicia de los pueblos. 

La Historia de la Salvación recogida como experiencia de fe en nuestra Sagrada Escritura, nos enseña cómo reaccionar frente a una realidad desprotegida e injusta. En la Biblia el ‘temor de Dios’ y el respeto a la humanidad son sinónimos de la justicia como único remedio eficaz contra la violencia con la que se busca hacer prevalecer los intereses de un grupo sobre el bien de la mayoría. Pero, cuando las virtudes del juez y las convenciones humanas fallan, el único recurso que queda es el de la resistencia en la pertinaz exigencia de la justicia, porque, si se acude a la violencia con los propios recursos, se cae en el juego del adversario. El mensaje de Jesús insiste en la capacidad de resistencia, tenacidad y paciencia de sus seguidores, capacidad que los lleva no sólo a sobreponerse a la adversidad, sino a dar una respuesta serena y creativa a los límites que imponen las conveniencias sociales.

Hoy más que nunca necesitamos actuar con sabiduría. No podemos dejarnos llevar por las pasiones y los enfados incontrolados. Exigir justicia una y otra vez como la viuda del evangelio, no cansarnos de decir la verdad y buscar la justicia a través de medios adecuados. Dios nos sostenga en nuestras búsquedas. 

viernes, 17 de noviembre de 2017

COMO ANTES

“El Evangelio de Hoy”: Lc 17, 26-37

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: "Como sucedió en los días de Noé, así será también en los días del Hijo del hombre: comían, bebían y se casaban, hasta el día que Noé entró en el arca; entonces llegó el diluvio y acabó con todos. Lo mismo sucedió en tiempos de Lot: comían, compraban, vendían, sembraban, construían; pero el día que Lot salió de Sodoma, llovió fuego y azufre del cielo y acabó con todos. Así sucederá el día que se manifieste el Hijo del hombre. Aquel día, si uno está en la azotea y tiene sus cosas en casa, que no baje por ellas; si uno está en el campo, que no vuelva. Acuérdense de la mujer de Lot. El que pretenda guardarse su vida, la perderá; y el que la pierda, la recobrará. Les digo esto: aquella noche estarán dos en una cama: a uno se lo llevarán y al otro lo dejarán, estarán dos moliendo juntas: a una se la llevarán y a la otra la dejaran; estarán dos en el campo: a uno se lo llevarán y al otro lo dejarán".
Ellos le preguntaron: "¿Dónde, Señor?" El contestó: "Donde está el cadáver se reunirán los buitres". Palabra del Señor.

Reflexión


Jesús analiza la realidad presente a partir del ejemplo contenido en textos y acontecimientos del pasado. Los relatos del diluvio y de Sodoma le sirven para comparar los signos que acompañan la llegada del mesías. La palabra de Dios, anunciada y vivida con radicalidad, ha sido siempre signo de contradicción y objeto de persecución. La imagen del Hijo del Hombre es el referente ideal de un mesías que, en medio de conflictos y contradicción, propone un nuevo modelo de vida y sociedad, más humana, más justa y más fraterna. Pero para los poderosos se convierte en un proyecto que, como una lluvia, en tiempo de Noé o el fuego, en tiempo de Lot, amenaza con destruir sus mezquinos y egoístas intereses. Somos invitados como creyentes a vivir la esperanza y no distraernos en nuestra marcha hacia la realización humana, siguiendo los pasos de Jesús. No hay nada que temer, Jesús nos acompaña y anima. 

jueves, 16 de noviembre de 2017

EN NUESTRO INTERIOR

“El Evangelio de Hoy”: Lc 17, 20-25

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo, a unos fariseos que le preguntaban cuándo iba a llegar el Reino de Dios, Jesús les contestó: "El Reino de Dios no vendrá espectacularmente, ni anunciarán que está aquí o está allí; porque miren, el Reino de Dios está dentro de ustedes".
Dijo a sus discípulos: "Llegará un tiempo en que desearán vivir un día con el Hijo del hombre, y ni podrán. Si les dicen que está aquí o está allí, no se vayan detrás. Como el fulgor del relámpago brilla de un horizonte a otro, así será el Hijo del hombre en su día. Pero antes tiene que padecer mucho y ser reprobado por esta generación".  Palabra del Señor.

Reflexión


No se trata de fechas ni de lugares, se trata de nosotros y de nuestras actitudes frente a Jesús mismo y su anuncio.  El Evangelio de Hoy lo dice claro: "El reino de Dios no vendrá espectacularmente, ni anunciarán que está aquí o está allí; porque miren, el reino de Dios está dentro de ustedes."  Jesús sabe lo alarmistas que podemos llegar a ser si comenzamos a hablar de fechas. Por eso intenta ayudarnos a centrar El Reino en nuestras vidas. Es importante vivir ahora y todos los días los valores del Reino de Dios. Es importante aprovechar cada día de nuestra vida para reconocer el amor que Dios nos tiene y creer en este amor practicándolo con los demás. De manera que estamos invitados por el evangelio a vivir la fraternidad, la justicia, la solidaridad como presencia, en pequeño del Reino de Dios anunciado y vivido por Jesús. 

miércoles, 15 de noviembre de 2017

LA ALEGRÍA DE LA FE

“El Evangelio de Hoy”: Lc 17, 11-19

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo, yendo Jesús camino de Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea. Cuando iba a entrar en un pueblo, vinieron a su encuentro diez leprosos, que se pararon a lo lejos y a gritos le decían: "Jesús, maestro, ten compasión de nosotros". Al verlos, les dijo: "Id a presentaros a los sacerdotes". Y mientras iban de camino, quedaron limpios. Uno de ellos, viendo que estaba curado, se volvió alabando a Dios a grandes gritos, y se echó por tierra a los pies de Jesús, dándole gracias. Este era un samaritano. Jesús tomó la palabra y dijo: "¿No han quedado limpios los diez?; los otros nueve, ¿dónde están? ¿No ha vuelto más que este extranjero para dar gloria a Dios?" Y le dijo: "Levántate, vete; tu fe te ha salvado".  Palabra del Señor.

Reflexión


En el Evangelio de Hoy Jesús vive un gesto sublime al encontrarse con leprosos, que, por su enfermedad y fealdad, eran mortalmente despreciados. Incluso sus propios discípulos están ausentes de la escena. La sanación que Jesús obra sobre el grupo les restaura la salud y el Templo certifica el resultado por medio de una ofrenda. El samaritano, tratado como extranjero por sus propios compatriotas, es el único que retorna, porque se reconoce en deuda con Jesús y no con el Templo que nunca lo ha reconocido. El samaritano es el único que reconoce que la salud no se identifica con la salvación y que la única deuda que tiene es la de la gratitud. Con esta actitud reconoce que no sólo ha sanado su cuerpo, sino que ha restaurado su espíritu, es decir, ha entrado en el nuevo orden que es la salvación.

martes, 14 de noviembre de 2017

LO QUE TENEMOS QUE HACER

“El Evangelio de Hoy”: Lc 17, 7-10

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo dijo el Señor: "Supongan que un criado de ustedes trabaja como labrador o como pastor; cuando vuelve del campo, ¿quién de ustedes le dice: "En seguida, ven y ponte a la mesa"? ¿No le dirán "Prepárame la cena, cíñete y sírveme mientras como y bebo, y después comerás y beberás tú"? ¿Tienen  que estar agradecidos al criado porque ha hecho lo mandado? Lo mismo ustedes: Cuando hayan hecho todo lo mandado, digan: "Somos unos pobres siervos, hemos hecho lo que teníamos que hacer." Palabra del Señor.

Reflexión

¿Y qué es lo que tenemos que hacer? ¿Cómo saberlo? ¿Cuándo se termina esta tarea? Creo que se trata de nuestra vocación humana y cristiana. Lo nuestro tiene que ser el servicio a nuestros semejantes y a toda la creación de Dios. Hemos de preguntarnos,  ante toda situación que se nos presente, qué me pide Dios en esta realidad concreta… Y las respuestas que encontremos apuntan hacia nuestra vocación. ¿Hemos hecho ya el discernimiento de nuestra vocación? No es nada fácil pues para ello tenemos que viajar a nuestro interior y llevar con nosotros, la realidad que viven nuestras comunidades.

El hilo conductor de la vocación que Dios nos regala será siempre el servicio generoso y desinteresado a los demás. Las áreas de servicios a nuestras comunidades las elegimos nosotros a partir de nuestros carismas, de nuestras aptitudes y Dios la confirma con su presencia silente y significativa.  En algunas Iglesias están celebrando la semana vocacional, un buen espacio para hacerse la pregunta sobre lo que Dios nos pide y para unirnos en oración por las vocaciones sacerdotales y religiosas que tantas faltas hacen en muchas Iglesias locales. Que Dios nos aclare y Jesús nos guie en nuestro deseo de unirnos asiduamente a su misión de amor y servicio. 

lunes, 13 de noviembre de 2017

ESCÁNDALOS Y PERDON

“El Evangelio de Hoy”: Lc 17, 1-6

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Es inevitable que sucedan escándalos; pero !ay del que los provoca! Al que escandaliza a uno de estos pequeños, más le valdría que le encajaran en el cuello una piedra de molino y lo arrojasen al mar. Tengan cuidado. Si tu hermano te ofende, repréndelo; si se arrepiente, perdónalo; si te ofende siete veces en un día y siete veces vuelve a decirte: "Lo siento", lo perdonarás". Los apóstoles le pidieron al Señor: "Auméntanos la fe". El Señor contestó: "Si tuvieran fe como un granito de mostaza, dirían a esa morera: "Arráncate de raíz y plántate en el mar", y les obedecería". Palabra del señor.

Reflexión

Escandalizar es hacer lo que es contrario a nuestra fe. Siendo miembros de una comunidad cristiana estamos llamados a vivir como cristianos. Como dice este “Evangelio de Hoy”, Es inevitable que se produzcan dificultades en las relaciones humanas. De un lado o de otro pueden venir ofensas y contradicciones. Quien haya tenido mayores oportunidades en la vida, quienes conocen más de la vida, de las relaciones y de Dios, están llamados a cuidar a  los otros “más pequeños”, los más pobres, los menos fundamentados. Lo propio de una persona creyente no es la competición sino la colaboración, el servicio y la ayuda, siempre pensando en los otros, a ejemplo de Jesús. 

Estamos acostumbrados a decir y escuchar decir que a las tres son las vencidas. Pero lo que Jesús nos pide es de perdonar siempre. 7 veces significa todas las veces que nos sintamos ofendidos. Estamos llamados a reconocer nuestras ofensas a los demás y a pedir perdón.  Ganaremos todos cuando seamos capaces de ser juiciosos en esto. La reacción debe ser, de acuerdo a la fe, arrancar de nosotros todo aquello que estorbe la relación con los demás. Somos llamados a luchar contra el orgullo, el egoísmo y la arrogancia que no nos deja vivir la humildad y la generosidad necesarias para vivir la fe y perdonar a nuestros hermanos y hermanas.

viernes, 10 de noviembre de 2017

ADMINISTRAR NUESTRA VIDA

“El Evangelio de Hoy”: Lc 16, 1-8

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: "Un hombre rico tenía un administrador y le llegó la denuncia de que derrochaba sus bienes. Entonces lo llamó y le dijo: "¿Qué es eso que me cuentan de ti? Entrégame el balance de tu gestión, porque quedas despedido".
El administrador se puso a echar sus cálculos: "¿Qué voy a hacer ahora que mi amo me quita el empleo? Para cavar no tengo fuerzas; mendigar me da vergüenza. Ya sé lo que voy a hacer para que, cuando me echen de la administración, encuentre quien me reciba en su casa". Fue llamando uno a uno a los deudores de su amo, y dijo al primero: "¿Cuánto debes a mi amo?" Este respondió: "Cien barriles de aceite". Él le dijo: "Aquí está tu recibo; aprisa, siéntate y escribe cincuenta". Luego dijo a otro: "Y tú, ¿cuánto debes?" El contestó: "Cien fanegas de trigo". Le dijo: "Aquí está tu recibo, escribe ochenta". Y el amo felicitó al administrador injusto, por la astucia con que había procedido. Ciertamente, los hijos de este mundo son más astutos con su gente que los hijos de la luz". Palabra del Señor.

Reflexión


Esta parábola nos habla de las relaciones entre empleadores y empleados. Jesús aprovecha este conflicto laboral para indicarnos dos cosas. La primera, que, si optamos por el evangelio y sus valores, nos veremos en serias desventajas para competir en el mundo en sus términos. Como cristianos auténticos, siempre antepondremos el valor inalienable de las personas, el respeto por la libertad y la supremacía del Reino como criterios permanentes de acción, lo que automáticamente dará ventaja a la malicia de quienes basan su existencia en el cálculo racional de las prerrogativas y sólo trabajan para sus intereses personales o los de su grupo. Al mismo tiempo, el evangelio nos da la ventaja de vivir libres, actuando de acuerdo a unos principios humanizadores y universales, y de poner toda la astucia en función de la instauración del Reino. No nos dejemos seducir por el espejismo del dinero y las prácticas que sólo valoran los beneficios propios sin importar los males que haya que causar para obtenerlo.

jueves, 9 de noviembre de 2017

JESÚS SE REFERÍA AL TEMPLO DE SU CUERPO

“El Evangelio de Hoy”: Jn 2,13-22

Lectura del santo evangelio según san Juan

Se acercaba la Pascua de los judíos. Jesús subió a Jerusalén y encontró en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas y a los cambistas sentados delante de sus mesas. Hizo un látigo de cuerdas y los echó a todos del templo; junto con sus ovejas y sus bueyes; desparramó las monedas de los cambistas, derribó sus mesas y dijo a los vendedores de palomas: «Saquen esto de aquí y no hagan de la casa de mi Padre una casa de comercio». Y sus discípulos recordaron las palabras de la Escritura: «El celo por tu casa me consumirá». Entonces los judíos le preguntaron: «¿Qué signo nos das para obrar así?» Jesús les respondió: «Destruyan este templo y en tres días lo volveré a levantar». Los judíos le dijeron: «Han sido necesarios cuarenta y seis años para construir este templo, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?» Pero él se refería al templo de su cuerpo. Por eso, cuando Jesús resucitó, sus discípulos recordaron que él había dicho esto, y creyeron en la Escritura y en la palabra que había pronunciado. Palabra del Señor. 

REFLEXIÓN

Hoy es la fiesta de la dedicación de La Basílica de Letrán. Las lecturas nos ayudan a bien encuadrar el sentido de celebrar la dedicación de una iglesia: Somos llamados a ser casa, morada, lugar donde habita Dios. Nosotros debemos ser el templo vivo y verdadero de Dios". Las religiones tienen un lugar destinado al culto: llámese iglesia, templo, sinagoga, mezquita... Este lugar del culto comunitario a Dios es el lugar de reunión, de encuentro y de celebración que nosotros construimos para la liturgia.  En nuestras iglesias celebramos la acción de gracia a Dios que nos da la vida y nos  acompaña. Es el lugar dispuesto y consagrado para el culto. Aquí nos encontrarnos con los hermanos y hermanas con quienes celebramos comunitariamente, escuchamos la Palabra de Dios y vivimos la comunión eucarística. 

El "'lugar" del culto es importante, pero no es lo único. La primacía la tiene el espíritu, la fe, el corazón. El culto que profesamos a Dios, aquí en el templo, hay que trasladarlo a la vida. El culto verdadero -en espíritu y verdad- tiene dos direcciones: Una vertical que va de Dios al hombre y del hombre a Dios, y otra horizontal, que va del creyente y de la comunidad a los demás hombres y mujeres, a la vida, en solidaridad fraterna con los demás, especialmente con nuestros hermanos más débiles y necesitados. Aprovechemos para pedirle a Jesús que nos haga sentir que de verdad el Espíritu Santo habita en nuestros corazones. Que este Espíritu nos mueva hacia el encuentro con los demás en actitud de servicio y comunión fraterna.

miércoles, 8 de noviembre de 2017

Optar por Jesús

“El Evangelio de Hoy”: Lc 14, 25-33


Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo, mucha gente acompañaba a Jesús; él se volvió y les dijo: "Si alguno se viene conmigo y no pospone a su padre y a su madre, y a su mujer y a sus hijos, y a sus hermanos y a sus hermanas, e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío. Quien no lleve su cruz detrás de mí, no puede ser discípulo mío. Así, ¿quién de ustedes, si quiere construir una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, a ver si tiene para terminarla? No sea que, si echa los cimientos y no puede acabarla, se pongan a burlarse de él los que miran, diciendo: "Este hombre empezó a construir y no ha sido capaz de acabar". ¿O qué rey, si va a dar la batalla a otro rey, no se sienta primero a deliberar si con diez mil hombres podrá salir al paso del que le ataca con veinte mil? Y si no, cuando el otro está todavía lejos, envía legados para pedir condiciones de paz. Lo mismo ustedes: el que no renuncia a todos sus bienes, no puede ser discípulo mío. Palabra del Señor.

Reflexión

En el Evangelio de hoy Jesús propone entender la renuncia a los bienes como donación solidaria. Algunas comunidades religiosas, como el grupo de los ‘esenios’ tenían la costumbre de exigir a sus miembros que entregaran sus bienes a la comunidad. Por el contrario, Jesús no pide esto, sino que advierte que lo primero es amarle a él sin apegos enfermizos hacia la familia o hacia el propio estilo de vida. Jesús no pide diezmos ni donaciones de cosas, pide la entrega amorosa y  personal.

Quien se siente identificado con Jesús y su anuncio aprende a amar sin límites. Ese amor por Jesús pasa por abrazar su causa, aunque esto implique literalmente cargar con una cruz. Estas exigencias hacen evidente que el seguimiento de Jesús comienza con una profunda evaluación de las propias convicciones. El hacendado se sienta a hacer cuentas para determinar el alcance de los recursos; el rey que se dispone a defender unas pretensiones delibera con sus consejeros, pero la persona que sigue a Jesús ora al Padre porque sabe que su opción escapa al cálculo racional y a la deliberación estratégica. Los bienes por los que opta quien ama a Jesús son inconmensurables respecto a los que proporciona el poder o la riqueza. Jesús promete estar siempre con nosotros y por eso, el alcance de nuestra vida va mucho más allá de lo que podemos imaginar con nuestros cálculos y proyecciones. Confiemos y sigamos a Jesús como él nos lo enseña, nada nos faltará.

martes, 7 de noviembre de 2017

ATENDER LA INVITACIÓN AL REINO

El Evangelio de Hoy”: Lc 14, 15-24

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo, uno de los comensales dijo a Jesús: "¡Dichoso el que coma en el banquete del reino de Dios!" Jesús le contestó: "Un hombre daba un gran banquete y convidó a mucha gente; a la hora del banquete mandó un criado a avisar a los convidados: "Venid, que ya está preparado." Pero ellos se excusaron uno tras otro. El primero le dijo: "He comprado un campo y tengo que ir a verlo. Dispénsame, por favor." Otro dijo: "He comprado cinco yuntas de bueyes y voy a probarlas. Dispénsame, por favor." Otro dijo: "Me acabo de casar y, naturalmente, no puedo ir."
El criado volvió a contárselo al amo. Entonces el dueño de casa, indignado, le dijo al criado: "Sal corriendo a las plazas y calles de la ciudad y tráete a los pobres, a los lisiados, a los ciegos y a los cojos." El criado dijo: "Señor, se ha hecho lo que mandaste, y todavía queda sitio." Entonces el amo le dijo: "Sal por los caminos y senderos e insísteles hasta que entren y se me llene la casa." Y os digo que ninguno de aquellos convidados probará mi banquete." Palabra del Señor.

Reflexión.


¿Qué es lo más importante para nosotros? ¿Qué lugar ocupa la fe en nuestras prioridades? El Evangelio de Hoy nos invita a no dejar la  invitación de Dios para cuando no tengamos nada más que hacer. El Reino de Dios es para nosotros. El Reino de Dios nos conviene más que cualquier otra cosa. Metamos en nuestra práctica cotidiana y en nuestras agendas diarias las tareas promotoras del Reino de Dios. Dios nos regala gratuitamente esta oportunidad pero tiene que ser conscientemente aceptada por nosotros y practicada sin demora. Nuestros hermanos y hermanas nos esperan para que les sirvamos y les brindemos nuestro cariño y ternura.