EVANGELIO DE HOY
"Vayan y proclamen que el reino de Dios está cerca". San Mateo 10, 7-13.

lunes, 30 de octubre de 2017

SIEMPRE SE PUEDE HACER EL BIEN

“El Evangelio de Hoy”: Lc 13, 10-17

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

Un sábado, enseñaba Jesús en una sinagoga. Había una mujer que desde hacía dieciocho años estaba enferma por causa de un espíritu, y andaba encorvada, sin poderse enderezar. Al verla, Jesús la llamó y le dijo: "Mujer, quedas libre de tu enfermedad". Le impuso las manos, y enseguida se puso derecha. Y glorificaba a Dios. Pero el jefe de la sinagoga, indignado porque Jesús había curado en sábado, dijo a la gente: "Seis días tienen para trabajar: vengan esos días a que les curen, y no los sábados". Pero el Señor, dirigiéndose a él, dijo: "Hipócritas: cualquiera de ustedes, ¿no desata del pesebre al buey o al burro, y lo lleva a abrevar, aunque sea sábado? Y a está, que es hija de Abrahán, y que Satanás ha tenido atada dieciocho años, ¿no había que soltarla en sábado?". A estas palabras, sus enemigos quedaron abochornados, y toda la gente se alegraba de los milagros que hacía. Palabra del Señor

REFLEXIÓN


Obrar el bien sin reparo de preceptos religiosos, sociales o culturales es sinónimo de realizar la voluntad de Dios, concebido como Padre Misericordioso. A esta manera de pensar de Jesús se oponen sus adversarios, que le recuerdan los preceptos sabáticos, considerados como la máxima expresión de religiosidad. Jesús les responde reivindicando la legitimidad de su acción al hacer prevalecer la obra de Dios por encima de consideraciones religiosas. Somos llamados a vivir lo que creemos y así colaborar con el crecimiento del Reino de  Dios.

domingo, 29 de octubre de 2017

SABER AMAR ES LO ESENCIAL

“El Evangelio de Hoy”: Mt 22, 34-40

Lectura del santo evangelio según san Mateo

En aquel tiempo, los fariseos, al oír que Jesús habla hecho callar a los saduceos, formaron grupo, y uno de ellos, que era experto en la Ley, le preguntó para ponerlo a prueba: -«Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la Ley?» Él le dijo: -«"Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser." Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es semejante a él: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo." Estos dos mandamientos sostienen la Ley entera y los profetas.» Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

¿Qué es lo verdaderamente importante? Jesús lo ha resumido todo en el amor. Todo se reduce a vivir el amor a Dios y el amor a los hermanos. Según Jesús, de aquí se deriva todo lo demás. A más de uno, todo esto podrá parecer demasiado conocido, demasiado viejo y demasiado ineficaz. Saber amar es la única cosa que importa. Hay demasiadas personas sufriendo, vacías e insatisfechas, metidas hasta la hondura en la mentira, en la extorsión y la infidelidad.  Es amor lo que nos falta. Hemos perdido nuestras raíces. Hemos abandonado la fuente más importante de vida y felicidad. Los hombres y mujeres de hoy tienen necesidad de Dios, no como alguien vago, impersonal, abstracto, sino como un Padre cercano, capaz de cambiar nuestra vida, y capaz de renovar nuestra existencia cada mañana.

El «mandamiento principal y primero» sigue siendo amar a Dios, buscar su voluntad, escuchar su llamada. Pero, no se puede amar a ese Dios Padre, sin amar a sus hijos, nuestros hermanos. Y si no somos capaces de amar a los otros, nuestra existencia no sirve sino para ocuparnos de nosotros mismos. Amar significa comprender, perdonar, respetar, aliviar el sufrimiento del otro, y todo esto no brota siempre espontáneamente. Se necesita atención, esfuerzo, determinación. La persona conoce una alegría honda cuando es capaz de amar y de amar gratuitamente. Es Jesús quien nos enseña a amar no sólo a quien despierta en nosotros una atracción agradable, sino también a aquellos que necesitan una mano amiga que los sostenga. «Amarás a tu prójimo como a ti mismo.» 

sábado, 28 de octubre de 2017

Jesús y sus discípulos

“El Evangelio de Hoy”: Lc 6,12-19

Lectura del santo Evangelio según San Lucas

En aquel tiempo, subió Jesús a la montaña a orar, y pasó la noche orando a Dios. Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, escogió a doce de ellos y los nombró apóstoles: Simón, al que se puso de nombre Pedro, y Andrés, su hermano, Santiago, Juan, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago Alfeo, Simón, apodado el Celotes, Judas el de Santiago y Judas Iscariote, que fue el traidor. Bajó del monte con ellos y se paró en un llano, con un grupo grande de discípulos y de pueblo, procedente de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y de Sidón. Venían a oírlo y a que los curara de sus enfermedades; los atormentados por espíritus inmundos quedaban curados, y la gente trataba de tocarlo, porque salía de él una fuerza que los curaba a todos. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Leemos hoy el texto de la elección de los 12 Apóstoles de Jesús. Los elige después de orar y discernir la voluntad de Dios. Ahí comenzó una gran historia de amor entre Jesús y sus discípulos. Estos vivirán con Jesús y aprenderán con él a responder  con el  corazón a las implicaciones de la fe. Hoy somos dichosos de contar con médicos, instalaciones  hospitalarias y medicamentos casi para todas las enfermedades; pero en el tiempo en el que se nos narra este evangelio, los médicos eran pocos y rudimentarios. Jesús invita a un grupo de personas sencillas y comunes para compartir su visión y su misión. El primer paso ha sido el encuentro con Jesús, que ha acontecido por diversas vías. Luego el seguimiento. Solo un contacto personal y profundo con Jesús y un encuentro interior con Dios pueden encaminarnos hacia un seguimiento libre y sano anunciando el Reino.

Seguir a Jesús significará prolongar, multiplicar y fortalecer la misión de Jesús. Ese mismo grupo se verá fortalecido por el apoyo de otros “setenta y dos” seguidores. El evangelio destaca la necesidad de hacer un proceso, en el que la compañía y la presencia de Jesús marquen la pauta y, sobretodo, la necesidad de acompañar con el discernimiento de la oración las decisiones fundamentales. Los seguidores de Jesús hoy somos nosotros. Este seguimiento no se puede limitar a participar en celebraciones litúrgicas u ritos en general. La madurez del discípulo y la  discípula de Jesús le van llevando a entregar su vida para generar Vida, como lo ha hecho y lo sigue haciendo su Maestro. 

viernes, 27 de octubre de 2017

SABER JUZGAR LO QUE SE DEBE HACER

“El Evangelio de Hoy”: Lc 12, 54-59

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo decía Jesús a la gente: "Cuando ven subir una nube por el poniente, dicen enseguida: "Chaparrón tenemos", y así sucede. Cuando sopla el sur dicen: "Va a hacer bochorno", y lo hace. ¡Hipócritas!: si saben interpretar el aspecto de la tierra y del cielo, ¿cómo no saben juzgar ustedes mismos lo que se debe hacer?
Cuando te diriges al tribunal con el que te pone pleito, haz lo posible por llegar a un acuerdo con él mientras van de camino; no sea que te arrastre ante el juez, y el juez te entregue al guardia, y el guardia te meta en la cárcel. Te digo que no saldrás de allí hasta que no pagues el último céntimo". Palabra del Señor.

REFLEXIÓN


Jesús intenta ayudarnos a centrar en lo importante. De nada sirve saber cositas sobre el estado del tiempo. Lo importante es saber descubrir en el día a día, la manifestación, la presencia de Dios actuando para salvarnos. Dios presente en Jesús mejorando la vida y acompañándola. Contamos con la palabra de Jesús en sus evangelios, seríamos sabios si viviéramos lo que leemos y escucháramos su mensaje de vida. El Reino de Dios se ha iniciado, ¿qué es lo que nos enseña Jesús con su vida y sus señales? Somos llamados a resolver nuestros problemas a través del diálogo fraterno, antes que irnos a la justicia ordinaria, la cual puede aprovecharse de nosotros y entonces perdemos lo más por lo menos. Señor enséñanos a dialogar, enséñanos a amar. 

jueves, 26 de octubre de 2017

ARDER EN LA PROPUESTA DE JESÚS

“El Evangelio de Hoy”: Lc 12, 49-53

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "He venido a prender fuego en el mundo, ¡y ojalá estuviera ya ardiendo! Tengo que pasar por un bautismo, ¡y qué angustia hasta que se cumpla! ¿Piensan que he venido a traer al mundo paz? No, sino división. En adelante, una familia de cinco estará dividida: tres contra dos y dos contra tres; estarán divididos el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

La misión de Jesús no se logra sin división, sin cortar con una religión y una tradición estéril que enfatiza la formalidad de la ley sin ocuparse de la dignidad de la gente. Por eso es que Jesús habla de fuego y de división. Él quiere ver las personas optando por la vida, por la convivencia, por la justicia y la fraternidad. Pero sabe que no es evidente ir contra corriente. El amor, la cercanía, la acogida y todas las acciones de Jesús despiertan admiración  y enfado… esta es la división y el fuego que viene a prender y mientras más crece mejor pues significa que más personas se inscriben del lado de la defensa de la vida.

No podemos olvidar, sin embargo, que Jesús invita a quienes creen en él a mantenerse unidos. La unidad no es uniformidad, es tener como orientación su propia manera de reaccionar frente a la realidad.  Así que hoy podemos preguntarnos ¿Qué es lo que me separa de los demás en cuanto cristiano, y qué es lo que me une a Jesús y a mis hermanos? Qué nuestro fuego sea el deseo ardiente de servir, de remediar, de perdonar, de  ayudar los otros resolver sus problemas. Eso mismo será la causa de división… Hemos de vivir esta santa  tensión que Jesús encarnó, haciendo la voluntad del Padre.

miércoles, 25 de octubre de 2017

UN MENSAJE PARA TODOS

“El Evangelio de Hoy”: Lc12, 39-48

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Comprendan que si supiera el dueño de casa a qué hora viene el ladrón, no le dejaría abrir un boquete. Lo mismo ustedes, estén preparados, porque a la hora que menos piensan viene el Hijo del hombre." Pedro le preguntó: "Señor, ¿has dicho esa parábola por nosotros o por todos?" El Señor le respondió: "¿Quién es el administrador fiel y solícito a quien el amo ha puesto al frente de su servidumbre para que les reparta la ración a sus horas? Dichoso el criado a quien su amo, al llegar, lo encuentre portándose así. Les aseguro que lo pondrá al frente de todos sus bienes. Pero si el empleado piensa: "Mi amo tarda al llegar", y empieza a pegarles a los mozos y a las muchachas, a comer y deber y emborracharse, llegará el amo de ese criado el día y la hora que menos lo espera y lo despedirá, condenándolo a la pena de los que no son fieles. El criado que sabe lo que su amo quiere y no está dispuesto a ponerlo por obra recibirá muchos azotes; el que no lo sabe, pero hace algo digno de castigo, recibirá pocos. Al que mucho se le dio, mucho se le exigirá; al que mucho se le confió, más se le exigirá."  Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Estamos acostumbrados a aplicar la palabra de Dios leída o escuchada a los demás. Fácilmente le encontramos una aplicación negativa a personas de las que nos rodean.  Pedro se inquieta al escuchar a Jesús y le pregunta: “Señor, ¿has dicho esa parábola por nosotros o por todos? No estamos a la altura de juzgar a los demás sino de dejarnos enriquecer por el evangelio. La llamada de Jesús es a mantenernos vigilantes, preparados para no perdernos los beneficios de su presencia, obrando conforme a su voluntad.

La fe consiste en vivir el día a día con esperanza, creyendo en la promesa de salvación que nos hace nuestro Padre Dios. En esperanza activa, lo que en plenitud está prometido para cuando venga el Señor. Nuestra responsabilidad consiste en vivir lo que creemos y esperamos, aquí y ahora. Somos privilegiados al conocer el amor y la voluntad de vida del Señor, por eso se nos exigirá más. Nuestra riqueza, nuestro Bien es la fe. Vivámosla llenos de confianza y de alegría en medio de las dificultades encontradas en el camino. Jesús nos acompaña todos los días.

martes, 24 de octubre de 2017

ENCENDIDAS LAS LÁMPARAS

“El Evangelio de Hoy”: Lc 12, 35-38

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: "Tengan ceñida la cintura y encendidas las lámparas; ustedes estén como los que aguardan a que su señor vuelva de la boda, para abrirle apenas venga y llame. Dichosos los criados a quienes el señor, al llegar, los encuentre en vela: les seguro que se ceñirá, los hará sentar a la mesa y les irá sirviendo. Y si llega entrada la noche o de madrugada y los encuentra así, dichosos ellos. Palabra del Señor.

Reflexión

Muchas veces caemos en la rutina y en la pasividad, no nos mueve a nada la palabra de Dios. Por eso, sería bueno que cada uno y cada una se dejara cuestionar por los textos que leemos o escuchamos. ¿Qué significa estar despiertos,  Cómo vivir la actitud de vigilancia a la que nos llama hoy el evangelio? La vida cristiana es un estado activo y consciente de opción por Jesús y su propuesta. Por eso hay que estar atentos a su llamada para responderle con prontitud y así no dejar pasar las oportunidades de  alegrarnos con su presencia y su mensaje.

Podemos interpretar la noche como los períodos de problemas, dificultades, duelo, enfermedades y todas esas realidades que nos llegan sin planificarnos y que nos hacen frágiles e impotentes. En esos momentos el Señor no está ausente, está siempre con nosotros y podemos escuchar su voz de apoyo y de solidaridad. Él no viene a quitarnos vida o intensidad sino a servirnos con amor y ternura. Nuestra vida será más intensa, más alegre cuando estemos más atentos a la palabra, a la causa y al proyecto integral de Jesús. No olvidemos que cada vez que Jesús se acerca a alguien en los evangelios es para aportarle alegría, salud, perdón, ánimo y fuerza para la vida.

Seamos nosotros también una presencia liberadora para quienes nos rodean. Crezcamos en confianza y acojamos a los demás, no buscando beneficios o intereses egoístas, sino sirviendo de sostén integral al otro y a la otra en lo concreto del día a día. Así  desea Dios estar presente en nuestra  vida. Construyamos una esperanza activa y productora de paz y de alegría al estilo de Jesús.

lunes, 23 de octubre de 2017

LO INSENSATO NO TRIUNFA

“El Evangelio de Hoy”: Lc 12, 13-21

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo, dijo uno del público a Jesús: "Maestro, dile a mi hermano que reparta conmigo la herencia." Él le contestó: "Hombre, ¿quién me ha nombrado juez o árbitro entre ustedes?" Y dijo a la gente: "Miren: guárdense de toda clase de codicia. Pues, aunque uno -ande sobrado, su vida no depende de sus bienes." Y les propuso una parábola: "Un hombre rico tuvo una gran cosecha. Y empezó a echar cálculos: "¿Qué haré? No tengo donde almacenar la cosecha." Y se dijo: "Haré lo siguiente: derribaré los graneros y construiré otros más grandes, y almacenaré allí todo el grano y el resto de mi cosecha. Y entonces me diré a mí mismo: Hombre, tienes bienes acumulados para muchos años; túmbate, come, bebe y date buena vida." Pero Dios le dijo: "Necio, esta noche te van a exigir la vida. Lo que has acumulado, ¿de quién será?" Así será el que amasa riquezas para sí y no es rico ante Dios." Palabra del Señor.

Reflexión

Mientras en las ciudades de Séforis y Tiberíades crecía la riqueza, en las aldeas aumentaba el hambre y la miseria. Los campesinos se quedaban sin tierras y los terratenientes construían silos y graneros cada vez más grandes. En este pequeño relato, Jesús revela qué piensa de aquella situación tan contraria al proyecto querido por Dios, de un mundo más humano para todos. Nos narra esta parábola para desenmascarar la insensatez en que viven instalados. Un rico terrateniente se ve sorprendido por una gran cosecha. No sabe cómo gestionar tanta abundancia. “¿Qué haré?”. Su monólogo nos descubre la lógica insensata de los poderosos que solo viven para acaparar riqueza y bienestar, excluyendo de su horizonte a los necesitados.

El rico de la parábola planifica su vida y toma decisiones. Destruirá los viejos graneros y construirá otros más grandes. Almacenará allí toda su cosecha. Puede acumular bienes para muchos años. En adelante, solo vivirá para disfrutar: “túmbate, come, bebe y date buena vida”. De forma inesperada, Dios interrumpe sus proyectos: “Imbécil, esta misma noche, te van a exigir tu vida. Lo que has acumulado, ¿de quién será?”. Este hombre reduce su existencia a disfrutar de la abundancia de sus bienes. En el centro de su vida está solo él y su bienestar. Dios está ausente. Los jornaleros que trabajan sus tierras no existen. Las familias de las aldeas que luchan contra el hambre no cuentan. El juicio de Dios es rotundo: esta vida solo es necedad e insensatez.

En estos momentos, prácticamente en todo el mundo está aumentando de manera alarmante la desigualdad. Este es el hecho más sombrío e inhumano: ”los ricos, sobre todo los más ricos, se van haciendo mucho más ricos, mientras los pobres, sobre todo los más pobres, se van haciendo mucho más pobres”. Este hecho no es algo normal. Es, sencillamente, la última consecuencia de la insensatez más grave que estamos cometiendo los humanos: sustituir la cooperación amistosa, la solidaridad y la búsqueda del bien común de la Humanidad por la competición, la rivalidad y el acaparamiento de bienes en manos de los más poderosos del Planeta. Desde la Iglesia de Jesús, presente en toda la Tierra, se debería escuchar el clamor de sus seguidores contra tanta insensatez, y la reacción contra el modelo que guía hoy la historia humana.

domingo, 22 de octubre de 2017

A Dios la Vida

“El Evangelio de Hoy”: Mt 22, 15-21

Lectura del santo evangelio según san Mateo

En aquel tiempo, se retiraron los fariseos y llegaron a un acuerdo para comprometer a Jesús con una pregunta. Le enviaron unos discípulos, con unos partidarios de Herodes, y le dijeron: -«Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas el camino de Dios conforme a la verdad; sin que te importe nadie, porque no miras lo que la gente sea. Dinos, pues, qué opinas: ¿es lícito pagar impuesto al César o no?» Comprendiendo su mala voluntad, les dijo Jesús: -«Hipócritas, ¿por qué me tentáis? Enseñadme la moneda del impuesto.» Le presentaron un denario. Él les preguntó:    _« ¿De quién son esta cara y esta inscripción?» Le respondieron: -«Del César.»
Entonces les replicó: -«Pues pagadle al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.» Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

«Al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios». Son muchos los que se han servido de ella para levantar una separación total entre la religión y la vida política. De esta manera, la religión quedaría arrinconada al ámbito de lo íntimo, de lo individual y privado, sin incidencia alguna en la vida social. Como si Jesús hubiera puesto en el mismo plano a Dios y al César, como dos autoridades que hubiera que colocar al mismo nivel, El pensamiento de Jesús es bien diferente. Es necesario distinguir los diversos ámbitos que constituyen la vida de la persona, y atribuirle a cada uno su propia competencia. Pero Jesús no reconoce ningún derecho divino a nada ni a nadie que no sea el Padre.

No se debe dar a ningún césar lo que es de Dios. Las monedas tienen la imagen del César, pero las personas son imagen y semejanza de Dios. Ningún poder humano puede pretender exigencias absolutas sobre las personas. Hay que dar a Dios lo suyo, y no sólo en el ámbito privado e individual sino también en la vida social y política. Corremos el riesgo de estar viviendo una religión puramente burguesa. Las sociedades burguesas han sabido domesticar, en gran parte, la fe cristiana eludiendo sus exigencias sociales más radicales, y convirtiéndola en «una religión privada».

De esta manera, la religión con sus prácticas de piedad individual se convierte en «coartada religiosa» y tranquilizante para una vida social, económica y política que discurre al margen de las exigencias del evangelio. Entonces, ya no es la religión la que transforma la sociedad, sino que es la sociedad burguesa la que acomoda la religión a sus intereses y conveniencias. El hombre no escucha las exigencias de Dios, sino que se sirve de la religión cuando la «necesita». Esta sociedad nuestra necesita recordar que es la humanidad la que está en juego en la política y en la economía. Y donde están en juego las personas, hay que escuchar siempre las exigencias absolutas de Dios por encima de cualquier otro interés del césar de turno. 

sábado, 21 de octubre de 2017

APRENDER DE JESÚS

“El Evangelio de hoy”: Lc 12, 8-12

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: "Si uno se pone de mi parte ante los hombres, también el Hijo del hombre se pondrá de su parte ante los ángeles de Dios. Y si uno me reniega ante los hombres, lo renegarán a él ante los ángeles de Dios. Al que hable contra el Hijo del hombre se le podrá perdonar, pero al que blasfeme contra el Espíritu Santo no se le perdonará. Cuando les conduzcan a la sinagoga, ante los magistrados y las autoridades, no se preocupen de lo que van a decir, o de cómo se van a defender. Porque el Espíritu Santo les enseñará en aquel momento lo que tienen que decir". Palabra del señor.

Reflexión

En el Evangelio de Hoy Jesús exhorta a la comunidad a aprender sobre el buen uso del discurso. El discurso a favor de Cristo no tiene límites. El testimonio es, en este sentido, una narración de la acción de Dios en el mundo por medio de las personas que Dios llama a vivir su palabra, los discípulos de Jesús,  con el fin de fortalecer el Reino de Dios en la vida de su  pueblo. Este discurso también ayuda a los creyentes a descubrir cómo Dios actúa, salvando a su pueblo en lo cotidiano.

El discurso de la comunidad y de la iglesia no debe caer en la tentación de descalificar lo bueno que otras personas hacen, sin importar si son de otras creencias o si no creen en nada. El bien tiene un valor propio, por encima de las buenas o malas opiniones, y el cristianismo reconoce que el bien es obra del Espíritu Santo. Por último, el evangelio nos recuerda que somos testigos de la resurrección, es decir, de la acción vivificadora de Dios en el mundo y fundamentalmente no debemos polemizar con quienes no estén de acuerdo con algunos aspectos particulares de nuestra doctrina religiosa. Vivamos nuestra fe.

viernes, 20 de octubre de 2017

HACIA LA LUZ QUE TRANSPARENTA TODO

“El Evangelio de Hoy”: Lc 12, 1-7

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo, miles y miles de personas se agolpaban hasta pisarse unos a otros. Jesús empezó a hablar, dirigiéndose primero a sus discípulos: "Cuidado con la levadura de los fariseos, o sea, con su hipocresía. Nada hay cubierto que no llegue a descubrirse, nada hay escondido que no llegue a saberse.
Por eso, lo que digan de noche se repetirá a pleno día, y lo que digan al oído en el sótano se pregonará desde la azotea. A ustedes les digo, amigos míos: no tengan miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden hacer más. Les voy a decir a quién tienen que temer: teman al que tiene poder para matar y después echar al infierno. A éste tienen que temer, les lo digo yo. ¿No se venden cinco gorriones por dos cuartos? Pues ni de uno solo se olvida Dios. Hasta los pelos de su cabeza están contados. Por lo tanto, no tengan miedo: no hay comparación entre ustedes y los gorriones."  Palabra del Señor.

Reflexión

Jesús nos muestra tres puntos de su enseñanza: 1) Frente a los fariseos que sobrevaloran su propia doctrina y desprecian incluso lo bueno de otros grupos religiosos, Jesús destaca que es mejor ser que parecer. 2) El temor de Dios no es en la Biblia un miedo hacia él, sino un reconocimiento de su poder para afirmar la vida, en particular cuando está amenazada por la violencia humana. 3) El cristiano, la cristiana debe tener presente que la memoria de Dios restaura lo que la historia humana sume en el anonimato.

No concuerdan los valores del Reino con los de la cultura vigente. Mientras el mundo actual valora la imagen pública, el evangelio exalta la coherencia íntima; mientras el pensamiento común minimiza la injusticia, el evangelio advierte sobre el alcance real de la maldad en el mundo. Solo actuando desde la justicia y la fraternidad que iguala e impulsa, podemos los cristianos ser un aporte a esta sociedad, humanizando la vida, como lo hace Jesús.

Nada hay cubierto que no llegue a descubrirse, nada hay escondido que no llegue a saberse. Hasta nuestros secretos mejor guardados se revelarán, todo está destinado a venir a la luz. No tenemos por qué tener miedo de nada ni de nadie, nuestra vida descansa en Jesús y él nos ama hasta dar la vida por nosotros y recuperarla para nuestra esperanza. Dios quiere a sus hijos e hijas libres de todo lo que le pueda reducir su libertad. Libre de toda mentira, de toda hipocresía, libre de toda política clientelista y demagoga, libre de toda religión que condena y esclaviza, libre de toda economía despersonalizada…

lunes, 16 de octubre de 2017

JESÚS ES MÁS GRANDE QUE TODOS

“El Evangelio de Hoy”: Lc 11, 29-32

Lectura del santo Evangelio según san Lucas.

En aquel tiempo, la gente se apiñaba alrededor de Jesús, y él se puso a decirles: "Esta generación es una generación perversa. Pide un signo, pero no se le dará más signo que el signo de Jonás. Como Jonás fue un signo para los habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del hombre para esta generación. Cuando sean juzgados los hombres de esta generación, la reina del Sur se levantará y hará que los condenen; porque ella vino desde los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón. Cuando sea juzgada esta generación, los hombres de Nínive se alzarán y harán que los condenen; porque ellos se convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

En el Evangelio de Hoy Jesús advierte que su generación es apática, indiferente e incrédula ante la Buena Nueva que se anuncia. Decide enfrentarla, llamarla por su nombre y ponerla en el lugar adecuado. No duda, en descubrir su maldad y perversidad. Como en otros pasajes, Jesús hace memoria de la actitud que tienen personas extranjeras como la reina del sur o la población ninivita, atraídas por la sabiduría de Salomón y por la predicación de Jonás mientras que los que se dicen elegidos y pueblo de Dios solo viven una tradición rutinaria sin buscar ni reconocer la acción de Dios.

La sabiduría de Salomón y la predicación de Jonás quedan superadas por Jesús. La escucha y la conversión representan las actitudes de quien quiera ponerse en el camino hacia Jerusalén. No es cuestión de grandes prodigios o milagros, sino de reconocer la acción salvadora de Dios en Jesús de Nazaret. ¿Qué hacemos nosotros hoy como testigos del amor de Dios? Somos llamados a dejarnos transformar, dejarnos convertir de menos en más, a ser sensibles a la palabra de Dios. Reconocer el amor que Dios nos tiene y responder con fe a su palabra.

sábado, 14 de octubre de 2017

LA IMPORTANCIA DE LA PALABRA

“El Evangelio de Hoy”: Lc 11, 27-28

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo, mientras hablaba a las turbas, una mujer de entre el gentío levantó la voz diciendo: "¡Dichoso el vientre que te llevó y los pechos que te criaron!" Pero él repuso: "Mejor: ¡Dichosos los que escuchan la Palabra de Dios y la cumplen!" Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Como acostumbra Jesús, sus planteamientos obligan a descolocarse, a repensar el sentido de identidad y pertenencia a un proyecto que no podemos reducir a nuestros intereses, que no podemos reivindicar por méritos propios. Escuchar y poner en práctica la Palabra. Y recordamos la mujer, María, que hizo de su vida un Sí a Dios. Que escuchaba la Palabra y practicaba la obediencia amorosa a su proyecto, que guardaba todo esto en su corazón. Allí no se cuestiona el vínculo Madre-Hijo. Allí se pone claro que la vida no está reducida a vínculos particulares, que el Reino de Dios no es de mi familia, sino que nos hace a todos familia. Esa relación se hace universal, nos hace fraternos y cercanos.


"Dichosos..." Jesús llama dichosos a quienes escuchan la Palabra de Dios y la ponen en práctica. Dichoso no es quien se saca la lotería. Revisemos nuestro círculo de criterios y valores alrededor de los cuales construimos nuestro bienestar, a ver hasta donde abarca, a quienes incluimos y a quienes dejamos fuera. ¿Qué nos hace felices?  Son dichosos los que escuchan la Palabra de Dios. Porque escuchar no es solo oír. El vínculo que une la persona de fe a Jesús no es un lazo sanguíneo, no es una pertenencia tribal, no son adhesiones a cuestiones dogmáticas o tradiciones. La familia de Jesús está orientada al Reino, donde todos son hijos e hijas de Dios.

viernes, 13 de octubre de 2017

CUIDAR NUESTRA VIDA

“El Evangelio de Hoy”: Lc 11, 15-26

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo, habiendo echado Jesús un demonio, algunos de entre la multitud dijeron: "Si echa los demonios, es por arte de Belzebú, el príncipe de los demonios".
Otros, para ponerlo a prueba, le pedían un signo en el cielo. El, leyendo sus pensamientos, les dijo: "Todo reino en guerra civil va a la ruina, y se derrumba casa tras casa. Si también Satanás está en guerra civil, ¿cómo mantendrá su reino? Ustedes dicen que yo hecho los demonios con el poder de Belzebú; y si yo echo los demonios con el poder de Belzebú, sus hijos, ¿por arte de quién los echan? Por eso, ellos mismos serán sus jueces. Pero si yo echo les demonios con el dedo de Dios, entonces es que el Reino de Dios ha llegado a ustedes. Cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su palacio, sus bienes están seguros. Pero si otro más fuerte lo asalta y lo vence, le quita las armas de que se fiaba y reparte el botín. El que no está conmigo, está contra mí; el que no recoge conmigo, desparrama. Cuando un espíritu inmundo sale de un hombre, da vueltas por el desierto, buscando un sitio para descansar; pero, como no lo encuentra, dice: "volveré a la casa de donde salí". Al volver se la encuentra barrida y arreglada. Entonces va a coger otros siete espíritus peores que él y se mete a vivir allí. Y el final de aquel hombre resulta peor que el principio". Palabra del señor.

Reflexión

El Evangelio “nos invita a darle el debido lugar a Jesús. Sus opositores intentaban desprestigiarlo con acusaciones absurdas y colocándolo al nivel de los exorcistas populares que obraban por puro capricho”. Tenemos muchos conceptos aprendidos sobre Jesús. Los títulos que le adjudican las Escrituras no pueden ser nuestra confesión de fe a menos que hayamos tenido una experiencia personal o comunitaria de él. Nosotros también podemos estar desprestigiando a Jesús con nuestra manera de vivir si no llenamos de significado nuestro ser cristianos.

En nuestra época como en la de Jesús tenemos que revisar nuestra manera de vivir la fe. “En la vida cristiana tenemos el desafío no sólo de obrar el bien, sino también el deber de reconocerlo allí donde acontece, incluso, si las obras buenas realizadas no pertenecen a la religión cristiana; es un deber cristiano acoger y exaltar ese bien. Tenemos también el desafío de permitirle a Jesús que ponga orden en nuestra casa, en nuestro interior, en nuestra mente. En vano haremos terapias de liberación interior, de sanación, de reconciliación, si el lugar del temor, de la angustia y de la violencia no es ocupado por el amor de Dios.” Y ese amor puede ser vivido y compartido con personas y colectivos sin que  sea propiedad privada de nadie. 

jueves, 12 de octubre de 2017

ESCUCHAR Y VIVIR LA PALABRA DE DIOS

“El Evangelio de Hoy”: Lc 11, 27-28

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo, mientras hablaba a las turbas, una mujer de entre el gentío levantó la voz diciendo: "¡Dichoso el vientre que te llevó y los pechos que te criaron!" Pero él repuso: "Mejor: ¡Dichosos los que escuchan la Palabra de Dios y la cumplen!" Palabra del Señor.

Reflexión

Las bienaventuranzas son una forma especial de bendición, que se volvió distintivo de las primeras comunidades cristianas. Pero, mientras en el ambiente de la época se consideraba una bendición la riqueza, la fuerza física, el poder político, el origen racial o la nobleza de cuna, la comunidad cristiana valoró como bendición el amor universal, la solidaridad con los pobres y excluidos y la capacidad de discernir la voluntad de Dios en la escucha de la Palabra.

La mujer que interrumpe y aclama a Jesús bendice a la familia en la que él nació y, ciertamente, su hogar de proveniencia debió ser un lugar muy especial, en el que se cultivaron de manera extraordinaria todos los valores que después él propuso a toda la humanidad. Pero la bendición que Jesús nos propone es la del cultivo asiduo de su palabra, escuchada en clima de oración y vivida en ambiente de comunidad. Contamos con la bendición de Jesús y la Iglesia nos proporciona algunos métodos de lectura y de oración. Somos invitados a hacer nuestra la Palabra de Dios.

miércoles, 11 de octubre de 2017

JESÚS ORA Y ENSEÑA A ORAR

“El Evangelio de Hoy”: Lc 11, 1-4

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

Una vez que estaba Jesús orando en cierto lugar, cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: "Señor, enséñanos a orar, como Juan enseñó a sus discípulos". 
Él les dijo: "Cuando oren, digan: "Padre, santificado sea tu nombre, venga tu Reino, danos cada día nuestro pan del mañana, perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todo el que nos debe algo, y no nos dejes caer en la tentación". Palabra del Señor.

Reflexión

La oración del “Padrenuestro” nos ayuda a descubrir nuestra vocación de hijos e hijas de Dios. Si bien otras expresiones religiosas se relacionan con Dios invocándolo como fuerza, sabiduría, bien, origen de todas las cosas y muchas otras formas, lo particular del cristianismo es su vinculación con Dios en términos de amor filial.

“Santificar su nombre” significa reconocer que su amor por nosotros nos da la fuerza para cambiar la manera como nos relacionamos con el mundo y con nuestros hermanos. Santificarse, según la mentalidad de esa época, era aproximarse a Dios por todos los medios: la oración, el servicio, la evangelización. Clamar por su Reino significa que reconocemos el valor de la propuesta que él nos hace en Jesús, de hacer de este mundo un espacio más justo y humano.

El Reino de Dios no es un asunto únicamente para el más allá, sino ante todo una manera de organizar el ‘más acá’ a partir del amor solidario. Pedir perdón a Dios por las ofensas significa que sabemos que su misericordia es infinita y que, en consecuencia, podemos hacer nosotros también pequeños gestos de perdón y reconciliación. Esta oración es una invitación para que hagamos del amor de Dios el pan de nuestras relaciones con Él y con nuestros hermanos.

martes, 10 de octubre de 2017

OPTAR POR JESÚS

“El Evangelio de Hoy”: Lc 10, 38-42

Lectura del santo evangelio según san Lucas: 

En aquel tiempo, entró Jesús en una aldea, y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa. Ésta tenía una hermana llamada María, que, sentada a los pies del Señor, escuchaba su palabra.
Y Marta se multiplicaba para dar abasto con el servicio; hasta que se paró y dijo: "Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola con el servicio? Dile que me eche una mano."
Pero el Señor le contestó: "Marta, Marta, andas inquieta y nerviosa con tantas cosas; sólo una es necesaria. María ha escogido la parte mejor, y no se la quitarán." Palabra del señor.

Reflexión

Lo que nos pide el Evangelio es reaccionar de manera coherente frente a Jesús y su propuesta. Vivir lo que creemos. Escuchar lo que Jesús nos dice para poder seguir sus pasos y compartir su misión. Nosotros los cristianos y cristianas somos dados a reducir nuestra fe a ritos y costumbres. “El evangelio nos plantea un dilema de la vida cristiana: no basta con recibir a Jesús, ya que la mayor parte de la gente lo hace, incluso los no cristianos; es necesario elegirlo a él. Jesús llega a la casa de estas dos mujeres en calidad de huésped. Martha cumple religiosamente sus deberes de hospitalidad para con este invitado, pero no acude a su enseñanza; María, por el contrario, asume la condición de la discípula y se coloca a sus pies; la escucha de las palabras del maestro marca la diferencia con su hermana Martha.” Jesús no  está descalificando a Marta ni mini valorando su servicio, él quiere que nuestras acciones se desprendan de la escucha de su palabra.

Pongamos mucha atención pues en la vida cristiana puede ocurrir otro tanto. “Hemos recibido a Jesús a través de rituales religiosos de amplio reconocimiento social. Incluso podemos exhibir una partida de nuestro bautismo y de otros sacramentos pero tal vez no podemos decir lo mismo respecto a escuchar la palabra que Jesús nos comunica en la Biblia y en la vida. La actitud de estas dos mujeres nos lleva a reflexionar sobre nuestra propia manera de relacionarnos con Jesús y sobre aquello que es más relevante para la vida cristiana. Escoger la mejor parte significa aprender a escuchar la palabra de vida que Jesús nos revela en los evangelios y en el encuentro con nuestra comunidad de fe.” Abramos el corazón y dejemos que Jesús nos enseñe a vivir y compartir dentro de un espíritu de fraternidad y justicia.

lunes, 9 de octubre de 2017

SENSIBILIZARNOS ANTE EL SUFRIMIENTO

  1. “El Evangelio de Hoy”: Lc 10, 25-37
  2.  
  3. Lectura del santo evangelio según san Lucas: 


En aquel tiempo se presentó un letrado y le preguntó a Jesús para ponerlo a prueba: "Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?" Él le dijo: "¿Qué está escrito en la Ley?, ¿qué lees en ella?" El letrado contestó: "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con todo tu ser. Y al prójimo como a ti mismo" El le dijo: "Bien dicho. Haz esto y tendrás la vida" Pero el letrado, queriendo aparecer como justo, preguntó a Jesús: "¿Y quién es mi prójimo?" Jesús le dijo: "Un hombre que bajaba de Jerusalén a Jericó, cayó en manos de unos bandidos, que lo desnudaron, lo molieron a palos y se marcharon, dejándolo medio muerto. Por casualidad, un sacerdote bajaba por aquel camino y, al verlo, dio un rodeo y pasó de largo. Y lo mismo hizo un levita que llegó a aquel sitio: al verlo, dio un rodeo y pasó de largo.
Pero un samaritano que iba de viaje, llegó a donde estaba él y, al verlo, le dio lástima, se le acercó, le vendó las heridas, echándoles aceite y vino y, montándolo en su propia cabalgadura, lo llevó en una posada y lo cuidó. Al día siguiente sacó dos denarios y, dándoselos al posadero, le dijo: "Cuida de él, y lo que gastes de más, yo te lo pagaré a la vuelta. ¿Cuál de estos tres te parece que se portó como prójimo del que cayó en manos de los bandidos?" El letrado contestó: "El que practicó la misericordia con él". Jesús le dijo: "Anda, haz tu lo mismo". Palabra del Señor.

Reflexión

Unos, “Ven al herido, dan un rodeo y pasan de largo”. Cierran sus ojos y su corazón, aquel hombre no existe para ellos, pasan sin detenerse. Esta es la crítica radical de Jesús a toda religión, incapaz de generar en sus miembros un corazón compasivo.  Otro, “ve al herido, se conmueve y se acerca”. Luego, hace por aquel desconocido todo lo que puede para rescatarlo con vida y restaurar su dignidad. Esta es la dinámica que Jesús quiere introducir en el mundo.

Saber “mirar” de manera atenta y responsable al que sufre. Esta mirada nos puede liberar del egoísmo y la indiferencia. Despertar en nosotros la inquietud crítica necesaria para no quedarnos tranquilos ante el sufrimiento de nuestros hermanos. Lo decisivo es reaccionar y “acercarnos” al que sufre, no para preguntarnos si tengo o no alguna obligación de ayudarle, sino para descubrir de cerca que es un ser necesitado que nos está llamando. Nuestra actuación concreta nos revelará nuestra calidad humana.

Todo esto no es teoría. El samaritano del relato no se siente obligado a cumplir un determinado código religioso o moral. Sencillamente, responde a la situación del herido inventando toda clase de gestos prácticos orientados a aliviar su sufrimiento y restaurar su vida y su dignidad. Jesús concluye con estas palabras. “Vete y haz tú lo mismo”.

sábado, 7 de octubre de 2017

SUS NOMBRES ESTÁN INSCRITOS EN EL CIELO

“El Evangelio de Hoy”: Lc 10, 17-24

Lectura del santo evangelio según san Lucas: 

En aquel tiempo, los setenta y dos volvieron muy contentos y dijeron a Jesús: "Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre."
Él les contestó: "Veía a Satanás caer del cielo como un rato. Miren: les he dado potestad para pisotear serpientes y escorpiones y todo el ejército del enemigo. Y no les hará daño alguno.
Sin embargo, no estén alegres porque se les someten los espíritus; estén alegres porque sus nombres están inscritos en el cielo."
En aquel momento, lleno de la alegría del Espíritu Santo, exclamó: "Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y a los entendidos, y las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, porque así te ha parecido bien. Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce quién es el Hijo, sino el Padre; ni quién es el Padre, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiere revelar." Y volviéndose a sus discípulos, les dijo aparte: "¡Dichosos los ojos que ven lo que ustedes ven! Porque les digo que muchos profetas y reyes desearon ver lo que ven ustedes, y no lo vieron; y oír lo que oyen, y no lo oyeron." Palabra del Señor.

Reflexión

Ante el éxito de los Setenta y Dos, Jesús cuida que su misión y sus discípulos no caigan en la tentación del triunfalismo. Para contrarrestar esta amenaza, les ofrece dos antídotos que los preservarán de la tentación de la violencia y del prestigio, representada por el veneno de serpientes y escorpiones.

El primer antídoto es saber que se está obrando la voluntad de Dios. Lo más importante no es la espectacularidad de los logros alcanzados, sino la creación de un nuevo orden. Los nombres inscritos en el cielo simbolizan el libro de la vida, que es una nueva forma de ver, sentir y actuar la salvación mediante la lucha contra las fuerzas del mal. El segundo antídoto consiste en reconocer que con Jesús se inaugura un momento nuevo en la historia, en el que las personas que han asimilado sus enseñanzas, no obstante su condición humilde, son capaces de obrar de manera eficaz en la transformación de las realidades del mundo.

El éxito de la misión no consiste en logros pasajeros, lo más importante es tener la confianza puesta en la promesa de Dios, una promesa de salvación eterna. Es importante para mantener el entusiasmo, ir viendo crecer las comunidades en la fe e ir viendo crecer la práctica de la fraternidad y la justicia, pero lo más importante es seguir siendo fieles y obediente a Dios y a su palabra, en las buenas y en las malas. Pidamos a Nuestra Señora del Rosario que nos inspire las mejores prácticas cristianas.

viernes, 6 de octubre de 2017

A MÍ ME ESCUCHA

“El Evangelio de Hoy”: Lc 10, 13-16

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo dijo Jesús: "¡Ay de ti, Corozaín; ay de ti, Betsaida! Si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que en ustedes, hace tiempo que se habrían convertido, vestidos de sayal y sentados en la ceniza. Por eso el juicio les será más llevadero a Tiro y a Sidón que a ustedes. Y tú, Cafarnaúm, ¿piensas escalar el cielo? Bajarás al abismo. Quien a ustedes les escucha, a mí me escucha; quien a ustedes les rechaza, a mí me rechaza; y quien me rechaza a mí, rechaza al que me ha enviado". Palabra del Señor.

Reflexión

En el contexto del envío de los 72  que representan al conjunto de la comunidad de creyentes que asume su papel de profeta, “Jesús les advierte sobre la posibilidad de que esta misión, emprendida por todas las personas que lideran la comunidad, pueda no ser bien recibida y que la misión de paz que se les ha encomendado pueda originar incomprensiones y conflictos.” No sería la primera vez que esto ocurra. De ahí el ejemplo de las ciudades de Corozaín y de Betsaida donde se había desarrollado un gran esfuerzo profético sin que se abrieran al anuncio de salvación de parte de Dios, sino que continuaron con su religiosidad formal sin dar ningún signo de conversión a favor de la justicia y de la fraternidad. 

Por eso “el evangelio nos invita a reconocer que, si bien la misión cristiana se identifica plenamente con la paz, fruto del amor universal y de la justicia, sin embargo, la respuesta puede ser negativa, debido principalmente a la mentalidad legalista y a la legitimación de la violencia institucional.” Somos invitados a ser críticos frente a toda tradición y práctica para intentar evitar perdernos en la práctica de una religiosidad desprovista de Dios, de su amor por los  necesitados y su práctica constante de compasión y misericordia.

jueves, 5 de octubre de 2017

DE DOS EN DOS

“El Evangelio de Hoy”: Lc 10, 1-12

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él. Y les decía: "La mies es abundante y los obreros pocos; rueguen, pues, al dueño de la mies que mande obreros a su mies.
¡Pónganse en camino! Miren que les mando como corderos en medio de lobos. No lleven talega, ni alforja, ni sandalias; y no se detengan a saludar a nadie por el camino.
Cuando entren en una casa, digan primero: "Paz a esta casa". Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos su paz; si no, volverá a ustedes.
Quédense en la misma casa, coman y beban de lo que tengan, porque el obrero merece su salario.
No anden cambiando de casa. Si entran en un pueblo y les reciben bien, coman lo que les pongan, curen a los enfermos que haya, y digan: "Está cerca de ustedes el reino de Dios."
Cuando entren en un pueblo y no les reciban, salgan a la plaza y digan: "Hasta el polvo de su pueblo, que se nos ha pegado a los pies, nos lo sacudimos sobre ustedes. De todos modos, sepan que está cerca el reino de Dios."
Les digo que aquel día será más llevadero para Sodoma que para ese pueblo." Palabra del Señor.

Reflexión: 

El Evangelio de hoy nos envía a comunicar la paz, a mejorar la vida  de los demás, a promover la justicia y la fraternidad como elementos fundamentales para disfrutar de paz. Para vivir esta misión necesitamos poner la confianza en el que nos envía y no en los recursos que podamos aportar. “Pónganse en camino”. No hay que esperar a nada. No hemos de retener a Jesús dentro nuestras parroquias. Hay que darlo a conocer en la vida. “No lleven bolsas, alforjas ni sandalias de repuesto”.

Hay que salir a la vida de manera sencilla y humilde. Sin privilegios ni estructuras de poder. El Evangelio no se impone por la fuerza. Se contagia desde la fe en Jesús y la confianza en el Padre. Cuando entren en una casa, digan: “Paz a esta casa”. Esto es lo primero. Dejen a un lado las condenas, curen a los enfermos, alivien los sufrimientos que hay en el mundo. Digan a todos que Dios está cerca y nos quiere ver trabajando por una vida más humana. Esta es la gran noticia del reino de Dios.

miércoles, 4 de octubre de 2017

TE DOY GRACIAS PADRE

“El Evangelio de Hoy”: Mt 11, 25-30

Lectura del Santo Evangelio según San Mateo

En aquel tiempo, exclamó Jesús:       
- «Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, así te ha parecido mejor. Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. Vengan a mi todos los que están cansados y agobiados, y yo los aliviaré. Carguen con mi yugo y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontrarán su descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera.»
 Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Paz y Bien. Hoy celebramos a San Francisco de Asís. Necesitamos descansar interiormente. Sentir paz y llenarnos de confianza y esperanza. Cuando nuestros cansancios son producidos por los ajetreos de la vida, las actividades y el frenesí de las búsquedas insaciables de efectividad y logros, somos llamados a tomar conciencia de que no somos Dios. Tenemos que respetar los ritmos naturales de la vida. El aceleramiento desmedido puede desgastar hasta nuestras mayores capacidades.

Los seguidores y seguidoras de Jesús estamos llamados a aprender de Él. No basta «desconectarse» de todo. A la vuelta de vacaciones todo seguirá igual. Necesitamos vivir más despacio y con mayor sabiduría. Aprender a «ordenar» nuestra vida: elegir lo importante, relativizar lo accidental, dedicar más tiempo a lo que nos da paz interior y sosiego. Cuando estamos cansados hasta de nosotros mismos y nos faltan respuestas a nuestras inquietudes más profundas, necesitamos volver a Jesús: «Vengan aquí los que están cansados y agobiados y yo los aliviaré». Hay una paz y un descanso que sólo se puede encontrar en el misterio de Dios acogido en Jesús. Con San Francisco de Asís cuya fiesta celebramos hoy pidamos al Señor que nos conceda la gracia de confiar definitivamente en él y seguir adelante.