viernes, 31 de marzo de 2017

CONOCER A JESÚS

“El Evangelio de Hoy: Jn 7,1-2.10.25-30

Lectura del santo evangelio según san Juan:

En aquel tiempo, recorría Jesús la Galilea, pues no quería andar por Judea porque los judíos trataban de matarlo. Se acercaba la fiesta judía de las tiendas. Después que sus parientes se marcharon a la fiesta, entonces subió él también, no abiertamente, sino a escondidas.
Entonces algunos que eran de Jerusalén dijeron: "¿No es éste el que intentan matar? Pues miren cómo habla abiertamente, y no le dicen nada. ¿Será que los jefes se han convencido de que éste es el Mesías? Pero éste sabemos de dónde viene, mientras que el Mesías, cuando llegue, nadie sabrá de dónde viene." Entonces Jesús, mientras enseñaba en el templo, gritó: "A mí me conocen, y conocen de dónde vengo. Sin embargo, yo no vengo por mi cuenta, sino enviado por el que es veraz; a ése ustedes no lo conocen; yo lo conozco, porque procedo de él, y él me ha enviado." Entonces intentaban agarrarlo; pero nadie le pudo echar mano, porque todavía no había llegado su hora. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Le sucedió a Jesús lo que a muchos nos pasa hoy. Pretendemos conocer las personas, pero casi siempre sólo disponemos de algunas informaciones superficiales. No es nada fácil conocer a una persona, para eso hay que entrar en un proceso cercano de encuentro y convivencia. No es lo mismo que conocer una máquina, su composición y funcionamiento. Jesús sufrió el acecho constante de sus detractores. Los prejuicios respecto de sus orígenes y las falsas expectativas respecto al Mesías, no les permitían reconocerlo como El Salvador. A Jesús no se le puede conocer desde fuera. Hay que dejarse acompañar por él para vivir un encuentro personal que nos haga conocernos a nosotros mismos y abrirnos al misterio del Dios encarnado.

Vivimos demasiado inmersos en nuestra cotidianidad, nuestro universo y nuestras preocupaciones primarias no siempre están en comunión vital con el Evangelio y el Reino que Jesús anuncia e inaugura. Así que sigamos avanzando en el conocimiento de Jesús, para ello dejémonos ayudar por El Espíritu Santo hasta que nos haga conocer a Dios como Padre bueno y vivamos una experiencia profunda del amor que Dios nos tiene. Buen viernes de astinenciacuaresmal. 

jueves, 30 de marzo de 2017

LA VIDA ES UN TESTIMONIO

“El Evangelio de Hoy”: Jn 5,31-47

Lectura del santo evangelio según san Juan:

En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos: "Si yo doy testimonio de mí mismo, mi testimonio no es válido. Hay otro que da testimonio de mí, y sé que es válido el testimonio que da de mí. Ustedes enviaron mensajeros a Juan, y él ha dado testimonio de la verdad. No es que yo dependa del testimonio de un hombre; si digo esto es para que ustedes se salven. Juan era la lámpara que ardía y brillaba, y ustedes quisieron gozar un instante de su luz. Pero el testimonio que yo tengo es mayor que el de Juan: las obras que el Padre me ha concedido realizar; esas obras que hago dan testimonio de mí: que el Padre me ha enviado. Y el Padre que me envió, él mismo ha dado testimonio de mí. Nunca han escuchado su voz, ni visto su semblante, y su palabra no habita en ustedes, porque al que él envió no le creen.
Estudian las Escrituras pensando encontrar en ellas vida eterna; pues ellas están dando testimonio de mí, ¡y no quieren venir a mí para tener vida! No recibo gloria de los hombres; además, los conozco y sé que el amor de Dios no está en ustedes. Yo he venido en nombre de mi Padre, y no me recibieron; si otro viene en nombre propio, a ése sí lo recibirán. ¿Cómo pueden creer ustedes, que aceptan gloria unos de otros y no buscan la gloria que viene del único Dios? No piensen que yo los voy a acusar ante el Padre, hay uno que los acusa: Moisés, en quien tienen su esperanza. Si creyeran a Moisés, me creerían a mí, porque de mí escribió él. Pero, si no dan fe a sus escritos, ¿cómo darán fe a mis palabras?" Palabra del Señor.

Reflexión

La vida, el mensaje y la obra de Jesús dan testimonio de la presencia de Dios en el mundo cumpliendo su promesa de venir a salvar a su pueblo. La autenticidad del ministerio de Jesús no se funda en sí mismo sino en el aval del Padre, que da testimonio a favor suyo “en las obras que le ha concedido realizar”. Jesús se revela a través de todo lo que hace a favor de los más necesitados, que manifiestan la justicia del Reino. Dios hace justicia en Jesús, sanando a los enfermos, liberando a los oprimidos por situaciones hirientes y sufrientes, anunciando un futuro mejor posibilitado por él.

Jesús respira una profunda confianza en Dios su padre, se siente seguro de su apoyo; su confianza no está en ningún testimonio o reconocimiento humano. Hoy nos toca a nosotros discernir cómo está Jesús actuando a nuestro favor y reconocerlo como nuestro salvador y nuestro guía en la búsqueda de realización y salvación. Creamos en Jesús y vivamos a su estilo nuestra relación con los otros, así estaremos dando testimonio de fe.

miércoles, 29 de marzo de 2017

La Unidad de Jesús con Dios y la nuestra con Jesús

“El Evangelio de Hoy”: Jn 5,17-30

Lectura del santo evangelio según san Juan:

En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos: "Mi Padre sigue actuando, y yo también actúo." Por eso los judíos tenían más ganas de matarlo: porque no sólo abolía el sábado, sino también llamaba a Dios Padre suyo, haciéndose igual a Dios. Jesús tomó la palabra y les dijo: "Os lo aseguro: El Hijo no puede hacer por su cuenta nada que no vea hacer al Padre. Lo que hace éste, eso mismo hace también el Hijo, pues el Padre ama al Hijo y le muestra todo lo que él hace, y le mostrará obras mayores que ésta, para vuestro asombro.
Lo mismo que el Padre resucita a los muertos y les da vida, así también el Hijo da vida a los que quiere. Porque el Padre no juzga a nadie, sino que ha confiado al Hijo el juicio de todos, para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo no honra al Padre que lo envió. Os lo aseguro: Quien escucha mi palabra y cree al que me envió posee la vida eterna y no se le llamará a juicio, porque ha pasado ya de la muerte a la vida. Os aseguro que llega la hora, y ya está aquí, en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que hayan oído vivirán. Porque, igual que el Padre dispone de la vida, así ha dado también al Hijo el disponer de la vida. Y le ha dado potestad de juzgar, porque es el Hijo del hombre. No os sorprenda, porque viene la hora en que los que están en el sepulcro oirán su voz: los que hayan hecho el bien saldrán a una resurrección de vida; los que hayan hecho el mal, a una resurrección de juicio. Yo no puedo hacer nada por mí mismo; según le oigo, juzgo, y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

¿Qué se necesita para vivir unidos a Dios y a su proyecto de salvación? Jesús nos enseña a vivir una relación de mensajeros de Dios, de enviados y de misioneros de su amor. Se presenta siempre en conexión con el Padre y atento a su voluntad. El secreto para permanecer a la escucha y el servicio de Dios está en servir a su causa. La causa a la que Dios sirve la descubrimos leyendo, estudiando y viviendo la palabra de Dios en la Biblia. Su deseo, su decisión y su proyecto consisten en salvar a su pueblo a través del amor, la ternura y la misericordia. La misión de Jesús y el Padre, están en perfecta sintonía y continuidad: “Mi Padre sigue actuando, y yo también actúo.”  

Dios es amor y Jesús muestra ese amor actuando a favor de los necesitados de amor. Comparte o material y lo trascendente, vive cerca de los demás en los caminos de Galilea hasta Jerusalén y le mundo. A nosotros solo nos falta tomar más en serio la práctica del amor, ser más transparentes y sanos en nuestra relación con los otros, querer y buscar el bien de los demás. Así vivió Jesús su unidad con su Padre Dios. Nosotros nos unimos a la misión de Jesús, viviendo como él, en este tiempo que nos ha tocado, con todas sus características.

lunes, 27 de marzo de 2017

¿QUIERES QUEDAR SANO?

“El Evangelio de Hoy”: Jn 5,1-3.5-16

Lectura del santo evangelio según san Juan:

En aquel tiempo, se celebraba una fiesta de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén. Hay en Jerusalén, junto a la puerta de las ovejas, una piscina que llaman en hebreo Betesda. Ésta tiene cinco soportales, y allí estaban echados muchos enfermos, ciegos, cojos, paralíticos. Estaba también allí un hombre que llevaba treinta y ocho años enfermo. Jesús, al verlo echado, y sabiendo que ya llevaba mucho tiempo, le dice: "¿Quieres quedar sano?" El enfermo le contestó: "Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando se remueve el agua; para cuando llego yo, otro se me ha adelantado." Jesús le dice: "Levántate, toma tu camilla y echa a andar." Y al momento el hombre quedó sano, tomó su camilla y echó a andar.
Aquel día era sábado, y los judíos dijeron al hombre que había quedado sano: "Hoy es sábado, y no se puede llevar la camilla." Él les contestó: "El que me ha curado es quien me ha dicho: Toma tu camilla y echa a andar." Ellos le preguntaron: "¿Quién es el que te ha dicho que tomes la camilla y eches a andar?" Pero el que había quedado sano no sabía quién era, porque Jesús, aprovechando el barullo de aquel sitio, se había alejado. Más tarde lo encuentra Jesús en el templo y le dice: "Mira, has quedado sano; no peques más, no sea que te ocurra algo peor." Se marchó aquel hombre y dijo a los judíos que era Jesús quien lo había sanado. Por esto los judíos acosaban a Jesús, porque hacía tales cosas en sábado. Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Creo que simplemente porque Jesús se deja llevar por su corazón, acoge a este hombre tirado. Eran treinta y ocho años los que tenía aquel hombre esperando que alguien le echara una mano. La frialdad ante el dolor humano, es tan terrible o mayor que la enfermedad de que padecía. Pero Jesús es lo contrario, es acogedor, compasivo y misericordioso.  Para Jesús no hay nada que pueda estar por encima de la vida y la dignidad de las personas, pues esa es la gloria de Dios.

¿Y por qué la reacción de los judíos, quienes en vez de alegrarse con este infeliz que han encontrado su salud en Jesús, lo cuestionan y presionan?  Lo que ocurre es que los judíos ya están hartos de Jesús, porque cuestiona su poder, cuestiona su posición, cuestiona su forma de vivir y arrastra multitudes. ¡Es un peligro! ¡Es un subversivo! ¡Hay que eliminarlo! No es bueno que alguien ande por ahí soliviantando a los más pobres, a los humildes, a los sumisos, a los que nos sirven, a los sin voz, porque luego, empezarán a reclamar sus derechos, el recorte de la jornada, un mejor trato y un mejor salario. Al instante el hombre quedó curado, tomó su camilla y se puso a andar.

¿Y nosotros? No olvidemos que estas palabras de Jesús son dirigidas también a nosotros. ¿Cuál es nuestra enfermedad? ¿Qué nos hace sufrir? ¿Cuál es nuestra reacción frente a los enfermos, a los mendigos y todo tipo de necesitados. No pasemos de largo frente a los demás. Detengámonos y acojámosle como a hermanos y hermanas. Sabemos que a muchos lo menos que le interesa es la acogida pues su interés es la limosna para sobrevivir. Pero al igual que Jesús somos llamados a dignificar y fraternizar con nuestros semejantes en dificultades. 

CREYÓ EN LA PALABRA DE JESÚS

 “El Evangelio de Hoy”: Jn 4, 43-54

Lectura del santo evangelio según san Juan:

En aquel tiempo, salió Jesús de Samaría para Galilea. Jesús mismo había hecho esta afirmación: "Un profeta no es estimado en su propia patria." Cuando llegó a Galilea, los galileos lo recibieron bien, porque habían visto todo lo que había hecho en Jerusalén durante la fiesta, pues también ellos habían ido a la fiesta.
Fue Jesús otra vez a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Había un funcionario real que tenía un hijo enfermo en Cafarnaún. Oyendo que Jesús había llegado de Judea a Galilea, fue a verle, y le pedía que bajase a curar a su hijo que estaba muriéndose. Jesús le dijo: "Como no vean signos y prodigios, no creen." El funcionario insiste: "Señor, baja antes de que se muera mi niño." Jesús le contesta: "Anda, tu hijo está curado." El hombre creyó en la palabra de Jesús y se puso en camino. Iba ya bajando, cuando sus criados vinieron a su encuentro diciéndole que su hijo estaba curado. Él les preguntó a qué hora había empezado la mejoría. Y le contestaron: "Hoy a la una lo dejó la fiebre." El padre cayó en la cuenta de que ésa era la hora cuando Jesús le había dicho: "Tu hijo está curado." Y creyó él con toda su familia. Este segundo signo lo hizo Jesús al llegar de Judea a Galilea. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Jesús no queda indiferente frente a la insistencia del funcionario de Cafarnaún que le ruega ir a curar a su hijo gravemente enfermo. El amor y la sensibilidad de Jesús le mueven a la compasión y a la misericordia. Jesús vivió el contraste del rechazo de los suyos en Nazaret y la acogida de los galileos que viendo los signos que realiza a favor de los necesitados creen en él. Este funcionario era rechazado y despreciado por no ser de los privilegiados de Israel. La fe y la apertura que Jesús hubiera deseado encontrar entre los suyos y no encontró, la encuentra entre galileos y paganos.

Queda en evidencia que la salvación de Dios no tiene raza ni religión. Donde hay un hombre o una mujer en busca de la vida, ahí sucede el milagro. Las luchas por la vida amenazada fructifica si se confía en la palabra del Señor: “Anda, tu hijo está curado”. El funcionario creyó en la palabra de Jesús y regresó a su casa contento y lleno de alegría y dispuesto a celebrar la vida de su hijo y de toda su familia. Nosotros leemos o escuchamos la palabra de Dios casi todos los días o por lo menos todos los domingos ¿Creemos en la palabra de Dios de los evangelios?

domingo, 26 de marzo de 2017

RECORRIDO HACIA LA FE

“El Evangelio de Hoy”, Jn 9, 1-41

Lectura del santo evangelio según san Juan

En aquel tiempo, al pasar Jesús vio a un hombre ciego de nacimiento. Y sus discípulos le preguntaron: -«Maestro, ¿quién pecó, éste o sus padres, para que naciera ciego?» Jesús contestó: -«Ni éste pecó ni sus padres, sino para que se manifiesten en él las obras de Dios. Mientras es de día, tenemos que hacer las obras del que me ha enviado; viene la noche, y nadie podrá hacerlas. Mientras estoy en el mundo, soy la luz del mundo.» Dicho esto, escupió en tierra, hizo barro con la saliva, se lo untó en los ojos al ciego y le dijo: -«Ve a lavarte a la piscina de Siloé (que significa Enviado).» Él fue, se lavó, y volvió con vista. Y los vecinos y los que antes solían verlo pedir limosna preguntaban: -« ¿No es ése el que se sentaba a pedir?» Unos decían: -«El mismo.» Otros decían: -«No es él, pero se le parece.» Él respondía: -«Soy yo.» Y le preguntaban: -« ¿Y cómo se te han abierto los ojos?» Él contestó: -«Ese hombre que se llama Jesús hizo barro, me lo untó en los ojos y me dijo que fuese a Siloé y que me lavase. Entonces fui, me lavé, y empecé a ver. » Le preguntaron: - « ¿Dónde está él?» Contestó: -«No sé.» Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego. Era sábado el día que Jesús hizo barro y le abrió los ojos. También los fariseos le preguntaban cómo había adquirido la vista. Él les contestó: -«Me puso barro en los ojos, me lavé, y veo.» Algunos de los fariseos comentaban: -«Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado.» Otros replicaban: -« ¿Cómo puede un pecador hacer semejantes signos?» Y estaban divididos. Y volvieron a preguntarle al ciego: -«Y tú, ¿qué dices del que te ha abierto los ojos?» Él contestó: -«Que es un profeta.» Pero los judíos no se creyeron que aquél había sido ciego y había recibido la vista, hasta que llamaron a sus padres y les preguntaron: -« ¿Es éste vuestro hijo, de quien decís vosotros que nació ciego? ¿Cómo es que ahora ve?» Sus padres contestaron: -«Sabernos que éste es nuestro hijo y que nació ciego; pero cómo ve ahora, no lo sabemos nosotros, y quién le ha abierto los ojos, nosotros tampoco lo sabemos. Preguntádselo a él, que es mayor y puede explicarse. » Sus padres respondieron así porque tenían miedo a los judíos; porque los judíos ya habían acordado excluir de la sinagoga a quien reconociera a Jesús por Mesías. Por eso sus padres dijeron: «Ya es mayor, preguntádselo a él.» Llamaron por segunda vez al que había sido ciego y le dijeron: -«Confiésalo ante Dios: nosotros sabemos que ese hombre es un pecador. » Contestó él: -« Si es un pecador, no lo sé; sólo sé que yo era ciego y ahora veo.» Le preguntan de nuevo: -¿«Qué te hizo, cómo te abrió los ojos?» Les contestó:  -«Os lo he dicho ya, y no me habéis hecho caso; ¿para qué queréis oírlo otra vez?; ¿también vosotros queréis haceros discípulos suyos? » Ellos lo llenaron de improperios y le dijeron: -«Discípulo de ése lo serás tú; nosotros somos discípulos de Moisés. Nosotros sabemos que a Moisés le habló Dios, pero ése no sabemos de dónde viene.» Replicó él: -«Pues eso es lo raro: que vosotros no sabéis de dónde viene y, sin embargo, me ha abierto los ojos. Sabemos que Dios no escucha a los pecadores, sino al que es religioso y hace su voluntad. Jamás se oyó decir que nadie le abriera los ojos a un ciego de nacimiento; si éste no viniera de Dios, no tendría ningún poder.» Le replicaron: -«Empecatado naciste tú de pies a cabeza, ¿y nos vas a dar lecciones a nosotros?» Y lo expulsaron. Oyó Jesús que lo habían expulsado, lo encontró y le dijo: -« ¿Crees tú en el Hijo del hombre?» Él contestó: -« ¿Y quién es, Señor, para que crea en él?» Jesús le dijo: -«Lo estás viendo: el que te está hablando, ése es.» Él dijo: -«Creo, Señor.» Y se postró ante él. Jesús añadió: -«Para un juicio he venido yo a este mundo; para que los que no ven vean, y los que ven queden ciegos.» Los fariseos que estaban con él oyeron esto y le preguntaron: -« ¿También nosotros estamos ciegos?» Jesús les contestó: -«Si estuvierais ciegos, no tendríais pecado, pero como decís que veis, vuestro pecado persiste.» Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Este evangelio es inolvidable. "La curación del ciego de nacimiento", es una narración en la que el evangelista nos describe el recorrido interior que va haciendo el ciego hasta encontrarse con Jesús, «Luz del mundo». Del ciego de nacimiento sólo sabemos que es un mendigo, no puede caminar ni orientarse por sí mismo. Su vida transcurre en tinieblas. Un día Jesús pasa por su vida. El ciego está tan necesitado que deja que le trabaje sus ojos. No sabe quién es, pero confía en su fuerza curadora. Siguiendo sus indicaciones, limpia su mirada en la piscina de Siloé y, por primera vez, comienza a ver. El encuentro con Jesús va a cambiar su vida.

Los vecinos lo ven transformado. Es el mismo ciego pero les parece otro. El hombre les explica su experiencia: «un hombre que se llama Jesús» lo ha curado. No sabe más. Ignora quién es y dónde está, pero le ha abierto los ojos. Jesús hace bien incluso a aquellos que sólo lo reconocen como hombre. Los fariseos, le piden toda clase de explicaciones sobre Jesús. Él les habla de su experiencia: «sólo sé una cosa: que era ciego y ahora veo». Le preguntan qué piensa de Jesús y él les dice lo que siente: «que es un profeta». Lo que ha recibido de Él es tan bueno que ese hombre tiene que venir de Dios. Así vive mucha gente sencilla su fe en Jesús. No saben teología, pero sienten que ese hombre viene de Dios.

Poco a poco, el mendigo se va quedando solo. Sus padres no lo defienden. Los dirigentes religiosos lo echan de la sinagoga. Pero Jesús no abandona a quien lo ama y lo busca. «Cuando oyó que lo habían expulsado, fue a buscarlo». Jesús tiene sus caminos para encontrarse con quienes lo buscan. Nadie se lo puede impedir. Cuando Jesús se encuentra con aquel hombre a quien nadie parece entender, sólo le hace una pregunta: « ¿Crees en el Hijo del Hombre?» El mendigo está dispuesto a creer, pero se encuentra más ciego que nunca: « ¿Y quién es, Señor, para que crea en él?» Jesús le dice: «Lo estás viendo: el que te está hablando, ése es». Al ciego se le abren ahora los ojos del alma. Se postra ante Jesús y le dice: «Creo, Señor». Sólo escuchando a Jesús y dejándonos conducir interiormente por él, vamos caminando hacia una fe más plena y también más humilde, como el ciego del Evangelio de Hoy.


sábado, 25 de marzo de 2017

EL SEÑOR ESTÁ CONTIGO

“El Evangelio de Hoy”: Lc 1, 26-38

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

A los seis meses, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María. El ángel, entrando en su presencia, dijo: "Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo." Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél. El ángel le dijo: "No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin." Y María dijo al ángel: "¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?" El ángel le contestó: "El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible." María contestó: "Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra." Y la dejó el ángel. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Celebramos hoy la fiesta de la Anunciación del Señor. Nueve meses antes de la fiesta de la Navidad, la Iglesia sitúa esta anunciación para hacer posible el proceso de gestación humana antes del nacimiento. Los anuncios de parte de Dios son Buena Noticia para la humanidad. Si nos fijamos bien, Dios nunca anuncia el castigo o la muerte, él y sus mensajeros anuncian el bien, la vida, el cumplimiento de su promesa de salvación. Lo contrario viene si nos hacemos sordos y ciegos frente a su anuncio. El anuncio de Dios es para la alegría, para la realización humana, por eso el ángel comienza su anuncio diciendo “alégrate” María. El gozo es una nota propia del cumplimiento de la promesa de Dios. La presencia de Dios alegra y produce vida y esperanza.

La fe es el don que inaugura el diálogo; el Señor confía en María y esto, a su vez, hace que María ponga su confianza en Él. No hay por qué temer, la aceptación por parte de María es una respuesta de fe al llamado que Dios le hace a colaborar con misión salvadora de Dios. La fe de María y su generosa respuesta a la llamada de Dios la capacita para servirle a la humanidad entera. Su diálogo con el Ángel nos habla de la libertad de la persona humana frente a Dios y a los demás. Los humanos no nos limitamos a escuchar y ejecutar, también nos cuestionamos y tratamos de encontrarle un sentido a las situaciones que nos llegan en la vida. ¿Qué nos pide Dios a nosotros hoy? No nos guardemos para nosotros mismos, abramos nuestro ser a Dios para que con su fuerza haga posible la vida y la alegría en medio de nuestras debilidades. 

viernes, 24 de marzo de 2017

NO ESTÁS LEJOS DEL REINO DE DIOS

“El Evangelio de Hoy”: Mc 12, 28b-34

Lectura del santo evangelio según san Marcos:

En aquel tiempo, un escriba se acercó a Jesús y le preguntó: "¿Qué mandamiento es el primero de todos?" Respondió Jesús: "-El primero es: "Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor: amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser." El segundo es éste: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo." No hay mandamiento mayor que éstos." El escriba replicó: "Muy bien, Maestro, tienes razón cuando dices que el Señor es uno solo y no hay otro fuera de él; y que amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todo el ser, y amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios". Jesús, viendo, que había respondido sensatamente, le dijo: "No estás lejos del reino de Dios." Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Cuando en la religión se van acumulando normas y preceptos, costumbres y ritos, es fácil vivir dispersos, sin saber exactamente qué es lo fundamental para orientar la vida de manera sana. Algo de esto ocurría en ciertos sectores del judaísmo. Jesús no le cita los mandamientos de Moisés para dar respuesta al escriba. Sencillamente, le recuerda la oración que esa misma mañana han pronunciado los dos al salir el sol, siguiendo la costumbre judía: “Escucha, Israel, el Señor nuestro Dios es el único Señor: amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón”.

El escriba está pensando en un Dios que tiene poder de mandar. Jesús le coloca ante un Dios cuya voz hemos de escuchar. Lo importante no es conocer preceptos y cumplirlos. Lo decisivo es detenernos a escuchar a ese Dios que nos habla sin pronunciar palabras humanas. Cuando escuchamos al verdadero Dios, se despierta en nosotros una atracción hacia el amor. No es propiamente una orden. Es lo que brota en nosotros al abrirnos al Misterio último de la vida: “Amarás”. En esta experiencia, no hay intermediarios religiosos, no hay teólogos ni moralistas. No necesitamos que nadie nos lo diga desde fuera. Sabemos que lo importante es amar.

Amar a Dios que es la fuente y el origen de la vida es vivir amando la vida, la creación, las cosas y, sobre todo, a las personas. Jesús habla de amar “con todo el corazón, con toda el alma, con todo el ser”. Sin mediocridad ni cálculos interesados. De manera generosa y confiada. Este amor a Dios es inseparable del amor al prójimo. Sólo se puede amar a Dios amando al hermano. De lo contrario, el amor a Dios es mentira. Con frecuencia, tendemos a confundir el amor a Dios con las prácticas religiosas y el fervor, ignorando el amor práctico y solidario a quienes viven excluidos por la sociedad y olvidados por la religión. No descuidemos la práctica del amor. Que Monseñor Romeros, cuyo aniversario de martirio celebramos hoy, inspire nuestra fe y nuestra confianza en Dios.

jueves, 23 de marzo de 2017

LA MULTITUD QUEDÓ ADMIRADA

“El Evangelio de Hoy”: Lc 11, 14-23

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo, Jesús estaba echando un demonio que era mudo y, apenas salió el demonio, habló el mudo. La multitud se quedó admirada, pero algunos de ellos dijeron: "Si echa los demonios es por arte de Belzebú, el príncipe de los demonios."
Otros, para ponerlo a prueba, le pedían un signo en el cielo. Él, leyendo sus pensamientos, les dijo: "Todo reino en guerra civil va a la ruina y se derrumba casa tras casa. Si también Satanás está en guerra civil, ¿cómo mantendrá su reino? Ustedes dicen que yo echo los demonios con el poder de Belzebú; y, si yo echo los demonios con el poder de Belzebú, sus hijos, ¿por arte de quién los echan? Por eso, ellos mismos serán sus jueces. Pero, si yo echo los demonios con el dedo de Dios, entonces es que el reino de Dios ha llegado a ustedes. Cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su palacio, sus bienes están seguros. Pero, si otro más fuerte lo asalta y lo vence, le quita las armas de que se fiaba y reparte el botín. El que no está conmigo está contra mí; el que no recoge conmigo desparrama." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Jesús combate el mal y lucha a favor del bien y de la salvación, con las armas del amor, con el dedo de Dios. Hemos llegado a un momento tal de crítica y sospecha que hasta el bien lo vemos como mal. Esta desconfianza nos impide ver los acontecimientos positivos que Dios puede estar realizando, a través de personas concretas, a favor de nuestras comunidades. Es deseable una conciencia crítica que nos ayude a valorar las cosas y los hechos en su justa dimensión pero tenemos que ser positivos y saber reconocer lo que está bien e incluso, ponernos a trabajar por el bien nuestro y el de nuestros hermanos.

“No hay peor ciego que el que no quiere ver”. Los prejuicios, de cualquier tipo, nos inhabilitan para ver y reconocer las acciones salvadoras de Dios en la vida de las personas,  en la propia y en la historia. Somos invitados, bajo toda nuestra libertad, a reconocer lo que Dios ha hecho en nosotros, darle gracias por su presencia en nuestras vidas y asociarnos a él en la lucha por el bien, la fraternidad, la justicia, la solidaridad, la paz y la seguridad que tanto deseamos.

miércoles, 22 de marzo de 2017

A DAR PLENITUD

“El Evangelio de Hoy”: Mt 5,17-19

Lectura del santo evangelio según san Mateo:

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "No crean que he venido a abolir la Ley y los profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud. Les aseguro que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la Ley. El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes, y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos. Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos." Palabra del Señor. 

REFLEXIÓN

Jesús no está en contra de la ley, él es quien la vive totalmente haciendo la voluntad de Dios y viviendo su misión sin importarle las consecuencias. La práctica de Jesús no suprime la ley pero si la saca de su círculo reducido y desencarnado de la formalidad vacía y la lleva a su plenitud: “No he venido a abolir, sino a dar plenitud”. Siendo coherente y consecuente, en sus palabras y en sus obras, con las enseñanzas más auténticas de la ley, Jesús lleva ésta a su plenitud.

En la ley, vivida y cumplida fielmente y en su espíritu original, yendo más allá de su mera formulación y dejando atrás la forma para vivir el fondo, encuentra Jesús un camino de vida. Nosotros y nuestras comunidades también estamos llamados a encontrar la manera de vivir plenamente la ley del amor para poder realizarnos como personas.

martes, 21 de marzo de 2017

NO HAY LÍMITES PARA EL PERDÓN CRISTIANO

“El Evangelio de Hoy”: Mt 18, 21-35

Lectura del santo evangelio según san Mateo

En aquel tiempo, se adelantó Pedro y preguntó a Jesús: -«Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces le tengo que perdonar? ¿Hasta siete veces?» Jesús le contesta: -«No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. Y a propósito de esto, el reino de los cielos se parece a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus empleados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así. El empleado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo: "Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré todo." El señor tuvo lástima de aquel empleado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda. Pero, al salir, el empleado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, agarrándolo, lo estrangulaba, diciendo: "Págame lo que me debes." El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba, diciendo: "Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré." Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía. Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo: "¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo pediste. ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?" Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda. Lo mismo hará con vosotros mi Padre del cielo, si cada cual no perdona de corazón a su hermano.» Palabra del Señor.

Reflexión

El tema del perdón es súper importante en la vida cristiana. Es una forma de amar en lo concreto y un aliado insustituible en la práctica de la fe, para mantener unas relaciones coherentes con los hermanos y hermanas. Los discípulos le han oído a Jesús decir cosas increíbles sobre el amor a los enemigos, la oración al Padre por los que nos persiguen, el perdón a quien nos hace daño. Seguramente les parece un mensaje extraordinario pero poco realista y muy problemático. ¿Cómo vivir el perdón entre hermanos y hermanas que siguen a Jesús?

Pedro se acerca a Jesús con un planteamiento más práctico y concreto que les permita, al menos, resolver los problemas que surgen entre ellos: recelos, envidias, enfrentamientos, conflictos y rencillas. En concreto: «Si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces le tengo que perdonar?». Y Pedro hace su propia sugerencia: « ¿Hasta siete veces?». La propuesta de Pedro supera todas las prácticas conocidas hasta el momento. La respuesta de Jesús enseña a situarse en la práctica del amor, no de las casuísticas y las leyes. En el perdón no hay límites: «No te digo hasta siete veces sino hasta setenta veces siete». No tiene sentido llevar cuentas del perdón. El que se pone a contar cuántas veces está perdonando al hermano se adentra por un camino absurdo que arruina el espíritu que ha de reinar entre sus seguidores.

Frente esta cultura de la venganza sin límites, Jesús canta el perdón sin límites entre sus seguidores. Los seguidores de Jesús o cristianos debemos tener mucho cuidado de no apoyar la agresividad, el odio, los resentimientos y rencores que alimentan la inseguridad y la muerte en nuestro mundo. Necesitamos urgentemente testigos de Jesús, que anuncien con palabra firme su Evangelio y que contagien con corazón humilde su paz. Creyentes que vivan perdonando y curando al estilo de Jesús.

lunes, 20 de marzo de 2017

JESÚS SE ABRIÓ PASO ENTRE ELLOS

“El Evangelio de Hoy”: Lc 4, 24-30

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo, dijo Jesús al pueblo en la sinagoga de Nazaret: "Les aseguro que ningún profeta es bien mirado en su tierra. Les garantizo que en Israel había muchas viudas en tiempos de Elías, cuando estuvo cerrado el cielo tres años y seis meses, y hubo una gran hambre en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, más que a una viuda de Sarepta, en el territorio de Sidón. Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo; sin embargo, ninguno de ellos fue curado, más que Naamán, el sirio."
Al oír esto, todos en la sinagoga se pusieron furiosos y, levantándose, lo empujaron fuera del pueblo hasta un barranco del monte en donde se alzaba su pueblo, con intención de despeñarlo. Pero Jesús se abrió paso entre ellos y se alejaba. Palabra del Señor.

Reflexión

El Evangelio de Hoy es la continuación del texto en el que Jesús nos anuncia su misión Lc 4, 16-20. Jesús es el cumplimiento de la promesa hecha por Dios de venir a salvar, liberar y evangelizar a los pobres y oprimidos. Pero sus compatriotas de Nazaret no pueden creerlo, ellos pretenden conocer a Jesús, el carpintero hijo de José. Eso les impide ver más allá de las apariencias. Ningún profeta es bien recibido en su patria. Prevalecen los prejuicios y las tradiciones que paralizan el avance de los pueblos. Cuando nos organizamos en instituciones fuertes y bien delimitadas se nos olvida la dinámica de renovación de la vida, caemos en la rutina y fosilizamos hasta nuestra fe, siendo incapaces de escuchar la voz de Dios siempre nueva y renovadora.

Entonces viene la Buena Noticia: A Dios nadie lo detiene. Si las instituciones religiosas pierden su capacidad de animar la fe de las personas, Dios se sirve de otras vías para revelar su amor y su presencia en medio de su pueblo. La viuda de Sarepta y Naaman el sirio representan las otras culturas, los no pertenecientes a la normalidad ni a la oficialidad de lo religioso. A través de estos despreciados Dios muestra su cercanía, su salvación. Los vecinos de Jesús en Nazaret se enfurecen, ¿cómo es posible que Dios se valga de extranjeros, de paganos, de impuros? Imposible, entonces buscan matar a Jesús. No podemos pretender apropiarnos de Dios ni ponerlo a nuestro servicio personal como si fuera un esclavo. Lo que nos pone en sintonía y hace que nos parezcamos a Dios es el amor, el servicio, la presencia en la vida de los demás. 

domingo, 19 de marzo de 2017

EL DON DE DIOS

“El Evangelio de Hoy”: Jn 4, 5-42

Lectura del santo evangelio según san Juan:

En aquel tiempo, llegó Jesús a un pueblo de Samaria llamado Sicar, cerca del campo que dio Jacob a su hijo José; allí estaba el manantial de Jacob. Jesús, cansado del camino, estaba allí sentado junto al manantial. Era alrededor del mediodía. Llega una mujer de Samaria a sacar agua, y Jesús le dice: "Dame de beber." Sus discípulos se habían ido al pueblo a comprar comida. La samaritana le dice: "¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?" Porque los judíos no se tratan con los samaritanos. Jesús le contestó: "Si conocieras el don de Dios y quién es el que te pide de beber, le pedirías tú, y él te daría agua viva." La mujer le dice: "Señor, si no tienes cubo, y el pozo es hondo, ¿de dónde sacas el agua viva?; ¿eres tú más que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, y de él bebieron él y sus hijos y sus ganados?" Jesús le contestó: "El que bebe de esta agua vuelve a tener sed; pero el que beba del agua que yo le daré nunca más tendrá sed: el agua que yo le daré se convertirá dentro de él en un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna." La mujer le dice: "Señor, dame esa agua: así no tendré más sed, ni tendré que venir aquí a sacarla." Veo que tú eres un profeta. Nuestros padres dieron culto en este monte, y vosotros decís que el sitio donde se debe dar culto está en Jerusalén." Jesús le dice: "Créeme, mujer: se acerca la hora en que ni en este monte ni en Jerusalén daréis culto al Padre. Vosotros dais culto a uno que no conocéis; nosotros adoramos a uno que conocemos, porque la salvación viene de los judíos. Pero se acerca la hora, ya está aquí, en que los que quieran dar culto verdadero adorarán al Padre en espíritu y verdad, porque el Padre desea que le den culto así. Dios es espíritu, y los que le dan culto deben hacerlo en espíritu y verdad." La mujer le dice: "Sé que va a venir el Mesías, el Cristo; cuando venga, él nos lo dirá todo." Jesús le dice: "Soy yo, el que habla contigo." En aquel pueblo muchos creyeron en él. Así, cuando llegaron a verlo los samaritanos, le rogaban que se quedara con ellos. Y se quedó allí dos días. Todavía creyeron muchos más por su predicación, y decían a la mujer: "Ya no creemos por lo que tú dices; nosotros mismos lo hemos oído y sabemos que él es de verdad el Salvador del mundo."  Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Jesús entabla un profundo diálogo con esta samaritana sobre sus prácticas religiosas y la legitimidad de una y de la otra. La mujer le plantea los conflictos que enfrentan a judíos y samaritanos.  Los judíos peregrinan a Jerusalén para adorar a Dios. Los samaritanos suben al monte Garizim cuya cumbre se divisa desde el pozo de Jacob. ¿Quiénes están en lo correcto? ¿Qué piensa Jesús sobre la verdadera religión? Para Jesús el verdadero culto no depende de un lugar determinado, por muy venerable que pueda ser. El Padre del cielo no está atado a ningún lugar, no es propiedad de ninguna religión. No pertenece a ningún pueblo concreto. Desde cualquier lugar podemos elevar nuestro corazón hacia Dios.

Tres veces le habla de «adorar al Padre». Por eso, no es necesario subir a una montaña para acercarnos un poco a un Dios lejano, desentendido de nuestros problemas, indiferente a nuestros sufrimientos. El verdadero culto empieza por reconocer a Dios como Padre querido que nos acompaña de cerca a lo largo de nuestra vida. El Padre está buscando «verdaderos adoradores». Lo que desea es corazones sencillos que le adoren «en espíritu y en verdad».

«Adorar al Padre en espíritu» es seguir los pasos de Jesús y dejarnos conducir como él por el Espíritu del Padre que lo envía siempre hacia los últimos. Aprender a ser compasivos como es el Padre. Lo dice Jesús de manera clara: «Dios es espíritu, y quienes le adoran deben hacerlo en espíritu». Dios es amor, perdón, ternura, aliento vivificador…, y quienes lo adoran deben parecerse a él. «Adorar al Padre en verdad» es vivir en la verdad. Volver una y otra vez a la verdad del Evangelio. Ser fieles a la verdad de Jesús sin encerrarnos en nuestras propias mentiras. Enraizar nuestra vida en la palabra de Dios, en lo que Jesús nos enseña en los evangelios.

sábado, 18 de marzo de 2017

FIESTA DE SAN JOSÉ

“El Evangelio de Hoy”: Mt 1, 16.18-21.24a

Lectura del santo evangelio según san Mateo:

Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo.
El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera: María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era justo y no quería denunciarla, decidió repudiarla en secreto. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo: "José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados." Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor. Palabra del Señor. 

REFLEXIÓN

Como mañana es domingo, hoy celebramos la fiesta de San José, esposo de La Virgen María. José no habla en los Evangelio, el sueña y vive su fe y su amor y cuidado por María ¿Cuál es el contenido de nuestros sueños? Ojalá todos y todas soñáramos como San José. Sus sueños se realizan para el bien de toda la humanidad. José es un soñador que ve cumplidos sus sueños por la confianza que manifiesta en su Dios, y por la disponibilidad a su palabra, aunque ni su justicia ni su capacidad de soñar le eximieron de las exigencias de la fe.

José nos enseña a ser realistas esperanzados. Sus sueños no son desencarnados de la realidad humana sino, llenos de discernimiento y de opciones a favor de la vida. Su fe y su confianza en la palabra de Dios hacen posible las promesas hechas en el Antiguo Testamento a Abraham y a David. Dichas promesas se cumplirán por su disponibilidad generosa y oblativa. ¿Qué es lo que la fe nos está impulsando a soñar hoy para nuestra sociedad? Que San José y su fe nos inspire y anime en la vivencia de nuestra fe adulta. Buen fin de semana.

jueves, 16 de marzo de 2017

LA PIEDRA ANGULAR

“El Evangelio de Hoy”: Mt 21,33-43.45-46

Lectura del santo evangelio según san Mateo:

En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: "Escuchen otra parábola: Había un propietario que plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó en ella un lagar, construyó la casa del guarda, la arrendó a unos labradores y se marchó de viaje. Llegado el tiempo de la vendimia, envió sus criados a los labradores, para percibir los frutos que le correspondían. Pero los labradores, agarrando a los criados, apalearon a uno, mataron a otro, y a otro lo apedrearon. Envió de nuevo otros criados, más que la primera vez, e hicieron con ellos lo mismo. Por último les mandó a su hijo, diciéndose: "Tendrán respeto a mi hijo." Pero los labradores, al ver al hijo, se dijeron: "Éste es el heredero: vengan, lo matamos y nos quedamos con su herencia." Y, agarrándolo, lo empujaron fuera de la viña y lo mataron. Y ahora, cuando vuelva el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?"
Le contestaron: "Hará morir de mala muerte a esos malvados y arrendará la viña a otros labradores, que le entreguen los frutos a sus tiempos." Y Jesús les dice: "¿No han leído nunca en la Escritura: "La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente"? Por eso les digo que se les quitará a ustedes el reino de Dios y se dará a un pueblo que produzca sus frutos." Los sumos sacerdotes y los fariseos, al oír sus parábolas, comprendieron que hablaba de ellos. Y, aunque buscaban echarle mano, temieron a la gente, que lo tenía por profeta. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

El Evangelio de Hoy alude al rechazo de los dirigentes de Israel a la predicación de Jesús. ¿Qué papel jugamos nosotros en el establecimiento de la justicia y el derecho? Establecer la justicia y el derecho es una de las grandes exigencias de Dios en el Antiguo Testamento. Pero esa viña plantada por Dios no dio los frutos deseados: la justicia y el derecho para todos y todas. Al contrario, se mata al justo y se convive con la corrupción y el libertinaje.

La comunidad cristiana esta llamada a vivir y promover los valores de la justicia y la paz. Si no fuera fiel a esta misión profética, como parece no estarlo siendo, estaría bajo la advertencia de Jesús: “A ustedes les quitarán el Reino de Dios y se lo darán a un pueblo que produzca sus frutos”. Se nos invita a valorar la oferta de Dios. Él nos ofrece gratuitamente su Reino, su amor, su perdón. Hagamos lo mismo con la gente que nos rodea: ofrezcámosle vida, fraternidad y justicia. 

NO A LA INDIFERENCIA

“El Evangelio de Hoy”: Lc 16, 19-31

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos: "Había un hombre rico que se vestía de púrpura y de lino y banqueteaba espléndidamente cada día. Y un mendigo llamado Lázaro estaba echado en su portal, cubierto de llagas, y con ganas de saciarse de lo que tiraban de la mesa del rico. Y hasta los perros se le acercaban a lamerle las llagas.
Sucedió que se murió el mendigo, y los ángeles lo llevaron al seno de Abrahán. Se murió también el rico, y lo enterraron. Y, estando en el infierno, en medio de los tormentos, levantando los ojos, vio de lejos a Abrahán, y a Lázaro en su seno, y gritó: "Padre Abrahán, ten piedad de mí y manda a Lázaro que moje en agua la punta del dedo y me refresque la lengua, porque me torturan estas llamas." Pero Abrahán le contestó: "Hijo, recuerda que recibiste tus bienes en vida, y Lázaro, a su vez, males: por eso encuentra aquí consuelo, mientras que tú padeces. Y además, entre nosotros y vosotros se abre un abismo inmenso, para que no puedan cruzar, aunque quieran, desde aquí hacia vosotros, ni puedan pasar de ahí hasta nosotros." El rico insistió: "Te ruego, entonces, padre, que mandes a Lázaro a casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que, con su testimonio, evites que vengan también ellos a este lugar de tormento." Abrahán le dice: "Tienen a Moisés y a los profetas; que los escuchen." El rico contestó: "No, padre Abrahán. Pero si un muerto va a verlos, se arrepentirán." Abrahán le dijo: "Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no harán caso ni aunque resucite un muerto." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

De repente este texto del Evangelio de hoy puede parecernos muy trágico. Si nos fijamos bien descubriremos que el rico no tiene nombre, es simplemente el rico. No tiene identidad. No es nadie. Su vida está vacía de compasión, es un fracaso. No se puede vivir sólo para “darse vida” banqueteando. Es indiferente frente al necesitado que está tirado en la entrada de su casa hambriento y enfermo, socialmente miserable, pero con un nombre lleno de esperanza. Se llama «Lázaro» o «Eliezer», que significa «Mi Dios es ayuda».

¿Cuál es el pecado o la falta del rico? Simplemente, ha disfrutado de su vida ignorando al pobre. Lo tenía allí mismo, pero no lo ha visto. Estaba en el portal de su mansión, pero no se ha acercado a él. Su pecado es la indiferencia. Según los sociólogos y los demás estudiosos de las relaciones humanas, está creciendo en nuestra sociedad la apatía o falta de sensibilidad ante el sufrimiento ajeno. Evitamos de mil formas el contacto directo con las personas que sufren. Poco a poco, nos vamos haciendo cada vez más insensibles. El encuentro con un amigo, enfermo terminal, nos turba. No sabemos qué hacer ni qué decir. Es mejor tomar distancia. Volver cuanto antes a nuestras ocupaciones. Huir  sin dejarnos afectar.

Quien sigue a Jesús y su propuesta se va haciendo más sensible al sufrimiento de quienes encuentra en su camino. Se acerca al necesitado y, si está en sus manos, trata de aliviar su situación. No se trata de volvernos locos sino de ser hermanos y hermanas en todo momento.

miércoles, 15 de marzo de 2017

SERVIR Y DAR LA VIDA

“El Evangelio de Hoy”: Mt 20,17-28

Lectura del santo evangelio según san Mateo:

En aquel tiempo, mientras iba subiendo Jesús a Jerusalén, tomando aparte a los Doce, les dijo por el camino: "Miren, estamos subiendo a Jerusalén, y el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas, y lo condenarán a muerte y lo entregarán a los gentiles, para que se burlen de él, lo azoten y lo crucifiquen; y al tercer día resucitará."
Entonces se le acercó la madre de los Zebedeos con sus hijos y se postró para hacerle una petición. Él le preguntó: "¿Qué deseas?" Ella contestó: "Ordena que estos dos hijos míos se sienten en tu reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda." Pero Jesús replicó: "No saben lo que piden. ¿Son capaces de beber el cáliz que yo he de beber?" Contestaron: "Lo somos." Él les dijo: "Mi cáliz lo beberán; pero el puesto a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo, es para aquellos para quienes lo tiene reservado mi Padre."
Los otros diez, que lo habían oído, se indignaron contra los dos hermanos. Pero Jesús, reuniéndolos, les dijo: "Saben que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. No será así entre ustedes: el que quiera ser grande entre ustedes, que sea su servidor, y el que quiera ser primero entre ustedes, que sea su esclavo. Igual que el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos."  Palabra del Señor.

Reflexión

El Evangelio de Hoy nos habla del anuncio de la pasión muerte y Resurrección por parte de Jesús. Este anuncio contrasta con los intereses particulares y mezquinos de sus seguidores que están pensando en “puestos” y grandezas en la línea de la dominación sobre los demás. Jesús nos recuerda que entre nosotros no debe ser así. Así no se hace patria, todo lo contrario. 

El Camino que nos muestra Jesús es estrecho y exigente. Nada fácil, en medio de una sociedad que pone el centro de su vida en el tener, en el tráfico de influencia, la corrupción, el soborno y en el poder de mando, Jesús nos enseña que estamos llamados y urgidos a ser diferentes, a poner el acento en el servicio por amor. Dios nos proteja e ilumine para creer en el proyecto de Jesús y trabajar por él.

martes, 14 de marzo de 2017

USTEDES SON HERMANOS

“El Evangelio de Hoy”: Mt 23, 1-12

Lectura del santo evangelio según san Mateo:

En aquel tiempo, Jesús habló a la gente y a sus discípulos, diciendo: "En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos: hagan y cumplan lo que les digan; pero no hagan lo que ellos hacen, porque ellos no hacen lo que dicen. Ellos lían fardos pesados e insoportables y se los cargan a la gente en los hombros, pero ellos no están dispuestos a mover un dedo para empujar. Todo lo que hacen es para que los vea la gente: alargan las filacterias y ensanchan las franjas del manto; les gustan los primeros puestos en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; que les hagan reverencias por la calle y que la gente los llame maestros.
Ustedes, en cambio, no se dejen llamar maestro, porque uno solo es su maestro, y todos ustedes son hermanos. Y no llamen padre suyo a nadie en la tierra, porque uno solo es su Padre, el del cielo. No se dejen llamar consejeros, porque uno solo es su consejero, Cristo. El primero entre ustedes será su servidor. El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

“El Evangelio de Hoy” nos trae una gran exhortación de Jesús: “El mayor entre ustedes será su servidor”.  Maestro, Padre y Consejero, solo Dios el del cielo. Este texto de San Mateo nos trae una dura polémica con los fariseos. Jesús nos previene, a quienes nos interesamos en escuchar su palabra y a todos sus discípulos de ayer y de hoy, de no tomar como modelo a los dirigentes religiosos judíos “porque dicen y no hacen. Es un cuestionamiento radical de su afán por figurar siempre en primera línea, tras consideraciones y privilegios sociales.

A quien se le concede una función o una responsabilidad en la comunidad cristiana, ha de hacerlo con humildad, no considerándose el centro o la referencia absoluta para los demás, sino el que con su palabra, con sus actitudes y comportamiento coherente, recuerda quién es el único Maestro, el único Padre. “El mayor entre ustedes será su servidor”, sintetiza Jesús. Fijémonos bien que no se rechaza la función específica de dirección, ni siquiera se insinúa que esté mal ser el mayor. Lo que propone Jesús como novedad inspirada en su propio ejemplo es que ese mismo sea el primero en el servicio. “Todos ustedes son hermanos”.

lunes, 13 de marzo de 2017

UNA MEDIDA GENEROSA

“El Evangelio de Hoy”: Lc 6, 36-38

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Sean compasivos como su Padre es compasivo; no juzguen, y no serán juzgados; no condenen, y no serán condenados; perdonen, y serán perdonados; den, y se les dará: les verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante. La medida que usen, la usarán con ustedes." Palabra del Señor

REFLEXIÓN


EN el Evangelio de Hoy Jesús nos pide “sentir con las entrañas” el dolor y la miseria del otro, como él y el Padre, que ven la miseria humana y se conmueven “hasta las entrañas”. Mirando nuestros propios problemas y sufrimientos será más fácil sentir por lo que están pasando nuestros semejantes e intentar ayudarles a atravesar sus momentos más difíciles. Se trata de facilitar las condiciones que hagan la vida más humana a partir de la manera de ser de Dios Padre: “Sean compasivos como su Padre es compasivo”. Vivir esta enseñanza aumenta nuestra esperanza en un futuro de paz y de vida abundante. No es que ganemos la salvación auxiliando a los otros, es que así estaremos viviéndola desde ya dentro de nuestras limitaciones.