EVANGELIO DE HOY
"Vayan y proclamen que el reino de Dios está cerca". San Mateo 10, 7-13.

miércoles, 31 de agosto de 2016

SANAR, OBRA DE MISERICORDIA

“El Evangelio de Hoy”: Lc 4, 38-44

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, entró en casa de Simón. La suegra de Simón estaba con fiebre muy alta y le pidieron que hiciera algo por ella. Él, de pie a su lado, increpó a la fiebre, y se le pasó; ella, levantándose en seguida, se puso a servirles.
Al ponerse el sol, los que tenían enfermos con el mal que fuera se los llevaban; y él, poniendo las manos sobre cada uno, los iba curando. De muchos de ellos salían también demonios, que gritaban: "Tú eres el Hijo de Dios." Los increpaba y no les dejaba hablar, porque sabían que él era el Mesías. Al hacerse de día, salió a un lugar solitario. La gente lo andaba buscando; dieron con él e intentaban retenerlo para que no se les fuese. Pero él les dijo: "También a los otros pueblos tengo que anunciarles el reino de Dios, para eso me han enviado." Y predicaba en las sinagogas de Judea. Palabra del Señor. 

Reflexión

Jesús ha venido a salvar a la humanidad, a anunciar la liberación y el perdón, a  mostrar los signos de la irrupción del Reino de Dios en el mundo. Una de las situaciones que más limita nuestras vidas son las enfermedades. Cuando nos falta la salud nos sentimos mal y nos quedamos en casa, el peso del malestar que sentimos nos muestra la fragilidad y la impotencia a la hora de querer actuar de manera normal. Nuestras actividades y trabajos, nuestras relación con los demás,  dependen mucho de nuestra salud. Por eso encontramos en los evangelios tantos relatos que nos muestran a Jesús acogiendo y sanando a los enfermos. Es su manera de anunciar la bondad del Dios liberador y sanador, remedio para todos los males. La sanación, en esta lógica, rehabilita al enfermo no sólo consigo mismo, sino con su familia y la sociedad.

El evangelio de hoy nos invita a reflexionar sobre esta realidad. Nótese cómo la curación de la suegra de Pedro lleva a que “todos los que tenían enfermos” los trajeran a Jesús, y cómo esa multitud le sigue. Son muchos los enfermos que son curados. No podemos pensar que Jesús sanara a todos los enfermos existentes en su época, son signos, muestras de la misericordia de Dios y señales de que el Reino de Dios finalmente comienza a verse manifestado en la sanación, liberación y salvación de las personas aquejada por algún mal que le esclaviza. Hoy no podemos dejar de pensar en las causas de tantas enfermedades. La pobreza, la marginación, la malnutrición y la falta de políticas sociales igualitarias contribuyen con el aumento de las enfermedades. Seamos parte y aporte de la salud de las personas a nuestro alrededor.

martes, 30 de agosto de 2016

¿QUÉ TIENE SU PALABRA?

“El Evangelio de Hoy”: Lc 4,31-37

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo, Jesús bajó a Cafarnaún, ciudad de Galilea, y los sábados enseñaba a la gente. Se quedaban asombrados de su doctrina, porque hablaba con autoridad. Había en la sinagoga un hombre que tenía un demonio inmundo, y se puso a gritar a voces: "¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres: el Santo de Dios." Jesús le intimó: "¡Cierra la boca y sal!" El demonio tiró al hombre por tierra en medio de la gente, pero salió sin hacerle daño. Todos comentaban estupefactos: "¿Qué tiene su palabra? Da órdenes con autoridad y poder a los espíritus inmundos, y salen." Noticias de él iban llegando a todos los lugares de la comarca. Palabra del Señor.

Reflexión

Ya Jesús lo había mostrado con claridad y decisión, su misión sería la de anunciar la Buena Noticia a los necesitados. Eso es lo que hace sanando y liberando, en medio de una sociedad enferma que margina a los pobres y excluye a los sin prestigio social. Es esta manera de reaccionar frente a los problemas de la gente lo que hace brotar la admiración y  el reconocimiento de su “autoridad”. Debemos sospechar que “la gente” seguía a Jesús, no sólo por su palabra, sino también por la posibilidad de curación, reconocimiento y aceptación, tal como sucede en nuestras comunidades y parroquias.

No podemos echar en cara a los hambrientos que vengan detrás de qué comer. En este contexto, la sanación del hombre endemoniado es la manifestación de la llegada del Reino de Dios. ¡Cuántas de nuestras pastorales no cuentan con personas que hayan encontrado acogida, sanación y dignidad en ellas! Es ante el sistema de empobrecimiento y exclusión que reacciona Jesús aportando signos de liberación y salvación. Toda sanación no es sólo manifestación de la acogida del Reino; es también signo profético de denuncia de un sistema basado sobre la injusticia y la exclusión. ¿Cuántos pueden hoy darse el lujo de buscar salud en los hospitales públicos y privados con los precios de las atenciones médicas y de los medicamentos? Seguimos siendo llamados por Jesús a seguirle, buscando remedio a los males de nuestro tiempo. Que el Espíritu Santo nos ilumine para que echemos los demonios que nos atormentan en nuestra época, muy especialmente los demonios de la indiferencia, de la inseguridad y de las guerras.

lunes, 29 de agosto de 2016

Martirio de Juan El Bautista

“El Evangelio de Hoy”: Mc 6, 17-29

Lectura del santo evangelio según san Marcos:

En aquel tiempo, Herodes había mandado prender a Juan y lo había metido en la cárcel, encadenado. El motivo era que Herodes se había casado con Herodías, mujer de su hermano Filipo, y Juan le decía que no le era lícito tener la mujer de su hermano. Herodías aborrecía a Juan y quería quitarlo de en medio; no acababa de conseguirlo, porque Herodes respetaba a Juan, sabiendo que era un hombre honrado y santo, y lo defendía. Cuando lo escuchaba, quedaba desconcertado, y lo escuchaba con gusto.
La ocasión llegó cuando Herodes, por su cumpleaños, dio un banquete a sus magnates, a sus oficiales y a la gente principal de Galilea. La hija de Herodías entró y danzó, gustando mucho a Herodes y a los convidados. El rey le dijo a la joven: "Pídeme lo que quieras, que te lo doy." Y le juró: "Te daré lo que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino." Ella salió a preguntarle a su madre: "¿Qué le pido?" La madre le contestó: "La cabeza de Juan, el Bautista." Entró ella en seguida, a toda prisa, se acercó al rey y le pidió: "Quiero que ahora mismo me des en una bandeja la cabeza de Juan, el Bautista." El rey se puso muy triste; pero, por el juramento y los convidados, no quiso desairarla. En seguida le mandó a un verdugo que trajese la cabeza de Juan. Fue, lo decapitó en la cárcel, trajo la cabeza en una bandeja y se la entregó a la joven; la joven se la entregó a su madre. Al enterarse sus discípulos, fueron a recoger el cadáver y lo enterraron. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Herodes no quiso desairar la joven bailarina, prefirió honrar su palabra decapitando a Juan Bautista a quién él mismo había metido en prisión. Tanto ayer como hoy, es como si la vida no valiera nada, se puede cambiar por un rato de movimientos seductivos que enloquecen las mentes ávidas de placer efímero. El entusiasmo del pueblo frente a las propuestas de un nuevo orden social suele inquietar a las autoridades en todos los tiempos. Juan el Bautista se convierte en un profeta peligroso, sobre todo, cuando desenmascara los actos de Herodes, quien repudia a su esposa para casarse con Herodías, mujer de su hermanastro Felipe. Nuestro texto intenta excusar a Herodes diciendo que le gustaba escuchar a Juan Bautista y que le respetaba, sin embargo termina cortándole la cabeza.

La misión del Bautista era clara y bien llevada: llamar a la conversión, invitar al cambio y a allanar los caminos para recibir adecuadamente el cumplimiento de la promesa de Dios. Su muerte, como la muerte de tantos hombres y mujeres de ayer y de hoy que luchan por el bien y la justicia, nos tienen que sensibilizar e indignar. Juan había suscitado un movimiento fuerte de personas dispuestas al cambio. Con él desaparecía el profeta encargado de preparar a Israel para la venida definitiva de Dios, un tiempo nuevo de esperanza para todo el pueblo.

Si nos concentramos en los acontecimientos de nuestra historia presente, descubriremos que en diversos países y regiones del mundo se persigue a creyentes de una religión u otra, y se le martiriza por su fe. También hoy anunciamos y denunciamos que el compromiso de su entrega no es en vano, su testimonio ilumina nuestra marcha y compromete nuestras vidas con sus causas. Juan Bautista y todos los mártires de la historia de la humanidad nos inspiran a la hora de responder positivamente a la llamada de Jesús a seguirle. Dios continúa acompañando y salvando a su pueblo. Somos invitados a hacer ver, en nuestras comunidades y en el mundo, sus acciones de liberación y misericordia. No tengan miedo, sepan que yo estaré con ustedes todos los días… Mt 28,20…

domingo, 28 de agosto de 2016

CON HUMILDAD Y ESPERANZA

“El Evangelio de Hoy”: Lc 14, 1. 7-14

Lectura del santo evangelio según san Lucas

Un sábado, entró Jesús en casa de uno de los principales fariseos para comer, y ellos le estaban espiando. Notando que los convidados escogían los primeros puestos, les propuso esta parábola: "Cuando te conviden a una boda, no te sientes en el puesto principal, no sea que hayan convidado a otro de más categoría que tú; y vendrá el que os convidó a ti y al otro y te dirá: "Cédele el puesto a éste." Entonces, avergonzado, irás a ocupar el último puesto. Al revés, cuando te conviden, vete a sentarte en el último puesto, para que, cuando venga el que te convidó, te diga: "Amigo, sube más arriba." Entonces quedarás muy bien ante todos los comensales. Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido." Y dijo al que lo había invitado: "Cuando des una comida o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos; porque corresponderán invitándote, y quedarás pagado. Cuando des un banquete, invita a pobres, lisiados, cojos y ciegos; dichoso tú, porque no pueden pagarte; te pagarán cuando resuciten los justos." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Una vez más, Jesús se esfuerza por humanizar la vida rompiendo, si hace falta, esquemas y criterios de actuación que nos pueden parecer muy respetables, pero que, en el fondo, están indicando nuestra resistencia a construir ese mundo más humano y fraterno, querido por Dios.

Regularmente, vivimos instalados en un círculo de relaciones familiares, sociales, políticas o religiosas con las que nos ayudamos mutuamente a cuidar de nuestros intereses dejando fuera a quienes nada nos pueden aportar. Invitamos a nuestra vida a los que, a su vez, nos pueden invitar. Eso es todo. Hemos de escuchar los gritos evangélicos del Papa Francisco “La cultura del bienestar nos hace insensibles a los gritos de los demás”. “Hemos caído en la globalización de la indiferencia”. “Hemos perdido el sentido de la responsabilidad”.

Los seguidores de Jesús hemos de recordar que abrir caminos al Reino de Dios no consiste en construir una sociedad más religiosa o en promover un sistema político alternativo a otros también posibles, sino, ante todo, en generar y desarrollar unas relaciones más humanas que hagan posible unas condiciones de vida digna para todos empezando por los últimos.

sábado, 27 de agosto de 2016

PONER A PRODUCIR NUESTRA FE

"El Evangelio de hoy": Mt 25, 14-30

Lectura del santo evangelio según san Mateo:

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: «Un hombre que se iba al extranjero llamó a sus empleados y los dejó encargados de sus bienes: a uno le dejó cinco talentos de plata, a otro dos, a otro uno, a cada cual según su capacidad; luego se marchó. El que recibió cinco talentos fue enseguida a negociar con ellos y ganó otros cinco. El que recibió dos hizo lo mismo y ganó otros dos. En cambio, el que recibió uno, hizo un hoyo en la tierra y escondió el dinero de su señor. Al cabo de mucho tiempo volvió el señor de aquellos empleados y se puso a ajustar cuentas con ellos. Se acercó el que había recibido cinco talentos y le presentó otros cinco, diciendo: "Señor, cinco talentos me dejaste; mira, he ganado otros cinco." Su señor le dijo: "Muy bien. Eres un empleado fiel y cumplidor; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; pasa al banquete de tu señor." Se acercó luego el que había recibido dos talentos y dijo: "Señor, dos talentos me dejaste; mira, he ganado otros dos." Su señor le dijo: "Muy bien. Eres un empleado fiel y cumplidor; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; pasa al banquete de tu señor." Finalmente se acercó el que había recibido un talento y dijo: "Señor, sabía que eres exigente, que siegas donde no siembras y recoges donde no esparces; tuve miedo y fui a esconder tu talento bajo tierra. Aquí tienes lo tuyo." El señor le respondió: "Eres un empleado negligente y holgazán; ¿con que sabías que siego donde no siembro y recojo donde no esparzo? Pues debías haber puesto mi dinero en el banco, para que, al volver yo, pudiera recoger lo mío con los intereses. Quitadle el talento y dádselo al que tiene diez. Porque el que tiene se le dará y le sobrará, pero al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene. Y a ese empleado inútil echadlo fuera, a las tinieblas, allí será el llanto y el rechinar de dientes."»  Palabra del Señor

Reflexión

El mensaje de Jesús es claro. No al conservadurismo, sí a la creatividad. No a una vida estéril, sí a la respuesta viva al Creador. No a la obsesión por la seguridad, si al esfuerzo arriesgado por transformar el mundo. No a la fe enterrada bajo el conformismo, sí al seguimiento comprometido a Jesús. Es muy tentador vivir siempre evitando problemas y buscando tranquilidad: no comprometernos en nada que nos pueda complicar la vida, defender nuestro pequeño bienestar. No hay una forma mejor de vivir una vida estéril, pequeña y sin horizonte.

Lo mismo sucede en la vida cristiana. Nuestro mayor riesgo es congelar nuestra fe y apagar la frescura del evangelio. Hemos de preguntamos qué estamos sembrando en la sociedad, a quiénes contagiamos esperanza, dónde aliviamos sufrimiento. Sería un error presentarnos ante Dios con la actitud del tercer siervo: «Aquí tienes lo tuyo. Aquí está tu evangelio, el proyecto de tu reino, tu mensaje de amor a los que sufren. Lo hemos conservado fielmente. No ha servido para transformar nuestra vida ni para introducir tu reino en el mundo. No hemos querido correr riesgos. Pero aquí lo tienes intacto».

viernes, 26 de agosto de 2016

Velar

“El Evangelio de Hoy”: Mt 25, 1-13

Lectura del santo evangelio según san Mateo

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: "El Reino de los cielos se parecerá a diez doncellas que tomaron sus lámparas y salieron a esperar al esposo. Cinco de ellas eran necias y cinco eran sensatas. Las necias, al tomar las lámparas, se dejaron el aceite; en cambio, las sensatas se llevaron alcuzas de aceite con las lámparas. El esposo tardaba, les entró sueño a todas y se durmieron. A medianoche se oyó una voz: "¡Que llega el esposo, salgan  a recibirlo!" Entonces se despertaron todas aquellas doncellas y se pusieron a preparar sus lámparas. Y las necias dijeron a las sensatas: "Dennos un poco de su aceite, que se nos apagan las lámparas". Pero las sensatas contestaron: "Por si acaso no hay bastante para ustedes y nosotras, mejor es que vayan a la tienda y se lo compren". Mientras iban a comprarlo llegó el esposo, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de bodas y se cerró la puerta. Más tarde llegaron también las otras doncellas, diciendo: "Señor, señor, ábrenos". Pero él respondió: "se lo aseguro: no les conozco". Por tanto, velen, porque no saben el día ni la hora". Palabra del Señor.

Reflexión

El Evangelio de Hoy  nos invita a continuar reflexionando sobre la actitud de vigilancia. Dios  nos ha dotado de la capacidad para pensar, reflexionar, estar realmente vivos, vivir de manera conscientes nuestros pasos y no simplemente hacer lo que  todo el mundo hace. Jesús vivió históricamente en un ambiente en el que la gente estaba a la expectativa de lo que podría suceder de repente y sin previo aviso. Luego de la resurrección la comunidad cristiana aprendió a vivir la urgencia de ese momento sin perder de vista la esperanza del mañana. Vivían con los pies en la tierra, a la espera de posibles sucesos que pudieran afectarles pero sin perder de vista su aspiración a la trascendencia histórica.

Jesús nos propone esta parábola en la que se manifiesta esa tensión entre la ‘atención’ y la ‘distracción’. Muchas personas se comportan como doncellas ‘necias’ o distraídas y dejan pasar las oportunidades de crecimiento espiritual que les da la vida. Posponen su crecimiento personal porque les urgen otras tareas que agotan todos sus pensamientos. Otras personas en cambio, tienen a mano una ‘reserva espiritual’ para cualquier momento crítico. Ese ‘aceite’ se refiere a un conjunto de actitudes, prácticas y experiencias, que ayudan a alcanzar esa vigilancia espiritual. Así, cuando nos llegan situaciones límites, acontecimientos inmanejables, problemas familiares, de salud, situaciones económicas insostenibles, podemos continuar creyendo y reaccionando de manera sana y savia. Sin desesperos ni ingenuidades, pero serenos y esperanzados.

Si venimos a nuestra época nos damos cuenta que, como en el tiempo de Jesús, nuestra realidad está marcada por cambios drásticos e imprevistos. Vivimos la incertidumbre del presente y la inquietud del mañana. El evangelio nos enseña a tener siempre una ‘reserva’ a mano y a estar siempre atentos y vigilantes para dar una respuesta cristiana a las urgencias del tiempo presente. La tensión cristiana es una tensión positiva que nos ayuda a vivir una fe despierta, activa y confiada en el Dios que nunca nos  abandona.

jueves, 25 de agosto de 2016

ESTAR PREPARADOS

“El Evangelio de Hoy”: Mt 24, 42-51

Lectura del santo evangelio según san Mateo:

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: "Estén en vela, porque no saben qué día vendrá su Señor. Comprendan que, si supiera el dueño de casa a qué hora de la noche viene el ladrón, estaría en vela y no dejaría abrir un boquete en su casa. Por eso estén también ustedes preparados, porque a la hora que menos piensen viene el Hijo del Hombre. ¿Dónde hay un criado fiel y cuidadoso, a quien el amo encarga de dar a la servidumbre la comida a sus horas? Pues dichosos ese criado si el amo, al llegar, lo encuentra portándose así. Les aseguro que le confiará la administración de todos sus bienes. Pero si el criado es un canalla y, pensando que su amo tardará, empieza a pegar a sus compañeros y a comer y a beber con los borrachos, el día y la hora que menos se lo espera llegará el amo y lo hará pedazos, como se merecen los hipócritas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes". Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Jesús está dedicado a enseñar a sus discípulos más cercanos a vivir de cara a Dios y a su Reino. Posiblemente por eso le habla de la manera de ser servidores fieles o infieles. Jesús sabe que no estará físicamente para siempre con sus seguidores,  tiene que ocuparse de dejarles las herramientas necesarias para que no se dejen absorber por las corrientes sociales del mundo en cada etapa de la historia. El Nuevo Testamento muestra la imagen que tiene Jesús de su Padre, un Dios Padre, bueno, compañero y cercano con la humanidad, un Dios que establece relaciones de amistad e igualdad. Un Dios solidario en la lucha contra el poder de dominio que se manifiesta en el deseo incansable de acaparar.

¿Cómo deben actuar los seguidores de Jesús, creyentes en ese Dios Padre bueno? Nosotros los seguidores y seguidoras de Jesús debemos  de estar preparados para asumir las responsabilidades que nos pide El Evangelio. Tenemos que saber ocupar puestos de dirección en nuestras comunidades y en nuestra sociedad, hasta en la política, y ser la diferencia en términos de justicia e igualdad, sin dejarnos corromper.

A veces interpretamos esta preparación en relación a la muerte o al fin del mundo. Es verdad, pero la preparación para el más allá comienza en el más acá. Por esto, el estar preparados, despiertos, vigilantes, es un asunto de todos los días. Preparados para ser hombres y mujeres de oración. Preparados para que Dios y la comunidad estén orgullosos de lo que hacemos. Preparados para compartir lo que tenemos. Preparados para servir a los más necesitados. Preparados para luchar con otros por un mundo donde reine la vida, la justicia y la integridad de la creación.

miércoles, 24 de agosto de 2016

SAN BARTOLOMÉ APÓSTOL

“El Evangelio de Hoy”: Jn 1, 45-51 

Lectura del santo evangelio según san Juan:

En aquel tiempo, Felipe encuentra a Natanael y le dice: "Aquel de quien escribieron Moisés en la Ley y los profetas, lo hemos encontrado: Jesús, hijo de José, de Nazaret." Natanael le replicó: "¿De Nazaret puede salir algo bueno?" Felipe le contestó: "Ven y verás." Vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él: "Ahí tienen a un israelita de verdad, en quien no hay engaño." Natanael le contesta: "¿De qué me conoces?" Jesús le responde: "Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi." Natanael respondió: "Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel." Jesús le contestó: "¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees? Has de ver cosas mayores." Y le añadió: "Yo les aseguro: verán el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre." Palabra del Señor.

Reflexión

Celebramos hoy la fiesta de San Bartolomé Apóstol. Nada sabemos sobre él que no sea lo que nos dice este texto del evangelio de hoy. Pero lo importante de San Bartolomé y de los demás Apóstoles es que continuaron la misión de Jesús y por ellos nosotros conocemos la vida y la obra de nuestro Maestro. Al  igual que Bartolomé y los Apóstoles en general, de nosotros, cristianos de hoy, se espera que demos seguimiento a la obra misionera  de Jesús, mostrando el amor sin fronteras de Dios presente en nuestra historia para salvarnos.  

¿Hemos escuchado a Jesús opinando sobre nosotros? “ahí tienes a una persona de verdad en quien no hay engaño”. Dejemos que las palabras de Jesús nos sorprendan. Posiblemente estemos muy distraídos en nuestros afanes cotidianos. Nuestros planes no siempre coinciden con los de Dios pero Dios cuenta con nosotros para la instauración de su Reino. ¿Cuándo, dónde y cómo nos ha conocido Jesús? Desde siempre, donde quiera y desde dentro de nosotros mismos donde habita Dios. Si nos abrimos a su acompañamiento desarrollaremos inmensamente nuestras potencialidades humanas hasta participar de la vida divina.
Como a Bartolomé, muchas veces nos sorprende el llamado que nos hace Jesús desde su Palabra en medio de los innumerables problemas que nos abruman. El evangelio nos sorprende muchas veces a la sombra del árbol de la desesperanza y nos conduce al árbol de la vida, donde siempre es posible discernir el presente y tomar una decisión acorde con la voluntad de Dios. No nos dejemos reducir por nuestras tendencias individualistas, dejemos que Dios haga de nosotros personas de verdad, libres y abiertas a la trascendencia.

martes, 23 de agosto de 2016

EL DERECHO, LA COMPASIÓN Y LA SINCERIDAD

“El Evangelio de Hoy”: Mt 23, 23-26

 Lectura del santo evangelio según san Mateo       

En aquel tiempo, habló Jesús diciendo: ¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que pagan el décimo de la menta, del anís y del comino, y descuidan lo más grave de la ley: el derecho, la compasión y la sinceridad!
Esto es lo que habría que practicar, aunque sin descuidar aquello.
¡Guías ciegos, que filtran el mosquito y se tragan el camello!
¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que limpian por fuera la copa y el plato, mientras por dentro están rebosando de robo y desenfreno! ¡Fariseo ciego!, limpia primero la copa por dentro, y así quedará limpio también por fuera." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Todo el capítulo 23 de Mateo es una dura crítica de Jesús contra los escribas y los fariseos, a quienes acusa de no llevar al pueblo al conocimiento del verdadero Dios, sino de convertirlo en fanáticos del legalismo que ellos controlan. Crítica a los fariseos que cierran las puertas del Reino de los cielos a la comunidad. Manifiesta su repudio y condena a quienes pretenden enriquecerse y sacar provecho del sufrimiento de los más indefensos de la sociedad. Se hace una dura crítica a los misioneros que atraen partidarios sin ofertas claras de salvación, por lo que terminan perdiéndose. Estos “ay de ustedes” de Jesús nos invitan a meditar sobre el potencial hipócrita que hay en nosotros, en nuestras familias, en nuestra iglesia y en la sociedad. La hipocresía, la doble moral, las incoherencias de vida, los fanatismos, dejan constancia que las actitudes farisaicas siguen vivas y en pleno crecimiento. Recordemos que sólo la verdad nos hará libres.


lunes, 22 de agosto de 2016

LA COMPASIÓN Y LA SINCESIDAD

“El Evangelio de Hoy”: Mt 23, 23-26

 Lectura del santo evangelio según san Mateo       

En aquel tiempo, habló Jesús diciendo: ¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que pagan el décimo de la menta, del anís y del comino, y descuidan lo más grave de la ley: el derecho, la compasión y la sinceridad!
Esto es lo que habría que practicar, aunque sin descuidar aquello.
¡Guías ciegos, que filtran el mosquito y se tragan el camello!
¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que limpian por fuera la copa y el plato, mientras por dentro están rebosando de robo y desenfreno! ¡Fariseo ciego!, limpia primero la copa por dentro, y así quedará limpio también por fuera." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

De nuevo somos invitados a no descuidar nuestro interior, a evitar emplear más energías de las necesarias en las formalidades de nuestras prácticas religiosas visibles y buscar fortalecer las motivaciones profundas que nos llevan a vivir sinceramente nuestra fe cristiana. Al enseñar a sus discípulos Jesús parte de su propia experiencia religiosa, basada no en principios, leyes o normas, sino en el encuentro personal con Dios. El “Evangelio de Hoy” constituye una seria advertencia para los cristianos y cristianas de todos los tiempos: no perdernos en trivialidades que nos imponen unas estructuras que oprimen mientras descuidamos la fraternidad, la justicia, la solidaridad, la misericordia y la fe, que son los ejes fundamentales de la propuesta del Reino anunciado por Jesús.

Superemos a los Escribas y a los fariseos que enseñaban pero no practicaban ellos mismos lo enseñado, que se sentían por encima de los demás. Nos haremos mucho daño a nosotros mismos si separamos fe y vida. Esto nos llevaría a vivir de manera contraria a lo que enseñamos, mientras exigimos un comportamiento ético exagerado a los demás. Nuestro estilo de vida debe constituir un anuncio en sí mismo. Pidamos a Jesús que nos regale su Espíritu de sabiduría para poder centrarnos en lo esencial de su enseñanza y vivir así el gozo del Evangelio.

domingo, 21 de agosto de 2016

LOS ÚLTIMOS SERÁN LOS PRIMEROS

“El Evangelio de Hoy”: Lc 13, 22-30

Lectura del santo evangelio según San Lucas

En aquel tiempo, Jesús, de camino hacia Jerusalén, recorría ciudades y aldeas enseñando. Uno le preguntó: "Señor, ¿serán pocos los que se salven?" Jesús les dijo: "Esfuércense en entrar por la puerta estrecha. Les digo que muchos intentarán entrar y no podrán. Cuando el amo de la casa se levante y cierre la puerta, se quedarán fuera y llamarán a la puerta, diciendo: "Señor, ábrenos"; y él les replicará: "No sé quiénes son." Entonces comenzarán a decir. "Hemos comido y bebido contigo, y tú has enseñado en nuestras plazas." Pero él les replicará: "No sé quiénes son. Aléjense de mí, malvados." Entonces será el llanto y el rechinar de dientes, cuando vean a Abrahán, Isaac y Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, y ustedes se vean echados fuera. Y vendrán de oriente y occidente, del norte y del sur, y se sentarán a la mesa en el reino de Dios. Miren: hay últimos que serán primeros, y primeros que serán últimos." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

El evangelio de hoy es un grito que resume la manera de Jesús ver la realidad: «Los últimos serán los primeros y los primeros serán los últimos». Para Jesús las cosas no son lo que deben ser, no se ajustan a la verdad de Dios.

Nosotros contemplamos la realidad, jerarquizada según nuestros criterios y valoraciones. Hay un Primer Mundo y un Mundo último. Hay personas con papeles y derechos, y otras sin derechos ni papeles. Hay rangos de orden social y religioso. Hay personas respetables y gentes despreciables. También ante Dios ha de ocupar cada persona su lugar. Uno está  en el centro presidiendo la liturgia, otros están más abajo; los mendigos se quedan fuera, junto a la puerta. Un día será al revés.

La sentencia de Jesús sacude nuestra rutina y nos urge a buscar el reino de Dios y su justicia. Los que brillan tanto, un día se apagarán en la oscuridad. Los que parecen algo, desaparecerán. Cada uno ocupará su lugar. Se hará justicia. Dios impondrá su verdad. Así pensaba Jesús.

sábado, 20 de agosto de 2016

TODOS USTEDES SON HERMANOS

El Evangelio de hoy: Mt 23, 1-12

Lectura del santo evangelio según san Mateo


En aquel tiempo, Jesús habló a la gente y a sus discípulos, diciendo: «En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos: hagan y cumplan lo que les digan; pero no hagan lo que ellos hacen, porque ellos no hacen lo que dicen. Ellos lían fardos pesados e insoportables y se los cargan a la gente en los hombros, pero ellos no están dispuestos a mover un dedo para empujar. Todo lo que hacen es para que los vea la gente: alargan las filacterias y ensanchan las franjas del manto; les gustan los primeros puestos en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; que les hagan reverencias por la calle y que la gente los llame maestros. Ustedes, en cambio, no se dejen llamar maestro, porque uno solo es su maestro, y todos ustedes son hermanos. Y no llamen padre suyo a nadie en la tierra, porque uno solo es su Padre, el del cielo. No se dejen llamar consejeros, porque uno solo es su consejero, Cristo. El primero entre ustedes será su servidor. El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.» Palabra del Señor

Reflexión

Jesús conoce bien el modo de proceder de las autoridades religiosas de su tiempo y le duele cómo han convertido la religión en una pesada carga para la gente. Con el agravante de que escribas y fariseos "mandan pero no van", se mueven entre las apariencias y el servicio que deben realizar ha degenerado en acomodos y privilegios. En esta realidad que Jesús identifica con mucha precisión nos podemos mover nosotros, si nuestras maneras religiosas no son expresión de una fe sencilla, servicial, liberadora. Si nos servimos de los demás, nuestra fe no sirve; si servimos es que nuestra fe ha encontrado su camino auténtico de realización.

En todo caso, Jesús no solo describe la realidad que rodea su pueblo, al que ama y por el que pasó sanando y haciendo el bien. Jesús también propone. Así habló a la gente y a sus discípulos, para que comprendan que lo más importante al entrar en el dinamismo del Reino es que todos somos hermanos y hermanas, hijos e hijas de un mismo Padre. Que la realización humana no está en el éxito mundano, en los títulos que nos separan ni en los privilegios que crean desigualdades, a las cuales luego nos acostumbramos, siempre que la ventaja caiga del lado de nosotros. Leyendo el texto de pronto me acordé de las palabras del papa Francisco estos días, al advertirnos contra un modo falso de vivir la fe, la mundanidad espiritual. Pidamos que las palabras de Jesús sean siempre una buena noticia para nosotros, porque nos iluminan, nos interpelan y nos muestran el camino por dónde hay que seguirle. 

viernes, 19 de agosto de 2016

El Mandamiento Principal

“El Evangelio de Hoy” Mt 22, 34-40

Lectura del santo evangelio según san Mateo:

En aquel tiempo, los fariseos, al oír que había hecho callar a los saduceos, se acercaron a Jesús, y uno de ellos le preguntó para ponerlo a prueba: "Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la Ley?" El le dijo: "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser". Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es semejante a él: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo".
Estos dos mandamientos sostienen la Ley entera y los Profetas. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Para Jesús, el amor a Dios y el amor al prójimo son inseparables. El amor a Dios y el amor al prójimo son dimensiones fundamentales, dice Jesús a los fariseos que intentan ponerlo a prueba. A nosotros nos toca hoy buscar la manera de articular la práctica de esta exigencia de fe en la vida diaria. A quienes creen que todo lo saben y quieren poner en apuros a Jesús, Él le recuerda el mandato que repetían los judíos al recitar la oración del Shemá, al comienzo y al final del día, pero enseguida añade otro mandato que está recogido en el libro del Levítico (Lv. 19, 18) sobre el amor al prójimo.

Este mandamiento nos exige más que cumplimientos formales, invita a vivir profundamente en relación con Dios y quienes nos rodean. Cuando elijamos uno sólo de estos dos amores los perderemos los dos pues son inseparables. Al Dios de nuestra Sagrada Escritura no se le encuentra desinteresándose del prójimo. El amor lo relativiza todo. Si un precepto no se deduce del amor o va contra el amor, queda vacío de sentido, no sirve para construir la vida tal como Dios la quiere.

jueves, 18 de agosto de 2016

LLAMADOS Y ESCOGIDOS

“El Evangelio de Hoy”: Mt 22, 1-14

Lectura del santo evangelio según san Mateo:

En aquel tiempo volvió a hablar Jesús en parábolas a los sumos sacerdotes y a los senadores del pueblo, diciendo: "El Reino de los cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo. Mandó criados para que avisaran a los convidados, pero no quisieron ir. Volvió a mandar criados encargándoles que les dijeran: "Tengo preparado el banquete, he matado terneros y reses cebadas y todo está a punto. Vengan a la boda". Los convidados no hicieron caso, uno se marchó a sus tierras, otro a sus negocios, los demás les echaron mano a los criados y los maltrataron hasta matarlos. El rey montó en cólera, envió sus tropas, que acabaron con aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad. Luego dijo a sus criados: "La boda está preparada, pero los convidados no se la merecían. Vayan ahora a los cruces de los caminos, y a todos los que encuentren convídenlos a la boda". Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos. La sala del banquete se llenó de comensales. Cuando el rey entró a saludar a los comensales, reparó en uno que no llevaba traje de fiesta y le dijo: "Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin vestirte de fiesta?" El otro no abrió la boca. Entonces el rey dijo a los camareros: "Átenlo de pies y manos y arrójenlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes. Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos". Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Una vez más el evangelio nos presenta el tema del Reino de Dios. La imagen del Banquete y de la fiesta aparece en la Biblia como expresión de lo que Dios prepara para nosotros en su Reino. Todos seguimos siendo invitados a ser parte de este Reino de Dios. Los considerados indignos de participar en esta gran y definitiva fiesta son quienes ponen por delante de esta invitación, sus riquezas, campos, negocios e intereses de todo tipo, y que además, maltratan a los humildes. Malos y buenos, en este orden, son admitidos al Reino de Dios.

Queda claro que el motivo de su admisión no es el mérito personal sino la absoluta bondad de Dios. Salta a la vista una exigencia para permanecer en el banquete, la de estar revestidos con el traje apropiado, que podemos interpretar como la necesidad de vestirnos con los valores del amor, la justicia, la paz, que reflejen un estilo de vida auténticamente cristiano. Demos gracias a Dios por invitación y pidámosle que nos regale su sabiduría para no despreciar su eterno regalo de amor.

miércoles, 17 de agosto de 2016

VAYAN TAMBIÉN USTEDES A MI VIÑA

“El Evangelio de Hoy”: Mt 20, 1-16

Lectura del santo evangelio según san Mateo:

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: "El Reino de los cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a contratar jornaleros para su viña. Después de ajustarse con ellos un denario por jornada, los mandó a la viña. Salió otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo y les dijo: "Vayan también ustedes  a mi viña y les pagaré lo debido". Ellos fueron. Salió de nuevo hacia mediodía y a media tarde e hizo lo mismo. Salió al caer la tarde y encontró a otros parados, y les dijo: "¿Cómo es que están aquí el día entero sin trabajar?" Le respondieron: "Nadie nos ha contratado". El les dijo: "Vayan también ustedes a mi viña". Cuando oscureció, el dueño dijo al capataz: "Llama a los jornaleros y págales el jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros".
Vinieron los del atardecer y recibieron un denario cada uno. Cuando llegaron los primeros, pensaban que recibirían más, pero ellos también recibieron un denario cada uno. Entonces se pusieron a protestar contra el amo: "Estos últimos han trabajado sólo una hora y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el bochorno". El replicó a uno de ellos: "Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario? Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último igual que a ti. ¿Es que no tengo libertad para hacer lo quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú envidia porque yo soy bueno? Así, los últimos serán los primeros, y los primeros, los últimos".  Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Esta parábola la encontramos solo en el evangelio de San Mateo. El texto va al corazón del mensaje de Jesús que es el amor libre y gratuito de Dios. El propietario decide pagar el salario de un día completo hasta a los que solamente trabajaron una hora. Esto hace reaccionar de mala manera a quienes habían trabajado toda la jornada, le parece injusto que les traten con igualdad.

La justicia de Dios está por encima de la justicia humana. Ella tiene en cuenta las necesidades más profundas de las personas, sobre todo de aquellos que en contra de su voluntad estaban en la plaza parados, porque nadie los había contratado. El Dios de Jesús no se limita a exigir el cumplimiento de una justicia legal o formal. Su amor salta las fronteras y va generosa l libremente en busca de aquellos a quienes la sociedad margina y oprime. A esa misma práctica nos invita a nosotros “El Evangelio de Hoy”. Tenemos que estar abiertos a la novedad y a la creatividad del amor de Dios. El amor gratuito no se opone a la justicia. No hay nada más exigente que el amor gratuito.

martes, 16 de agosto de 2016

LOS CRISTIANOS Y LOS BIENES MATERIALES

 “El Evangelio de Hoy”: Mt 19, 23-30

Lectura del santo evangelio según san Mateo:

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: "Créanme; difícilmente entrará un rico en el Reino de los cielos. Lo repito: Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el Reino de los cielos". Al oírlo, los discípulos dijeron espantados: "Entonces, ¿quién puede salvarse?" Jesús se les quedó mirando y les dijo: "Para los hombres es imposible; pero Dios lo puede todo". Entonces le dijo Pedro: "Pues nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido; ¿qué nos va a tocar?" Jesús les dijo: "Créanme, cuando llegue la renovación, y el Hijo del hombre se siente en el trono de su gloria, también ustedes, los que me han seguido, se sentarán en doce tronos para regir a las doce tribus de Israel. El que por mí deja casa, hermanos o hermanas, padre y madre, mujer, hijos o tierras, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna. Muchos primeros serán últimos, y muchos últimos serán primeros".  Palabra del Señor.

REFLEXIÓN


Encontramos en este texto una síntesis de la enseñanza de Jesús sobre el uso que le damos a los bienes materiales. El centro indiscutible lo debe ocupar Dios en la vida de los que creemos en él, y no los bienes pasajeros. Al hablar de lo ricos Jesús contrapone el apego  total a los bienes a la utilización de los recursos libremente. Somos llamados a vivir nuestra relación con los bienes materiales en toda libertad, sabiéndolos utilizar, pero también sabiendo renunciar a ellos cuando caemos en sus cárceles de dominación y sometimiento. Jesús dice no al acaparamiento, a la codicia, a la explotación, para poder valorar a Dios y saber depositar en él nuestra confianza. El problema es que nos dejamos llenar los ojos con el poder que nos proporciona el dinero y los bienes en general. ¿A qué deberíamos renunciar hoy los discípulos y discípulas de Jesús? 

lunes, 15 de agosto de 2016

LA ASUNCIÓN DE LA VIRGEN

“El evangelio de Hoy”: Lc 1, 39-56

Lectura del Santo evangelio según San Lucas.

En aquellos días, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías y saludo a Isabel. En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito: "¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá."
María dijo: "Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia -como lo había prometido a nuestros padres- en favor de Abrahán y su descendencia para siempre." María se quedó con Isabel unos tres meses y después volvió a su casa. Palabra del Señor.

Reflexión

Hoy es fiesta grande para los creyentes: La asunción de la Virgen María. Una fiesta que es el eco del anuncio pascual: Cristo ha resucitado. También María ha sido resucitada por Dios. Aquella mujer que supo acoger como nadie la salvación que se le ofrecía en su propio Hijo, ha alcanzado ya la vida definitiva.

La que supo sufrir junto a la cruz la injusticia y el dolor de perder a su Hijo, comparte hoy su vida gloriosa de resucitado y nos invita a caminar por la vida con esperanza. La asunción de María es una fiesta que confirma nuestra esperanza cristiana: hay salvación para el hombre. Hay una vida definitiva que se ha cumplido ya en Cristo y que se le ha regalado ya a María en plenitud. Hay resurrección.

María es la Madre de nuestra esperanza. Ella es «la perfectamente redimida». En ella se ha realizado ya de manera eminente y plena lo que esperamos un día vivir también nosotros. Pero María es sobre todo Madre de esperanza para los más pobres y los más crucificados de este mundo. Si María es grande y bienaventurada para siempre es porque Dios es el Dios de los pobres.

María se alegra de que Dios sea así. El Dios de los pobres y los humillados. El que ha sabido mirar la humillación y bajeza de su esclava. Al cantar hoy el Magnificat, recordemos quién es el Dios que ha glorificado a María y en el que ella ha puesto todo su gozo y su esperanza. No es el Dios neutral e indiferente en el que, con frecuencia, nosotros pensamos. Es el Dios de los pobres. «El que derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes; el que colma de bienes a los hambrientos, y a los ricos despide con las manos vacías».

domingo, 14 de agosto de 2016

HE VENIDO A PRENDER FUEGO EN EL MUNDO

“El Evangelio de Hoy”: Lc 12, 49-53

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "He venido a prender fuego en el mundo, ¡y ojalá estuviera ya ardiendo! Tengo que pasar por un bautismo, ¡y qué angustia hasta que se cumpla!
¿Piensan que he venido a traer al mundo paz? No, sino división.
En adelante, una familia de cinco estará dividida: tres contra dos y dos contra tres; estarán divididos el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra." Palabra del Señor.

Reflexión

Jesús resume su vida entera con unas palabras insólitas: "Yo he venido a prender fuego en el mundo, y ¡ojalá estuviera ya ardiendo!". ¿De qué está hablando Jesús? La imagen del "fuego" nos está invitando a acercarnos a su misterio de manera más ardiente y apasionada.   El fuego que arde en su interior es la pasión por Dios y la compasión por los que sufren. Jamás podrá ser desvelado ese amor insondable que anima su vida entera. Su misterio no quedará nunca encerrado en fórmulas dogmáticas ni en libros de sabios. Nadie escribirá un libro definitivo sobre él. Jesús atrae y quema, turba y purifica. Nadie podrá seguirlo con el corazón apagado o con piedad aburrida.        

Su palabra hace arder los corazones. Se ofrece amistosamente a los más excluidos, despierta la esperanza en las prostitutas y la confianza en los pecadores más despreciados, lucha contra todo lo que hace daño al ser humano. Combate los formalismos religiosos, los rigorismos inhumanos y las interpretaciones estrechas de la ley. Nada ni nadie puede encadenar su libertad para hacer el bien. Jesús enciende los conflictos, no los apaga. No ha venido a traer falsa tranquilidad, sino tensiones, enfrentamiento y divisiones. En realidad, introduce el conflicto en nuestro propio corazón. No es posible defenderse de su llamada tras el escudo de ritos religiosos o prácticas sociales. Jesús nos está llamando a vivir en verdad y a amar sin egoísmos.    

Su fuego no ha quedado apagado al sumergirse en las aguas profundas de la muerte. Resucitado a una vida nueva, su Espíritu sigue ardiendo a lo largo de la historia. Los primeros seguidores lo sienten arder en sus corazones cuando escuchan sus palabras mientras camina junto a ellos. ¿Cuándo arden nuestros corazones al acoger su Evangelio? Aunque la fe cristiana parece extinguirse hoy entre nosotros, el fuego traído por Jesús al mundo sigue ardiendo bajo las cenizas. No podemos dejar que se apague. Sin fuego en el corazón no es posible seguir a Jesús.

sábado, 13 de agosto de 2016

DEJEN QUE LOS NIñOS VENGAN A MÍ

“El Evangelio de Hoy” Mt 19, 13-15.

Lectura del santo evangelio según san Mateo:

En aquel tiempo le presentaron unos niños a Jesús para que les impusiera las manos y rezara por ellos, pero los discípulos les regañaban. Jesús dijo: "Dejadlos, no impidáis a los niños acercarse a mí; de los que son como ellos es el Reino de los cielos". Les impuso las manos y se marchó de allí. Palabra del Señor.

Reflexión


Los adultos estamos para mostrar la vida a los niños, enseñarles todo lo bueno que hemos encontrado en la historia de la humanidad. Si les cerramos el paso hacia lo bueno, ¿hacia dónde se dirigirán? La propuesta que Jesús nos ofrece: “el reinado de Dios”, es para los que son como ellos: sencillos, ingenuos, inocentes, confiados. El Padre de Jesús es un Dios que desea la Vida para todos y todas; por eso la única norma que ha de regir la renovación de los corazones y el espíritu humano es la práctica de una justicia. Posibilitar el crecimiento integral de los niños es una tarea que debemos asumir con delicadeza para dejarle la mejor herencia a los que luego serán los conductores de nuestra historia. Mostremos lo mejor de nosotros para que los valores del Reino afloren en nuestra humanidad.

viernes, 12 de agosto de 2016

EL QUE PUEDA CON ESTO QUE LO HAGA

“El Evangelio de Hoy”: Mt 19, 3-12

Lectura del santo evangelio según san Mateo

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos fariseos y le preguntaron, para ponerlo a prueba: "¿Es lícito a uno despedir a su mujer por cualquier motivo?" Él les respondió: "¿No han leído que el Creador, en el principio, los creó hombre y mujer, y dijo: "Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne"? De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Pues lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre." Ellos insistieron: "¿Y por qué mandó Moisés darle acta de repudio y divorciarse?" Él les contestó: "Por lo tercos que son les permitió Moisés divorciarse de sus mujeres; pero, al principio, no era así. Ahora les digo yo que, si uno se divorcia de su mujer -no hablo de impureza- y se casa con otra, comete adulterio."
Los discípulos le replicaron: "Si ésa es la situación del hombre con la mujer, no trae cuenta casarse." Pero él les dijo: "No todos pueden con eso, sólo los que han recibido ese don. Hay eunucos que salieron así del vientre de su madre, a otros los hicieron los hombres, y hay quienes se hacen eunucos por el reino de los cielos. El que pueda con esto, que lo haga." Palabra del Señor.

Reflexión

El Evangelio de hoy nos invita a la fidelidad que realiza y hace feliz. La vida matrimonial no es solo un asunto de ley y de cumplimiento, no se trata de cargar con una cruz, el matrimonio es un camino en el amor de una pareja que se enamora mutuamente y hace todo lo posible por hacerse feliz el uno al otro. Nadie se casa para cumplir con una norma humana o divina sino para vivir una experiencia humana de entrega a favor de  su conjugue. ¿Qué pasa entonces con todas esas parejas que se han visto en la “necesidad” de separarse o que simplemente vemos divorciadas? Lo que pasa es que no alcanzan su realización, no son felices, no es eso lo que queremos como seres humanos, si queremos vida, alegría, paz y esperanza, tenemos que vivir el amor mutuo.

La separación frustra, desequilibra y mata toda esperanza de vida común. No se trata de condenas ni de culpabilidades, sino de buscar aquello que nos realiza como seres humanos y nos encamina hacia la trascendencia. Hoy se impone una reflexión profunda sobre lo que realmente queremos como personas para organizarnos mejor y luchar por mantener las actitudes y prácticas que nos hacen más humanos junto a los otros. Los placeres nos llaman, las oportunidades se nos sobran, pero ¿a dónde conducen las infidelidades? ¿Cuánto tiempo duran las bondades de nuestras desviaciones? Pidamos a Jesús que nos ilumine con su Espíritu para que no nos dejemos llevar por las coyunturas sino que nos acompañe siempre en nuestras búsquedas de sentido y en nuestras decisiones basadas en el amor. Y pidamos por los millones de personas divorciadas en la actualidad para que Dios y nosotros les acompañemos en la búsqueda de realización a nivel integral.

jueves, 11 de agosto de 2016

PERDONAR SIEMPRE

“El Evangelio de Hoy”: Mt 18, 15-20

Lectura del santo evangelio según san Mateo:

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: "Si tu hermano peca, repréndelo a solas entre los dos. Si te hace caso, has salvado a tu hermano. Si no te hace caso, llama a otro o a otros dos, para que todo el asunto quede confirmado por boca de dos o tres testigos. Si no les hace caso, díselo a la comunidad, y si no hace caso ni siquiera a la comunidad, considéralo como un pagano o un publicano. Les aseguro que todo lo que aten en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desaten en la tierra quedará desatado en el cielo. Les aseguro, además, que si dos de ustedes se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, se lo dará mi Padre del cielo. Porque donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos". Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

El evangelio de San Mateo nos comunica las vivencias de la fe de las comunidades cristianas a la que él pertenece, con sus logros y sus dificultades, sus normas, sus conflictos, sus esperanzas… ¿Qué comportamiento tener con los miembros de la comunidad que ha faltado contra su condición de seguidor de Jesús? Mateo aconseja que un hermano o hermana le recuerde lo que nos piden los evangelios. Que se le invite a cambiar de actitud, a convertirse y volver al camino de los discípulos. Si no le hace caso a una persona de la comunidad que le habla a sola tratando de ayudarle de manera fraternal y amiga, debe llamarse a otros de los miembros de la comunidad, esto ayuda a que el hermano desviado vea con objetividad que no se trata de un chisme de una persona. Si ni siquiera así cambia, la comunidad reunida en asamblea debe tomar carta en el asunto para tratar de salvar al hermano o a la hermana.

Ser cristiano supone una conducta determinada que va haciendo posible el Reino de Dios. La comunidad es responsable de la felicidad de sus miembros como respuesta al Evangelio.  La fraternidad lleva a estar atentos antes los errores de otro, no para juzgarlo y condenarlo sino para tratar de ayudarlo a cambiar de conducta. La corrección fraterna no es un tema de fácil manejo, es una tarea comunitaria que tenemos que asumir con delicadeza pero también con determinación si queremos realmente seguir a Jesús. No olvidemos que aunque alguien no acepte cambiar y prefiera excluirse de la comunidad, nos queda el recurso a la oración por esta persona. En un mundo roto por el odio y la violencia, la oración comunitaria y la presencia de Jesús posibilitan el perdón y la misericordia.