sábado, 30 de abril de 2016

NO ES EL SIERVO MAS QUE SU AMO

“El Evangelio de Hoy”: Jn 15,18-21

Lectura del santo evangelio según san Juan:

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Si el mundo los odia, sepan que me ha odiado a mí antes que a ustedes. Si fueran del mundo, el mundo lo amaría como cosa suya, pero como no son del mundo, sino que yo los he escogido sacándolos del mundo, por eso el mundo los odia. Recuerden lo que les dije: "No es el siervo más que su amo. Si a mí me han perseguido, también a ustedes los perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardarán la de ustedes." Y todo eso lo harán con ustedes a causa de mi nombre, porque no conocen al que me envió."  Palabra del Señor.
                             
Reflexión.

Ser parte de la comunidad que sigue a Jesús exige una manera concreta de vivir en nuestra sociedad, una forma creyente de vivir y una manera distinta a la manera que el mundo vive. Nosotros no podemos, por ejemplo, hacerle coro a quienes se le importa que la gente se hunda en la miseria con tal de ellos tener el poder y la economía; no podemos ser como los que matan, mienten, roban. La comunidad cristiana, sigue a Jesús, no los indicativos sociales de moda, por eso es odiada y perseguida. En el Evangelio de Hoy Jesús advierte a sus discípulos y discípulas de las consecuencias que trae consigo seguirle de manera libre y radical.

¿Y por qué el odio del mundo a los creyentes, 2000 años después del nacimiento de Jesús? Este odio por parte del mundo se produce por la falta de conocimiento de Dios, lo cual significa que el mundo no ha creído en la lógica del Reino, no ha creído en el abajamiento de Dios, en la encarnación de la divinidad en la historia de los seres humanos. El mundo no ha creído en ese derroche de amor otorgado por Dios, porque éste pone en evidencia el mal, el dolor y la injusticia que se comete; porque le es incómodo pensar en una nueva manera de vivir y comprender la Creación.

Pero no podemos esperar a que el mundo se convierta. Quienes nos llamamos cristianos tenemos la misión y la responsabilidad de ser testigos viviente del amor de Dios. Somos invitados a convertir nuestra vida en una “protesta” constante contra todo tipo de violencia que afecte a la dignidad del ser humano y de la Naturaleza.  Que el Espíritu Santo nos habrá el camino y nos guíe por una práctica real de nuestra fe.

viernes, 29 de abril de 2016

USTEDES SON MIS AMIGOS

“El Evangelio de Hoy”: Jn 15,12-17

Lectura del santo Evangelio según Juan   


Este es el mandamiento mío: que se amen los unos a los otros como yo les he amado. Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos. Ustedes son mis amigos, si hacen lo que yo les mando. No les llamo ya siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo; a ustedes les he llamado amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre se lo he dado a conocer. No me han elegido ustedes a mí, sino que yo les he elegido a ustedes, y les he destinado para que vayan y den fruto, y que su fruto permanezca; de modo que todo lo que pidan al Padre en mi nombre se lo conceda. Lo que les mando es que se amen los unos a los otros. Palabra del Señor.

Reflexión

Jesús no vino al mundo a buscar servidores sino amigos con los cuales compartir su experiencia de Dios, compartir y transmitir todo lo que había recibido de su Padre y así donarle la vida. Todo esto sin, embargo, a condición de que nosotros queramos aceptar la amistad que Él nos ofrece gratuitamente. Es Él quien nos ha elegido y nos ha enviado a continuar su misión de amar y servir. Aceptar su amistad es salir a producir frutos duraderos, crecer en amor por los otros. Como Él, los amigos y amigas de Jesús deben amar como Él amó y dar su vida como Él  dio la suya. Producimos frutos duraderos gastando nuestra propia vida sirviendo a los más humildes y necesitados.

Según el Evangelio de Hoy, es importante la práctica del amor fraterno dentro de la comunidad de discípulos, ya que es la manera real de vivir plenamente la fe; por ello Jesús mismo se pone como ejemplo de vida; él es el modelo del amor perfecto, del amor desmedido y entregado por la humanidad. Este amor desbordante, que es criterio de vida para la comunidad, exige comprender de una manera distinta al ser humano y a la naturaleza, pasando de una relación de poder a una relación íntima de amistad, en la que existe el conocimiento del otro, el apasionamiento por la realidad de mi semejante, hasta el punto de ser capaz de entregar todo por la vida y el bienestar del otro. La vida y la fe se vinculan cuando verdaderamente asumimos en libertad la experiencia del amor. Si somos conscientes de eso, nuestra vida tendrá sentido.

jueves, 28 de abril de 2016

PERMANECER EN SU AMOR

“El Evangelio de Hoy”: Jn 15,9-11

Lectura del santo evangelio según san Juan:

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Como el Padre me ha amado, así les he amado yo; permanezcan en mi amor. Si guardan mis mandamientos, permanecerán en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Les he hablado de esto para que mi alegría esté en ustedes, y su alegría llegue a plenitud." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Jesús es nuestra referencia a la hora de vivir nuestra fe y de concretizarla en nuestra relación con los demás. Siempre en contacto con Dios a quien Él llama Padre. Se mantiene fiel a la misión recibida. Una misión básicamente de amar, mostrando la manera de Dios amar y salvar. Dios mostró su amor a Jesús comunicándole la plenitud de su Espíritu. Jesús demuestra su amor a los discípulos de la misma manera, comunicándole el espíritu que está en Él. Al preparar su ausencia física de la comunidad que tanto ama, Jesús les invita a permanecer unidos en el amor que Jesús mismo ha mostrado de manera sencilla y profunda.

Amar a Jesús, a su misión y a los hermanos. Cumplir con su Palabra. Permanecer en su amor. El amor de Jesús es dinámico, vital, creador. Permanecer en su amor es incorporarse en esa corriente vital, hacerla fluir por nuestra vida y multiplicarla en nuestro entorno. No existe amor a Jesús sin compromiso con los demás. Les he hablado de esto para que mi alegría esté en ustedes, y su alegría llegue a plenitud. El objetivo no crear carga sino proporcionar caminos que conduzcan a la alegría y a la realización como personas.

miércoles, 27 de abril de 2016

UNIDOS A JESUS

"El Evangelio de Hoy":  Jn 15, 1-8

Lectura del santo evangelio según san Juan: 

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador. A todo sarmiento mío que no da fruto lo arranca, y a todo el que da fruto lo poda, para que dé más fruto. ustedes ya están limpios por las palabras que les he hablado; permanezcan en mí, y yo en ustedes. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco ustedes, si no permanecen en mí. Yo soy la vid, ustedes los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante; porque sin mí no poden hacer nada. Al que no permanece en mí lo tiran fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen y los echan al fuego, y arden. Si permanecen en mí, y mis palabras permanecen en ustedes, pedan lo que desean, y se realizará. Con esto recibe gloria mi Padre, con que den fruto abundante; así serán discípulos míos." Palabra del Señor.

Reflexión

Mantenerse unidos a Jesús, a sus prácticas, a sus búsqueda de justicia y a su vida fraterna, nos garantiza frutos de paz, de alegría y salvación. Sin El nada realizaremos. La unión con Jesús no es teórica sino práctica... Unidad no es uniformidad sino seguimiento en el aquí y ahora de nuestra historia. 

lunes, 25 de abril de 2016

... LES Acompañarán ESTOS SIGNOS ...

 “El Evangelio de Hoy”: Mc 16, 15-20

Lectura del santo evangelio según san Marcos:

En aquel tiempo, se apareció Jesús a los Once y les dijo: "Vayan al mundo entero y proclamen el Evangelio a toda la creación. El que crea y se bautice se salvará; el que se resista a creer será condenado. A los que crean, les acompañarán estos signos: echarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos y, si beben un veneno mortal, no les hará daño. Impondrán las manos a los enfermos, y quedarán sanos."                                     
Después de hablarles, el Señor Jesús subió al cielo y se sentó a la derecha de Dios. Ellos se fueron a pregonar el Evangelio por todas partes, y el Señor cooperaba confirmando la palabra con las señales que los acompañaban. Palabra del Señor.

Reflexión

Hoy celebramos la fiesta de San Marcos Evangelista. En el Evangelio de Hoy nos encontramos con  el envío de los seguidores de Jesús con la misión de anunciar la Buena Nueva a toda la Creación. Aceptar a Jesús y ser bautizados en su nombre será el inicio de la vida cristiana en La Iglesia. Jesús anuncia, también, las señales que acompañan a quienes creen en Él: Expulsar demonios es combatir el poder del mal que daña la vida Nueva anunciada por Jesús. Hablar lenguas nuevas consiste en hablar con la gente de una manera nueva; es compartir con una persona a quien nunca hemos visto, pero que nos parece que hace tiempo la conocemos; esto es hablar el lenguaje del amor. Vencer el veneno: hay muchas cosas que envenenan nuestra convivencia. Los chismes, las envidias dañan las relaciones, y quien vive en presencia del Señor logra no ser envenenado por ese veneno ponzoñoso. Sanar enfermos: estamos llamados a optar por los excluidos y marginados, y sobre todo por los enfermos. Miramos a Jesús en  su vida normal de cada día y nos damos cuenta los signos que a él le acompañaban… su cercanía y su trato aportan vida y esperanza. 

domingo, 24 de abril de 2016

COMO YO LOS HE AMADO

« El Evangelio de Hoy ».  Jn 13, 31-33a. 34-35

Lectura del santo evangelio según san Juan:

Cuando salió Judas del cenáculo, dijo Jesús: "Ahora es glorificado el Hijo del hombre, y Dios es glorificado en él. Si Dios es glorificado en él, también Dios lo glorificará en sí mismo: pronto lo glorificará.

Hijos míos, me queda poco de estar con ustedes.

Les doy un mandamiento nuevo: que se amen unos a otros; como yo los he amado, ámense también entre ustedes. La señal por la que conocerán todos que son discípulos míos será que se aman unos a otros."  Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

La mayoría de las veces  llamamos amor al contacto fugaz y trivial de dos personas que se «disfrutan» mutuamente vacías de ternura, afecto y mutua entrega. Otras veces, el amor se confunde con una hábil manera de someter a otro a sus intereses ocultos y sus satisfacciones egoístas. No pocos creen vivir el amor cuando sólo buscan un refugio y un remedio para una sensación de soledad que, de otro modo, les resultaría insoportable.

En el Evangelio de hoy Jesús nos dice que « la señal por la que conocerán que son discípulos míos, será que se aman unos a otros». Los cristianos estamos llamados a distinguimos por nuestro estilo de amar que tiene como criterio y punto de referencia el modo de amar de Jesús. Un amor desinteresado, que sabe acoger y ponerse al servicio del otro, sin límites ni discriminaciones. Un amor que sabe afirmar la vida, el crecimiento, la libertad y la felicidad de los demás.

Esta es la tarea gozosa del creyente en esta sociedad donde se falsifica tanto el amor. Desarrollar nuestra capacidad de amar siguiendo el estilo de Jesús. Siguiendo a Jesús, nuestro camino descubriremos que sólo el amor hace que la vida merezca ser vivida y que sólo desde el verdadero amor es posible experimentar la gran alegría de vivir.

sábado, 23 de abril de 2016

QUIEN ME HA VISTO A MI HA VISTO AL PADRE

“El Evangelio de Hoy”: Jn 14,7-14

Lectura del santo evangelio según san Juan:
                                 
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Si me conocen a mí, conocerán también a mi Padre. Ahora ya lo conocen y lo han visto." Felipe le dice: "Señor, muéstranos al Padre y nos basta." Jesús le replica: "Hace tanto que estoy con ustedes, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: "Muéstranos al Padre"? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Lo que yo les digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, hace sus obras. Créanme: yo estoy en el Padre, y el Padre en mí. Si no, crean a las obras. Se lo aseguro: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aún mayores. Porque yo me voy al Padre; y lo que pidan en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si me piden algo en mi nombre, yo lo haré." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

La dificultad de Felipe para ver a Dios en Jesús es también la nuestra. Nuestra práctica de fe indica que nosotros no nos centramos en Jesús como verdadero camino que orienta toda nuestra vida. Son muchos los momentos de distracción y de desviación que nos impiden mantenernos unidos a Jesús de manera confiada. La diferencia con Jesús es que él logró mantenerse centrado en Dios por medio de la oración personal y por medio de su accionar a favor de los necesitados. En el evangelio de hoy Jesús declara que: “el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aún mayores”. Y sabemos que sus obras no son solamente las que nos relatan los evangelios, sino que son todos sus gestos de cercanía, de sensibilidad y de acogida que vive Jesús. ¿Cuáles son las obras que nosotros realizamos desde nuestra fe? Mantengámonos unidos a Jesús nuestra Camino, Verdad y Vida y pidámosle que nos permita confiar profundamente en él. Buen fin de semana.

viernes, 22 de abril de 2016

CREER EN DIOS, CREER EN JESÚS

“El Evangelio de Hoy”: Jn 14,1-6

Lectura del santo evangelio según san Juan:

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Que no tiemble su corazón; crean en Dios y crean también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas estancias; si no fuera así, ¿les habría dicho que voy a prepararos sitio? Cuando vaya y les prepare sitio, volveré y los llevaré conmigo, para que donde estoy yo, estén también ustedes. Y adonde yo voy, ya saben el camino." Tomás le dice: "Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?" Jesús le responde: "Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Nadie va al Padre, sino por mí." Palabra del Señor. 

REFLEXIÓN

En el evangelio de hoy Jesús aparece tranquilizando a sus amigos como el pastor preocupado por los suyos. Quiere asegurarle en su marcha hacia la salvación. Le recuerda  que para avanzar tienen que centrarse en sus enseñanzas y en su práctica poblada de gestos de compasión y de misericordia. Para Jesús el camino hacia el Padre es una práctica constante que se prepara en la vivencia del amor leal a él y a su propuesta. “Yo soy el camino, la verdad y la vida. Siguiéndolo no nos equivocaremos de camino. Seguir a Jesús creer confiadamente en él y buscar identificarnos con su espiritualidad, su estilo de vida, su manera de relacionarse con los demas y su unión con Dios.

jueves, 21 de abril de 2016

DICHOSOS USTEDES

“El Evangelio de Hoy”: Jn 13,16-20

Lectura del santo evangelio según san Juan:

Cuando Jesús acabó de lavar los pies a sus discípulos, les dijo: "Les aseguro, el criado no es más que su amo, ni el enviado es más que el que lo envía. Puesto que saben esto, dichosos ustedes si lo ponen en práctica. No lo digo por todos ustedes; yo sé bien a quiénes he elegido, pero tiene que cumplirse la Escritura: "El que compartía mi pan me ha traicionado." Se lo digo ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda crean que yo soy. Se lo aseguro: El que recibe a mi enviado me recibe a mí; y el que a mí me recibe, recibe al que me ha enviado." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Lo que Jesús nos pide es hacer el esfuerzo de ser como él. No podremos jamás sobrepasarle en amor, amistad, ternura, sentido común… Por momentos parece que nosotros pretendemos corregir a Jesús, como Pedro en la ocasión que le dice a Jesús: “no te suceda a ti eso Señor”. Aceptar seguir a Jesús supone vivir su mensaje. La práctica de la Buena Noticia es bienaventuranza, produce alegría y gozo en lo más profundo y trascendente de nuestra vida. La verdadera felicidad está en el amor servicial, no en el dominio. Se es feliz siendo iguales y siguiendo la suerte del maestro aunque cueste sufrimientos y dolores.

La falta de fe y de adhesión de los discípulos de Jesús parece que fue tan dolorosa y escandalosa que en este texto encontramos de nuevo la figura del traidor. Pero no nos centremos en el traidor visto únicamente como Judas Iscariote. Cada uno de nosotros, cuando faltamos al amor y al estilo de Jesús, traiciona su enseñanza y su persona. Estamos llamados a vivir en comunión con Jesús, así estaremos en comunión con Dios. Dio no ejerce dominio sino que comunica vida y amor. Hagamos lo mismo con nuestras hermanas y hermanos.

miércoles, 20 de abril de 2016

PARA SALVAR AL MUNDO

“El Evangelio de Hoy”: Jn 12,44-50

Lectura del santo evangelio según san Juan:

En aquel tiempo, Jesús dijo, gritando: "El que cree en mí, no cree en mí, sino en el que me ha enviado. Y el que me ve a mí ve al que me ha enviado. Yo he venido al mundo como luz, y así, el que cree en mí no quedará en tinieblas. Al que oiga mis palabras y no las cumpla yo no lo juzgo, porque no he venido para juzgar al mundo, sino para salvar al mundo. El que me rechaza y no acepta mis palabras tiene quien lo juzgue: la palabra que yo he pronunciado, ésa lo juzgará en el último día. Porque yo no he hablado por cuenta mía; el Padre que me envió es quien me ha ordenado lo que he de decir y cómo he de hablar. Y sé que su mandato es vida eterna. Por tanto, lo que yo hablo lo hablo como me ha encargado el Padre." Palabra del  Señor.

Reflexión

Desde el primer capítulo de su Evangelio, Juan establece una antítesis entre la luz y la oscuridad invitando a la humanidad a escoger la luz como solución a los impases de la vida integral. Jesús es la luz y se ofrece como alternativa pero no se impone, debe ser aceptada su oferta de manera libre y personal. La vida de Jesús tal como él la vivió nos ofrece el camino para trascender nuestra historia aún pasando por problemas, enfermedades y la muerte. Creer en Jesús nos abre a la luz de la esperanza, nos compromete con la salvación del mundo y nos hace antorchas del amor y de la justicia, para llenar de luz los pequeños pero significativos proyectos que en el mundo luchan por la vida plena y abundante. Tengamos cuidado de no auto engañarnos. Nuestra fe ha de vivirse como un compromiso transformador de la realidad, a favor de la vida, de la justicia y la igualdad y no como una alienación lunática y evasora. Dios nos acompañe en  nuestra misión e ilumine especialmente a los que más sufren las consecuencias de nuestra preferencia por oscuridad. Buen día.

martes, 19 de abril de 2016

SE LO HE DICHO, Y NO ME CREEN

“El Evangelio de Hoy”: Jn 10, 22-30

Lectura del santo evangelio según san Juan:

Se celebraba en Jerusalén la fiesta de la Dedicación del templo. Era invierno, y Jesús se paseaba en el templo por el pórtico de Salomón. Los judíos, rodeándolo, le preguntaban: "¿Hasta cuándo nos vas a tener en suspenso? Si tú eres el Mesías, dínoslo francamente." Jesús les respondió: "Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, ésas dan testimonio de mí. Pero vosotros no creéis, porque no sois ovejas mías. Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre, que me las ha dado, supera a todos, y nadie puede arrebatarlas de la mano del Padre. Yo y el Padre somos uno." Palabra del Señor.

Reflexión

Parte del Evangelio de Hoy ya lo habíamos reflexionado el domingo pasado. Jesús responde de manera contundente a los líderes judíos que lo exasperan con sus preguntas. Para poder reconocer a Jesús como el enviado, el Mesías, el Hijo de Dios y Salvador, hay que escucharle y sentirse atraídos por Él, llamado a seguirle y dispuestos a hacerlo con alegría, con sentido fraterno y entusiasmo. Los dirigentes judíos no lo reconocen pues están concentrados en cumplir con su religión, sin tomar en cuenta a sus hermanos y hermanas. Solo le interesa la formalidad y la tradición religiosa, sin novedad, sin creatividad, sin vida.

Cuando se vive así, lo primero es la apología de la institución y la condena de todo el que actúe de manera distinta. Y por eso crucificaron a Jesús pues resultaba un peligro público y peligroso para la tradición y la religiosidad establecida. Jesús nos invita a la unidad con Dios en su empeño a favor de la vida, de la alegría y la salvación. Así lo vivió Jesús, siempre unido a su Padre Dios y mejorando la vida de los más necesitados. No nos olvidemos  de que hoy nos puede pasar lo mismo. Escuchemos y hagamos caso a Jesús. Él es nuestra Vida eterna.

lunes, 18 de abril de 2016

YO SOY LA PUERTA

“El Evangelio de Hoy”: Jn 10,1-10

Lectura del santo evangelio según san Juan:

En aquel tiempo, dijo Jesús: "Les aseguro que el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ése es ladrón y bandido; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A éste le abre el guarda, y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas, camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz; a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños."
Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús: "Les aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon. Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos. El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estrago; yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante." Palabra del Señor.

Reflexión

“El Evangelio de Hoy” nos recuerda que hay una gran diferencia entre Jesús, la Puerta, y los dirigentes religiosos de antes y de ahora que se auto promueven buscando influencias y poderes personales, explotando la religiosidad de sus propios “hermanos”. Personalmente creo que es relativamente fácil identificar a los que el Evangelio llama ladrones, asaltantes. Hay que ver si nuestros dirigentes, en las esferas, social, política, religiosa; en las distintas estructuras organizacionales, están al servicio de las comunidades o simplemente se están sirviendo ellos de los demás. Si se evidencia algún indicio de dominación o de ambición, significa que son ladrones y asaltantes. La enseñanza de Jesús y su vida lo sitúan como puerta de vida, de salud, de servicio generoso y trascendencia. Él es nuestro modelo de dirigentes a seguir, hacia él debemos ir, a Él debemos seguir, en medio de nuestras limitaciones personales y comunitarias.

domingo, 17 de abril de 2016

"MIS OVEJAS ESCUCHAN MI VOZ"

 “El Evangelio de Hoy”: Jn 10, 27-30

Lectura del santo evangelio según san Juan:

En aquel tiempo, dijo Jesús: "Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano.
Mi Padre, que me las ha dado, supera a todos, y nadie puede arrebatarlas de la mano del Padre. Yo y el Padre somos uno."  Palabra del Señor.

Reflexión

 “Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco; ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna”. Jesús no forzó a nadie. Él solamente llama. La decisión de seguirle depende de cada uno de nosotros. Solo si le escuchamos y le seguimos, establecemos con Jesús esa relación que lleva a la vida eterna. Nada hay tan decisivo para ser cristiano como tomar la decisión de vivir como seguidores de Jesús. El gran riesgo de los cristianos ha sido siempre pretender serlo, sin seguir a Jesús. De hecho, muchos de los que se han ido alejando de nuestras comunidades son personas a las que nadie ha ayudado a tomar la decisión de vivir siguiendo sus pasos.

Sin embargo, ésa es la primera decisión de un cristiano. La decisión que lo cambia todo, porque es comenzar a vivir de manera nueva la adhesión a Cristo y la pertenencia a la Iglesia: encontrar, por fin, el camino, la verdad, el sentido y la razón de la religión cristiana. Y lo primero para tomar esa decisión es escuchar su llamada. Nadie se pone en camino tras los pasos de Jesús siguiendo su propia intuición o sus deseos de vivir un ideal. Comenzamos a seguirle cuando nos sentimos atraídos y llamados por Cristo. Por eso, la fe no consiste primordialmente en creer algo sobre Jesús sino en creerle a él.

Cuando falta el seguimiento a Jesús, cuidado y reafirmado una y otra vez en el propio corazón y en la comunidad creyente, nuestra fe corre el riesgo de quedar reducida a una aceptación de creencias, una práctica de obligaciones religiosas y una obediencia a la disciplina de la Iglesia. Es fácil entonces instalarnos en la práctica religiosa, sin dejarnos cuestionar por las llamadas que Jesús nos hace desde el evangelio que escuchamos cada domingo. Jesús está dentro de esa religión, pero no nos arrastra tras sus pasos. Sin darnos cuenta, nos acostumbramos a vivir de manera rutinaria y repetitiva. Nos falta la creatividad, la renovación y la alegría de quienes viven esforzándose por seguir a Jesús.

sábado, 16 de abril de 2016

¿A QUIÉN VAMOS A ACUDIR?

“El Evangelio de Hoy”: Jn 6, 60-69

Lectura del santo evangelio según san Juan:

En aquel tiempo, muchos discípulos de Jesús, al oírlo, dijeron: "Este modo de hablar es duro, ¿quién puede hacerle caso?" Adivinando Jesús que sus discípulos lo criticaban, les dijo: "¿Esto les hace vacilar?, ¿y si vieran al Hijo del hombre subir a donde estaba antes? El Espíritu es quien da vida; la carne no sirve de nada. Las palabras que les he dicho son espíritu y vida. Y con todo, algunos de ustedes no creen." Pues Jesús sabía desde el principio quiénes no creían y quién lo iba a entregar. Y dijo: "Por eso os he dicho que nadie puede venir a mí, si el Padre no se lo concede." Desde entonces, muchos discípulos suyos se echaron atrás y no volvieron a ir con él. Entonces Jesús les dijo a los Doce: "¿También ustedes quieren marcharse?" Simón Pedro le contestó: "Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna; nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo consagrado por Dios." Palabra del Señor.

Reflexión

Lo cierto es que no es nada fácil comprender el trascendental lenguaje de Jesús, y mucho menos adherirse a él de manera determinada y durable. Sin embargo, es el camino para poder llegar más allá de lo cotidiano, de la historia presente y del mundo conocido y dominado por la humanidad. Los discípulos de Jesús encuentran muy duras y excesivas la enseñanza de Jesús pues no era la conocida por ellos. No están acostumbrados ni dispuestos a un discurso y una práctica basados en el amor, sienten que este camino les hace débiles y les encamina al fracaso y a la muerte. Hoy sabemos que de todas maneras hay que pasar por la muerte para alcanzar la Vida.

Jesús había insistido en que quien guarde su vida la perderá y quien la  pierda por él, la tendrá para siempre. Es cuestión de fe, de opción radical por Jesús y su mensaje de amor. Ante la corriente social que nos invita al bienestar  y a la comodidad, a rechazar cualquier realidad que pueda producirnos dolor y sufrimientos, podríamos fácilmente caer en el abandono de la fe, de los valores evangélicos y en la adopción de actitudes egoístas como normas de vida. La enseñanza de Jesús y su vida misma, nos invitan a asumir la vida como un sagrado regalo de Dios. Defenderla, amarla, promoverla y aprovecharla intensamente, pero siempre al servicio de los demás. No abandonemos a Jesús.


viernes, 15 de abril de 2016

YO SOY EL PAN VIVO

 “El Evangelio de Hoy”: Jn 6,44-51

Lectura del santo evangelio según san Juan:

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: "Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre que me ha enviado. Y yo lo resucitaré el último día. Está escrito en los profetas: "Serán todos discípulos de Dios." Todo el que escucha lo que dice el Padre y aprende viene a mí. No es que nadie haya visto al Padre, a no ser el que procede de Dios: ése ha visto al Padre. Se lo aseguro: el que cree tiene vida eterna. Yo soy el pan de la vida. Sus padres comieron en el desierto el maná y murieron: éste es el pan que baja del cielo, para que el hombre coma de él y no muera. Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo." Palabra del Señor.

Reflexión

En el Evangelio de Hoy Jesús continúa profundizando en su discurso-discusión con los líderes judíos. Ya han compartido el pan y saciado el hambre, Jesús se ha revelado como el pan de vida, una vida exigente que exige fe y seguimiento. Ante la murmuración de algunos que no dan fe a las palabras de un campesino de Nazaret que se presenta como bajado del cielo, no siendo más que un simple ser humano, el evangelista san Juan insiste en que El verbo se ha hecho carne, el enviado de Dios es un hombre de la historia.

Es Dios mismo quien atrae hacia Jesús a los que creen en él. Es gracia de Dios que comunica la vida definitiva, la resurrección. Pero Jesús insiste en que hay que aceptar la llamada de Dios, dejarse atraer por su palabra en este proceso, libre, de fe. Él nos enseña lo aprendido de Dios a quien llama el Padre. El sentido de la Eucaristía es el de aceptar a Jesús como el nuevo Pan de Vida y, siguiendo sus enseñanzas, haciéndose discípulo suyo y viviendo el mandamiento del amor.

jueves, 14 de abril de 2016

"SERÁN TODOS DISCÍPULOS DE DIOS"

“El Evangelio de Hoy”: Jn 6,44-51

Lectura del santo evangelio según san Juan:

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: "Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre que me ha enviado. Y yo lo resucitaré el último día. Está escrito en los profetas: "Serán todos discípulos de Dios." Todo el que escucha lo que dice el Padre y aprende viene a mí. No es que nadie haya visto al Padre, a no ser el que procede de Dios: ése ha visto al Padre. Se lo aseguro: el que cree tiene vida eterna. Yo soy el pan de la vida. Sus padres comieron en el desierto el maná y murieron: éste es el pan que baja del cielo, para que el hombre coma de él y no muera. Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo." Palabra del Señor.

Reflexión

En el Evangelio de Hoy Jesús continúa profundizando en su discurso-discusión con los líderes judíos. Ya han compartido el pan y saciado el hambre, Jesús se ha revelado como el pan de vida, una vida exigente que exige fe y seguimiento. Ante la murmuración de algunos que no dan fe a las palabras de un campesino de Nazaret que se presenta como bajado del cielo, no siendo más que un simple ser humano, el evangelista san Juan insiste en que El verbo se ha hecho carne, el enviado de Dios es un hombre de la historia. Es Dios mismo quien atrae hacia Jesús a los que creen en él. Es gracia de Dios que comunica la vida definitiva, la resurrección. Pero Jesús insiste en que hay que aceptar la llamada de Dios, dejarse atraer por su palabra en este proceso, libre, de fe. Él nos enseña lo aprendido de Dios a quien llama el Padre. El sentido de la Eucaristía es el de aceptar a Jesús como el nuevo Pan de Vida y seguir sus enseñanzas, haciéndose discípulo suyo y viviendo el mandamiento del amor.

miércoles, 13 de abril de 2016

LA FE EN JESÚS ES EL PAN DEL CIELO

“El Evangelio de Hoy”: Jn 6, 35-40

Lectura del santo evangelio según san Juan:

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: "Yo soy el pan de la vida. El que viene a mí no pasará hambre, y el que cree en mí nunca pasará sed; pero, como les he dicho, me han visto y no creen. Todo lo que me da el Padre vendrá a mí, y al que venga a mí no lo echaré afuera, porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado. Ésta es la voluntad del que me ha enviado: que no pierda nada de lo que me dio, sino que lo resucite en el último día. Ésta es la voluntad de mi Padre: que todo el que ve al Hijo y cree en él tenga vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día." Palabra del Señor.

Reflexión


El pan del cielo no es la Eucaristía, es la fe en Jesús como Hijo de Dios. La fe nos une y nos reúne en comunión con Jesús en el sacramento de la Eucaristía.  La gente le pide a Jesús que le dé siempre de ese pan, pensando que se trata de comida ordinaria. El que cree en Jesús ya tiene ese alimento, esa fuerza, esa esperanza activa que le lleva cada día más allá. Por eso Jesús le responde que ellos tienen el pan del cielo entre ellos y no lo creen. Solamente la fe puede ayudar a comprender la presencia de Jesús en el mundo como alimento que sacia eternamente. En el Evangelio de Hoy Jesús se autodenomina Pan de Vida Eterna y anuncia que esa es la voluntad de Dios. Somos invitados a vivir lo que creemos y a  dar testimonio vivo de que realmente creemos en Jesús y actuamos en consecuencia.

martes, 12 de abril de 2016

EL QUE CREE EN MI NUNCA PASARA SED

“El Evangelio de Hoy”: Jn 6, 30-35

Lectura del santo evangelio según san Juan:

En aquel tiempo, dijo la gente a Jesús: "¿Y qué signo vemos que haces tú, para que creamos en ti? ¿Cuál es tu obra? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: "Les dio a comer pan del cielo."  Jesús les replicó: "Os aseguro que no fue Moisés quien os dio pan del cielo, sino que es mi Padre el que les da el verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da vida al mundo." Entonces le dijeron: "Señor, danos siempre de este pan." Jesús les contestó: "Yo soy el pan de la vida. El que viene a mí no pasará hambre, y el que cree en mí nunca pasará sed." Palabra del Señor.


Reflexión

Como decíamos ayer, Jesús se da como comida eficaz y trascendente. No es que ofrece alimento, es que se entrega él mismo para fortalecernos. Creyendo en Jesús reinterpretamos todo lo que nos llega en la vida, al modo de él. Lo que para otros puede constituir una  mera e inaceptable desgracia, para nosotros, al estilo de Jesús, puede ser un medio de crecimiento y madurez en la fe, la confianza y la entrega. Ser cristianos significa seguir a Jesús y así vivió él su historia, sin alienaciones, sin ingenuidades, con sus pies y su corazón bien puestos en la tierra, pero en conexión profunda y permanente con Dios. Yo soy el pan de vida. El que viene a mí no pasará hambre, y el que cree en mí nunca pasará sed."

Esta afirmación de Jesús nos puede parecer un sinsentido en un mundo donde mueren miles de personas a diario por falta de comida y donde, al mismo tiempo, se tira, descaradamente en los zafacones, miles de toneladas de alimentos. Ser pan de vida hoy, significa saciar nuestra hambre de Dios con el pan de la Palabra, el pan del testimonio y el pan de la misión; significa aceptar la comunicación divina para crear nuevas relaciones comprometidas con la vida, con el amor, con la entrega, con el servicio a los demás. Nadie pasa hambre en un mundo de hermanos y hermanas, todo se comparte y sobra… Nos falta creer y vivir lo que creemos. Somos invitados a avanzar. Acojamos esta invitación con alegría y gratitud. Jesús resucitado nos acompaña y anima.

domingo, 10 de abril de 2016

CONTEMOS CON EL RESUCITADO

“El Evangelio de Hoy”: Jn 21, 1-19

Lectura del Santo Evangelio según San Juan

En aquel tiempo, Jesús se apareció otra vez a los discípulos junto al lago de Tiberíades. Y se apareció de esta manera: Estaban juntos Simón Pedro, Tomás apodado el Mellizo, Natanael el de Caná de Galilea, los Zebedeos y otros dos discípulos suyos. Simón Pedro les dice: "Me voy a pescar." Ellos contestan: "Vamos también nosotros contigo." Salieron y se embarcaron; y aquella noche no cogieron nada. Estaba ya amaneciendo, cuando Jesús se presentó en la orilla; pero los discípulos no sabían que era Jesús. Jesús les dice: "Muchachos, ¿tenéis pescado?" Ellos contestaron: "No." Él les dice: "Echad la red a la derecha de la barca y encontraréis." La echaron, y no tenían fuerzas para sacarla, por la multitud de peces. Y aquel discípulo que Jesús tanto quería le dice a Pedro: "Es el Señor." Al oír que era el Señor, Simón Pedro, que estaba desnudo, se ató la túnica y se echó al agua. Los demás discípulos se acercaron en la barca, porque no distaban de tierra más que unos cien metros, remolcando la red con los peces. Al saltar a tierra, ven unas brasas con un pescado puesto encima y pan. Jesús les dice: "Traed de los peces que acabáis de coger." Simón Pedro subió a la barca y arrastró hasta la orilla la red repleta de peces grandes: ciento cincuenta y tres. Y aunque eran tantos, no se rompió la red. Jesús les dice: "Vamos, almorzad."  Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle quién era, porque sabían bien que era el Señor. Jesús se acerca, toma el pan y se lo da, y lo mismo el pescado. Ésta fue la tercera vez que Jesús se apareció a los discípulos, después de resucitar de entre los muertos. Después de comer, dice Jesús a Simón Pedro: "Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?" Él le contestó: "Sí, Señor, tú sabes que te quiero." Jesús le dice: "Apacienta mis corderos." Por segunda vez le pregunta: "Simón, hijo de Juan, ¿me amas?" Él le contesta: "Sí, Señor, tú sabes que te quiero." Él le dice: "Pastorea mis ovejas." Por tercera vez le pregunta: "Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?" Se entristeció Pedro de que le preguntara por tercera vez si lo quería y le contestó: "Señor, tú conoces todo, tú sabes que te quiero." Jesús le dice: "Apacienta mis ovejas. Te lo aseguro: cuando eras joven, tú mismo te ceñías e ibas adonde querías; pero, cuando seas viejo, extenderás las manos, otro te ceñirá y te llevará adonde no quieras." Esto dijo aludiendo a la muerte con que iba a dar gloria a Dios. Dicho esto, añadió: "Sígueme." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

El encuentro de Jesús resucitado con sus discípulos junto al lago de Galilea parece estar escrito para enseñarnos que sólo la presencia de Jesús resucitado puede dar eficacia al trabajo evangelizador de sus discípulos. Se nos habla del trabajo que los discípulos realizan durante la oscuridad de la noche. Todo comienza con una decisión de Simón Pedro: «Me voy a pescar». Los demás discípulos se suman a él: «También nosotros nos vamos contigo». Están de nuevo juntos, pero falta Jesús. Salen a pescar, pero no se embarcan escuchando la llamada de Jesús, sino siguiendo la iniciativa de Simón Pedro. La «noche» significa en el lenguaje del evangelista la ausencia de Jesús que es la Luz. Sin la presencia de Jesús resucitado, sin su aliento y su palabra orientadora, no hay evangelización fecunda.

Con la llegada del amanecer, se hace presente Jesús. Desde la orilla, se comunica con los suyos por medio de su Palabra. Los discípulos no saben que es Jesús. Es el discípulo más querido por Jesús el primero que lo reconoce:"¡Es el Señor!". No están solos. Todo puede empezar de nuevo. Todo puede ser diferente. Con humildad pero con fe, Pedro reconocerá su pecado y confesará su amor sincero a Jesús: "Señor, tú sabes que te quiero". Los demás discípulos no pueden sentir otra cosa.

Para difundir la Buena Noticia de Jesús y colaborar eficazmente en su proyecto, lo más importante no es "hacer muchas cosas", sino cuidar mejor la calidad humana y evangélica de lo que hacemos. Lo decisivo no es el activismo sino el testimonio de vida que podamos irradiar los cristianos. Llenamos nuestras comunidades de palabras, textos y escritos, pero lo decisivo es que, entre nosotros, se escuche a Jesús. Hacemos muchas reuniones, pero la más importante es la que nos congrega cada domingo para celebrar la Cena del Señor. Sólo en él se alimenta nuestra fuerza

sábado, 9 de abril de 2016

SOY YO NO TEMAN

“El Evangelio de Hoy”: Jn 6,16-21

Lectura del santo evangelio según san Juan:

Al oscurecer, los discípulos de Jesús bajaron al lago, embarcaron y empezaron a atravesar hacia Cafarnaún. Era ya noche cerrada, y todavía Jesús no los había alcanzado; soplaba un viento fuerte, y el lago se iba encrespando. Habían remado unos cinco o seis kilómetros, cuando vieron a Jesús que se acercaba a la barca, caminando sobre el lago, y se asustaron. Pero él les dijo: "Soy yo, no teman." Querían recogerlo a bordo, pero la barca tocó tierra en seguida, en el sitio a donde iban. Palabra del Señor.

Reflexión

Hoy somos invitados a dejarnos acompañar por Jesús en los momentos oscuros de nuestra vida. Todos y todas sentimos en momentos precisos de nuestra vida que nos llega la noche. Las tormentas nos abaten, los problemas nos agobian por todos lados. Se nos caen todos los “palitos” juntos. Cuando nos vemos arropados por situaciones que escapan a nuestras posibilidades de salir adelante, ya sea por enfermedades, duelos, problemas familiares, vicios, problemas económicos fuertes, deudas impagables… dejémonos alcanzar por Jesús. El nos ha prometido estar siempre con nosotros para aliviarnos la carga y consolarnos con su fuerza. 

En tiempos de calamidades se hace necesario sentir la presencia abrazadora de Dios, pues justamente en estos momentos la gracia y el amor del Padre nos ayudan a vencer nuestros miedos y a cultivar la esperanza. Y no olvidemos que Jesús nos llama a ser parte de la solución de nuestros problemas y de los de nuestros hermanos y hermanas. Se vemos a alguien en apuros, no tardemos en acudir en su ayuda… así lo hiso Jesús y vive eternamente.