EVANGELIO DE HOY
"Vayan y proclamen que el reino de Dios está cerca". San Mateo 10, 7-13.

domingo, 28 de febrero de 2016

CONVERTIRSE

 “El Evangelio de Hoy”: Lc 13, 1-9

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

Eu una ocasión, se presentaron algunos a contar a Jesús lo de los galileos cuya sangre vertió Pilato con la de los sacrificios que ofrecían. Jesús contestó:
"¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que los demás galileos, porque acabaron así? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis lo mismo. Y aquellos dieciocho que murieron aplastados por la torre de Siloé, ¿pensáis que eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis de la misma manera."
Y les dijo esta parábola: "Uno tenía una higuera plantada en su viña, y fue a buscar fruto en ella, y no lo encontró.
Dijo entonces al viñador: "Ya ves: tres años llevo viniendo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro. Córtala. ¿Para qué va a ocupar terreno en balde?
Pero el viñador contestó: "Señor, déjala todavía este año; yo cavaré alrededor y le echaré estiércol, a ver si da fruto. Si no, la cortas". Palabra del Señor.

Reflexión

Había pasado ya bastante tiempo desde que Jesús se había presentado en su pueblo de Nazaret como Profeta, enviado por el Espíritu de Dios para anunciar a los pobres la Buena Noticia. Sigue repitiendo incansable su mensaje: Dios está ya cerca, abriéndose camino para hacer un mundo más humano para todos. Jesús sabe bien que Dios no puede cambiar el mundo sin que nosotros cambiemos. Por eso se esfuerza en despertar en nosotros la conversión: “Conviértanse y crean en esta Buena Noticia”. Ese empeño de Dios en hacer un mundo más humano será posible si respondemos acogiendo su proyecto.

Va pasando el tiempo y la gente no reacciona a su llamada. Son muchos los que vienen a escucharlo, pero no acaban de abrirse al “Reino de Dios”. Jesús cuenta una pequeña parábola. Un propietario de un terreno tiene plantada una higuera en medio de su viña. Año tras año, viene a buscar fruto en ella y no lo encuentra. Su decisión parece la más sensata: la higuera no da fruto y está ocupando inútilmente un terreno, lo más razonable es cortarla. Pero el encargado de la viña reacciona de manera inesperada. ¿Por qué no dejarla todavía? Él conoce aquella higuera, la ha visto crecer, la ha cuidado, no la quiere ver morir. Él mismo le dedicará más tiempo y más cuidados, a ver si da fruto.

El relato se interrumpe bruscamente. La parábola queda abierta. El dueño de la viña y su encargado desaparecen de escena. Es la higuera la que decidirá su suerte final. Mientras tanto, recibirá más cuidados que nunca de ese viñador que nos hace pensar en Jesús, “el que ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido”.

Ya es tiempo de reaccionar antes que sea tarde. Jesús está vivo en medio de nosotros. Como el encargado de la viña, él cuida de nuestras comunidades cristianas. Él nos alimenta con su Evangelio, nos sostiene con su Espíritu. Hemos de mirar el futuro con esperanza, al mismo tiempo que vamos creando ese clima nuevo de conversión y renovación que necesitamos tanto. 

sábado, 27 de febrero de 2016

... DEBERÍAS ALEGRARTE ...

 “El Evangelio de Hoy”: Lc 15,1-3.11-32

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo, solían acercarse a Jesús todos los publicanos y los pecadores a comían los cerdos; y nadie le daba de comer. Recapacitando entonces, se dijo: "Cuántos jornaleros de mi padre tienen abundancia de pan, mientras yo aquí me muero de hambre. Me pondré en camino adonde está mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros." escucharle. Y los fariseos y los escribas murmuraban entre ellos: "Ése acoge a los pecadores y come con ellos." Jesús les dijo esta parábola: "Un hombre tenía dos hijos; el menor de ellos dijo a su padre: "Padre, dame la parte que me toca de la fortuna." El padre les repartió los bienes. No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, emigró a un país lejano, y allí derrochó su fortuna viviendo perdidamente. Cuando lo había gastado todo, vino por aquella tierra un hambre terrible, y empezó él a pasar necesidad. Fue entonces y tanto le insistió a un habitante de aquel país que lo mandó a sus campos a guardar cerdos. Le entraban ganas de saciarse de las algarrobas que
Se puso en camino a donde estaba su padre; cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió; y, echando a correr, se le echó al cuello y se puso a besarle. Su hijo le dijo: "Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo." Pero el padre dijo a sus criados: "Saquen en seguida el mejor traje y vístanlo; pónganle un anillo en la mano y sandalias en los pies; traigan el ternero cebado y mátenlo; celebremos un banquete, porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado." Y empezaron el banquete.
Su hijo mayor estaba en el campo. Cuando al volver se acercaba a la casa, oyó la música y el baile, y llamando a uno de los mozos, le preguntó qué pasaba. Éste le contestó: "Ha vuelto tu hermano; y tu padre ha matado el ternero cebado, porque lo ha recobrado con salud." Él se indignó y se negaba a entrar; pero su padre salió e intentaba persuadirlo. Y él replicó a su padre: "Mira: en tantos años como te sirvo, sin desobedecer nunca una orden tuya, a mí nunca me has dado un cabrito para tener un banquete con mis amigos; y cuando ha venido ese hijo tuyo que se ha comido tus bienes con malas mujeres, le matas el ternero cebado." El padre le dijo: "Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo: deberías alegrarte, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado." Palabra del Señor.

Reflexión

Así es Dios, como este padre misericordioso que encontramos en esta parábola del Evangelio de Hoy. Lo que es importante para él no es lo que hayamos hecho como forma de cumplimiento sino sus entrañas mismas de cariño y compasión que nunca abandona. Por más vueltas que le busquemos no entenderemos cómo puede el padre perdonar a uno que lo heredó en vida, malgastó conscientemente lo suyo y regresa con “un cuento”. Sólo alguien que ama de verdad es capaz de perdonar. Lo que Jesús nos enseña de Dios es que él está ahí siempre que lo necesitemos para acogernos con los brazos abiertos y sin echarnos en cara nuestro comportamiento.

Somos nosotros quienes tenemos que reconocer este amor que Dios nos tiene y creyendo en él, volver a su lado lleno de confianza y decididos a aprovechar la vida asumiendo sus mismas actitudes de acogida y de perdón. Aprovechemos esta Cuaresma para renovar nuestra confianza en este Padre amoroso y cambiemos lo que tenemos que cambiar sin esperar a que otros lo hagan a nuestro alrededor. Vivamos la fe como una fiesta y no como una carga.

viernes, 26 de febrero de 2016

NUESTRO EGOÍSMO VERSUS LA BONDAD DE DIOS

“El Evangelio de Hoy”: Mt 21,33-43.45-46

Lectura del santo evangelio según san Mateo:

En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: "Escuchen otra parábola: Había un propietario que plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó en ella un lagar, construyó la casa del guarda, la arrendó a unos labradores y se marchó de viaje. Llegado el tiempo de la vendimia, envió sus criados a los labradores, para percibir los frutos que le correspondían. Pero los labradores, agarrando a los criados, apalearon a uno, mataron a otro, y a otro lo apedrearon. Envió de nuevo otros criados, más que la primera vez, e hicieron con ellos lo mismo. Por último les mandó a su hijo, diciéndose: "Tendrán respeto a mi hijo." Pero los labradores, al ver al hijo, se dijeron: "Éste es el heredero: vengan, lo matamos y nos quedamos con su herencia." Y, agarrándolo, lo empujaron fuera de la viña y lo mataron. Y ahora, cuando vuelva el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?"
Le contestaron: "Hará morir de mala muerte a esos malvados y arrendará la viña a otros labradores, que le entreguen los frutos a sus tiempos." Y Jesús les dice: "¿No han leído nunca en la Escritura: "La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente"? Por eso les digo que se les quitará a ustedes el reino de Dios y se dará a un pueblo que produzca sus frutos." Los sumos sacerdotes y los fariseos, al oír sus parábolas, comprendieron que hablaba de ellos. Y, aunque buscaban echarle mano, temieron a la gente, que lo tenía por profeta. Palabra del Señor.

Reflexión

Hoy leemos un texto evangélico que anuncia, de otra manera la pasión, muerte y Resurrección de Jesús. La piedra desechada es Jesús Crucificado, se convierte en la piedra angular, la base y centro de todo con la Resurrección. Así queda clara la contraposición entre nuestro egoísmo que nos lleva a la perversidad por la avaricia y el acaparamiento, y la bondad de Dios, marcada por su amor generoso e ilimitado. “El Evangelio de Hoy” nos presenta cómo se entrelaza nuestra infidelidad con la fidelidad de Dios.

¿Cuáles son las formas de rechazo que estamos viviendo hoy? ¿En qué se manifiesta hoy el amor de Dios, su fidelidad y su obra de salvación? ¿Realmente tenemos a Jesús como lo principal en nuestras vidas? Que esta Cuaresma nos ayude a crecer en nuestra determinación de creer en Jesús y de organizarnos responder a su llamado en nosotros. Ánimo!

jueves, 25 de febrero de 2016

NO A LA INDIFERENCIA

“El Evangelio de Hoy”: Lc 16,19-31

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos: "Había un hombre rico que se vestía de púrpura y de lino y banqueteaba espléndidamente cada día. Y un mendigo llamado Lázaro estaba echado en su portal, cubierto de llagas, y con ganas de saciarse de lo que tiraban de la mesa del rico. Y hasta los perros se le acercaban a lamerle las llagas.
Sucedió que se murió el mendigo, y los ángeles lo llevaron al seno de Abrahán. Se murió también el rico, y lo enterraron. Y, estando en el infierno, en medio de los tormentos, levantando los ojos, vio de lejos a Abrahán, y a Lázaro en su seno, y gritó: "Padre Abrahán, ten piedad de mí y manda a Lázaro que moje en agua la punta del dedo y me refresque la lengua, porque me torturan estas llamas." Pero Abrahán le contestó: "Hijo, recuerda que recibiste tus bienes en vida, y Lázaro, a su vez, males: por eso encuentra aquí consuelo, mientras que tú padeces. Y además, entre nosotros y vosotros se abre un abismo inmenso, para que no puedan cruzar, aunque quieran, desde aquí hacia vosotros, ni puedan pasar de ahí hasta nosotros." El rico insistió: "Te ruego, entonces, padre, que mandes a Lázaro a casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que, con su testimonio, evites que vengan también ellos a este lugar de tormento." Abrahán le dice: "Tienen a Moisés y a los profetas; que los escuchen." El rico contestó: "No, padre Abrahán. Pero si un muerto va a verlos, se arrepentirán." Abrahán le dijo: "Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no harán caso ni aunque resucite un muerto." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

De repente este texto del Evangelio de hoy puede parecernos muy trágico. Si nos fijamos bien descubriremos que el rico no tiene nombre, es simplemente el rico. No tiene identidad. No es nadie. Su vida está vacía de compasión es un fracaso. No se puede vivir sólo para “darse vida” banqueteando. Es indiferente frente al necesitado que está tirado en la entrada de su casa hambriento y enfermo, socialmente miserable, pero con un nombre lleno de esperanza. Se llama «Lázaro» o «Eliezer», que significa «Mi Dios es ayuda».

¿Cuál es el pecado o la falta del rico? Simplemente, ha disfrutado de su vida ignorando al pobre. Lo tenía allí mismo, pero no lo ha visto. Estaba en el portal de su mansión, pero no se ha acercado a él. Su pecado es la indiferencia. Según los sociólogos y los demás estudiosos de las relaciones humanas, está creciendo en nuestra sociedad la apatía o falta de sensibilidad ante el sufrimiento ajeno. Evitamos de mil formas el contacto directo con las personas que sufren. Poco a poco, nos vamos haciendo cada vez más insensibles. El encuentro con un amigo, enfermo terminal, nos turba. No sabemos qué hacer ni qué decir. Es mejor tomar distancia. Volver cuanto antes a nuestras ocupaciones. Huir del sin dejarnos afectar.

No anestesiemos nuestro corazón frente al sufrimiento y las necesidades de los demás. No reduzcamos el hambre y la miseria a datos estadísticos, no nos conformemos con mirar las pantallas de nuestro televisor. No demos rodeos ante los apaleados. La persona que sigue a Jesús y su propuesta se va haciendo más sensible al sufrimiento de quienes encuentra en su camino. Se acerca al necesitado y, si está en sus manos, trata de aliviar su situación. No se trata de volvernos locos sino de ser hermanos y hermanas en todo momento.

miércoles, 24 de febrero de 2016

EL QUE QUIERA SER GRANDE ENTRE USTEDES QUE SEA SU SERVIDOR

“El Evangelio de Hoy”: Mt 20,17-28

Lectura del santo evangelio según san Mateo:

En aquel tiempo, mientras iba subiendo Jesús a Jerusalén, tomando aparte a los Doce, les dijo por el camino: "Miren, estamos subiendo a Jerusalén, y el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas, y lo condenarán a muerte y lo entregarán a los gentiles, para que se burlen de él, lo azoten y lo crucifiquen; y al tercer día resucitará."
Entonces se le acercó la madre de los Zebedeos con sus hijos y se postró para hacerle una petición. Él le preguntó: "¿Qué deseas?" Ella contestó: "Ordena que estos dos hijos míos se sienten en tu reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda." Pero Jesús replicó: "No saben lo que piden. ¿Son capaces de beber el cáliz que yo he de beber?" Contestaron: "Lo somos." Él les dijo: "Mi cáliz lo beberán; pero el puesto a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo, es para aquellos para quienes lo tiene reservado mi Padre."
Los otros diez, que lo habían oído, se indignaron contra los dos hermanos. Pero Jesús, reuniéndolos, les dijo: "Saben que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. No será así entre ustedes: el que quiera ser grande entre ustedes, que sea su servidor, y el que quiera ser primero entre ustedes, que sea su esclavo. Igual que el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos."  Palabra del Señor.

Reflexión


El Evangelio de Hoy nos habla del anuncio de la pasión muerte y Resurrección por parte de Jesús. Este anuncio contrasta con los intereses particulares y mezquinos de sus seguidores que están pensando en “puestos” y grandezas en la línea de la dominación sobre los demás. Jesús nos recuerda que entre nosotros no debe ser así. Así no se hace patria, todo lo contrario. El Camino que nos muestra Jesús es estrecho y exigente. Nada fácil, en medio de una sociedad que pone el centro de su vida en el tener y en el poder de mando. Dios nos proteja e ilumine para creer en su proyecto y trabajar por él.

martes, 23 de febrero de 2016

USTEDES, EN CAMBIO ...

“El Evangelio de Hoy”: Mt 23,1-12

Lectura del santo evangelio según san Mateo:

En aquel tiempo, Jesús habló a la gente y a sus discípulos, diciendo: "En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos: hagan y cumplan lo que les digan; pero no hagan lo que ellos hacen, porque ellos no hacen lo que dicen. Ellos lían fardos pesados e insoportables y se los cargan a la gente en los hombros, pero ellos no están dispuestos a mover un dedo para empujar. Todo lo que hacen es para que los vea la gente: alargan las filacterias y ensanchan las franjas del manto; les gustan los primeros puestos en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; que les hagan reverencias por la calle y que la gente los llame maestros.
Ustedes, en cambio, no se dejen llamar maestro, porque uno solo es su maestro, y todos ustedes son hermanos. Y no llamen padre de ustedes a nadie en la tierra, porque uno solo es su Padre, el del cielo. No se dejen llamar consejeros, porque uno solo es su consejero, Cristo. El primero entre ustedes será su servidor. El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido." Palabra del Señor.

Reflexión

Puede parecernos duro el discurso que Jesús dice en esta parte del Evangelio pero sigue siendo actual y para nosotros es fundamental creerlo y practicarlo. Jesús se enfrenta a los letrados y fariseos. Sus duras críticas las hace sin temor y sin vacilación. Cada página del Evangelio está escrita para la Iglesia. Los escribas y los fariseos, de los que se habla en todo el discurso de Jesús, somos nosotros, llamados a enmendar nuestra forma de actuar y a caminar en fidelidad por la senda de justicia y de vida que Jesús nos propone.

Una tarea urgente en este tiempo de Cuaresma es adherirnos más y mejor a Jesús, para ser fieles a su proyecto de amor y de nueva humanidad. Hemos de esforzarnos por convertirnos de las actitudes y prácticas de hipocresía que nos aleja de la enseñanza y la práctica de Jesús. Lo que Jesús nos pide es ser humildes y serviciales, no jefes y jueces de los otros.  “El primero entre ustedes será su servidor.”

lunes, 22 de febrero de 2016

TU ERES PEDRO

“El Evangelio de Hoy”: Mt 16,13-19

Lectura del santo evangelio según san Mateo:

En aquel tiempo, al llegar a la región de Cesarea de Filipo Jesús preguntó a sus discípulos: "¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?" Ellos contestaron: "Unos que Juan Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas." Él les preguntó: "Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?" Simón Pedro tomó la palabra y dijo: "Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo." Jesús le respondió: "¡Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que está en el cielo. Ahora te digo yo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará. Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo."  Palabra del Señor.

Reflexión

La profesión de fe en Jesús no puede hacerse sin consecuencias Si creemos en Jesús, lo iremos diciendo con nuestra manera de vivir, con nuestras opciones y estilo de vida. Creer en Jesús como el Hijo de Dios lleva consigo creer en su proyecto, en su manera de relacionarse con Dios, a quien Jesús experimenta como Padre de todos y todas, lo que implica una relación fraterna con el prójimo. ¿Cuál es la influencia que ejerce Jesús en nuestra vida diaria? La vida cotidiana es nuestra confesión de fe. Si creemos tenemos que tomar decisiones que respalden, día a día, nuestra fe; de lo contrario, tenemos una fe de boca, aprendida de la cultura y de las tradiciones, pero que no nos mueve a nada.

Tú eres Pedro… no olvidemos que Pedro no es solo Pedro, es toda persona que cree en Jesús. La Iglesia es el conjunto de los creyentes en Cristo que viven un proceso de madurez en la fe y el compromiso cristiano. Jesús no dijo tu eres Pedro, tú serás el Papa, dijo tú eres Pedro. Todo el que entra en esta dinámica de fe en Jesús, es Pedro, es fundamento, es instrumento de Jesús para él seguir construyendo el Reino de su Padre Dios. No olvidemos que Pedro pasa por un largo proceso de fe que le lleva de compartir con Jesús su vida en Galilea, hasta negarlo en Jerusalén para experimentar el amor misericordioso y perdonador de Jesús y comprometerse con él a seguir su tarea.

Todo el que confiesa su fe en Jesús, en consecuencia, se debe preparar para atender el llamado a la justicia, la verdad y la reconciliación que Jesús encarnó con todas sus consecuencias y de manera libre y alegre. Como Jesús abraza la voluntad del Padre hasta la muerte, abraza su propia cruz y asume la voluntad de Dios como criterio último y definitivo de la propia existencia. Creer es asumir un compromiso serio con la causa de Jesús que es la causa del Reino, la causa de los pobres, la causa de humanizar la vida en nuestro mundo de manera que responda aunque sea en lo mínimo a lo que quiere Dios.  

domingo, 21 de febrero de 2016

ESCUCHENLE

El Evangelio de Hoy: Lc 9, 28b-36

Lectura del santo evangelio según san Lucas

En aquel tiempo, Jesús cogió a Pedro, a Juan y a Santiago y subió a lo alto de la montaña para orar. Y, mientras oraba, el aspecto de su rostro cambió, sus vestidos brillaban de blancos. De repente, dos hombres conversaban con él: eran Moisés y Elías, que, apareciendo con gloria, hablaban de su muerte, que se iba a consumar en Jerusalén. Pedro y sus compañeros se caían de sueño; y, espabilándose, vieron su gloria y a los dos hombres que estaban con él. Mientras éstos se alejaban, dijo Pedro a Jesús: - Maestro, qué bien se está aquí. Haremos tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías. No sabía lo que decía. Todavía estaba hablando, cuando llegó una nube que los cubrió. Se asustaron al entrar en la nube. Una voz desde la nube decía: - Éste es mi Hijo, el escogido, escuchadle. Cuando sonó la voz, se encontró Jesús solo. Ellos guardaron silencio y, por el momento, no contaron a nadie nada de lo que habían visto.  Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Estando Jesús orando en la montaña, le es revelada a tres de sus discípulos una parte que no podían percibir a simple vista, a esta experiencia se le ha llamado la transfiguración. En la vida de los seguidores de Jesús no faltan momentos de claridad y certeza, de alegría y de luz. En la oración y el silencio es posible vislumbrar, desde la fe, algo de la identidad oculta de Jesús. Esta oración es fuente de un conocimiento que no es posible obtener de los libros.


Los discípulos apenas se enteran de nada, pues "se caían de sueño" y solo "al Cabecearse", captaron algo. Pedro solo sabe que allí se está muy bien y que esa experiencia no debería terminar nunca. Lucas dice que "no sabía lo que decía". La escena culmina con una voz y un mandato solemne. Los discípulos se ven envueltos en una nube. Se asustan pues todo aquello los sobrepasa. Sin embargo, de aquella nube sale una voz: "Este es mi Hijo, el escogido. Escúchenle". La escucha ha de ser la primera actitud de los discípulos. 

Necesitamos escuchar a Jesús vivo en lo más íntimo de nuestro ser. Todos, predicadores y pueblo fiel, teólogos y lectores, necesitamos escuchar su Buena Noticia de Dios, no desde fuera sino desde dentro. Dejar que sus palabras desciendan de nuestras cabezas hasta el corazón. Nuestra fe sería más fuerte, más gozosa, más contagiosa. Sólo en los evangelios  podemos encontrar: el impacto que causan la palabra Jesús a los primeros que se sintieron atraídos por él y le siguieron. Los evangelios no son libros didácticos que exponen doctrina académica sobre Jesús. Tampoco biografías redactadas para informar con detalle sobre su trayectoria histórica. Son "relatos de conversión" que invitan al cambio, al seguimiento de Jesús y a la identificación con su proyecto. Demos la importancia que tienen los evangelios y dejemos que ellos nos cambien positivamente.

sábado, 20 de febrero de 2016

AMEN A SUS ENEMIGOS

“El Evangelio de Hoy”: Mt 5,43-48

Lectura del santo evangelio según san Mateo:

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Han oído que se dijo: "Amarás a tu prójimo" y aborrecerás a tu enemigo. Yo, en cambio, les digo: Amen a sus enemigos, y recen por los que les persiguen. Así serán hijos de su Padre que está en el cielo, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos. Porque, si aman a los que los aman, ¿qué premio tendrán? ¿No hacen lo mismo también los publicanos? Y si saludan sólo a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? ¿No hacen lo mismo también los gentiles? Por tanto, sean perfectos, como su Padre celestial es perfecto." Palabra del Señor.

Reflexión

Hoy somos invitados por el evangelio a ir más allá de lo ordinario viviendo nuestro seguimiento de Jesús. El Evangelio nos presenta el tema del amor al prójimo. Para el seguidor de Jesús y continuador de su obra, el amor es un imperativo. Para Jesús el amor es un mandato divino. Quien no ama no tiene el Espíritu de Jesús, no camina por su propuesta liberadora. Pero el amor que plantea Jesús va más allá de los cercanos, conocidos y amigos; alcanza el horizonte de los enemigos.

Este amor a los enemigos es esencia de la vida cristiana. Amar al enemigo significa haber conocido a Dios y a Jesús en profundidad, haber destruido las raíces que alimentan el afán de dominio. Por eso decimos que el bautismo no es cuestión de un día, es algo que vamos viviendo hasta llegar a la perfección. Amar como Dios nos ama, viviendo los valores que Jesús nos ha enseñado. Eso es lo extraordinario en nuestro mundo. Adelante…

viernes, 19 de febrero de 2016

SI NO SON MEJORES, NO ENTRARAN

 “El Evangelio de Hoy”: Mt 5,20-26.

Lectura del santo evangelio según san Mateo:

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Si no sois mejores que los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos. Habéis oído que se dijo a los antiguos: "No matarás", y el que mate será procesado. Pero yo os digo: Todo el que esté peleado con su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano "imbécil", tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama "renegado", merece la condena del fuego.
Por tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda. Con el que te pone pleito, procura arreglarte en seguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez, y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último cuarto." Palabra del Señor.

REFLEIÓN

Dios siempre puede hacer algo para salvarnos, para él nadie está definitivamente perdido. Su gloria es la vida de sus creaturas pero somos llamados a optar libre y conscientemente por la salvación que Dios nos ofrece. No hay nada garantizado en la maldad del malvado o en la bondad del justo. La suerte de uno u otro, puede cambiar. Jesús nos invita a esforzarnos por superar las formalidades religiosas y a integrarnos en la construcción de su Reino: “Si no son mejores que los escribas y fariseos, no entrarán en el Reino de los cielos”.


La puesta en práctica de los valores de ese Reino, pone en entredicho muchas creencias y prácticas religiosas que atentan contra ellos. El evangelio de Hoy reclama una mayor coherencia de nuestra parte: “Por tanto…vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar su ofrenda”. La fraternidad que nace de sabernos todos y todas hijos e hijas del mismo Padre Bueno y misericordioso. La conversión y la religiosidad pasan por el amor y el servicio hacia nuestro prójimo.

jueves, 18 de febrero de 2016

LA ORACIÓN CRISTIANA ESTA CENTRADA EN LA VIDA

“El Evangelio de Hoy”: Mt 7, 7-12

Lectura del santo evangelio según san Mateo

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Pidan y se les dará, busquen y encontrarán, llamen y se les abrirá; porque quien pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre. Si a alguno de ustedes le pide su hijo pan, ¿le va a dar una piedra?; y si le pide pescado, ¿le dará una serpiente? Pues si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más su Padre del cielo dará cosas buenas a los que le piden! En resumen: Traten a los demás como quieren que ellos les traten; en esto consiste la Ley y los profetas." Palabra del Señor.

Reflexión

El Evangelio de Hoy nos plantea otro de los temas privilegiados de la Cuaresma: la oración. …Cuando oren no sean como los que se exhiben en público para aparentar…  La vida de oración es fundamental en la manera de ser y de actuar de los cristianos. Pero qué mal hemos entendido la oración al interior de la Iglesia. Hemos hecho de la oración o un mero acto intimista de pasividad, de calmar la conciencia o un acto egoísta de conseguir el favor pretendido. Se nos olvidó que la oración cristiana está centrada en la vida, anclada en la ética y comprometida con por la humanización plena y total. No podemos reducir la oración a una reacción espontánea surgida del miedo.

Es mucho más que un momento antes de irme a dormir por las noches. La oración cristiana es esencialmente transcendente en cuanto acto comprometido que nos lanza tras la conquista de lo orado. La oración es un diálogo íntimo con Dios, pero no es intimista, no puede quedarse en lo privado, siempre alcanzará a la comunidad. La oración ha de manifestar en el creyente una vivencia de la presencia de Dios. Orar significa configurar la vida, mi vida, con Dios. Por tanto, la vida del creyente ha de ser testimonio del Dios en el que se cree, en el que se ora. La oración mejora  progresivamente las personas, les convierte en buenas, justas, amables, cariñosas, misericordiosas, tiernas, comprensibles, hacedoras de paz, respetuosas de la diferencia, incluyentes. Oremos confiando en el Dios que nos ama y nos salva. Dejemos que Jesús sea, una vez más, nuestra inspiración y guía. Espíritu Santo, ilumínanos.

miércoles, 17 de febrero de 2016

UNO QUE ES MAS QUE JONAS

 “El Evangelio de Hoy”: Lc 11, 29-32

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo, la gente se apiñaba alrededor de Jesús, y él se puso a decirles: "Esta generación es una generación perversa. Pide un signo, pero no se le dará más signo que el signo de Jonás. Como Jonás fue un signo para los habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del hombre para esta generación. Cuando sean juzgados los hombres de esta generación, la reina del Sur se levantará y hará que los condenen; porque ella vino desde los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón. Cuando sea juzgada esta generación, los hombres de Nínive se alzarán y harán que los condenen; porque ellos se convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás." Palabra del Señor.

Reflexión

Hoy como antes los creyentes buscamos milagros fuera de lo ordinario como que nos  obliguen a creer en Dios. Esa ha sido la lógica de todos los pueblos, en todos los tiempos: pedir señales extraordinarias para creerle a Dios. Jesús siente tristeza, y al mismo tiempo rabia, por esa actitud tan infantil del pueblo. Los judíos no aceptan que han estado rodeados de falsos mesías que los han incitado a las armas en nombre de Dios. Jesús responde con algo imprevisto e inimaginable. No habrá una señal irrebatible y poderosa por parte de Dios.


Dios no es el “Dios máquina” que interviene en la historia de los hombres imponiendo su poder aterrador. Dios no se mueve en la lógica infantil de los creyentes que necesitan señales o avisos sobrenaturales para actuar con radicalidad. Jesús es la señal de Dios. Su cercanía, su trato humano, su actuación a favor de los menos tenidos en cuenta por la sociedad. Su amor sin límites ni fronteras. Su pasión y su muerte. Pero también su Resurrección. Y nosotros ¿qué señales pedimos hoy? ¿Cuáles señales de fe mostramos a nuestros hermanos y hermanas. Que pasen un día lleno de paz y esperanza.

martes, 16 de febrero de 2016

... CONMIGO LO HICIERON ...

 “El Evangelio de Hoy”: Mt 25, 31-46

Lectura del santo evangelio según san Mateo:

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Cuando venga en su gloria el Hijo del hombre, y todos los ángeles con él, se sentará en el trono de su gloria, y serán reunidas ante él todas las naciones. Él separará a unos de otros, como un pastor separa las ovejas de las cabras. Y pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda. Entonces dirá el rey a los de su derecha: "Vengan ustedes, benditos de mi Padre; hereden el reino preparado para ustedes desde la creación del mundo. Porque tuve hambre y me dieron de comer, tuve sed y me dieron de beber, fui forastero y me hospedaron, estuve desnudo y me vistieron, enfermo y me visitaron, en la cárcel y vinieron a verme." Entonces los justos le contestarán: "Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?; ¿cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?; ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?" Y el rey les dirá: "Les aseguro que cada vez que lo hicieron con uno de éstos, mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis."
Y entonces dirá a los de su izquierda: "Apártense de mí, malditos, vayan al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre y no me dieron de comer, tuve sed y no me dieron de beber, fui forastero y no me hospedaron, estuve desnudo y no me vistieron, enfermo y en la cárcel y no me visitaron." Entonces también éstos contestarán: "Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o forastero o desnudo, o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?" Y él replicará: "Les aseguro que cada vez que no lo hicieron con uno de éstos, los humildes, tampoco lo hicieron conmigo." Y éstos irán al castigo eterno, y los justos a la vida eterna."  Palabra del Señor.

Reflexión


Ayer me equivoqué y publiqué  el evangelio del martes, así que hoy les ofrezco el que se leía ayer lunes. Discúlpenme.  Este Evangelio es un llamado profundo a vivir nuestra fe practicando los  valores que de la fraternidad y de la justicia. La cotidianidad nos ofrece el escenario concreto de nuestra práctica cristiana. No hay manera de amar a Dios, nuestros Padre, sino es amando a nuestros hermanos los hombres y mujeres que nos encontramos cada día en nuestra vida ordinaria. Sin pensar que estamos comprando nuestra salvación con ello, debemos ocuparnos de hacer avanzar la humanidad hacia la igualdad, hacia la vivencia de la fraternidad como un imperativo evangélico ineludible para hacer presente el Reino del que Jesús tanto nos habla. Vivamos hoy y mañana como vivió Jesús y nuestra alegría crecerá junto a la de aquellos a los que servimos y acompañamos.

lunes, 15 de febrero de 2016

USTEDES OREN ASÍ ...

“El Evangelio de Hoy”: Mt 6,7-15

Lectura del santo evangelio según san Mateo:

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Cuando recen, no usen muchas palabras, como los gentiles, que se imaginan que por hablar mucho les harán caso. No sean como ellos, pues su Padre sabe lo que os hace falta antes de que lo pidan. Ustedes recen así: "Padre nuestro del cielo, santificado sea tu nombre, venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo, danos hoy el pan nuestro de cada día, perdónanos nuestras ofensas, pues nosotros hemos perdonado a los que nos han ofendido, no nos dejes caer en la tentación, sino líbranos del Maligno." Porque si perdonan a los demás sus culpas, también su Padre del cielo los perdonará a ustedes. Pero si no perdonan a los demás, tampoco su Padre perdonará sus culpas." Palabra del Señor.

Reflexión

Uno de los pilares de la Cuaresma  es la oración, desde el miércoles de ceniza se nos dice, “cuando oren no lo hagan para llamar a la atención de la gente como los hipócritas, sino en la intimidad con Dios que ve en tu interior y te escuchará. En el Evangelio de Hoy Jesús presenta una manera nueva de relación entre los seres humanos y Dios. La oración del Padrenuestro nos muestra un diseño perfecto del proyecto de vida y de la íntima relación de Jesús con su Padre-Dios.

Los discípulos quieren aprender plegarias, rezos, fórmulas oracionales.  Para Jesús orar es confrontarse con el proyecto de Dios. Es abrirse a una experiencia alternativa en la que Dios es realmente Padre. Es, por tanto, Dios mismo quien va señalando las pautas y va dando las directrices de nuestro caminar. Jesús se dirige a Dios con confianza filial. Esa confianza nos hace amar al nuestro prójimo y perdonarle cuando comete errores. Dejemos que Jesús nos enseñe realmente a orar de manera confiada y comprometida y sigamos nuestro camino hacia la Pascua,

domingo, 14 de febrero de 2016

EL DEMONIO SE MARCHÓ HASTA OTRA OCASIÓN

“El Evangelio de Hoy”: Lc 4, 1-13

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo, Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán y, durante cuarenta días, el Espíritu lo fue llevando por el desierto, mientras era tentado por el diablo.
Todo aquel tiempo estuvo sin comer, y al final sintió hambre.
Entonces el diablo le dijo: "Si eres Hijo de Dios, dile a esta piedra que se convierta en pan." Jesús le contestó: "Está escrito: «No sólo de pan vive el hombre»".
Después, llevándole a lo alto, el diablo le mostró en un instante todos los reinos del mundo y le dijo: "Te daré el poder y la gloria de todo eso, porque a mí me lo han dado, y yo lo doy a quien quiero. Si tú te arrodillas delante de mí, todo será tuyo."
Jesús le contestó: "Está escrito: «Al Señor, tu Dios, adorarás y a él sólo darás culto»". Entonces lo llevó a Jerusalén y lo puso en el alero del templo y le dijo: "Si eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo, porque está escrito: «Encargará a los ángeles que cuiden de ti», y también: «Te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras»".
Jesús le contestó: "Está mandado: «No tentarás al Señor, tu Dios»".
Completadas las tentaciones, el demonio se marchó hasta otra ocasión. Palabra del Señor.

Reflexión

San Lucas nos advierte que, al terminar estas tentaciones, “el demonio se marchó hasta otra ocasión”. Las tentaciones volverán en la vida de Jesús y en la de sus seguidores. Sus seguidores han de conocer bien estas tentaciones desde el comienzo, pues son las mismas que ellos tendrán que superar a lo largo de los siglos, si no quieren desviarse de él. Jesús se resiste a utilizar a Dios para saciar su propia hambre: “no solo de pan vive el hombre”. Lo primero para Jesús es buscar el reino de Dios y su justicia: que haya pan para todos. Por eso acudirá un día a Dios, pero será para alimentar a una muchedumbre hambrienta. También hoy nuestra tentación es pensar solo en nuestro pan y preocuparnos exclusivamente de nuestra crisis. Nos desviamos de Jesús cuando nos creemos con derecho a tenerlo, y olvidamos el drama, los miedos y sufrimientos de quienes carecen de casi todo.

En la segunda tentación se habla de poder y de gloria. Jesús renuncia a todo eso. No se postrará ante el diablo que le ofrece el imperio sobre todos los reinos del mundo: “Al Señor, tu Dios, adorarás”. Jesús no buscará nunca ser servido sino servir. También hoy se despierta en muchos cristianos y cristianas la tentación de mantener, como sea, el poder que ha tenido la Iglesia en tiempos pasados. Nos desviamos de Jesús cuando presionamos las conciencias tratando de imponer a la fuerza nuestras creencias. Al reino de Dios le abrimos caminos cuando trabajamos por un mundo más compasivo, misericordioso y solidario.

En la tercera tentación se le propone a Jesús que descienda de manera grandiosa ante el pueblo, sostenido por los ángeles de Dios. Jesús no se dejará engañar: “No tentarás al Señor, tu Dios”. Aunque se lo pidan, no hará nunca un signo espectacular del cielo. Solo hará signos de bondad para aliviar el sufrimiento y las dolencias de la gente. Nos desviamos de Jesús cuando confundimos nuestra propia ostentación con la gloria de Dios. Nuestra exhibición no revela la grandeza de Dios. Solo una vida de servicio humilde a los necesitados manifiesta su Amor a todos sus hijos e hijas.

Muchas felicidades en el día de San Valentín.

sábado, 13 de febrero de 2016

"SÍGUEME"

“El Evangelio de Hoy”: Lc 5,27-32

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo, Jesús vio a un publicano llamado Leví, sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo: "Sígueme." Él, dejándolo todo, se levantó y lo siguió. Leví ofreció en su honor un gran banquete en su casa, y estaban a la mesa con ellos un gran número de publicanos y otros. Los fariseos y los escribas dijeron a sus discípulos, criticándolo: "¿Cómo es que comen y beben con publicanos y pecadores?" Jesús les replicó: "No necesitan médico los sanos, sino los enfermos. No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores a que se conviertan." Palabra del Señor.

Reflexión

La llamada de Jesús es directa y concreta. Una invitación a seguirle. El seguimiento es un proceso de crecimiento y madurez que permite ajustar la vida propia a la del Maestro de manera digna y respetuosa. Por eso Jesús no necesita llamar a personas completamente correctas según la tradición judía. Convoca a un grupo que esté decidido a vivir un estilo nuevo y liberador, capaz de acoger el proyecto del Reino de Dios que es totalmente distinto del que esperaban las mayorías de creyentes de su época.

Es muy importante que las comunidades cristianas de hoy sintamos el mismo llamado de Jesús y que seamos al mismo tiempo comunidades convocantes y abiertas. No somos integristas sino universalistas. Para eso Jesús nos invita a escuchar su palabra renovadora, a vivir un encuentro sanador con su persona. Su llamado no es solo a convertirnos en cumplidores u observadores de leyes y normas, sino a aprender a ser hijos de Dios y hermanos y hermanas entre nosotros. Como Leví, alegrémonos y hagamos fiesta por la presencia de Jesús en nuestras vidas.

viernes, 12 de febrero de 2016

ENTONCES AYUNARAN

“El Evangelio de Hoy”: Mt 9,14-15

Lectura del santo evangelio según san Mateo:

En aquel tiempo, se acercaron los discípulos de Juan a Jesús, preguntándole: "¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos a menudo y, en cambio, tus discípulos no ayunan?" Jesús les dijo: "¿Es que pueden guardar luto los invitados a la boda, mientras el novio está con ellos? Llegará un día en que se lleven al novio, y entonces ayunarán."  Palabra del Señor.

Reflexión

Durante la Cuaresma escucharemos  muchas veces al evangelio traernos el tema del ayuno y de  otros signos penitenciales del Antiguo Testamento. Nosotros no tenemos que centrarnos mucho en el tema del ayuno sino en el amor. Ya Jesús ha asumido por nosotros, por amor, todo el sacrificio necesario y la penitencia necesaria. Siguiéndolo a él, nos dedicaremos a vivir la solidaridad, el compartir, el servicio a los necesitados, el cuidado de la vida y sus detalles cotidianos. Ese es el ayuno que Dios quiere. Si Jesús está con nosotros, él se encarga de perdonarnos y nos enseña a perdonar.

Cuando nos divorciamos de Jesús y su manera de ser y de actuar, entonces necesitamos hacer de nuevo el espacio en nuestra vida para que él venga y habite. Ese es el sentido del ayuno, tener un espacio en nuestro interior reservado a Jesús. Eso nos garantizará una vida sensible al hambre de quienes nos rodean y el compartir necesario a partir de nuestro amor a Dios y al prójimo. No nos olvidemos que Jesús nos invita a vivir llenos de alegría. Aprovechemos nuestro tiempo para promover la alegría de vivir y alegremos la vida de quienes conviven con nosotros. “…Yo estaré siempre con ustedes”… Mt 28, 20.

jueves, 11 de febrero de 2016

EL QUE QUIERA SEGUIRME ...

“El Evangelio de Hoy”: Lc 9, 22-25

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser desechado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar al tercer día." Y, dirigiéndose a todos, dijo: "El que quiera seguirme, que se niegue a sí mismo, cargue con su cruz cada día y se venga conmigo. Pues el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa la salvará. ¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero si se pierde o se perjudica a sí mismo?" Palabra del Señor.

Reflexión

 Me gusta repetir una idea que he escuchado a muchos otros: la fe cristiana no consiste en el cumplimiento de una serie de normas y doctrinas religiosas, es el seguimiento de Jesús confesado como El Cristo, el Mesías, el Emmanuel. Al valorar la vida de Jesús como un camino de realización que aporta a la humanidad todos los valores necesarios para alcanzar su felicidad, somos capaces de optar por este camino absoluto de vida integral, relativizando los demás y yendo hasta el fondo de las consecuencias derivadas de este discipulado. “El que quiera seguirme, que se niegue a sí mismo, cargue con su cruz de cada día y se venga conmigo”.  Quedan detrás los planteamientos egocéntricos y se evidencia el servicio y la entrega al estilo del Maestro que es Jesús.

Seguir a Jesús y su mensaje nunca será amor al sufrimiento o práctica masoquista espiritual, ni una desviación religiosa, ha de ser una consecuencia de nuestro seguimiento de Jesús. Jesús ni amó ni buscó el sufrimiento o la muerte. Todo lo contrario, aliviaba el sufrimiento sanando a los enfermos y a los que padecían cualquier situación indeseada. Jesús anima a los caídos, levanta a los deprimidos y a todos y a todas le hace una invitación a la esperanza activa. Así que la invitación de Jesús a perderse, a tomar la cruz propia y a seguirlo hasta perder la vida como él es una invitación a valorar la vida como un don de Dios que hay que cuidar viviendo los valores que la harán trascendente y humana. Perder la vida será ponerla al servicio del bien asumiendo el compromiso desinteresado por la justicia y la fraternidad que construyen la paz.

miércoles, 10 de febrero de 2016

TU EN CAMBIO

“El Evangelio de Hoy”: Mt 6,1-6.16-18

Lectura del santo evangelio según san Mateo

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Cuiden de no practicar su justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario, no tendrán recompensa de su Padre celestial. Por tanto, cuando hagas limosna, no vayas tocando la trompeta por delante, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, con el fin de ser honrados por los hombres; les aseguro que ya han recibido su paga. Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo pagará.
Cuando recen, no sean como los hipócritas, a quienes les gusta rezar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vea la gente. Les aseguro que ya han recibido su paga. Tú, cuando vayas a rezar, entra en tu aposento, cierra la puerta y reza a tu Padre, que está en lo escondido, y tu Padre, que ve en lo escondido, te lo pagará.
Cuando ayunen, no anden cabizbajos, como los hipócritas que desfiguran su cara para hacer ver a la gente que ayunan. Les aseguro que ya han recibido su paga.
Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que tu ayuno lo note, no la gente, sino tu Padre, que está en lo escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará." Palabra del Señor.

Reflexión

Cuaresma, tiempo de renovación y de acercamiento a Dios para compartir la alegría de su amor infinito. Entrar en lo secreto del Padre. El Evangelio de Hoy nos recuerda los tres grandes principios, o caminos de Cuaresma: la limosna, la oración y el ayuno. El evangelio insiste en la modestia: la limosna debe quedar en la discreción, la oración debe ser vivida en lo secreto y el ayuno solo debe ser conocido por Dios. Todo esto, para evitar cualquier posibilidad de orgullo y de satisfacción personal. Dios se fija en nuestras actitudes y nos fortalece, eso es lo importante para nosotros crecer en nuestra espiritualidad.

Con la práctica cuaresmal, bien orientada, quienes seguimos a Jesús estamos llamados a transformar nuestra vida personal, a hacerla más humana, más solidaria, más cercana a nuestros hermanos.  Así avanzamos en la tarea de transformación de nuestra sociedad y sus estructuras de acuerdo con los valores del Reino, fraternidad y justicia. La Cuaresma ha de servir para eso. Jesús deja claro que no puede haber una experiencia de Dios, seria, profunda y verdadera, si dicha experiencia no tiene relación profunda con la dignificación de la vida de los hermanos. Dejemos que  sea el mismo Señor quien nos acompañe e inspire en este nuevo empuje cuaresmal para que celebremos la Pascua con alegría compartida.  La Paz sea con ustedes.