EVANGELIO DEL DOMINGO
"Te seguiré donde quiera que vayas". San Lucas 9, 51-62.

sábado, 30 de noviembre de 2013

LA VOCACIÓN, UNA LLAMADA DE JESÚS A SERVIR A SU PUEBLO

“El Evangelio de Hoy”: Mateo 4,18-22
Lectura del santo evangelio según san Mateo:
En aquel tiempo, pasando Jesús ante el lago de Galilea, vio a dos hermanos, a Simón, al que llaman Pedro, y a Andrés, su hermano, que estaban echando el copo en el lago, pues eran pescadores. Les dijo: "Vengan y síganme, y les haré pescadores de hombres." Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Y, pasando adelante, vio a otros dos hermanos, a Santiago, hijo de Zebedeo, y a Juan, que estaban en la barca repasando las redes con Zebedeo, su padre. Jesús los llamó también. Inmediatamente dejaron la barca y a su padre y lo siguieron.  Palabra del Señor.


REFLEXIÓN

Con la fiesta del Apóstol San Andrés termina el año litúrgico para dar inicio a otro ciclo mañana, primer domingo de Adviento. En El Evangelio de Hoy Jesús hace un llamado a sus primeros 4 discípulos y estos le siguen sin tardar. Les llama allí donde ellos están, en medio de sus afanes cotidianos. La vocación aparece en la Biblia como un relato que nos ayuda a comprender el misterio de todo llamado: nace en la vida cotidiana, con rasgos de identificación familiar, en el ambiente propio de cada convocado y con el reto a seguir una propuesta que implica un cambio radical en la vida de quien ha sido llamado. Las cuatro claves de la vocación son seguimiento, discipulado, comunidad y misión.  Preguntémonos hoy, a qué nos está llamando Jesús en medio de la realidad que vivimos y no dudemos en decirle “te seguiré Señor”, asumiendo un compromiso personal que nos llevará a cambiar de vida totalmente.

viernes, 29 de noviembre de 2013

LEER LOS SIGNOS QUE DIOS NOS MUESTRA HOY


“El Evangelio de Hoy”: Lucas 21,29-33
Lectura del santo evangelio según san Lucas:
En aquel tiempo, puso Jesús una parábola a sus discípulos: "Fíjense en la higuera o en cualquier árbol: cuando echan brotes, les basta verlos para saber que el verano está cerca. Pues, cuando vean que suceden estas cosas, sepan que está cerca el reino de Dios. Les aseguro que antes que pase esta generación todo eso se cumplirá. El cielo y la tierra pasarán, mis palabras no pasarán." Palabra del Señor.

 

REFLEXIÓN


¿Qué nos está indicando la realidad que vivimos hoy? Jesús nos enseña que es necesario leer los signos de los tiempos, los signos de la historia, los signos de la presencia del reino de Dios creciendo en medio de nuestras labores cotidianas. Los evangelios han recogido de diversas formas la llamada insistente de Jesús a vivir despiertos y vigilantes, muy atentos a los signos de los tiempos.

Al principio, los primeros cristianos dieron mucha importancia a esta “vigilancia” para estar preparados ante la venida inminente del Señor. Más tarde, se tomó conciencia de que vivir con lucidez, atentos a los signos de cada época, es imprescindible para mantenernos fieles a Jesús a lo largo de la historia. La luz para poder interpretar de manera cristiana los signos son los evangelios que nos muestran a Jesús haciendo presente el reino a través de su vida y su trato a la gente que encuentra día a día.

Por eso eligió Jesús un grupo de hombres y mujeres para compartir su experiencia de Dios y su misión. Todo el camino de formación de Jesús con sus discípulos está orientado por el Reino de Dios. Esta es la carta de navegación que debe guiar a los discípulos y a la Iglesia para llegar a un puerto seguro. Con la llegada de Jesús el Reino ya está entre nosotros. Nuestra tarea o misión para hoy es hacer visible el reino que Jesús instauró. Lo haremos visible viviendo lo enseñado por Jesús, la fraternidad, la justicia, la igualdad… si esto no está el reino no se verá.

jueves, 28 de noviembre de 2013

SE ACERCA SU LIBERACIÓN

“El Evangelio de Hoy”: Lucas 21,20-28
Lectura del santo evangelio según san Lucas:
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Cuando vean a Jerusalén sitiada por ejércitos, sepan que está cerca su destrucción. Entonces, los que estén en Judea, que huyan a la sierra; los que estén en la ciudad, que se alejen; los que estén en el campo, que no entren en la ciudad; porque serán días de venganza en que se cumplirá todo lo que está escrito. ¡Ay de las que estén encinta o criando en aquellos días! Porque habrá angustia tremenda en esta tierra y un castigo para este pueblo. Caerán a filo de espada, los llevarán cautivos a todas las naciones, Jerusalén será pisoteada por los gentiles, hasta que a los gentiles les llegue su hora.
Habrá signos en el sol y la luna y las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, enloquecidas por el estruendo del mar y el oleaje. Los hombres quedarán sin aliento por el miedo y la ansiedad ante lo que se le viene encima al mundo, pues los astros se tambalearán. Entonces verán al Hijo del hombre venir en una nube, con gran poder y majestad. Cuando empiece a suceder esto, levántense, alcen la cabeza: se acerca su liberación." Palabra del Señor.


REFLEXIÓN

Los textos de estos días siguen invitándonos a confiar y esperar en el Señor aún en los momentos más difíciles de nuestra vida. El contenido de este tipo de mensaje envuelto en predicciones de destrucción y de muerte, es el anuncio de nuestra salvación. Se acerca el tiempo de la realización total de la promesa de Dios. Es importante, entonces, denunciar todo aquello que oprime y quita calidad a la dignidad de la persona.

Hoy estamos esclavizados a una serie de actitudes personales y sociales que  impiden el avance del reino de Dios: la violencia desmedida que quita la vida y la paz, sembrando la inseguridad y el odio; el afán por el dinero y la avaricia profunda; el consumismo irracional y el egoísmo que no nos deja ver en los otros a hermanos y hermanas; millones y más millones anunciados para las diferentes instituciones, y no se visualizan avances; la desigualdad vergonzante que vivimos con indiferencia y despreocupación, la corrupción política, económica y religiosa que nos hace creer, hasta a nosotros mismos, la mentiras como si fuera verdad, viviendo en la hipocresía casi total. Todo esto se acabará, nos anuncia en forma apocalíptica, la palabra de Dios.

Cuando empiece a suceder esto, levántense, alcen la cabeza: se acerca su liberación." Palabra del Señor”. De modo que nuestra misión histórica tiene que ser trabajar, con la confianza puesta en el Señor, a favor de la transformación de nuestra realidad en la realidad que Jesús anuncia. Afirmar la verdad, la honestidad, la fraternidad, el servicio a la comunidad de forma generosa y activa, crear estructuras de justicia y de participación en los medios en que nos desenvolvemos. Brindemos señales de que al mal le llega su fin y de que confiamos y esperamos activamente la realización del Reino definitivo de Dios.

miércoles, 27 de noviembre de 2013

CUANDO NOS LLEGAN LOS PEORES PROBLEMAS...

“El Evangelio de Hoy”: Lucas 21, 12-19
Lectura del santo evangelio según san Lucas
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Les echarán mano, los perseguirán, entregándolos a las sinagogas y a la cárcel, y les harán comparecer ante reyes y gobernadores por causa mía. Así tendrán ocasión de dar testimonio. Hagan propósito de no preparar su defensa, porque yo les daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario de ustedes. Y hasta sus padres, y parientes, y hermanos, y amigos los traicionarán, y matarán a algunos de ustedes, y todos los odiarán por causa mía. Pero ni un cabello de su cabeza perecerá; con su perseverancia salvarán sus almas." Palabra del Señor.                                                                                                           


REFLEXIÓN


¿Cómo reaccionamos nosotros cuando todo nos sale mal, cuando los problemas llegan, cuando no encontramos salidas a nuestras dificultades y creemos que no tenemos salvación, cuál es nuestra reacción en tiempos de enfermedades graves y de crisis? Jesús nos da algunos consejos: Lo primero es asumir la vida siguiéndolo a él sin olvidar sus enseñanzas, vivir nuestra fe.  Que nuestras acciones y actitudes sirvan de testimonio de fe en medio de las calamidades y tragedias que nos lleguen.  Los tiempos difíciles no han de ser tiempos de lamentos, desaliento, resignación o de huida. Jesús nos recuerda que “tendrán ocasión de dar testimonio”. Y para dar testimonio nos fijamos en los demás y tratamos de ser soporte de quienes, a nuestro lado, sufren aún más que nosotros, vivimos la solidaridad y así crecemos en comunión. La mejor manera de resistir a las dificultades es viviendo coherentemente nuestra fe y metiendo nuestra confianza en el Señor. Perseveremos en el amor.

martes, 26 de noviembre de 2013

EL FINAL DEL MAL


“El Evangelio de Hoy”: Lucas 21,5-11
Lectura del santo evangelio según San Lucas
En aquel tiempo, algunos ponderaban la belleza del templo, por la calidad de la piedra y los exvotos. Jesús les dijo: "Esto que contemplan, llegará un día en que no quedará piedra sobre piedra: todo será destruido." Ellos le preguntaron: "Maestro, ¿cuándo va a ser eso?, ¿y cuál será la señal de que todo eso está para suceder?" Él contestó: "Cuidado con que nadie os engañe. Porque muchos vendrán usurpando mi nombre, diciendo: "Yo soy", o bien "El momento está cerca"; no vayan tras ellos. Cuando oigan noticias de guerras y de revoluciones, no tengan pánico. Porque eso tiene que ocurrir primero, pero el final no vendrá en seguida. Luego les dijo: "Se alzará pueblo contra pueblo y reino contra reino, habrá grandes terremotos, y en diversos países epidemias y hambre. Habrá también espantos y grandes signos en el cielo." Palabra del Señor.
 
REFLEXIÓN
 
¿Está Jesús hablando del fin del mundo? ¿Cuál templo es el que será destruido? Al llegar al final del Año Litúrgico, las lecturas organizadas por la Iglesia para este tiempo nos hablan también del fin. Jesús anuncia el fin de una religiosidad basada en el mercado. No olvidemos la reflexión del otro día cuando Jesús expulsó a los vendedores del templo. La ley y los preceptos valen más que la fraternidad y la solidaridad en este templo. Por eso, Jesús afirma que será destruido y que no quedará piedra sobre piedra. De nada sirven las piedras preciosas ni las riquezas… La formalidad y las apariencias hipócritas no son eternas.
 
No se trata del fin del mundo sino del fin de una concepción de iglesia o religión, se trata del final de una práctica religiosa que se justificaba en una teología mercantilista, jerárquica y patriarcal, en unas prácticas religiosas donde la ley está por encima de la vida y, con unos dirigentes tildados de hipócritas porque ponían cargas pesadas e insoportables a sus fieles. Este es el tipo de templo y de religión que Jesús combatió y cuya destrucción profetizó. Nuestra preocupación debe estar puesta en reparar todo lo dañado hasta ahora. Estar listos para incentivar la vida y  luchar por la justicia y por la paz. Lo nuestro debe ser vivir el Evangelio, no solamente predicarlo.

domingo, 24 de noviembre de 2013

"ACUÉRDATE DE MÍ"

“El Evangelio de Hoy”: Lucas 23, 35-43
Lectura del santo evangelio según san Lucas:
En aquel tiempo, las autoridades hacían muecas a Jesús, diciendo: "A otros ha salvado; que se salve a sí mismo, si él es el Mesías de Dios, el Elegido." Se burlaban de él también los soldados, ofreciéndole vinagre y diciendo: "Si eres tú el rey de los judíos, sálvate a ti mismo." Había encima un letrero en escritura griega, latina y hebrea: "Éste es el rey de los judíos." Uno de los malhechores crucificados lo insultaba, diciendo: "¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti mismo y a nosotros." Pero el otro lo increpaba: "¿Ni siquiera temes tú a Dios, estando en el mismo suplicio? Y lo nuestro es justo, porque recibirnos el pago de lo que hicimos; en cambio, éste no ha faltado en nada." Y decía: "Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino." Jesús le respondió: "Te lo aseguro: hoy estarás conmigo en el paraíso." Palabra del Señor.
 
REFLEXIÓN INVITADA: “ACUÉRDATE DE MÍ”. José Antonio Pagola.
 
Según el relato de Lucas, Jesús ha agonizado en medio de las burlas y desprecios de quienes lo rodean. Nadie parece haber entendido su vida. Nadie parece haber captado su entrega a los que sufren ni su perdón a los culpables. Nadie ha visto en su rostro la mirada compasiva de Dios. Nadie parece ahora intuir en aquella muerte misterio alguno.
 
Las autoridades religiosas se burlan de él con gestos despectivos: ha pretendido salvar a otros; que se salve ahora a sí mismo. Si es el Mesías de Dios, el “Elegido” por él, ya vendrá Dios en su defensa.
 
También los soldados se suman a las burlas. Ellos no creen en ningún Enviado de Dios. Se ríen del letrero que Pilatos ha mandado colocar en la cruz: “Este es el rey de los judíos”. Es absurdo que alguien pueda reinar sin poder. Que demuestre su fuerza salvándose a sí mismo.
 
Jesús permanece callado, pero no desciende de la cruz. ¿Qué haríamos nosotros si el Enviado de Dios buscara su propia salvación escapando de esa cruz que lo une para siempre a todos los crucificados de la historia? ¿Cómo podríamos creer en un Dios que nos abandonara para siempre a nuestra suerte?
 
De pronto, en medio de tantas burlas y desprecios, una sorprendente invocación: “Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino”. No es un discípulo ni un seguidor de Jesús. Es un de los dos delincuentes crucificados junto a él. Lucas lo propone como un ejemplo admirable de fe en el Crucificado.
 
Este hombre, a punto de morir ajusticiado, sabe que Jesús es un hombre inocente, que no ha hecho más que bien a todos. Intuye en su vida un misterio que a él se le escapa, pero está convencido de que Jesús no va a ser derrotado por la muerte. De su corazón nace una súplica. Solo pide a Jesús que no lo olvide: algo podrá hacer por él.
 
Jesús le responde de inmediato: “Hoy estarás conmigo en el paraíso”. Ahora están los dos unidos en la angustia y la impotencia, pero Jesús lo acoge como compañero inseparable. Morirán crucificados, pero entrarán juntos en el misterio de Dios.
 
 
En medio de la sociedad descreída de nuestros días, no pocos viven desconcertados. No saben si creen o no creen. Casi sin saberlo, llevan en su corazón una fe pequeña y frágil. A veces, sin saber por qué ni cómo, agobiados por el peso de la vida, invocan a Jesús a su manera. “Jesús, acuérdate de mí” y Jesús los escuchas: “Tú estarás siempre conmigo”. Dios tiene sus caminos para encontrarse con cada persona y no siempre pasan por donde le indican los teólogos. Lo decisivo es tener un corazón que escucha la propia conciencia.

sábado, 23 de noviembre de 2013

DIOS DE VIVOS


 “El Evangelio de Hoy”: Lucas 20,27-40
Lectura del santo evangelio según san Lucas:
En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos saduceos, que niegan la resurrección, y le preguntaron: "Maestro, Moisés nos dejó escrito: Si a uno se le muere su hermano, dejando mujer, pero sin hijos, cásese con la viuda y dé descendencia a su hermano. Pues bien, había siete hermanos: el primero se casó y murió sin hijos. Y el segundo y el tercero se casaron con ella, y así los siete murieron sin dejar hijos. Por último murió la mujer. Cuando llegue la resurrección, ¿de cuál de ellos será la mujer? Porque los siete han estado casados con ella."
Jesús les contestó: "En esta vida, hombres y mujeres se casan; pero los que sean juzgados dignos de la vida futura y de la resurrección de entre los muertos no se casarán. Pues ya no pueden morir, son como ángeles; son hijos de Dios, porque participan en la resurrección. Y que resucitan los muertos, el mismo Moisés lo indica en el episodio de la zarza, cuando llama al Señor "Dios de Abrahán, Dios de Isaac, Dios de Jacob". No es Dios de muertos, sino de vivos; porque para él todos están vivos." Intervinieron unos escribas: "Bien dicho, Maestro." Y no se atrevían a hacerle más preguntas. Palabra de Dios.

REFLEXIÓN


Recordemos que Jesús no se dedicó a teorizar sobre la vida más allá de la muerte. Él no es amigo de entretener a la gente con promesas de futuro que estropeen el disfrute de la vida presente. Lo de Jesús es animar la esperanza de la superación del presente a través de gestos concretos de solidaridad y de servicios mutuos entre las personas. Si Jesús habla de la resurrección no es porque ese sea su tema favorito, sino, motivado por estos saduceos que solo piensan en ellos mismos y no van más allá de sus propios límites apara darle espacio a Dios y a su promesa.
 
Jesús nos ha enseñado, con su propia vida, que desde de la fe, la muerte no tiene la última palabra, porque la experiencia cristiana de la resurrección es la prueba fehaciente del triunfo de la vida sobre la muerte y del amor sobre la violencia. La resurrección supone una nueva forma de vida, que permite experimentar un cambio profundo en las relaciones humanas y en la experiencia de un Dios, que quiere que todos los seres humanos tengan vida plena, colmada, alegre y compartida.
 
La Resurrección no será más de lo mismo. Les invito a que vayamos disfrutando ya en lo poco, las grandezas de la vida eterna. Dediquemos tiempo y espacios a los demás, seamos capaces de dar de lo que somos y tenemos para que otros sean capaces de alegrarse con nosotros y con otras personas. Estos sencillos detalles nos hablan de algo que trasciende lo cotidiano y se proyecta a lo pleno y sublime.
 

viernes, 22 de noviembre de 2013

LOS NEGOCIANTES DEL TEMPLO


“El Evangelio de Hoy”: Lucas 19, 45-48
Lectura del santo evangelio según san Lucas:
En aquel tiempo, entró Jesús en el templo y se puso a echar a los vendedores, diciéndoles: "Escrito está: "Mi casa es casa de oración"; pero vosotros la habéis convertido en una "cueva de bandidos"." Todos los días enseñaba en el templo. Los sumos sacerdotes, los escribas y los notables del pueblo intentaban quitarlo de en medio; pero se dieron cuenta de que no podían hacer nada, porque el pueblo entero estaba pendiente de sus labios. Palabra del Señor.
 
REFLEXIÓN
 
Hoy leemos uno de los textos más polémicos del  los evangelios pues ha sido utilizado muchas veces para justificar la violencia contra los demás. Jesús confronta a las autoridades del templo por todo el engranaje de mercadería que se manejaba dentro del mismo, hasta el punto de convertir la casa de Dios en una cueva de asaltantes. Le indigna que no se proteja al pobre sino que se le engañe obligándolo a  consumir las mercaderías del templo como algo querido por Dios. Este pequeño texto nos pone en guardia contra todo lo que puede desviar la atención en nuestras prácticas religiosas, de lo contrario podemos entrar fácilmente en las peores corrientes sociales, acentuando lo económico y creando cargas para los creyentes. No tengamos miedo a denunciar todo aquello que no sirva para la buena relación con Dios.

jueves, 21 de noviembre de 2013

¿POR QUÉ LLORÓ JESÚS?


 “El Evangelio de Hoy”: Lucas 19,41-44
Lectura del santo evangelio según san Lucas:
En aquel tiempo, al acercarse Jesús a Jerusalén y ver la ciudad, le dijo llorando: "¡Si al menos tú comprendieras en este día lo que conduce a la paz! Pero no: está escondido a tus ojos. Llegará un día en que tus enemigos te rodearán de trincheras, te sitiarán, apretarán el cerco, te arrasarán con tus hijos dentro, y no dejarán piedra sobre piedra. Porque no reconociste el momento de mi venida." Palabra del Señor.


REFLEXIÓN


El Evangelio de Hoy nos presenta a Jesús llorando al contemplar la ciudad de Jerusalén desde lejos. Esta imagen contrasta con la de sus discípulos que se admiraban al mirar el esplendor del templo y los dones que la gente hacía. El sentimiento y las lágrimas les vienen a Jesús de constatar que la cerrazón de aquel pueblo al que Dios le había revelado su amor y su ternura junto a un plan de desarrollo humano duradero. En vez de escuchar a Dios y a sus enviados prefieren acogerse a sus propias gestiones desprovistas de igualdad o de justicia y basada en unas relaciones desiguales y empobrecedoras de las mayorías.
 
Lo que conmueve a Jesús y le hace llorar es  la indiferencia, la miopía, la corrupción, la prepotencia y la violencia de los dirigentes y del pueblo mismo. Y creo que podemos hacer un paralelo con los dirigentes de nuestras sociedades. Observamos un deterioro creciente de la justicia, de la fraternidad, de las instituciones con vocación de servicio. Vemos que las políticas neoliberales poco a poco acaban con las posibilidades de avances. Sabemos que la corrupción arropa nuestros pueblos. Pero sin embargo, seguimos con más de los mismo… discursos, promesas, argumentos, acusaciones y contraacusaciones… Planes sobre planes… Y la inseguridad, la violencia, los  niveles vergonzantes de desigualdad aumentan sin que avistemos variaciones positivas en el marco institucional.
 
Es la misma realidad que hace llorar a Jesús la que vivimos dos mil años después. No seamos insensibles frente al sufrimiento de nuestros mayoritario de los pueblos. Si hay que llorar lloremos, pero no dejemos de hacer planteamientos, sugerencias, enseñanzas. Es el momento de volvernos creativos a favor del bien y de las soluciones a nuestros problemas comunitarios. Dejémonos inspirar por Jesús.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

ADMINISTRAR LA VIDA


 “El Evangelio de Hoy”: Lucas 19,11-28
Lectura del santo evangelio según san Lucas:
En aquel tiempo, dijo Jesús una parábola; el motivo era que estaba cerca de Jerusalén, y se pensaban que el reino de Dios iba a despuntar de un momento a otro. Dijo, pues: "Un hombre noble se marchó a un país lejano para conseguirse el título de rey, y volver después. Llamó a diez empleados suyos y les repartió diez onzas de oro, diciéndoles: "Negocien mientras vuelvo."
Sus conciudadanos, que le aborrecían, enviaron tras él una embajada para informar: "No queremos que él sea nuestro rey." Cuando volvió con el título real, mandó llamar a los empleados a quienes había dado el dinero, para enterarse de lo que había ganado cada uno. El primero se presentó y dijo: "Señor, tu onza ha producido diez." Él le contestó: "Muy bien, eres un empleado cumplidor; como has sido fiel en una minucia, tendrás autoridad sobre diez ciudades." El segundo llegó y dijo: "Tu onza, señor, ha producido cinco." A ése le dijo también: "Pues toma tú el mando de cinco ciudades." El otro llegó y dijo: "Señor, aquí está tu onza; la he tenido guardada en el pañuelo; te tenía miedo, porque eres un hombre exigente, que reclamas lo que no prestas y siegas lo que no siembras." Él le contestó: "Por tu boca te condeno, empleado holgazán. ¿Conque sabías que soy exigente, que reclamo lo que no presto y siego lo que no siembro? Pues, ¿por qué no pusiste mi dinero en el banco? Al volver yo, lo habría cobrado con los intereses."
Entonces dijo a los presentes: "Quítenle a éste la onza y dénsela al que tiene diez." Le replicaron: "Señor, si ya tiene diez onzas." "Les digo: 'Al que tiene se le dará, pero al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene.' Y a esos enemigos míos, que no me querían por rey, tráiganlos acá y mátenlos en mi presencia."" Dicho esto, echó a andar delante de ellos, subiendo hacia Jerusalén.  Palabra del Señor.
 
REFLEXIÓN
 
Para comprender a fondo el mensaje de esta parábola del rey y sus administradores, tenemos que recordar que Jesús nos revela cómo es Dios y cuál es su manera de relacionarse con nosotros. El Creador ha puesto en nuestras vidas una serie de potencialidades que debemos desarrollar y poner al servicio de la vida. De ahí la necesidad de incentivar todo lo que tiene que ver con la creatividad, las inventivas encaminadas a hacer más digna y más humana la vida. No se trata de acumular sino de hacer producir, crecer al servicio de la comunidad.
 
El Evangelio de Hoy valora la actitud de la diligencia y constancia con la que los administradores encaran las tareas que les ha encomendado el rey, cumpliendo y haciendo producir los bienes que se les han encomendado. No olvidemos, por nada del mundo que lo que Dios nos ha dado para administrar es nuestra vida con todas sus posibilidades y todos los dones. Dios no nos pide nada que no podamos realizar. No quiere que produzcamos riquezas sino lo necesario para vivir dignamente.

martes, 19 de noviembre de 2013

ZAQUEO, UN EJEMPLO A SEGUIR

“El Evangelio de Hoy”: Lucas 19,1-10
Lectura del santo evangelio según san Lucas:
En aquel tiempo, entró Jesús en Jericó y atravesaba la ciudad. Un hombre llamado Zaqueo, jefe de publicanos y rico, trataba de distinguir quién era Jesús, pero la gente se lo impedía, porque era bajo de estatura. Corrió más adelante y se subió en una higuera, para verlo, porque tenía que pasar por allí. Jesús, al llegar a aquel sitio, levantó los ojos y dijo: "Zaqueo, baja en seguida, porque hoy tengo que alojarme en tu casa."
Él bajó en seguida y lo recibió muy contento. Al ver esto, todos murmuraban, diciendo: "Ha entrado a hospedarse en casa de un pecador." Pero Zaqueo se puso en pie, y dijo al Señor: "Mira, la mitad de mis bienes, Señor, se la doy a los pobres; y si de alguno me he aprovechado, le restituiré cuatro veces más." Jesús le contestó: "Hoy ha sido la salvación de esta casa; también éste es hijo de Abrahán. Porque el Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido."  Palabra del Señor.
 
REFLEXIÓN
 
Una conversión como la de Zaqueo no se ve todos los días pero nos habla bien de las posibilidades y del poder de la acogida y de la manifestación de atención hacia una persona. Jesús no se hace buscar, no se esconde de quien le busca. Él se acerca, se auto invita y facilita el encuentro. Por eso es que “El Evangelio de Hoy” nos propone a Zaqueo como modelo de conversión. He escuchado a un número considerable de personas criticando a quienes “después de hacer y deshacer se meten en la Iglesia y privan en santos”. Ojalá todos los que según nosotros y según su realidad misma llevan una vida de pecado y de malos tratos contra los demás terminaran abandonando esa vida y aprendiendo a compartir, como Zaqueo. Lo que importa no es el pasado, es muy importante escuchar a Jesús hoy y hacerle caso a sus invitaciones. Es así que llega la salvación a nuestras vidas. ¿Qué cambios necesito hacer yo a partir de hoy para sentirme más cerca de Jesús? ¿Cómo reparo yo los daños hechos a otras personas con mi manera de vivir y reaccionar? Miremos a Zaqueo y aprendamos a hacer procesos de conversión efectivos y concretos que nos liberen del pasado y nos lancen hacia la eternidad.

lunes, 18 de noviembre de 2013

¿QUÉ QUIERES QUE HAGA POR TI?


 “El Evangelio de Hoy”: Lucas 18,35-43
Lectura del santo evangelio según san Lucas:
En aquel tiempo, cuando se acercaba Jesús a Jericó, había un ciego sentado al borde del camino, pidiendo limosna. Al oír que pasaba gente, preguntaba qué era aquello; y le explicaron: "Pasa Jesús Nazareno." Entonces gritó: "¡Jesús, hijo de David, ten compasión de mí!" Los que iban delante le regañaban para que se callara, pero él gritaba más fuerte: "¡Hijo de David, ten compasión de mí!" Jesús se paró y mandó que se lo trajeran. Cuando estuvo cerca, le preguntó: "¿Qué quieres que haga por ti?" Él dijo: "Señor, que vea otra vez." Jesús le contestó: "Recobra la vista, tu fe te ha curado." En seguida recobró la vista y lo siguió glorificando a Dios. Y todo el pueblo, al ver esto, alababa a Dios. Palabra del Señor.
 
REFLEXIÓN
 
Jesús no vino al mundo a sentarse en un trono o en un altar para que lo fueran a ver y a adorar. Su vida se pasa en los caminos de Galilea y en la ruta que lleva a Jerusalén. En estos caminos se deja ver y encontrar por todos y todas los que guardan la esperanza de una vida mejor. Hoy nos encontramos nuevamente con este ciego de Jericó ansioso de luz y de vida sana.  Jesús le pregunta "¿Qué quieres que haga por ti?" Él dijo: "Señor, que vea otra vez." Jesús le contestó: "Recobra la vista, tu fe te ha curado."  Creo que esa misma pregunta puede ser oída por nosotros cada vez que sentimos una necesidad profunda en nuestra ruta hacia la realización plena. Jesús ha venido al mundo para que tengamos vida en abundancia.
El asunto es que viendo, muchas veces permanecemos ciegos y no reconocemos a Jesús que se hace visible a través de los hermanos y de los acontecimientos cotidianos. Somos invitados a reconocer a Jesús y su poder amoroso de hacernos avanzar en nuestras búsquedas cotidianas. Yo se que existen cientos de obstáculos que atentan contra la posibilidad de acercarnos a Jesús y a su propuesta, pero no olvidemos que él permanece cerca para  renovar nuestra esperanza y las fuerzas que nos hacen ver y disfrutar la vida con todos sus colores. El Evangelio de Hoy nos enseña que no hay problema invencible. Jesús está pasando por nuestras vidas y se deja ver a través de nuestros hermanos y hermanas, no lo ignoremos, gritémosle nuestros deseos y necesidades. Amén.

sábado, 16 de noviembre de 2013

ORACIÓN CONFIADA



“El Evangelio de Hoy”: Lucas 18,1-8
Lectura del santo evangelio según san Lucas:
En aquel tiempo, Jesús, para explicar a los discípulos cómo tenían que orar siempre sin desanimarse, les propuso esta parábola: "Había un juez en una ciudad que ni temía a Dios ni le importaban los hombres. En la misma ciudad había una viuda que solía ir a decirle: "Hazme justicia frente a mi adversario." Por algún tiempo se negó, pero después se dijo: "Aunque ni temo a Dios ni me importan los hombres, como esta viuda me está fastidiando, le haré justicia, no vaya a acabar pegándome en la cara."" Y el Señor añadió: "Fijaos en lo que dice el juez injusto; pues Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos que le gritan día y noche?; ¿o les dará largas? Os digo que les hará justicia sin tardar. Pero, cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará esta fe en la tierra?" Palabra del Señor.
 
REFLEXIÓN
 
El Evangelio de Hoy nos hace una invitación a ser personas de oración. Una vida de oración desde la realidad que vivimos tratando de mantener la serenidad y la esperanza, aunque atravesemos por momentos difíciles. Dios nos escucha y está atento a nuestra necesidad y a nuestro grito. Pero la oración necesita la fe. Dios no responde automáticamente a lo que le pedimos. Debemos mantener la fe en que él se ocupa de nosotros con amor y ternura. No desesperarnos. Orar y vivir nuestra fe en la cotidianidad de nuestra existencia nos mantendrá en contacto con Dios, con los pies en la tierra.
De manera que continuemos hacia adelante como una familia que trabaja por hacer de sus metas y objetivos, una conquista y una realidad aprovechada. La oración vivencial brota de una fe madura y comprometida. Con nuestros conflictos, dolores, angustias, alegrías, esperanzas, amor..., confiémonos a Dios y crezcamos juntos en confianza comunitaria. Dios camina a nuestro lado y nos asegura la vida. Buen fin de semana.

viernes, 15 de noviembre de 2013

ASI SUCEDERÁ

“El Evangelio de Hoy”. Lucas 17,26-37
Lectura del santo evangelio según san Lucas:
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Como sucedió en los días de Noé, así será también en los días del Hijo del hombre: comían, bebían y se casaban, hasta el día que Noé entró en el arca; entonces llegó el diluvio y acabó con todos. Lo mismo sucedió en tiempos de Lot: comían, bebían, compraban, vendían, sembraban, construían; pero el día que Lot salió de Sodoma, llovió fuego y azufre del cielo y acabó con todos. Así sucederá el día que se manifieste el Hijo del hombre. Aquel día, si uno está en la azotea y tiene sus cosas en casa, que no baje por ellas; si uno está en el campo, que no vuelva. Acordaos de la mujer de Lot. El que pretenda guardarse su vida la perderá; y el que la pierda la recobrará. Les digo esto: aquella noche estarán dos en una cama: a uno se lo llevarán y al otro lo dejarán; estarán dos moliendo juntas: a una se la llevarán y a la otra la dejaran." Ellos le preguntaron: "¿Dónde, Señor?" Él contestó: "Donde se reúnen los buitres, allí está el cuerpo." Palabra del Señor.
 
REFLEXIÓN
 
Jesús conoce las escrituras y por eso las cita. El sabe que sus oyentes están pendientes del contenido de la palabra de Dios. Jesús analiza la realidad presente a partir del ejemplo contenido en textos y acontecimientos del pasado. Los relatos del diluvio y de Sodoma le sirven a Jesús para comparar los signos que acompañan la llegada del mesías. La palabra de Dios, anunciada y vivida con radicalidad, ha sido siempre signo de contradicción y objeto de persecución. La imagen del Hijo del Hombre es el referente ideal de un mesías que, en medio de conflictos y contradicción, propone un nuevo modelo de vida y sociedad, más humana, más justa y más fraterna. Pero para los poderosos se convierte en un proyecto que, como una lluvia, en tiempo de Noé o el fuego, en tiempo de Lot, amenaza con destruir sus mezquinos y egoístas intereses. Somos invitados como creyentes a vivir la esperanza y no distraernos en nuestra marcha hacia la realización humana, siguiendo los pasos de Jesús. No hay nada que temer, Jesús nos acompaña y anima. Adelante.

jueves, 14 de noviembre de 2013

..."EL REINO DE DIOS ESTÁ DENTRO DE USTEDES"...

“El Evangelio de Hoy”: Lucas 17,20-25
Lectura del santo Evangelio según san Lucas,
En aquel tiempo, a unos fariseos que le preguntaban cuándo iba a llegar el reino de Dios Jesús les contestó: "El reino de Dios no vendrá espectacularmente, ni anunciarán que está aquí o está allí; porque miren, el reino de Dios está dentro de ustedes." Dijo a sus discípulos: "Llegará un tiempo en que desearán vivir un día con el Hijo del hombre, y no podrán. Si les dicen que está aquí o está allí, no se vayan detrás. Como el fulgor del relámpago brilla de un horizonte a otro, así será el Hijo del hombre en su día. Pero antes tiene que padecer mucho y ser reprobado por esta generación." Palabra del Señor.


REFLEXIÓN


Jesús nos advierte sobre la posibilidad de distraernos con preguntas y movimientos mal orientados. No se trata de fechas ni de lugares, se trata de nosotros y de nuestras actitudes frente a Jesús mismo y su anuncio.  El Evangelio de Hoy lo dice claro: "El reino de Dios no vendrá espectacularmente, ni anunciarán que está aquí o está allí; porque miren, el reino de Dios está dentro de ustedes."  Jesús sabe lo alarmistas que podemos llegar a ser si comenzamos a hablar de fechas. Por eso intenta ayudarnos a centrar El Reino en nuestras vidas. Es importante vivir ahora y todos los días los valores del Reino de Dios. Es importante aprovechar cada día de nuestra vida para reconocer el amor que Dios nos tiene y creer en este amor practicándolo con los demás. De manera que estamos invitados por el evangelio a vivir la fraternidad, la justicia, la solidaridad como presencia, en pequeño del Reino de Dios anunciado y vivido por Jesús. 

miércoles, 13 de noviembre de 2013

RECONOCIMIENTO Y COMPOMISO

“El Evangelio de Hoy”: Lucas 17,11-19
Lectura del santo evangelio según san Lucas:
Yendo Jesús camino de Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea. Cuando iba a entrar en un pueblo, vinieron a su encuentro diez leprosos, que se pararon a lo lejos y a gritos le decían: "Jesús, maestro, ten compasión de nosotros." Al verlos, les dijo: "Vayan a presentarse a los sacerdotes." Y, mientras iban de camino, quedaron limpios. Uno de ellos, viendo que estaba curado, se volvió alabando a Dios a grandes gritos y se echó por tierra a los pies de Jesús, dándole gracias. Éste era un samaritano. Jesús tomó la palabra y dijo: "¿No han quedado limpios los diez?; los otros nueve, ¿dónde están? ¿No ha vuelto más que este extranjero para dar gloria a Dios?" Y le dijo: "Levántate, vete; tu fe te ha salvado."  Palabra del Señor.
 
REFLEXIÓN
 
El texto evangélico de la sanación de los diez leprosos nos revela la solicitud de Jesús por los necesitados. La misión de Jesús es la de mostrarnos el amor de Dios. Jesús muestra este amor a través de gestos concretos, respondiendo a las necesidades de las personas. Nuestro Dios no estará tranquilo hasta no ver a su pueblo sano, contento y lleno de fuerza para forjar su historia. Pero no siempre somos capaces de ver los signos de la presencia de Dios en nuestro mundo, acompañando, sanando, consolando e inspirando a sus hijos. Nos entretenemos en múltiples asuntos pasajeros y no somos capaces de ver el paso de Dios por nuestras vidas ni de reconocer su servicio amoroso a nuestro favor, como el samaritano que regresa, agradece y manifiesta su interés de trabajar al lado de Jesús y en su misión.
Los cristianos y cristianas tenemos que preguntarnos por qué no alcanzamos a disfrutar de la obra salvadora de Dios. Por qué Jesús no ejerce ninguna influencia determinante en nuestra vida. Por qué no reconocemos en Jesús al Dios con nosotros. Creo que, de cara a nuestros hermanos y hermanas, estamos llamados a lo mismo: reconocerles y aliviarles sus males en el nombre de Jesús. Así que pidamos la luz del Espíritu de sabiduría para vivir la sana sensibilidad frente a quienes padecen un mal.
Pensemos, cómo podemos solidarizarnos con las víctimas del Tifón que afectó a Filipinas, seguro que no resolveremos sus problemas, pero un centavo que donemos podrá sumarse a otros y disminuir los sufrimientos de quienes han quedado a la intemperie. Las instituciones, las iglesias y las sociedades estarán colectando fondos con estos fines, durante las próximas semanas, seamos generosos. Ánimo…

martes, 12 de noviembre de 2013

LO QUE TENEMOS QUE HACER, NUESTRA VOCACIÓN


 “El Evangelio de Hoy”: Lucas 17,7-10
Lectura del santo evangelio según san Lucas.
En aquel tiempo, dijo el Señor: "Supongan que un criado de ustedes trabaja como labrador o como pastor; cuando vuelve del campo, ¿quién de ustedes le dice: "En seguida, ven y ponte a la mesa"? ¿No le dirán: "Prepárame de cenar, cíñete y sírveme mientras como y bebo, y después comerás y beberás tú"? ¿Tienen que estar agradecidos al criado porque ha hecho lo mandado? Lo mismo ustedes: Cuando hayan hecho todo lo mandado, digan: "Somos unos pobres siervos, hemos hecho lo que teníamos que hacer." Palabra del Señor.


REFLEXIÓN

¿Y qué es lo que tenemos que hacer? ¿Cómo saberlo? ¿Cuándo se termina esta tarea? Creo que se trata de nuestra vocación humana y cristiana. Lo nuestro tiene que ser el servicio a nuestros semejantes y a toda la creación de Dios. Hemos de preguntarnos,  ante toda situación que se nos presente, qué me pide Dios en esta realidad concreta… Y las respuestas que encontremos apuntan hacia nuestra vocación. ¿Hemos hecho ya el discernimiento de nuestra vocación? No es nada fácil pues para ello tenemos que viajar a nuestro interior y llevar con nosotros, la realidad que viven nuestras comunidades.


El hilo conductor de la vocación que Dios nos regala será siempre el servicio generoso y desinteresado a los demás. Las áreas de servicios a nuestras comunidades las elegimos nosotros a partir de nuestros carismas, de nuestras aptitudes y Dios la confirma con su presencia silente y significativa.  En algunas Iglesias están celebrando la semana vocacional, un buen espacio para hacerse la pregunta sobre lo que Dios nos pide y para unirnos en oración por las vocaciones sacerdotales y religiosas que tantas faltas hacen en muchas Iglesias locales. Que Dios nos aclare y Jesús nos guie en nuestro deseo de unirnos asiduamente a su misión de amor y servicio. Amén

lunes, 11 de noviembre de 2013

PEDIR PERDÓN Y PERDONAR

“El Evangelio de Hoy”: Lucas 17, 1-6
Lectura del santo evangelio según san Lucas:
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Es inevitable que sucedan escándalos; pero ¡ay del que los provoca! Al que escandaliza a uno de estos pequeños, más le valdría que le encajaran en el cuello una piedra de molino y lo arrojasen al mar. Tengan cuidado. Si tu hermano te ofende, repréndelo; si se arrepiente, perdónalo; si te ofende siete veces en un día y siete veces vuelve a decirte: "Lo siento", lo perdonarás."
Los apóstoles le pidieron al Señor: "Auméntanos la fe." El Señor contestó: "Si tuvieran fe como un granito de mostaza, dirían a esa morera: "Arráncate de raíz y plántate en el mar." Y le obedecería."  Palaba del Señor.
 
REFLEXIÓN
Como dice este “Evangelio de Hoy”, Es inevitable que se produzcan dificultades en las relaciones humanas. De un lado o de otro pueden venir ofensas y contradicciones. Quien haya tenido mayores oportunidades en la vida, quienes conocen más de la vida, de las relaciones y de Dios, están llamados a cuidar a  los otros “más pequeños”, los más pobres, los menos fundamentados. Lo propio de una persona creyente no es la competición sino la colaboración, el servicio y la ayuda, siempre pensando en los otros, a ejemplo de Jesús. 
 
 
La otra enseñanza de este “Evangelio de Hoy” es el perdón, todas las veces que sean necesarias. Sabemos que estamos acostumbrados a decir y escuchar decir que a las tres son las vencidas. Pero lo que Jesús nos pide es de perdonar siempre. 7 veces significa todas las veces que nos sintamos ofendidos. Estamos llamados a reconocer nuestras ofensas a los demás y a pedir perdón.  Ganaremos todo cuando seamos capaces de ser juiciosos en esto. La reacción debe ser, de acuerdo a la fe, arrancar de nosotros todo aquello que estorbe la relación con los demás. De manera que tenemos que luchar contra el orgullo, el egoísmo y la arrogancia que no nos deja vivir la humildad y la generosidad necesarias para vivir la fe y perdonar a nuestros hermanos y hermanas.