EVANGELIO DE HOY
"Vayan y proclamen que el reino de Dios está cerca". San Mateo 10, 7-13.

lunes, 30 de septiembre de 2013

EL MÁS PEQUEÑO ES EL MÁS IMPORTANTE

“El Evangelio de Hoy”: Lucas 9,46-50
Lectura del santo evangelio según san Lucas:
En aquel tiempo, los discípulos se pusieron a discutir quién era el más importante. Jesús, adivinando lo que pensaban, cogió de la mano a un niño, lo puso a su lado y les dijo: "El que acoge a este niño en mi nombre me acoge a mí; y el que me acoge a mí acoge al que me ha enviado. El más pequeño de ustedes es el más importante."
Juan tomó la palabra y dijo: "Maestro, hemos visto a uno que echaba demonios en tu nombre y, como no es de los nuestros, se lo hemos querido impedir." Jesús le respondió: "No se lo impidan; el que no está contra ustedes, está a su favor."  Palabra del Señor.
 
REFLEXIÓN
Jesús no nos enseña a dominar, ni a condenar, ni a juzgar a nadie. Nos ha dejado un ejemplo y una enseñanza de servicio amoroso especialmente a los más necesitados. La palabra de Dios, los evangelios y las cartas del nuevo Testamento es esto lo que testimonia. Hoy que celebramos la Fiesta de San Jerónimo, aprovechemos para revalorar las Sagradas Escrituras a la que tanto tiempo le dedicó este santo.  El evangelio de Hoy nos recuerda los conflictos entre los discípulos sobre la grandeza de cada uno y  los puestos de importancia. Jesús siempre les bajaba los sumos recordándole que entre hermanos y hermanas, el importante es el que sirve a los demás sin buscar grandezas. Eso es lo que podemos hacer en nombre de Jesús y siempre estará bien: Hacer el bien, liberar a los otros con nuestro servicio oportuno y efectivo. La autoridad no debe entenderse como dominación, sino como servicio. El hacerse como un niño supone renunciar a las seguridades que da el prestigio, para asumir la gratuidad del servicio y la alegría de vivir. Nada que esté mal hecho, que maltrate la vida de alguien, que desanime, enferme, mate o disminuya la vida de la creación de Dios podrá justificarse bajo el nombre de Jesús. Lo que nos justificará ante la historia y ante Dios es nuestro aporte a la vida, nuestro servicio a la vida concreta de las personas con las que convivimos. Que hoy y siempre nos dejemos inspirar por Jesús y su práctica. Hoy damos gracias a Dios por San Jerónimo y su amor por la Biblia y nos encomendamos a él para que nos acompañe en nuestras búsquedas bíblicas.

domingo, 29 de septiembre de 2013

ROMPER LA INDIFERENCIA.


. “El Evangelio de Hoy”: Lucas 16, 19-31
Lectura del santo evangelio según san Lucas:
En aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos: "Había un hombre rico que se vestía de purpura y de lino y banqueteaba espléndidamente cada día.
Y un mendigo llamado Lázaro estaba echado en su portal, cubierto de llagas, y con ganas de saciarse de lo que tiraban de la mesa del rico.
Y hasta los perros se le acercaban a lamerle las llagas.
Sucedió que se murió el mendigo, y los ángeles lo llevaron al seno de Abrahán.
Se murió también el rico, y lo enterraron. Y, estando en el infierno, en medio de los tormentos, levantando los ojos, vio de lejos a Abrahán, y a Lázaro en su seno, y gritó: "Padre Abrahán, ten piedad de mí y manda a Lázaro que moje en agua la punta del dedo y me refresque la lengua, porque me torturan estas llamas. "
Pero Abrahán le contestó: "Hijo, recuerda que recibiste tus bienes en vida, y Lázaro, a su vez, males: por eso encuentra aquí consuelo, mientras que tú padeces.
Y además, entre nosotros y ustedes se abre un abismo inmenso, para que no puedan cruzar, aunque quieran, desde aquí hacia ustedes, ni puedan pasar de ahí hasta nosotros."
El rico insistió: "Te ruego, entonces, padre, que mandes a Lázaro a casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que, con su testimonio, evites que vengan también ellos a este lugar de tormento." Abrahán le dice: "Tienen a Moisés y a los profetas; que los escuchen."
El rico contestó: "No, padre Abrahán. Pero si un muerto va a verlos, se arrepentirán.
Abrahán le dijo: "Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no harán caso ni aunque resucite un muerto." Palabra del Señor.
 

REFLEXIÓN INVITADA: ROMPER LA INDIFERENCIA. JOSÉ ANTONIO PAGOLA.


Según Lucas, cuando Jesús gritó “no podéis servir a Dios y al dinero”, algunos fariseos que le estaban oyendo y eran amigos del dinero “se reían de él”. Jesús no se echa atrás. Al poco tiempo, narra una parábola desgarradora para que los que viven esclavos de la riqueza abran los ojos.


Jesús describe en pocas palabras una situación sangrante. Un hombre rico y un mendigo pobre que viven próximos el uno del otro, están separados por el abismo que hay entre la vida de opulencia insultante del rico y la miseria extrema del pobre.


El relato describe a los dos personajes destacando fuertemente el contraste entre ambos. El rico va vestido de púrpura y de lino finísimo, el cuerpo del pobre está cubierto de llagas. El rico banquetea espléndidamente no solo los días de fiesta sino a diario, el pobre está tirado en su portal, sin poder llevarse a la boca lo que cae de la mesa del rico. Sólo se acercan a lamer sus llagas los perros que vienen a buscar algo en la basura.


No se habla en ningún momento de que el rico ha explotado al pobre o que lo ha maltratado o despreciado. Se diría que no ha hecho nada malo. Sin embargo, su vida entera es inhumana, pues solo vive para su propio bienestar. Su corazón es de piedra. Ignora totalmente al pobre. Lo tiene delante pero no lo ve. Está ahí mismo, enfermo, hambriento y abandonado, pero no es capaz de cruzar la puerta para hacerse cargo de él.


No nos engañemos. Jesús no está denunciando solo la situación de la Galilea de los años treinta. Está tratando de sacudir la conciencia de quienes nos hemos acostumbrado a vivir en la abundancia teniendo junto a nuestro portal, a unas horas de vuelo, a pueblos enteros viviendo y muriendo en la miseria más absoluta.


Es inhumano encerrarnos en nuestra “sociedad del bienestar” ignorando totalmente esa otra “sociedad del malestar”. Es cruel seguir alimentando esa “secreta ilusión de inocencia” que nos permite vivir con la conciencia tranquila pensando que la culpa es de todos y es de nadie.


Nuestra primera tarea es romper la indiferencia. Resistirnos a seguir disfrutando de un bienestar vacío de compasión. No continuar aislándonos mentalmente para desplazar la miseria y el hambre que hay en el mundo hacia una lejanía abstracta, para poder así vivir sin oír ningún clamor, gemido o llanto.


El Evangelio nos puede ayudar a vivir vigilantes, sin volvernos cada vez más insensibles a los sufrimientos de los abandonados, sin perder el sentido de la responsabilidad fraterna y sin permanecer pasivos cuando podemos actuar.

sábado, 28 de septiembre de 2013

¿QUE HACER CUANDO LLEGA UN FRACASO?


 “El Evangelio de Hoy”: Lucas 9,43b-45
Lectura del santo evangelio según san Lucas:
En aquel tiempo, entre la admiración general por lo que hacía, Jesús dijo a sus discípulos: "Métanse bien esto en la cabeza: al Hijo del hombre lo van a entregar en manos de los hombres." Pero ellos no entendían este lenguaje; les resultaba tan oscuro que no cogían el sentido. Y les daba miedo preguntarle sobre el asunto. Palabra del Señor.


REFLEXIÓN

(…)Entre la admiración general por lo que hacía, Jesús dijo a sus discípulos: "Métanse bien esto en la cabeza: al Hijo del hombre lo van a entregar en manos de los hombres."(…) En uno de los momentos de mayor entusiasmo de las masas que siguen a Jesús, habiendo este vivido la transfiguración ante Pedro, Santiago y Juan y liberado a un endemoniado, Jesús le recuerda a sus discípulos la naturaleza de su misión. Todos le admiran pero ese no es el objetivo. De lo que se trata es que aprendan a vivir de cara a los demás, viendo sus limitaciones, sus sufrimientos y dolores y dejándose sensibilizar para vivir la compasión. Sabemos que ante una situación de sufrimientos y limitaciones la tentación es de poder salir de esa realidad sin importar los medios. Y que como creyentes, con frecuencia nos dejamos llevar por las ideas de éxito, fama y triunfo. Nuestra sociedad está bombardeada por cientos de ideas y estímulos que nos animan a ser competitivos, a triunfar y a leer nuestra vida desde los criterios de triunfo o de fracaso. ¿qué sucederá cuando llegue el fracaso? Jesús previene a sus discípulos para que su fe no vacile. Es lo que pasa con las personas sin nada que esperar, sin fe. Recordemos que la  misión, la obra, las palabras y toda la vida de Jesús nos  enseñan a vivir nuestra fe en nuestra historia, con la confianza puesta en Dios  y su promesa.

viernes, 27 de septiembre de 2013

¿QUIÉN ES JESÚS PARA NOSOTROS?

“El Evangelio de Hoy”: Lucas 9,18-22
Lectura del santo evangelio según san Lucas:
Una vez que Jesús estaba orando solo, en presencia de sus discípulos, les preguntó: "¿Quién dice la gente que soy yo?" Ellos contestaron: "Unos que Juan el Bautista, otros que Elías, otros dicen que ha vuelto a la vida uno de los antiguos profetas." Él les preguntó: "Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?" Pedro tomó la palabra y dijo: "El Mesías de Dios." Él les prohibió terminantemente decírselo a nadie. Y añadió: "El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser desechado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar al tercer día." Palabra del Señor.
 
REFLEXIÓN
¿Y para nosotros quién es Jesús? Dos mil años  después de su llegada, corremos el riesgo de quedarnos con respuestas aprendidas sobre Jesús, con  los títulos dados por sus seguidores después de su resurrección: Mesías, Salvador, el Cristo, el Señor, el amigo que nunca falla… Pero en realidad, ¿qué mueve Jesús en nosotros y  a qué nos mueve en lo práctico de cada día? La gente  del primer tiempo de Jesús tenían sus expectativas, vivían una realidad dura de dependencia, pago  de impuestos, amenaza de exterminio… y esperaban a un liberador que le sacara de esas penuria, sobre todo a nivel político y económicos. Pero sus discípulos, aquellos que habían convivido y caminado con él y que habían sido enviados a la misión, le reconocen como el “Mesías de Dios”. No un Mesías lleno de poder dominador sino un Mesías revelador de la misericordia de Dios. A sus más íntimos seguidores Jesús les manifiesta que el Mesías tiene que padecer y ser condenado a muerte. Este anuncio de la pasión choca de inmediato con las expectativas que tienen los discípulos de un Mesías Rey y militar, fuerte y poderoso. No comprenden que el camino de la cruz es precisamente expresión de su poder, pero un poder basado en el amor y en la entrega generosa por los demás. ¿Y para nosotros hoy, para ti y para mí, qué poder tiene Jesús? Un buen material a reflexionar  en tiempo de injusticias, de inseguridad, violencia, de absolutización del  mercado y las riquezas, de sufrimientos y de grandes necesidades… Busquemos respuestas en la vida de Jesús.

jueves, 26 de septiembre de 2013

¿A FAVOR O EN CONTRA DE LA VIDA?

“El Evangelio de Hoy”: Lucas 9,7-9
Lectura del santo evangelio según san Lucas:
En aquel tiempo, el virrey Herodes se enteró de lo que pasaba y no sabía a qué atenerse, porque unos decían que Juan había resucitado, otros que había aparecido Elías, y otros que había vuelto a la vida uno de los antiguos profetas. Herodes se decía: "A Juan lo mandé decapitar yo. ¿Quién es éste de quien oigo semejantes cosas?" Y tenía ganas de ver a Jesús. Palabra del Señor.


Reflexión

El pueblo de Dios está a la espera del Mesías prometido de Dios que le salvaría de los dominios extranjeros y le guiaría al estilo de a David, el paradigmático rey israelí que había marcado la conciencia de su pueblo para siempre. En este contexto de espera del mesías se mueve  el evangelio de hoy. Herodes no logra comprender quién es Jesús. Le asustan los rumores del pueblo en torno a la llegada de un profeta que cambie la situación de dependencia de Israel, porque él mismo había hecho asesinar al profeta Juan. Hoy hay muchos Herodes empecinados en eliminar la vida y la esperanza de los pobres y del medio ambiente, pero, al mismo tiempo, se sorprenden porque aun en los momentos más difíciles, pequeñas comunidades, organizaciones o asociaciones mantienen viva la luz del proyecto de Jesús. ¿Qué hacemos nosotros a favor de la vida? ¿Cuál es nuestra esperanza y cómo la vivimos? Si bien nosotros creemos que ya el enviado de Dios ha venido y permanece siempre con nosotros, también es verdad que tenemos muchos obtáculos a superar para sentirnos realmente salvados por Jesús el Mesías. Comencemos por responder de manera sincera a sus enseñanzas sobre la fraternidad, la justicia y la convivencia en relaciones dignas entre nosotros. Que nuestras actuaciones no estén ciegamente regidas por la sociedad y sus corrientes y modas sino por la Palabra de Jesús y su vida. Amén.

miércoles, 25 de septiembre de 2013

ANUNCIANDO EL REINO Y CURANDO


“El Evangelio de Hoy”: Lucas 9,1-6
Lectura del santo evangelio según san Lucas:
En aquel tiempo, Jesús reunió a los Doce y les dio poder y autoridad sobre toda clase de demonios y para curar enfermedades. Luego los envió a proclamar el reino de Dios y a curar a los enfermos, diciéndoles: "No lleven nada para el camino: ni bastón ni alforja, ni pan ni dinero; tampoco lleven túnica de repuesto. Quédense en la casa donde entren, hasta que se vayan de aquel sitio. Y si alguien no les recibe, al salir de aquel pueblo sacúdanse el polvo de los pies, para probar su culpa." Ellos se pusieron en camino y fueron de aldea en aldea, anunciando el Evangelio y curando en todas partes. Palabra del Señor.


Reflexión

La tarea de los discípulos de Jesús es el anuncio del Reino de Dios. La mejor definición del Reino de Dios es un estado de justicia y fraternidad vivido con alegría. Los anunciantes del Reino no se instalan en una oficina sino que son itinerantes, van de comunidad en comunidad, de pueblo en pueblo, son misioneros. Dependen de los demás sin convertirse en carga para nadie. La orden de ir lo más ligero posible permite pensar que los discípulos no demoraban mucho tiempo en cada ciudad o en cada aldea. La indicación de sacudirse los pies indica el rechazo o la indiferencia como una posibilidad real de la misión. El Reino no se impone ni los misioneros se deben imponer por la fuerza, es una oferta a ser acogida libremente. Sorprende positivamente el hecho de que Jesús comparta a sus discípulos su poder, un poder no para dominar sino para combatir el mal y para incluir a los excluidos por las enfermedades; un poder exclusivamente para generar vida en abundancia, sanando a los enfermos. La misión es la de ser remedio para los males presentes. Nosotros somos los llamados hoy, tú y yo, no sigamos desoyendo la invitación de Jesús a compartir su misión. La vocación es personal pero se vive en comunidad. Hoy, dos mil años después, no es necesario ser itinerantes, ir de pueblo en pueblo para anunciar y testimoniar la alegría del Reino. En nuestros ambientes, en nuestras familias, en nuestras comunidades podemos vivir esta misión. Demos gracias señor y alegrémonos de poder compartir su misión en medio de tanta necesidad de Buena Noticia.

martes, 24 de septiembre de 2013

NUESTRA SEÑORA DE LAS MERCEDES


 “El Evangelio de Hoy”: Juan 2, 1-11
Lectura del santo Evangelio según san Juan
En aquel tiempo, había una boda en Cana de Galilea y la madre de Jesús estaba allí; Jesús y sus discípulos estaban también invitados a la boda.
Faltó el vino y la madre de Jesús le dijo: No les queda vino.»
Jesús le contestó: Mujer, déjame, todavía no ha llegado mi hora.»
Su madre dijo a los sirvientes: “Haced lo que él diga.”
Había allí colocadas seis tinajas de piedra, para las purificaciones los judíos, de unos cien litros cada una.
Jesús les dijo: Llenad las tinajas de agua.».
Y las llenaron hasta arriba.
Entonces les mandó: Sacad ahora, y llevádselo al mayordomo.»
Ellos se lo llevaron.
El mayordomo probó el agua convertida en vino sin saber de dónde venía (los sirvientes sí lo sabían, pues habían sacado el agua), entonces llamó al novio y le dijo:
Todo el mundo pone primero el vino bueno y cuando ya están bebidos, el peor; tú, en cambio, has guardado el vino bueno hasta ahora.
Así, en Cana de Galilea, Jesús comenzó sus signos, manifestó su gloria y creció la fe de sus discípulos en él. ¡PALABRA DEL SEÑOR!


Reflexión. Fiesta de Nuestra Señora de las Mercedes
 

¿Cuál es la Particularidad y la espiritualidad de Nuestra Señora de Las Mercedes?
La devoción a Nuestra Señora de las Mercedes fue traída a América por la Congregación religiosa de los Mercedarios  españoles pues más de 360 mercedarios pasaron de España a América, llegando a ser más en el Nuevo Mundo que en España. Esta Congregación de Los Mercedarios nació en el siglo XIII, fue fundada por Pedro Nolasco y Raimundo de Peñalford. Su tarea era liberar a los hombres de la opresión haciendo eficaz su amor por los indefensos. Los mercedarios literalmente se cambiaban por personas que estaban encarceladas. Ellos se quedaban presos y los presos salían en libertad... Es una espiritualidad de la generosidad, la redención, la libertad. Esta acción se fundamenta en el hecho de que la virgen de las Mercedes rompe las cadenas de la esclavitud liberando a los oprimidos. Hace el favor a los necesitados. Vive así su compromiso con Dios haciéndose su sierva. La fiesta de Nuestra Señora de Las Mercedes nos aproxima a todas las personas que se encuentran atravesando algún tipo de cautiverio, de falta de libertad y de posibilidad de vivir en paz. No pensemos solo en cárceles y prisiones sino también todos los sufrientes, incluidos los hambrientos, enfermos  y abandonados. Si pensamos en ellos es porque necesitan de nosotros para recuperar la normalidad de sus vidas, la libertad, la posibilidad de sentirse iguales a los demás en conciencia y dignidad. Roguemos a la Virgen que interceda por nosotros para que podamos crecer en entrega y servicio a nuestra comunidad. ¿Cómo acompañar especialmente a las personas con problemas mentales o aquejadas por las enfermedades depresivas?

lunes, 23 de septiembre de 2013

(...) AL QUE TIENE SE LE DARÁ (...)


“El Evangelio de Hoy”: Lucas 8,16-18
Lectura del santo evangelio según san Lucas:
En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: "Nadie enciende un candil y lo tapa con una vasija o lo mete debajo de la cama; lo pone en el candelero para que los que entran tengan luz. Nada hay oculto que no llegue a descubrirse, nada secreto que no llegue a saberse o a hacerse público. A ver si me escuchan bien: al que tiene se le dará, al que no tiene se le quitará hasta lo que cree tener." Palabra del Señor.
 
Reflexión
El Evangelio de Hoy nos enseña la necesidad de ser sinceros, transparentes y decididos. Para disfrutar de las riquezas del Reino de Dios es necesario vivir conscientemente la propuesta de Jesús. La novedad del anuncio del Reino es como la luz de una lámpara que debe anunciarse públicamente y no esconderse debajo de la cama. Es algo puesto al servicio de los demás. Lo que se oculta no rinde beneficios. La mentira oprime, quita libertad y paraliza todo proceso de vida. Jesús lanza un llamado a la sinceridad y a la claridad. El Reino puede empezar en lo pequeño y ser invisible, pero algún día eso que es pequeño e invisible será visible, se divulgará y llegará a saberse. El Señor ha puesto en nosotros talentos, riquezas y capacidades múltiples que debemos poner a funcionar en la construcción del Reino de Dios. Nuestra misión consiste en mostrar con nuestras vidas los signos del Reino, la fraternidad y la justicia que producen paz y alegría. Somos llamados urgentemente a involucrarnos en la construcción de este Reino pues de lo contrario no podremos disfrutar de sus eternos beneficios.

domingo, 22 de septiembre de 2013

NO SOLO CRISIS ECONÓMICA


Domingo 22 de septiembre del 2013. “El Evangelio de Hoy”: Lucas 16, 1-13

Lectura del santo evangelio según san Lucas:
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Un hombre rico tenía un administrador, y le llegó la denuncia de que derrochaba sus bienes.
Entonces lo llamó y le dijo: "¿Qué es eso que me cuentan de ti? Entrégame el balance de tu gestión, porque quedas despedido."
El administrador se puso a echar sus cálculos:
"¿Qué voy a hacer ahora que mi amo me quita el empleo? Para cavar no tengo fuerzas; mendigar me da vergüenza. Ya sé lo que voy a hacer para que, cuando me echen de la administración, encuentre quien me reciba en su casa. "
Fue llamando uno a uno a los deudores de su amo y dijo al primero: "¿Cuánto debes a mi amo?"
Éste respondió: "Cien barriles de aceite."
Él le dijo: "Aquí está tu recibo; aprisa, siéntate y escribe cincuenta."
Luego dijo a otro: "Y tú, ¿cuánto debes?"
Él contestó: "Cien fanegas de trigo."
Le dijo: "Aquí está tu recibo, escribe ochenta."
Y el amo felicitó al administrador injusto, por la astucia con que había procedido. Ciertamente, los hijos de este mundo son más astutos con su gente que los hijos de la luz.
Y yo les digo: ganen amigos con el dinero injusto, para que, cuando les falte, los reciban en las moradas eternas.
El que es de fiar en lo menudo también en lo importante es de fiar; el que no es honrado en lo menudo tampoco en lo importante es honrado.
Si no fueron de fiar en el injusto dinero, ¿quién les confiará lo que vale de veras? Si no fueron de fiar en lo ajeno, ¿lo suyo, quién se lo dará?
Ningún siervo puede servir a dos amos, porque, o bien aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No pueden servir a Dios y al dinero." Palabra del Señor.

Reflexión invitada. NO SOLO CRISIS ECONÓMICA                      José Antonio Pagola

“No podéis servir a Dios y al Dinero”. Estas palabras de Jesús no pueden ser olvidadas en estos momentos por quienes nos sentimos sus seguidores, pues encierran la advertencia más grave que ha dejado Jesús a la Humanidad. El Dinero, convertido en ídolo absoluto, es el gran enemigo para construir ese mundo más justo y fraterno, querido por Dios.
 
Desgraciadamente, la Riqueza se ha convertido en nuestro mundo globalizado en un ídolo de inmenso poder que, para subsistir, exige cada vez más víctimas y deshumaniza y empobrece cada vez más la historia humana. En estos momentos nos encontramos atrapados por una crisis generada en gran parte por el ansia de acumular.
 
Prácticamente, todo se organiza, se mueve y dinamiza desde esa lógica: buscar más productividad, más consumo, más bienestar, más energía, más poder sobre los demás… Esta lógica es imperialista. Si no la detenemos, puede poner en peligro al ser humano y al mismo Planeta.
 
Tal vez, lo primero es tomar conciencia de lo que está pasando. Esta no es solo una crisis económica. Es una crisis social y humana. En estos momentos tenemos ya datos suficientes en nuestro entorno y en el horizonte del mundo para percibir el drama humano en el que vivimos inmersos.
 
Cada vez es más patente ver que un sistema que conduce a una minoría de ricos a acumular cada vez más poder, abandonando en el hambre y la miseria a millones de seres humanos, es una insensatez insoportable. Inútil mirar a otra parte.
Ya
ni las sociedades más progresistas son capaces de asegurar un trabajo digno a millones de ciudadanos. ¿Qué progreso es este que, lanzándonos a todos hacia el bienestar, deja a tantas familias sin recursos para vivir con dignidad?
 
La crisis está arruinando el sistema democrático. Presionados por las exigencias del Dinero, los gobernantes no pueden atender a las verdaderas necesidades de sus pueblos. ¿Qué es la política si ya no está al servicio del bien común?
 
La disminución de los gastos sociales en los diversos campos y la privatización interesada e indigna de servicios públicos como la sanidad seguirán golpeando a los más indefensos generando cada vez más exclusión, desigualdad vergonzosa y fractura social.
 
Los seguidores de Jesús no podemos vivir encerrados en una religión aislada de este drama humano. Las comunidades cristianas pueden ser en estos momentos un espacio de concienciación, discernimiento y compromiso. Nos hemos de ayudar a vivir con lucidez y responsabilidad. La crisis nos puede hacer más humanos y más cristianos.

sábado, 21 de septiembre de 2013

JESÚS ACOGE Y RESTAURA A MATEO

“El Evangelio de Hoy”: Mateo 9,9-13
Lectura del santo evangelio según san Mateo:
En aquel tiempo, vio Jesús al pasar a un hombre llamado Mateo, sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo: "Sígueme." Él se levantó y lo siguió. Y, estando en la mesa en casa de Mateo, muchos publicanos y pecadores, que habían acudido, se sentaron con Jesús y sus discípulos. Los fariseos, al verlo, preguntaron a los discípulos: "¿Cómo es que su maestro come con publicanos y pecadores?" Jesús lo oyó y dijo: "No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos. Andad, aprendan lo que significa "misericordia quiero y no sacrificios": que no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores." Palabra del Señor.
 
Reflexión

Como recaudador  de impuestos, Mateo forma parte de una de las tantas profesiones consideradas impuras en tiempos de Jesús. Los impuestos eran el sistema común con los que el Imperio Romano financiaba sus campañas militares y su administración pública en los territorios ocupados. Solían delegar la responsabilidad del recaudo en terceras personas a manera de concesión. A su vez éstas delegaban en otros funcionarios que se dirigían directamente a las ciudades y aldeas. Tanto los funcionarios de primer como de segundo nivel obtenían su sueldo de la misma recaudación, con lo que eran muy comunes los abusos, excesos e incrementos en los impuestos. Así los recaudadores de impuestos se granjearon la antipatía de la mayoría de la población. Por eso, los fariseos le critican a Jesús que coma y se asocie con recaudadores de impuestos y pecadores. Pero Jesús que ha venido a traer la Buena Noticia, no puede conformarse con condenar, busca sanar y salvar. La postura de Jesús es sencilla y profunda: el Reino de Dios es para los pecadores, para los que necesitan salvación. Se trata de una rehabilitación del pecador antes que su exclusión. ¿Cuál es nuestra actitud frente a las personas reconocidas como opuestas a nuestras creencias y nuestros intereses? Como Jesús, lo nuestro es testimoniar el amor de Dios por todos y todas. Lo que está mal está  mal y produce muerte, sufrimientos y tristezas pero nosotros estamos aquí en nombre de Jesús para vivir de otra manera que no sea el rechazo y la condena. Mostremos la presencia de Dios, su reino generando cambio como el de Mateo. Dios nos inspire y acompañe con su Espíritu de sabiduría y misericordia.

viernes, 20 de septiembre de 2013

DISCÍPULOS Y DISCÍPULAS DE JESÚS


“El Evangelio de Hoy”: Lucas 8,1-3
Lectura del santo evangelio según san Lucas:
En aquel tiempo, Jesús iba caminando de ciudad en ciudad y de pueblo en pueblo, predicando el Evangelio del reino de Dios; lo acompañaban los Doce y algunas mujeres que él había curado de malos espíritus y enfermedades: María la Magdalena, de la que habían salido siete demonios; Juana, mujer de Cusa, intendente de Herodes; Susana y otras muchas que le ayudaban con sus bienes. Palabra del Señor.
 
Reflexión
Como vemos, el capítulo octavo del evangelio de San Lucas comienza con esta síntesis mostrando a los seguidores y seguidoras de Jesús trabajando unidos por el Reino de Dios. Se mueven “de ciudad en ciudad y de pueblo en pueblo, predicando el Evangelio del reino de Dios; lo acompañaban los Doce y algunas mujeres que él había curado de malos espíritus y enfermedades”. Es importante notar la presencia de las mujeres que siguen a Jesús, desde el principio de su misión y le ayudan con sus bienes, parece que eran mujeres importantes socialmente pues tenían bienes. La Magdalena, siempre aparece de primero lo que nos habla de la importancia de esta discípula y su cercanía con Jesús. El hecho es que las mujeres jugaron un papel muy importante en la predicación de Jesús y en la Iglesia que nace después de la resurrección. Las mujeres fueron colaboradoras de los apóstoles y líderes en sus propias comunidades. ¿Y hoy, cuál es el rol que viven las mujeres en nuestras comunidades? Las mujeres son la mayoría de nuestras comunidades y su servicio es fundamental. Son líderes, acompañantes y animadoras, predicadoras, sostienen  la liturgia, los movimientos y el compromiso de la Iglesia en la sociedad. Valoremos la fidelidad y el compromiso vivido por las mujeres en la Iglesia a pesar de los machismos y la marginación que de tiempo en tiempo vivimos en la Iglesia. Y recordemos que entre los seguidores de Jesús no puede haber diferencias, somos hermanos y hermanas.

jueves, 19 de septiembre de 2013

"TUS PECADOS ESTÁN PERDONADOS"


“El Evangelio de Hoy”: Lucas 7,36-50
Lectura del santo evangelio según san Lucas:
En aquel tiempo, un fariseo rogaba a Jesús que fuera a comer con él. Jesús, entrando en casa del fariseo, se recostó a la mesa. Y una mujer de la ciudad, una pecadora, al enterarse de que estaba comiendo en casa del fariseo, vino con un frasco de perfume y, colocándose detrás junto a sus pies, llorando, se puso a regarle los pies con sus lágrimas, se los enjugaba con sus cabellos, los cubría de besos y se los ungía con el perfume. Al ver esto, el fariseo que lo había invitado se dijo: "Si éste fuera profeta, sabría quién es esta mujer que lo está tocando y lo que es: una pecadora." Jesús tomó la palabra y le dijo: "Simón, tengo algo que decirte." El respondió: "Dímelo, maestro." Jesús le dijo: "Un prestamista tenía dos deudores: uno le debía quinientos denarios y el otro cincuenta. Como no tenían con qué pagar, los perdonó a los dos. ¿Cuál de los dos lo amará más?" Simón contestó: "Supongo que aquel a quien le perdonó más." Jesús le dijo: "Has juzgado rectamente."
Y, volviéndose a la mujer, dijo a Simón: "¿Ves a esta mujer? Cuando yo entré en tu casa, no me pusiste agua para los pies; ella, en cambio, me ha lavado los pies con sus lágrimas y me los ha enjugado con su pelo. Tú no me besaste; ella, en cambio, desde que entró, no ha dejado de besarme los pies. Tú no me ungiste la cabeza con ungüento; ella, en cambio, me ha ungido los pies con perfume. Por eso te digo: sus muchos pecados están perdonados, porque tiene mucho amor; pero al que poco se le perdona, poco ama." Y a ella le dijo: "Tus pecados están perdonados." Los demás convidados empezaron a decir entre sí: "¿Quién es esté, que hasta perdona pecados?" Pero Jesús dijo a la mujer: "Tu fe te ha salvado, vete en paz." Palabra del Señor.
 
Reflexión
En el fondo de este texto de Lucas sigue estando el amor. El de la mujer que se muestra muchísimo más atenta y detallista con Jesús, y sobre todo, el amor de Jesús que da la Buena Noticia del Perdón y de la salvación a esta pecadora que busca una nueva vida. El tema del perdón de los pecados fue uno de los elementos de conflicto frente a la concepción farisaica de la salvación. Según los fariseos, únicamente Dios es quien perdona los pecados. Como lo muestra el relato, Jesús perdona los pecados y tiene una idea diferente sobre el tema. Si nosotros somos tan escasos en perdonar es por nuestra mezquindad y tacañería hasta para esto. Somos capaces hasta de matar por cualquier cosita. El argumento de Jesús se basa en el perdón de las deudas. El pecado es, de alguna forma, una deuda que se contrae. Perdonar los pecados se asimila a perdonar las deudas. A quien más se le perdona, más amará. La expresión “tu fe te ha salvado” muestra la condición necesaria para el perdón, la fe. Sólo quien ha creído que existen otras posibilidades diferentes de vida es perdonado por su convicción. ¿Creemos nosotros realmente en el perdón? No olvidemos que nosotros no somos perdonados por Dios. Jesús nos ha mostrado ese perdón yendo hasta la cruz por amor y resucitando para la esperanza definitiva.  En nuestras comunidades muchas veces rechazamos a las personas por sus creencias, por su situación económica, por sus ideas, en fin, por múltiples razones. En términos cristianos, antes que rechazarlas, acerquémonos a ellas, comprendámoslas e integrémoslas a nuestra comunidad. Esta será la gran oportunidad para unos y otros de vivir realmente en cristiano. Tú y yo estamos perdonados, vivamos con alegría, perdonando a quienes nos ofenden.

miércoles, 18 de septiembre de 2013

JESÚS ANTE LA CRÍTICA


 “El Evangelio de Hoy”: Lucas 7,31-35
Lectura del santo evangelio según san Lucas:
En aquel tiempo, dijo el Señor: "¿A quién se parecen los hombres de esta generación? ¿A quién los compararemos? Se parecen a unos niños, sentados en la plaza, que gritan a otros: "Tocamos la flauta y no bailan, cantamos lamentaciones y no lloran." Vino Juan el Bautista, que ni comía ni bebía, y dijeron que tenía un demonio; vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: "Miren qué comilón y qué borracho, amigo de publicanos y pecadores." Sin embargo, los discípulos de la sabiduría le han dado la razón." Palabra del Señor.
 
Reflexión
 
En la sociedad y en la Iglesia han existido siempre grupos y personas que solo saben criticar a los que intentan responder a su vocación humana y cristiana, asumiendo compromisos comunitarios de servicio. A Jesús le pasó igual con su misión. Generó opiniones divididas entre sus contemporáneos a los que llama “esta generación”. Criticaron a Juan el Bautista porque no comía pan, ni bebía vino; y criticaron a Jesús por que comía y bebía con recaudadores y pecadores. En realidad, lo que les interesa a quienes critican a Jesús y al Bautista es mantener sus privilegios. Juan invitaba a la conversión por medio del bautismo, y Jesús convocaba a la conversión del Reino de Dios. Comer y beber no hacen impuro a nadie; lo que está en el corazón, sí. Por eso, sólo la conversión real es lo que importa. Por encima de las críticas de los demás se encuentran las convicciones personales. Comer y beber forma parte de las expectativas del Reino de Dios que Jesús anunció con su vida, en un mundo donde se pasa hambre y sed. Comió y bebió con pecadores para enseñarles que el Reino de Dios es como una gran cena donde todos tienen cabida. Dios no hace distinción entre las personas, nos ama y nos salva, alimentándonos con su presencia amiga.

martes, 17 de septiembre de 2013

EL SUFRIMIENTO INVITA A LA COMPASIÓN


 “El Evangelio de Hoy”: Lucas 7,11-17.
Lectura del Santo Evangelio según san Lucas
En aquel tiempo, iba Jesús camino de una ciudad llamada Naín, e iban con él sus discípulos y mucho gentío. Cuando se acercaba a la entrada de la ciudad, resultó que sacaban a enterrar a un muerto, hijo único de su madre, que era viuda; y un gentío considerable de la ciudad la acompañaba. Al verla el Señor, le dio lástima y le dijo: "No llores." Se acercó al ataúd, lo tocó (los que lo llevaban se pararon) y dijo: "¡Muchacho, a ti te lo digo, levántate!" El muerto se incorporó y empezó a hablar, y Jesús se lo entregó a su madre. Todos, sobrecogidos, daban gloria a Dios, diciendo: "Un gran Profeta ha surgido entre nosotros. Dios ha visitado a su pueblo." La noticia del hecho se divulgó por toda la comarca y por Judea entera. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Naín es una pequeña comunidad a la que Jesús va a vivir su misión de anunciar la Buena Noticia. Allí se encuentra con una tragedia humana que le llama mucho a la atención: una viuda que tenía un solo hijo y que ahora llevaban a enterrar. Por cultura general, ya sabemos que la sociedad de aquella mujer estaba controlada por los hombres y que ahora esta quedaría sin protección del todo. Por eso la mujer no dice nada. Solo llora su dolor. ¿Qué será de ella? ¿Qué actitud asume Jesús frente a esta situación? “El Señor la miró, se conmovió y le dijo: No llores”. Es difícil describir mejor al Profeta de la compasión de Dios. La mira detenidamente. Capta su dolor y soledad, y se conmueve hasta las entrañas. El abatimiento de aquella mujer le llega hasta dentro. Su reacción es inmediata: “No llores”. Jesús no puede ver a nadie llorando. Necesita intervenir. No lo piensa dos veces. Se acerca al féretro: “Muchacho, a ti te lo digo, levántate”. Cuando el joven se reincorpora y comienza a hablar, Jesús “lo entrega a su madre” para que deje de llorar. Este trozo del Evangelio no insiste en el aspecto prodigioso de lo que acaba de hacer Jesús. Nos invita a ver en él la revelación de Dios como Misterio de compasión y Fuerza de vida, capaz de salvar incluso de la muerte. Es la compasión de Dios la que hace a Jesús tan sensible al sufrimiento de la gente. Somos urgidos a recuperar la compasión como estilo de vida cristiana, la sensibilidad efectiva frente a los que padecen una necesidad o cruzan por un sufrimiento: “Sed compasivos como su Padre es compasivo”. ¿Qué hacemos hoy para aliviar el sufrimiento de una persona?

lunes, 16 de septiembre de 2013

JESÚS NO EXCLUYE

“El Evangelio de Hoy”: Lucas 7,1-10
Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
En aquel tiempo, cuando terminó Jesús de hablar a la gente, entró en Cafarnaún. Un centurión tenía enfermo, a punto de morir, a un criado a quien estimaba mucho. Al oír hablar de Jesús, le envió unos ancianos de los judíos, para rogarle que fuera a curar a su criado. Ellos, presentándose a Jesús, le rogaban encarecidamente: "Merece que se lo concedas, porque tiene afecto a nuestro pueblo y nos ha construido la sinagoga." Jesús se fue con ellos. No estaba lejos de la casa, cuando el centurión le envió unos amigos a decirle: "Señor, no te molestes; no soy yo quién para que entres bajo mi techo; por eso tampoco me creí digno de venir personalmente. Dilo de palabra, y mi criado quedará sano. Porque yo también vivo bajo disciplina y tengo soldados a mis órdenes, y le digo a uno: "Ve", y va; al otro: "Ven", y viene; y a mi criado: "Haz esto", y lo hace." Al oír esto, Jesús se admiró de él y, volviéndose a la gente que lo seguía, dijo: "Les digo que ni en Israel he encontrado tanta fe." Y al volver a casa, los enviados encontraron al siervo sano. Palara del Señor.
 
REFLEXIÓN
 
El evangelio de hoy tiene como trasfondo la situación de un oficial romano que desea que uno de sus sirvientes recupere la salud. Sabemos que los soldados romanos no eran bien vistos debido a que estaba al servicio del Imperio. El relato justifica la sanación del sirviente de un romano porque: “ama nuestro pueblo”, “nos ha construido una sinagoga”, “no soy digno de que te acerques”. Nótese que Jesús nunca se encuentra con el centurión y sin embargo, alaba la fe de un extranjero. Era uno más de los marginados por ser soldado romano. Jesús bien podría haber cedido ante los prejuicios contra los romanos y no sanar al siervo del centurión, pero logró ver a la persona por encima de los intereses. Un verdadero cristiano sabe discernir para ver a la persona por encima de los prejuicios. Servir desinteresadamente a los necesitados nos lleva a vivir nuestra misión como la vivió Jesús, aportando el bien, la mejoría y la salud completa. Nunca rechazar y siempre intentar hacer algo a favor de la vida nos ayudará a vivir nuestro seguimiento de Jesús.

domingo, 15 de septiembre de 2013

EL GESTO MAS ESCANDALOSO


“El Evangelio de Hoy”: Lucas 15, 1-32
Lectura del santo evangelio según san Lucas:
En aquel tiempo, solían acercarse a Jesús los publicanos y los pecadores a escucharle. Y los fariseos y los escribas murmuraban entre ellos: "Ése acoge a los pecadores y come con ellos."
Jesús les dijo esta parábola: "Si uno de ustedes tiene cien ovejas y se le pierde una, ¿no deja las noventa y nueve en el campo y va tras la descarriada, hasta que la encuentra? Y, cuando la encuentra, se la carga sobre los hombros, muy contento; y, al llegar a casa, reúne a los amigos y a los vecinos para decirles: "¡Felicitadme!, he encontrado la oveja que se me había perdido."
Les digo que así también habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse.
Y si una mujer tiene diez monedas y se le pierde una, ¿no enciende una lámpara y barre la casa y busca con cuidado, hasta que la encuentra? Y, cuando la encuentra, reúne a las amigas y a las vecinas para decirles:
¡Felicítenme!, he encontrado la moneda que se me había perdido."
Les digo que la misma alegría habrá entre los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta."
También les dijo: "Un hombre tenía dos hijos; el menor de ellos dijo a su padre: "Padre, dame la parte que me toca de la fortuna."
El padre les repartió los bienes.
No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, emigró a un país lejano, y allí derrochó su fortuna viviendo perdidamente.
Cuando lo había gastado todo, vino por aquella tierra un hambre terrible, y empezó él a pasar necesidad.
Fue entonces y tanto le insistió a un habitante de aquel país que lo mandó a sus campos a guardar cerdos. Le entraban ganas de llenarse el estómago de las algarrobas que comían los cerdos; y nadie le daba de comer.
Recapacitando entonces, se dijo: "Cuántos jornaleros de mi padre tienen abundancia de pan, mientras yo aquí me muero de hambre. Me pondré en camino adonde está mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros."
Se puso en camino a donde estaba su padre; cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió; y, echando a correr, se le echó al cuello y se puso a besarlo.
Su hijo le dijo:
"Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo."
Pero el padre dijo a sus criados: "Saquen en seguida el mejor traje y vestidlo; pónganselo un anillo en la mano y sandalias en los pies; traed el ternero cebado y mátenlo; celebremos un banquete, porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado."
Y empezaron el banquete.
Su hijo mayor estaba en el campo.
Cuando al volver se acercaba a la casa, oyó la música y el baile, y llamando a uno de los mozos, le preguntó qué pasaba.
Éste le contestó: "Ha vuelto tu hermano; y tu padre ha matado el ternero cebado, porque lo ha recobrado con salud."
Él se indignó y se negaba a entrar; pero su padre salió e intentaba persuadirlo.
Y él replicó a su padre: "Mira: en tantos años como te sirvo, sin desobedecer nunca una orden tuya, a mí nunca me has dado un cabrito para tener un banquete con mis amigos; y cuando ha venido ese hijo tuyo que se ha comido tus bienes con malas mujeres, le matas el ternero cebado."
El padre le dijo: "Hijo, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo: deberías alegrarte, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado." Palabra del Señor.
 

Reflexión Invitada: EL GESTO MÁS ESCANDALOSO         
JOSÉ ANTONIO PAGOLA           

El gesto más provocativo y escandaloso de Jesús fue, sin duda, su forma de acoger con simpatía especial a pecadoras y pecadores, excluidos por los dirigentes religiosos y marcados socialmente por su conducta al margen de la Ley. Lo que más irritaba era su costumbre de comer amistosamente con ellos.
De ordinario, olvidamos que Jesús creó una situación sorprendente en la sociedad de su tiempo. Los pecadores no huyen de él. Al contrario, se sienten atraídos por su persona y su mensaje. Lucas nos dice que “los pecadores y publicanos solían acercarse a Jesús para escucharle”. Al parecer, encuentran en él una acogida y comprensión que no encuentran en ninguna otra parte.
Mientras tanto, los sectores fariseos y los doctores de la Ley, los hombres de mayor prestigio moral y religioso ante el pueblo, solo saben criticar escandalizados el comportamiento de Jesús: “Ese acoge a los pecadores y come con ellos”. ¿Cómo puede un hombre de Dios comer en la misma mesa con aquella gente pecadora e indeseable?
Jesús nunca hizo caso de sus críticas. Sabía que Dios no es el Juez severo y riguroso del que hablaban con tanta seguridad aquellos maestros que ocupaban los primeros asientos en las sinagogas. El conoce bien el corazón del Padre. Dios entiende a los pecadores; ofrece su perdón a todos; no excluye a nadie; lo perdona todo. Nadie ha de oscurecer y desfigurar su perdón insondable y gratuito.
Por eso, Jesús les ofrece su comprensión y su amistad. Aquellas prostitutas y recaudadores han de sentirse acogidos por Dios. Es lo primero. Nada tienen que temer. Pueden sentarse a su mesa, pueden beber vino y cantar cánticos junto a Jesús. Su acogida los va curando por dentro. Los libera de la vergüenza y la humillación. Les devuelve la alegría de vivir.
Jesús los acoge tal como son, sin exigirles previamente nada. Les va contagiando su paz y su confianza en Dios, sin estar seguro de que responderán cambiando de conducta. Lo hace confiando totalmente en la misericordia de Dios que ya los está esperando con los brazos abiertos, como un padre bueno que corre al encuentro de su hijo perdido.
La primera tarea de una Iglesia fiel a Jesús no es condenar a los pecadores sino comprenderlos y acogerlos amistosamente. En Roma pude comprobar hace unos meses que, siempre que el Papa Francisco insistía en que Dios perdona siempre, perdona todo, perdona a todos…, la gente aplaudía con entusiasmo. Seguramente es lo que mucha gente de fe pequeña y vacilante necesita escuchar hoy con claridad de la Iglesia.