EVANGELIO DE HOY
"Vayan y proclamen que el reino de Dios está cerca". San Mateo 10, 7-13.

lunes, 31 de diciembre de 2012

JESUS: PALABRA DE DIOS

 “El Evangelio de Hoy: Juan 1,1-18

Lectura del santo evangelio según san Juan:

En el principio ya existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. La Palabra en el principio estaba junto a Dios. Por medio de la Palabra se hizo todo, y sin ella no se hizo nada de lo que se ha hecho. En la Palabra había vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no la recibió. Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que por él todos vinieran a la fe. No era él la luz, sino testigo de la luz. La Palabra era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre. Al mundo vino, y en el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de ella, y el mundo no la conoció. Vino a su casa, y los suyos no la recibieron. Pero a cuantos la recibieron, les da poder para ser hijos de Dios, si creen en su nombre. Éstos no han nacido de sangre, ni de amor carnal, ni de amor humano, sino de Dios.
Y la Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria propia del Hijo único del Padre, lleno de gracia y de verdad. Juan da testimonio de él y grita diciendo: "Éste es de quien dije: "El que viene detrás de mí pasa delante de mí, porque existía antes que yo." Pues de su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia. Porque la Ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. A Dios nadie lo ha visto jamás: Dios Hijo único, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer. Palabra del Señor.
 

Reflexión

En el Evangelio de Hoy, el evangelista San Juan resume lo que será su Evangelio completo. La Palabra de Dios se humaniza, se encarna, se sumerge en la historia y en la cultura, por medio de la persona de Jesús, para traer la luz al mundo entero. Es una oferta de salvación de Dios para la humanidad. Pero la humanidad en general, en uso de su libertad, no aceptó esa oferta, sino que la rechazó. La Palabra no fue escuchada ni acogida más que por unos pocos; los demás continuaron con sus tradiciones y prácticas religiosas y se cerraron a la Palabra de vida y Salvación.
 
Sin actitudes enfermizas podemos preguntarnos hoy que despedimos un año e inauguramos otro, ¿Cuál ha sido mi respuesta concreta a la palabra de Dios durante el 2012? ¿En qué me ha ayudado el hecho de leer el evangelio de cada día? Y en lo adelante tendremos cada día, la oportunidad de acoger con fe a la Palabra de Dios y tenerla como ante cada decisión que tengamos que tomar y para cada paso a dar. Que la Palabra hecha carne, Jesús, nos ilumine para que el 2013 y toda nuestra vida responda a nuestras expectativas y a la voluntad de Dios. No olvidemos que la voluntad de Dios y la vida. Así que cuidemos la vida, defendamos la y promovámosla. Agradecemos a Dios las oportunidades que nos ha brindado hasta ahora y le pedimos que continúe mostrándonos su amor y su misericordia. Disfrutemos de la vida sin complejos ni prejuicios, Dios camina con nosotros. Paz, salud y alegría en el nuevo año.

viernes, 28 de diciembre de 2012

INOCENTES DE AYER E INOCENTES DE HOY


“El Evangelio de Hoy”: Mateo 2,13-18

Lectura del santo evangelio según san Mateo:

Cuando se marcharon los magos, el ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: "Levántate, coge al niño y a su madre y huye a Egipto; quédate allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo." José se levantó, cogió al niño y a su madre, de noche, se fue a Egipto y se quedó hasta la muerte de Herodes. Así se cumplió lo que dijo el Señor por el profeta: "Llamé a mi hijo, para que saliera de Egipto." Al verse burlado por los magos, Herodes montó en cólera y mandó matar a todos los niños de dos años para abajo, en Belén y sus alrededores, calculando el tiempo por lo que había averiguado de los magos. Entonces se cumplió el oráculo del profeta Jeremías: "Un grito se oye en Ramá, llanto y lamentos grandes; es Raquel que llora por sus hijos, y rehúsa el consuelo, porque ya no viven". Palabra del Señor.

Reflexión

¿Cuántos inocentes muriendo hoy por causa de las ambiciones, la codicia y los falsos valores practicado por una sociedad cautiva de  la apariencia y el consumo mercantilista? ¿Cuáles son los principales inocentes que están amenazados de muerte en nuestra época? La memoria de los Santos Inocentes no debería ser ocasión para bromas de mal gusto, sino una oportunidad para hacer memoria y meditar sobre tres actitudes que revela la narración del evangelio de hoy:
Primera actitud, la tiranía del gobernante de turno, en este caso el rey Herodes, pero también nuestros gobiernos. Siente que su poder está amenazado por la pequeñez de un niño. Cuando los tiranos y poderosos ven amenazados sus intereses de poder por parte de los pequeños, son capaces de desatar toda clase de represión para eliminarlos, incluso a sus propios familiares. Segunda actitud es la de los padres de Jesús: huyen, se desplazan para proteger la vida de su pequeño, aunque para ello tengan que pasar trabajo, lo más importante es la vida. Hoy en día, millones de familias tienen que desplazarse por causa de la violencia o de la extrema pobreza, para sobrevivir y defender la vida de su familia. Pensemos en tantos y tantas migrantes en el mundo actual. Y, finalmente, la actitud de Dios. Solidario y comprometido con las víctimas de los sistemas represivos de todos los tiempos. También hay que pensar y agradecer a Dios por los defensores de los inocentes de ayer y de hoy.
Un urgente llamado a proteger y defender la vida amenazada por tantas formas de violencia, desde el aborto, la pena de muerte, las guerras, la vergonzante desigualdad social, hasta la eutanasia, pasando por la miseria y opresión, la corrupción y los negocios sucios y criminales. Defendamos  radicalmente la vida.

jueves, 27 de diciembre de 2012

JUAN EVANGELISTA, EL DISCÍPULO AMADO

“El Evangelio de Hoy”: Juan 20,2-8.

Lectura del santo evangelio según san Juan:

El primer día de la semana, María Magdalena echó a correr y fue donde estaba Simón Pedro y el otro discípulo, a quien tanto quería Jesús, y les dijo: "Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto." Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llegó primero al sepulcro; y, asomándose, vio las vendas en el suelo; pero no entró. Llegó también Simón Pedro detrás de él y entró en el sepulcro: vio las vendas en el suelo y el sudario con que le habían cubierto la cabeza, no por el suelo con las vendas, sino enrollado en un sitio aparte. Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó. Palabra del Señor.

Reflexión.

Celebramos la fiesta de san Juan evangelista, al que se le designa, en su mismo evangelio, como el discípulo amado. Hace dos días celebramos el nacimiento de Jesús y ya el evangelio nos lo presenta resucitado. La Resurrección es nacimiento a la vida del Reino de Dios.  El evangelio de Juan se caracteriza por ser de una hondura espiritual y teológica que lo hace diferente de los otros tres evangelios sinópticos. También se ha llamado a este evangelio el “evangelio de los signos”.  Por ratos tenemos dificultades para acercarnos a su mensaje, precisamente por estar narrado de manera simbólica. Todas las acciones de Jesús están relacionadas con los signos mesiánicos que evidencian la llegada del Reino de Dios.

El texto del evangelio de hoy se enmarca dentro de los relatos del “sepulcro vacío” y de las apariciones, que preparan el escenario para narrar la experiencia del Resucitado; esa experiencia que transforma el corazón y la mente de los discípulos del Señor. Los apóstoles son los testigos privilegiados de la resurrección. Cuando nosotros, a pesar de la distancia del tiempo y del espacio, nos asomamos al misterio como Pedro y  Juan, el discípulo amado, podemos vivir la experiencia de Cristo, glorioso y resucitado, quien camina con nosotros y transforma nuestras vidas. Desde esta  experiencia podremos continuar construyendo la nueva humanidad que nos ofrece el Dios con nosotros de la Navidad y de la Resurrección.

miércoles, 26 de diciembre de 2012

EL MARTIRIO DE SAN ESTEBAN


 “El Evangelio de Hoy”: Mateo 10,17-22

Lectura del santo evangelio según san Mateo:

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: "No se fíen de la gente, porque les entregarán a los tribunales, los azotarán en las sinagogas y los harán comparecer ante gobernadores y reyes, por mi causa; así darán testimonio ante ellos y ante los gentiles. Cuando les arresten, no se preocupen de lo que van a decir o de cómo lo dirán: en su momento se les sugerirá lo que tienen que decir; no serán ustedes los que hablen, el Espíritu de su Padre hablará por ustedes. Los hermanos entregarán a sus hermanos para que los maten, los padres a los hijos; se rebelarán los hijos contra sus padres, y los matarán. Todos les odiarán por mi nombre; el que persevere hasta el final se salvará."  Palabra del Señor.

Reflexión

Celebramos la fiesta de San Esteban el primer mártir de la Iglesia. La colocación de la fiesta de de San Esteban inmediatamente después de navidad se debe a que se considera que el martirio es también un nuevo nacimiento, es como el Bautismo, se en Cristo y se nace a una vida nueva y definitiva. El gran ideal de muchos creyentes era confirmar su fe con la experiencia del martirio como configuración con Cristo, muerto y resucitado. Se decía: “Sangre de mártires, semilla de cristianos”, y efectivamente que los primeros pasos del cristianismo estuvieron marcados por el signo del martirio. La persecución contra los cristianos fue cruel y criminal.
 
No es que los cristianos despreciemos la vida, se trata de la perseverancia, “…Todos les odiarán por mi nombre; el que persevere hasta el final se salvará.” Toda la historia del cristianismo, hasta nuestros días, registra innumerables testimonios de martirio por defender los valores del evangelio. Algunos son reconocidos por la Iglesia declarándolos santos, pero muchos otros no.
 
Hoy es un buen día para darle gracias a Dios por tantas personas que desde el anonimato y la entrega cotidiana van entregando su vida de manera perseverante por vivir la fe en Jesús. Recordemos en nuestra oración personal y comunitaria a todos los mártires de nuestra historia, especialmente de los tiempos recientes, quienes han dado su vida por la justicia y la paz en muchas regiones de nuestra geografía latinoamericana. Y preparémonos para vivir el martirio en nuestra vida cotidiana mediante la entrega generosa y el servicio solidario por nuestros hermanos, especialmente los más necesitados de nuestro entorno. Paz y vida. Amén.

martes, 25 de diciembre de 2012

JESUS HABITA ENTRE NOSOTROS


“El Evangelio de Hoy”: Juan 1,1-18

Lectura del santo evangelio según san Juan:

En principio ya existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. La Palabra en el principio estaba junto a Dios. Por medio de la Palabra se hizo todo, y sin ella no se hizo nada de lo que se ha hecho. En la Palabra había vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no la recibió. Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que por él todos vinieran a la fe. No era él la luz, sino testigo de la luz. La Palabra era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre. Al mundo vino, y en el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de ella, y el mundo no la conoció. Vino a su casa, y los suyos no la recibieron. Pero a cuantos la recibieron, les da poder para ser hijos de Dios, si creen en su nombre. Éstos no han nacido de sangre, ni de amor carnal, ni de amor humano, sino de Dios.
Y la Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria propia del Hijo único del Padre, lleno de gracia y de verdad. Juan da testimonio de él y grita diciendo: "Éste es de quien dije: "El que viene detrás de mí pasa delante de mí, porque existía antes que yo."" Pues de su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia. Porque la Ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. A Dios nadie lo ha visto jamás: Dios Hijo único, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer. Palabra del Señor.

Reflexión

En Navidad recibimos un fuerte llamado a acoger la Palabra de Dios hecha realidad en Jesús. Somos muy ligeros en nuestro acercamiento a Jesús, es como si no le hiciéramos caso. Nos habla y nos habla y nosotros seguimos con nuestras prioridades muy alejadas de su proyecto de fraternidad y de justicia. En este año de la fe en el que se nos invita a profundizar nuestra experiencia a Dios, pidámosle al Señor que nos permita acogerlo con sinceridad y decisión. Que nos dejemos iluminar por Jesús que es la luz que viene a nosotros para aclararnos los caminos de realización.
 
Navidad no es el fin de dos meses de gastos, endeudamientos y ruidos enloquecedores, celebramos el misterio de la encarnación. Dios asume la condición humana en Jesús de Nazaret. Los evangelios enfatizan la condición humilde de su nacimiento y señalan como condición para ese nacimiento la aceptación profunda y consciente por parte de José y de María, la lógica del actuar de Dios sucediendo en un pueblo pobre y sencillo. Dejemos que este acontecimiento que rememoramos transforme nuestra actitud frente a los demás… que nos convierta en acogedores sin complejos ni prejuicios.

lunes, 24 de diciembre de 2012

FELICES FIESTAS DE NAVIDAD

“El Evangelio de Hoy”: Lucas 1,67-79

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo, Zacarías, padre de Juan, lleno del Espíritu Santo, profetizó diciendo: "Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su pueblo, suscitándonos una fuerza de salvación en la casa de David, su siervo, según lo había predicho desde antiguo por boca de sus santos profetas. Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos odian; realizando la misericordia que tuvo con nuestros padres, recordando su santa alianza y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán. Para concedernos que, libres de temor, arrancados de la mano de los enemigos, le sirvamos con santidad y justicia, en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo, porque irás delante del Señor a preparar sus caminos, anunciando a su pueblo la salvación, el perdón de sus pecados. Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, nos visitará el sol que nace de lo alto, para iluminar a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte, para guiar nuestros pasos por el camino de la paz." Palabra del Señor.

Reflexión: Felices Fiestas de Navidad.

¿Qué necesitamos para sentir y decir que hemos tenido unas felices fiestas de Navidad?  ¿Qué es lo que constituye la felicidad? En estos días escucharemos muchas veces a la gente desearnos feliz Navidad y nosotros lo hacemos también con las personas que  nos rodean, cercanas y hasta desconocidas. Sería un buen ejercicio identificar los elementos que creemos, cada uno y cada una de nosotros y de ustedes, qué nos aporta dicha, alegría, esperanza y fuerza para seguir viviendo y creciendo a nivel integral.
 
Para Zacarías, el padre de Juan Bautista, lo que cuenta es la realización de las promesas de Dios en las que él creía y esperaba ver cumplidas. De ahí este cántico de alabanza a Dios por dejarlo ver llegada lo que para él y los creyentes de su pueblo constituía su salvación. Este cántico encierra varios aspectos a tener en cuenta: es una bendición, porque Dios ha cumplido sus promesas, ha tenido misericordia con su pueblo. Mantiene viva su alianza, libera de la mano de los opresores y devuelve la santidad y la justicia al pueblo, y lo conduce por los caminos de la paz. Este “Benedictus” es una confesión de fe en un Dios que se ha revelado y se sigue revelando en la Historia de Salvación del pueblo. Justicia, paz, santidad, promesa, alianza, esperanza, iluminación, son valores que el Evangelio de Hoy quiere resaltar.
 
 De esta reflexión tenemos que concluir que como pueblo y como personas tenemos que identificar claramente cuáles son nuestras esperanzas, para poder trabajar en pro de realizarlas; qué esperamos de Dios para poder ir viendo su acción en nuestra historia personal y comunitaria. Hoy estamos ya preparados para celebrar la Navidad. Este cántico de Zacarías es una buena oportunidad para tomar conciencia de que nuestro Dios sigue actuando también en nuestra vida y en la vida de nuestras comunidades y de nuestro mundo. ¿De todo lo esperado, qué se ha hecho realidad ya? No sólo celebramos un acontecimiento del pasado, sino también el actuar permanente de Dios en nuestro presente.  Seamos capaces de apreciar la presencia de Dios salvándonos hoy. Identifiquemos las maravillas que Dios realiza en nuestra vida y en nuestra historia. Paz y amor en Navidad y siempre.

domingo, 23 de diciembre de 2012

MUJERES CREYENTES


“El Evangelio de Hoy”: Lucas 1, 39-45

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquellos días, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel.
En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito: "¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre!
¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá."Palabra del Señor.

Reflexión invitada: MUJERES CREYENTES          
JOSÉ ANTONIO PAGOLA
 
Después de recibir la llamada de Dios, anunciándole que será madre del Mesías, María se pone en camino sola. Empieza para ella una vida nueva, al servicio de su Hijo Jesús. Marcha “aprisa”, con decisión. Siente necesidad de compartir su alegría con su prima Isabel y de ponerse cuanto antes a su servicio en los últimos meses de embarazo.

El encuentro de las dos madres es una escena insólita. No están presentes los varones. Solo dos mujeres sencillas, sin ningún título ni relevancia en la religión judía. María, que lleva consigo a todas partes a Jesús, e Isabel que, llena del espíritu profético, se atreve a bendecir a su prima sin ser sacerdote.

María entra en casa de Zacarías, pero no se dirige a él. Va directamente a saludar a Isabel. Nada sabemos del contenido de su saludo. Solo que aquel saludo llena la casa de una alegría desbordante. Es la alegría que vive María desde que escuchó el saludo del Ángel: “Alégrate, llena de gracia”.

Isabel no puede contener su sorpresa y su alegría. En cuanto oye el saludo de María, siente los movimientos de la criatura que lleva en su seno y los interpreta maternalmente como “saltos de alegría”. Enseguida, bendice a María “a voz en grito”diciendo: “Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre”.

En ningún momento llama a María por su nombre. La contempla totalmente identificada con su misión: es la madre de su Señor. La ve como una mujer creyente en la que se irán cumpliendo los designios de Dios: “Dichosa porque has creído”.

Lo que más le sorprende es la actuación de María. No ha venido a mostrar su dignidad de madre del Mesías. No está allí para ser servida sino para servir. Isabel no sale de su asombro. “¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor?”.

Son bastantes las mujeres que no viven con paz en el interior de la Iglesia. En algunas crece el desafecto y el malestar. Sufren al ver que, a pesar de ser las primeras colaboradoras en muchos campos, apenas se cuenta con ellas para pensar, decidir e impulsar la marcha de la Iglesia. Esta situación nos esta haciendo daño a todos.

El peso de una historia multisecular, controlada y dominada por el varón, nos impide tomar conciencia del empobrecimiento que significa para la Iglesia prescindir de una presencia más eficaz de la mujer. Nosotros no las escuchamos, pero Dios puede suscitar mujeres creyentes, llenas de espíritu profético, que nos contagien alegría y den a la Iglesia un rostro más humano. Serán una bendición. Nos enseñarán a seguir a Jesús con más pasión y fidelidad.

sábado, 22 de diciembre de 2012

EL MAGNÍFICAT


“El Evangelio de Hoy”: Lucas 1,46-56

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo, María dijo: "Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia -como lo había prometido a nuestros padres- en favor de Abrahán y su descendencia por siempre." María se quedó con Isabel unos tres meses y después volvió a su casa. Palabra del Señor.

Reflexión

El evangelio de Hoy es un reconocimiento de la obra de Dios en la vida de María y un compromiso de ella como respuesta de de frente a ese Dios comprometido y presente en la historia humana. El cántico de María resume de una manera magistral la Historia de Salvación reconociendo la acción de Dios en la historia del pueblo. Podemos destacar las características de Dios en este poema.
 
María proclama la grandeza de Dios que consiste en ser clemente y misericordioso; él es salvador, es poderoso, fuerte, compasivo con los empobrecidos y hambrientos; pero su fortaleza no es como la de los imperios; su fortaleza consiste en el amor y en socorrer a su pueblo y cumplir sus promesas. Aunque el cántico no haya sido compuesto literalmente por María, sí expresa con toda claridad la experiencia de Dios que acontece en su corazón. Sólo los pobres y los pequeños, libres de tantas ataduras producidas por el poder y la riqueza, son capaces de percibir con facilidad la actuación liberadora de Dios, aun en las cosas pequeñas e invisibles a los ojos de los soberbios y autosuficientes.
 
No es solo una oración de María, el Magníficat es, ante todo, un programa de vida para el creyente. Nos impulsa a hacer visibles los valores del Reino de Dios en medio de la historia. Todo lo que le atribuimos a Dios a favor de los pobres y necesitados, se convierte en una tarea a realizar por nosotros hoy en un mundo que sigue organizado de manera contraria a como creemos que lo organizaría Dios. Hagamos de este hermoso canto un motivo de meditación para afirmar una vez más nuestro compromiso como seguidores de Jesús al estilo de María y comprometernos de manera concreta a servir a los necesitados de nuestro entorno.

viernes, 21 de diciembre de 2012

LA DICHA DE LA FE


“El Evangelio de Hoy”: Lucas 1,39-45

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

Unos días después, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito: "¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá."  Palabra del Señor.

Reflexión.

Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá. La Virgen sale rápidamente para ir a casa de Zacarías e Isabel a comunicar la buena noticia, cuyo gozo desborda su corazón. Ella ha escuchado la Palaba del ángel, ha aceptado la misión, y engendra la misma “Palabra” en sus entrañas. Pero su elección no es sólo para ser madre pasiva del Salvador, sino que se siente enviada a comunicar la Palabra al pueblo que espera ansioso al Mesías liberador (personificado en Isabel y Zacarías). Por eso el encuentro de María con Isabel es un encuentro maravilloso, que el evangelista ilustra magistralmente con el “salto de gozo” de la criatura en las entrañas de Isabel.
 
Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá. María es proclamada como la gran bienaventurada por Isabel, a causa de su plena confianza y disposición para realizar la voluntad de Dios y cooperar en la Historia de Salvación. Por eso María es modelo de creyente, de discípula y de misionera. Abrir el corazón a la Palabra y dejarla crecer en el interior impulsa al creyente a salir a anunciarla por todas las montañas escabrosas del mundo entero. Nosotros podemos vivir la misma experiencia de fe y de compromiso con Dios si nos  dejamos llenar del Espíritu de Dios y responder con gozo a su llamado. Aprovechemos este tiempo de fiestas navideñas para creer verdaderamente en la Palabra hecha carne y compartir alegremente nuestra vida con los que nos rodean.

jueves, 20 de diciembre de 2012

MARÍA ACOGE SU VOCACIÓN CON ALEGRÍA

“El Evangelio de Hoy”: Lucas 1,26-38.

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

A los seis meses, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María. El ángel, entrando en su presencia, dijo: "Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo." Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél. El ángel le dijo: "No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin."
Y María dijo al ángel: "¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?" El ángel le contestó: "El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible." María contestó: "Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra." Y la dejó el ángel. Palabra del Señor.

Reflexión

Hoy es el evangelista San Lucas quien nos cuenta su relato sobre el llamado que maría recibe para ser la madre del Mesías prometido de Dios. María siente de manera sorpresiva la visita de Dios en su vida y su invitación a colaborar en el cumplimiento de la promesa de Dios a su pueblo. En el texto, Dios está representado por el ángel Gabriel. María se siente elegida para ser la madre del salvador; siente confusión y admiración frente a tan misterioso acontecimiento; sin embargo, María acepta incondicionalmente la misión confiada por medio del ángel.
 
¿Cómo pudo María sintonizar de manera tan acertada con el anuncio del ángel? Sin duda por la fe que profesaba. No olvidamos que María era parte del “resto” de Israel, el grupo de quienes estaban a la espera de que Dios cumpliera su promesa de enviarles un salvador. Ella ha sido la elegida, la agraciada, la privilegiada para ofrecer a toda la humanidad “la Palabra-hecha-carne”; ella será la primera portadora de la Buena Noticia de la salvación. Nuestro afecto y veneración a María brota no sólo por su “sí”, sino porque ella nos enseña a engendrar la Palabra en nuestro interior y a darla a luz con el testimonio de vida. Nosotros somos también invitados a dejar que Dios nazca en nosotros para todos y todas.

miércoles, 19 de diciembre de 2012

DIOS RENUEVA LO CADUCO


 “El Evangelio de Hoy”: Lucas 1,5-25

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En tiempos de Herodes, rey de Judea, había un sacerdote llamado Zacarías, del turno de Abías, casado con una descendiente de Aarón llamada Isabel. Los dos eran justos ante Dios, y caminaban sin falta según los mandamientos y leyes del Señor. No tenían hijos, porque Isabel era estéril, y los dos eran de edad avanzada.
Una vez que oficiaba delante de Dios con el grupo de su turno, según el ritual de los sacerdotes, le tocó a él entrar en el santuario del Señor a ofrecer el incienso; la muchedumbre del pueblo estaba fuera rezando durante la ofrenda del incienso. Y se le apareció el ángel del Señor, de pie a la derecha del altar del incienso. Al verlo, Zacarías se sobresaltó y quedó sobrecogido de temor. Pero el ángel le dijo: "No temas, Zacarías, porque tu ruego ha sido escuchado: tu mujer Isabel te dará un hijo, y le pondrás por nombre Juan. Te llenarás de alegría, y muchos se alegrarán de su nacimiento. Pues será grande a los ojos del Señor: no beberá vino ni licor; se llenará de Espíritu Santo ya en el vientre materno, y convertirá muchos israelitas al Señor, su Dios. Irá delante del Señor, con el espíritu y poder de Elías, para convertir los corazones de los padres hacia los hijos, y a los desobedientes, a la sensatez de los justos, preparando para el Señor un pueblo bien dispuesto."
Zacarías replicó al ángel: "¿Cómo estaré seguro de eso? Porque yo soy viejo, y mi mujer es de edad avanzada." El ángel le contestó: "Yo soy Gabriel, que sirvo en presencia de Dios; he sido enviado a hablarte para darte esta buena noticia. Pero mira: te quedarás mudo, sin poder hablar, hasta el día en que esto suceda, porque no has dado fe a mis palabras, que se cumplirán en su momento."
El pueblo estaba aguardando a Zacarías, sorprendido de que tardase tanto en el santuario. Al salir no podía hablarles, y ellos comprendieron que había tenido una visión en el santuario. Él les hablaba por señas, porque seguía mudo. Al cumplirse los días de su servicio en el templo volvió a casa. Días después concibió Isabel, su mujer, y estuvo sin salir cinco meses, diciendo: "Así me ha tratado el Señor cuando se ha dignado quitar mi afrenta ante los hombres." Palabra del Señor.


Reflexión

Continuamos preparándonos al misterio de la Encarnación del Hijo de Dios que celebraremos en Navidad. Hoy, el Evangelio nos presenta el anuncio del nacimiento de Juan Bautista a su padre Zacarías, anciano y casado con Isabel, estéril y también anciana. Esta pareja representa las instituciones de su pueblo, las cuales, por estar ya caducas y estériles, son renovadas y “fertilizadas” por el Espíritu de Dios. Como cumplimiento de sus promesas hechas al pueblo creyente.  Zacarías e Isabel representan al resto de Israel que espera la venida del Mesías. ¿Cuáles son los elementos caducos de nuestra práctica religiosa, de nuestra Iglesia, de nuestras instituciones?
 

El relato del Evangelio de Hoy solo lo encontramos en el Evangelio de San Lucas. El anuncio del ángel deja a Zacarías mudo hasta el nacimiento de Juan, porque el silencio es la actitud reverencial y de expectativa frente a Dios. Silencio, esterilidad, ancianidad, son símbolos de un pueblo que a pesar de todo confía enteramente en las promesas de Dios.  Los pocos que continúan atentos y atentas al cumplimiento de las promesas del Señor. Se alegrarán de los signos que comienzan a verse de la presencia del Dios de la Alianza. Abramos el corazón para que podamos percibir la presencia fascinante de Dios que viene a anunciarnos buenas y grandes noticias de liberación para nuestro pueblo.

martes, 18 de diciembre de 2012

EL AMOR Y LA FE DE JOSÉ


 “El Evangelio de Hoy”: Mateo 1,18-24

Lectura del santo evangelio según san Mateo:

El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera: María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era justo y no quería denunciarla, decidió repudiarla en secreto. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo: "José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados."
Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que había dicho el Señor por el Profeta: "Miren: la Virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrá por nombre Emmanuel, que significa "Dios-con-nosotros". Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor y se llevó a casa a su mujer. Palabra del Señor.

Reflexión

Posiblemente muchos sentimientos encontrados pasaron por su cabeza de José al saber que su prometida estaba embarazada. Uno de ellos, denunciarla públicamente; pero esto significaba que ella debería morir por lapidación a causa de su infidelidad y adulterio, crimen que las mujeres (no los varones) tenían que pagar con su propia vida. Somos humanos, vivimos insertos en una sociedad que tiene sus maneras de reaccionar y de actuar y eso nos condiciona, al menos en un primer momento.
 
Pero el texto nos dice que José decidió abandonarla en secreto, tal vez alejándose de ella sin que nadie se diera cuenta. Posiblemente las críticas recaerían sobre él por ser un padre irresponsable, pero no pasaría de ahí. Sin embargo, el amor tan grande por la joven María le lleva a escuchar en su conciencia recta y justa la voz de Dios, que le indica el origen y el destino de aquel niño. Será el EMANUEL, el Dios-con-nosotros, “Dios en persona que viene a salvarnos”. El amor es siempre portador de soluciones de vida y no de muerte.
 
A partir de su amor por María, José se da cuenta de que él mismo tiene una misión en el plan de salvación de Dios. Su amor, su rectitud, su libertad responsable, se ven compensadas de alguna manera por la maravillosa misión que Dios le confía en sus manos: ser el rostro paterno para este niño en quien, humanamente, Jesús va descubriendo el rostro misericordioso y bondadoso del Padre Dios. No sabemos mucho más sobre José y su vida, pero queda en nosotros la imagen de un hombre profundamente creyente en el cumplimiento de las promesas de Dios a favor de su pueblo. En este año dedicado a la fe, somos invitados a crecer en la fe.

lunes, 17 de diciembre de 2012

QUIÉN Y PARA QUIÉN ES JESÚS


“El Evangelio de Hoy”: Mateo 1,1-17

Lectura del santo evangelio según san Mateo:
Genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abrahán. Abrahán engendró a Isaac, Isaac a Jacob, Jacob a Judá y a sus hermanos. Judá engendró, de Tamar, a Farés y a Zará, Farés a Esrón, Esrón a Aram, Aram a Aminadab, Aminadab a Naasón, Naasón a Salmón, Salmón engendró, de Rahab, a Booz; Booz engendró, de Rut, a Obed; Obed a Jesé, Jesé engendró a David, el rey.
David, de la mujer de Urías, engendró a Salomón, Salomón a Roboam, Roboam a Abías, Abías a Asaf, Asaf a Josafat, Josafat a Joram, Joram a Ozías, Ozías a Joatán, Joatán a Acaz, Acaz a Ezequías, Ezequías engendró a Manasés, Manasés a Amós, Amós a Josías; Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos, cuando el destierro de Babilonia.
Después del destierro de Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel, Salatiel a Zorobabel, Zorobabel a Abiud, Abiud a Eliaquín, Eliaquín a Azor, Azor a Sadoc, Sadoc a Aquim, Aquim a Eliud, Eliud a Eleazar, Eleazar a Matán, Matán a Jacob; y Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo.
Así, las generaciones desde Abrahán a David fueron en total catorce; desde David hasta la deportación a Babilonia, catorce; y desde la deportación a Babilonia hasta el Mesías, catorce. Palabra del Señor.

Reflexión

Hoy estamos iniciando la novena de Navidad, los aguinaldos  y posadas navideñas con las que nos alegramos en comunidad y celebramos la inminente venida del Salvador. Litúrgicamente, hoy comienzan a leerse en la celebración eucarística los evangelios de la infancia, entrelazando las narraciones de Mateo y de Lucas. Hoy corresponde la genealogía de Jesús según Mateo. Posiblemente al escuchar textos como este no se ilumine ningún espacio espiritual de nuestra vida pues se trata de nombres “raros” que no nos dicen nada.
 
Mateo organiza un listado de personajes en tres secciones de catorce generaciones cada una. En el Antiguo Testamento el género “listas”, del que forman parte las genealogías, es muy normal para concatenar los relatos de la historia de salvación o para probar la descendencia (real) de una persona. Sin embargo, Mateo coloca en esta genealogía a reyes, profetas, prostitutas, militares, gente santa y no tan santa. Con ello Mateo quiere indicar de una forma didáctica que el evangelio de Jesús es de carácter universal, que está destinado a todos los seres humanos de todos los tiempos, y que la salvación es para todos sin ningún tipo de distinción. Es la universalidad y la integridad del mensaje liberador de Jesús.
 
Todos los seres humanos tenemos nuestra historia. Venimos de unos familiares concretos y seguimos la cadena de manera ininterrumpida como parte de la Creación de Dios. Así, todos los seres humanos nos sentimos incluidos en la propuesta del Reino de Dios. Todos somos invitados de manera especial a participar en este acontecimiento salvífico. La Encarnación del Hijo de Dios es para nosotros un privilegio y un llamado a vivir con los pies bien sobre la tierra amando nuestra historia y nuestra realidad y buscando transformarla de acuerdo con el mensaje de Jesús.

domingo, 16 de diciembre de 2012

¿QUÉ PODEMOS HACER?

“El Evangelio de Hoy”: Lucas 3, 10-18

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

 En aquel tiempo, la gente preguntaba a Juan: "¿Entonces, qué hacemos?" Él contestó: "El que tenga dos túnicas, que se las reparta con el que no tiene; y el que tenga comida, haga lo mismo."
Vinieron también a bautizarse unos publicanos y le preguntaron: "Maestro, ¿qué hacemos nosotros?" Él les contestó: "No exijan más de lo establecido."
Unos militares le preguntaron: "¿Qué hacemos nosotros?"
Él les contestó: "No hagan extorsión ni se aprovechen de nadie, sino conténtense con la paga."
El pueblo estaba en expectación, y todos se preguntaban si no sería Juan el Mesías; él tomó la palabra y dijo a todos: "Yo les bautizo con agua; pero viene el que puede más que yo, y no merezco desatarle la correa de sus sandalias. Él les bautizara con Espíritu Santo y fuego; tiene en la mano el bieldo para aventar su parva y reunir su trigo en el granero y quemar la paja en una hoguera que no se apaga."
Añadiendo otras muchas cosas, exhortaba al pueblo y le anunciaba el Evangelio. Palabra del Señor.

Reflexión invitada de Hoy: ¿QUÉ PODEMOS HACER?          
JOSÉ ANTONIO PAGOLA

La predicación del Bautista sacudió la conciencia de muchos. Aquel profeta del desierto les estaba diciendo en voz alta lo que ellos sentían en su corazón: era necesario cambiar, volver a Dios, prepararse para acoger al Mesías. Algunos se acercaron a él con esta pregunta: ¿Qué podemos hacer?

El Bautista tiene las ideas muy claras. No les propone añadir a su vida nuevas prácticas religiosas. No les pide que se queden en el desierto haciendo penitencia. No les habla de nuevos preceptos. Al Mesías hay que acogerlo mirando atentamente a los necesitados.

No se pierde en teorías sublimes ni en motivaciones profundas. De manera directa, en el más puro estilo profético, lo resume todo en una fórmula genial: “El que tenga dos túnicas, que las reparta con el que no tiene; y el que tenga comida, que haga lo mismo”. Y nosotros, ¿qué podemos hacer para acoger a Cristo en medio de esta sociedad en crisis?

Antes que nada, esforzarnos mucho más en conocer lo que está pasando: la falta de información es la primera causa de nuestra pasividad. Por otra parte, no tolerar la mentira o el encubrimiento de la verdad. Tenemos que conocer, en toda su crudeza, el sufrimiento que se está generando de manera injusta entre nosotros.

No basta vivir a golpes de generosidad. Podemos dar pasos hacia una vida más sobria. Atrevernos a hacer la experiencia de “empobrecernos” poco a poco, recortando nuestro actual nivel de bienestar, para compartir con los más necesitados tantas cosas que tenemos y no necesitamos para vivir.

Podemos estar especialmente atentos a quienes han caído en situaciones graves de exclusión social: desahuciados, privados de la debida atención sanitaria, sin ingresos ni recurso social alguno… Hemos de salir instintivamente en defensa de los que se están hundiendo en la impotencia y la falta de motivación para enfrentarse a su futuro.

Desde las comunidades cristianas podemos desarrollar iniciativas diversas para estar cerca de los casos más sangrantes de desamparo social: conocimiento concreto de situaciones, movilización de personas para no dejar solo a nadie, aportación de recursos materiales, gestión de posibles ayudas…

La crisis va a ser larga. En los próximos años se nos va a ofrecer la oportunidad de humanizar nuestro consumismo alocado, hacernos más sensibles al sufrimiento de las víctimas, crecer en solidaridad práctica, contribuir a denunciar la falta de compasión en la gestión de la crisis… Será nuestra manera de acoger con más verdad a Cristo en nuestras vidas.

sábado, 15 de diciembre de 2012

ESTAR ATENTOS A LA VOZ DE DIOS


“El Evangelio de Hoy”: Mateo 17,10-13

Lectura del santo evangelio según san Mateo:

Cuando bajaban de la montaña, los discípulos preguntaron a Jesús: "¿Por qué dicen los escribas que primero tiene que venir Elías?" Él les contestó: "Elías vendrá y lo renovará todo. Pero les digo que Elías ya ha venido, y no lo reconocieron, sino que lo trataron a su antojo. Así también el Hijo del hombre va a padecer a manos de ellos." Entonces entendieron los discípulos que se refería a Juan, el Bautista. Palabra del Señor.

Reflexión

Cuando los pueblos y sus instituciones se instalan en sus maneras de ser, hacer y celebrar sus  prácticas cotidianas es muy difícil de introducir novedades y cambios estructurales. El Pueblo de Dios esperaba el cumplimiento de las promesas que Dios le había hecho, pero no fue capaz de estar atento a sus manifestaciones. Se hicieron su propia imagen de Dios y de ahí no salieron. Esperaban que los tiempos mesiánicos fueran inaugurados con la aparición majestuosa de Elías para recuperar el orden de cosas en todos los ámbitos de la vida. Solo piensan en ellos mismos y no en la Creación entera de Dios.

Jesús responde a la pregunta  de los discípulos haciéndoles caer en la cuenta de que Juan el Bautista manifestaba la presencia profética de Elías. La predicación del Bautista es una fuerte llamada a la conversión personal y colectiva de la vida en todos los órdenes. Pero no hay peor ciego que el que no quiere ver. Ellos no reconocieron ni a Juan Bautista ni a Jesús como enviados de Dios. Por el contrario, a los dos los persiguieron, los condenaron con acusaciones falsas y juicios amañados. A los dos los asesinaron porque se atrevieron a cuestionar el “desorden establecido”. Los dos se atrevieron a tocar fibras muy hondas de la existencia humana y del régimen vigente. Todo el que osaba cuestionar lo establecido era condenado a la marginación y a la muerte.

Puede pasarnos o  nos pasa igual hoy día ocurre algo semejante con las personas y comunidades proféticas que denuncian las injusticias y corrupciones de los sistemas imperantes y de los poderosos del mundo. Son acusados y condenadas injustamente. Pero ése es el camino del creyente para ser fiel al mensaje de Jesús. Incluso dentro de las iglesias y en las comunidades cristianas, somos muy celosos con lo que ya  tenemos establecido como verdades y es muy difícil dejar hablar a Dios de manera nueva. A veces me dan miedos las afirmaciones radicales que tenemos en nuestras fórmulas religiosas… cuando alguien dice algo distinto a lo calculado y consensuado se mira con sospechas y fácilmente se le aísla.  No digo que tengamos que caer en relativismos caóticos pero debemos hacer espacios a la voz de Dios hoy. A Dios no podemos callarle la boca, él sigue hablándonos hoy. Siempre a favor de la vida y defendiendo al humilde.

viernes, 14 de diciembre de 2012

LA PALABRA DE DIOS NOS INTERPELA


“El Evangelio de Hoy”: Mateo 11,16-19

Lectura del santo evangelio según san Mateo:

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: "¿A quién se parece esta generación? Se parece a los niños sentados en la plaza, que gritan a otros: "Hemos tocado la flauta, y no han bailado; hemos cantado lamentaciones, y no han llorado." Porque vino Juan, que ni comía ni bebía, y dicen: "Tiene un demonio." Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: "Ahí tienen a un comilón y borracho, amigo de publicanos y pecadores." Pero los hechos dan razón a la sabiduría de Dios." Palabra del Señor.

Reflexión
También en se vive la realidad de la incomprensión o de la poca atención en lo referente a la salud. Muchas propagandas a favor de la prevención de las enfermedades catastróficas y dolorosas: necesidad de prevenir el sida, el cáncer, la diabetes, las enfermedades cardíacas… sin embargo, muy pocas personas hacen caso, continúan su vida “normal”. Y cuando alguien se toma la prevención en serio, es acusado de ridículo o de maniático. ¿ A qué hacemos nosotros caso?
 
En el caso que nos presenta el Evangelio de Hoy, tanto Juan Bautista como Jesús hacen un llamado al cambio, a la preparación del futuro, a vivir conscientemente el día a día. Sin embargo, uno es acusado de loco exagerado y el otro de comelón y de ser amigo de gente mal vistas por su pobreza, sus enfermedades y por su “pecados”… no se reacciona a ninguno de sus mensajes. Juan Bautista es encarcelado y asesinado por la ambición de poder del rey Herodes; Jesús es fuertemente criticado por andar con gente de la mala fama y finalmente clavado en la cruz.
 
Tanto la vida llevada por el profeta Juan Bautista y la vivida por Jesús, son propuestas, caminos de acercamiento a Dios, de preparación para acoger su Reino. A fin de cuentas son dos gestos proféticos: la austeridad de Juan que denuncia la ostentación y el lujo a costa de los pobres; y la sencillez de Jesús, identificado con la gente del pueblo. Ninguno de los gestos se acomoda a los parámetros de apariencia y falsedad de los líderes religiosos, sociales y políticos.  Éste es el llamado que hoy nos hace Jesús en su evangelio para que vivamos coherentemente y sepamos escuchar los mensajes de salvación que proceden de diversas maneras. Desde los llamados de los médicos y las instituciones sanitarias a prevenir enfermedades, por nuestro bienestar físico hasta la invitación a escuchar la llamada de Dios a preparar el bienestar eterno. Estemos atentos a los signos que se nos muestran en el día a día, seamos sabios al  reaccionar.

jueves, 13 de diciembre de 2012

JUSTICIA E IGUALDAD DEL REINO DE DIOS


“El Evangelio de Hoy”: Mateo 11,11-15

Lectura del santo evangelio según san Mateo:

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: "Les aseguro que no ha nacido de mujer uno más grande que Juan, el Bautista; aunque el más pequeño en el reino de los cielos es más grande que él. Desde los días de Juan, el Bautista, hasta ahora se hace violencia contra el reino de Dios, y gente violenta quiere arrebatárselo. Los profetas y la Ley han profetizado hasta que vino Juan; él es Elías, el que tenía que venir, con tal que quieran admitirlo. El que tenga oídos que escuche." Palabra del Señor.
 

Reflexión

En el Evangelio de Hoy Jesús resalta la figura de Juan el Bautista; es el gran profeta, Elías, a quien los judíos esperaban con ansiedad. Elías debería venir antes que el Mesías de Dios como una señal de la inminente llegada del Salvador. Pero probablemente la imagen del profeta que ellos esperaban no coincide con el estilo de Juan el Bautista. Sin embargo, en la nueva propuesta de Jesús Juan no será más grande que los demás. Todos gozan equitativamente del amor y de la misericordia de Dios. Este texto del evangelio según San Mateo nos puede ayudar a preguntarnos sobre nuestra esperanza. ¿Qué esperamos nosotros hoy y cómo lo hacemos? ¿Cuáles son las características que le atribuimos al Jesús que nosotros esperamos?
 
Las comunidades cristianas debemos encarnar los valores proféticos de la misericordia y la compasión, antesala de la reconciliación y de la solidaridad fraterna. Cada comunidad de creyentes deberá simbolizar la figura de Juan el Bautista, el profeta capaz de denunciar abiertamente la maldad del pueblo y de sus gobernantes, invitar con insistencia a la conversión y anunciar la salvación integral de Dios para todos. No se trata de hacer justicia al estilo civil, por nuestras propias manos, sino de tomar postura pública como comunidad que tiene los pies sobre la tierra y que se preocupa por ir instaurando en nuestra historia el Reino de Dios.
 
Estamos a la mitad del tiempo de preparación para la celebración de la Navidad. El Emmanuel nos invita a transformar lo desfigurado por la violencia causada por la corrupción y las injusticias. La impunidad irresponsable de quienes tienen el mandato de aplicar la justicia y defender a los ciudadanos, genera miseria y desesperación. La impotencia de la población hace que muchos recurran a métodos y acciones  que contradicen las normas de convivencia humana. Nuestro Adviento es la oportunidad para renovar a fondo el compromiso cristiano con los hermanos que sufren por múltiples causas, al estilo de Juan Bautista y Jesús.