EVANGELIO DE HOY
"Vayan y proclamen que el reino de Dios está cerca". San Mateo 10, 7-13.

viernes, 31 de agosto de 2012

ATENCIÓN CONTRA DISTRACCIÓN


“El Evangelio de Hoy”: Mateo 25, 1-13

 
Lectura del santo evangelio según san Mateo:

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: "El Reino de los cielos se parecerá a diez doncellas que tomaron sus lámparas y salieron a esperar al esposo. Cinco de ellas eran necias y cinco eran sensatas. Las necias, al tomar las lámparas, se dejaron el aceite; en cambio, las sensatas se llevaron alcuzas de aceite con las lámparas. El esposo tardaba, les entró sueño a todas y se durmieron. A medianoche se oyó una voz: "¡Que llega el esposo, salgan  a recibirlo!" Entonces se despertaron todas aquellas doncellas y se pusieron a preparar sus lámparas. Y las necias dijeron a las sensatas: "Dennos un poco de su aceite, que se nos apagan las lámparas". Pero las sensatas contestaron: "Por si acaso no hay bastante para ustedes y nosotras, mejor es que vayan a la tienda y se lo compren". Mientras iban a comprarlo llegó el esposo, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de bodas y se cerró la puerta. Más tarde llegaron también las otras doncellas, diciendo: "Señor, señor, ábrenos". Pero él respondió: "se lo aseguro: no les conozco". Por tanto, velen, porque no saben el día ni la hora". Palabra del Señor.


Reflexión

El Evangelio de Hoy  nos invita a continuar reflexionando sobre la actitud de vigilancia. Dios  nos ha dotado de la capacidad para pensar, reflexionar, estar realmente vivos, vivir de manera conscientes nuestros pasos y no simplemente hacer lo que  todo el mundo hace como llevados por por los demás, sin opciones ni metas propias. Jesús vivió históricamente en un ambiente en el que la gente estaba a la expectativa de lo que podría suceder de repente y sin previo aviso. Luego de la resurrección la comunidad cristiana aprendió a vivir la urgencia de ese momento sin perder de vista la esperanza del mañana. Vivían con los pies en la tierra, a la espera de posibles sucesos que pudieran afectarles pero sin perder de vista su aspiración a la trascendencia histórica.

Jesús nos propone esta parábola en la que se manifiesta esa tensión entre la ‘atención’ y la ‘distracción’. Muchas personas se comportan como doncellas ‘necias’ o distraídas y dejan pasar las oportunidades de crecimiento espiritual que les da la vida. Posponen su crecimiento personal porque les urgen otras tareas que agotan todos sus pensamientos. Otras personas en cambio, tienen a mano una ‘reserva espiritual’ para cualquier momento crítico. Ese ‘aceite’ se refiere a un conjunto de actitudes, prácticas y experiencias, que ayudan a alcanzar esa vigilancia espiritual. Así, cuando nos llegan situaciones límites, acontecimientos inmanejables, problemas familiares, de salud, situaciones económicas insostenibles, podemos continuar creyendo y reaccionando de manera sana y savia. Sin desesperos ni ingenuidades, pero serenos y esperanzados.

Si venimos a nuestra época nos damos cuenta que, como la de Jesús, está marcada por cambios drásticos e imprevistos. Vivimos la incertidumbre del presente y la inquietud del mañana. El evangelio nos enseña a tener siempre una ‘reserva’ a mano y a estar siempre atentos y vigilantes para dar una respuesta cristiana a las urgencias del tiempo presente. La tensión cristiana es una tensión positiva que nos ayuda a vivir una fe despierta, activa y confiada en el Dios que nuncanos  abandona.

jueves, 30 de agosto de 2012

ESTÉN EN VELA


 “El Evangelio de Hoy”: Mateo 24, 42-51

Lectura del santo evangelio según san Mateo:
En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: "Estén en vela, porque no saben qué día vendrá su Señor. Comprendan que, si supiera el dueño de casa a qué hora de la noche viene el ladrón, estaría en vela y no dejaría abrir un boquete en su casa. Por eso estén también ustedes preparados, porque a la hora que menos piensan viene el Hijo del Hombre. ¿Dónde hay un criado fiel y cuidadoso, a quien el amo encarga de dar a la servidumbre la comida a sus horas? Pues dichosos ese criado si el amo, al llegar, lo encuentra portándose así. Les aseguro que le confiará la administración de todos sus bienes. Pero si el criado es un canalla y, pensando que su amo tardará, empieza a pegar a sus compañeros y a comer y a beber con los borrachos, el día y la hora que menos se lo espera llegará el amo y lo hará pedazos, como se merecen los hipócritas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes". Palabra del Señor.
 
Reflexión

Jesús insiste mucho sobre la vigilancia. Sabe lo distraído que somos los seres humanos. Sabe que nos acomodamos a lo fácil y que cuando lo que esperamos tarda en llegar, nos desesperamos y tiramos para otros lados. Sabemos que lo que Jesús enseña como camino de vida es la fraternidad, la justicia, en una palabra, el amor. Nosotros fácilmente reducimos la fe a palabras vacía.
 
La vigilancia hay que vivirla asumiendo actitudes. La primera, construir y constituir un capital espiritual que nos impulse a confiar en Dios y a superar la inseguridad que nos amenaza a diario. Una espiritualidad bien fundada es un capital que no puede ser sustraído por ninguna circunstancia y que nos da la fuerza necesaria para vencer los temores. La segunda, ejercer la tarea del administrador eficiente que con diligencia realiza sus deberes y cuida de aquellas personas que están a su cargo, ya que su deber no es ‘vigilar y castigar”, sino animar y promover.
 
El evangelio nos invita a buscar nuestra seguridad en el crecimiento de los valores humanos y espirituales y a compartir con otras personas ese camino de aprendizaje. No podemos quedarnos con cositas vividas por arribita.

domingo, 26 de agosto de 2012

ELEGIR A JESÚS

“El Evangelio de Hoy”: Juan 6, 60-69

Lectura del santo evangelio según san Juan:

En aquel tiempo, muchos discípulos de Jesús, al oírlo, dijeron: "Este modo de hablar es duro, ¿quién puede hacerle caso?" Adivinando Jesús que sus discípulos lo criticaban, les dijo: "¿Esto les hace vacilar?, ¿y si vieran al Hijo del hombre subir a donde estaba antes? El espíritu es quien da vida; la carne no sirve de nada. Las palabras que les he dicho son espíritu y vida. Y con todo, algunos de ustedes no creen. "Pues Jesús sabía desde el principio quiénes no creían y quién lo iba a entregar. Y dijo: "Por eso les he dicho que nadie puede venir a mí, si el Padre no se lo concede." Desde entonces, muchos discípulos suyos se echaron atrás y no volvieron a ir con él. Entonces Jesús les dijo a los Doce: "¿También ustedes quieren marcharse?" Simón Pedro le contestó: "Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna; nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo consagrado por Dios." Palabra del Señor.

Reflexión
Las palabras de Jesús chocan con la mentalidad vigente. Hace veinte siglos parecía inadmisible que una persona pudiera comunicar un mensaje tan exigente y tan liberador. Hoy, seguimos en el mismo plan: tratamos de endulzar las palabras de Jesús para que no hieran nuestros prejuicios. Con frecuencia queremos convertir la palabra de Jesús en el ejercicio de un conjunto de ritos. Pero, la palabra de Jesús nos desestabiliza, nos desquicia y nos lleva a cuestionar la vida diaria. A veces, incluso, decimos como los discípulos. «Este modo de hablar es inaceptable, ¿quién puede hacerle caso? No obstante, si queremos seguir a Jesús, la única respuesta posible es un «sí» rotundo, un «amén» decidido y generoso. Queremos seguirlo y queremos ser como él. No deseamos contentarnos con los laureles que nos ofrece el mundo, sino que anhelamos caminar con el Nazareno la difícil y tortuosa vía del pueblo de Dios en la historia.
 
Ahora, muy pocos se atreven a criticar a Jesús de Nazaret, pero esto no significa que estén de acuerdo con él. Muchas personas hace tiempo que se «echaron para atrás» y cogieron su propio camino, solamente que se contentan con llevar en su memoria el recuerdo de un bautismo sociológico y el aval de las ceremonias religiosas. Pero, para aquellos que anhelamos escuchar la voz del Maestro, no existe otra respuesta que la de Pedro ante el desafío de Jesús: «¿Señor, a quién iremos?, sólo tú tienes palabras de vida eterna».
 
¡Qué útil sería examinar nuestras celebraciones y toda la vida de nuestras comunidades...! ¿Generan un «movimiento de Jesús» en dirección hacia la Utopía solidaria de lo que Él llamaba Reino? ¿Van cambiando nuestro modo de pensar y actuar? ¿Nos hacen capaces de identificar las otras presencias del Dios entre los desheredados de la vida? El mismo Jesús, en cuya boca Juan puso estas palabras: «Yo soy el Pan de Vida», según Mateo también dijo: «tuve hambre y me diste de comer, cada vez que lo hicieron con mis hermanos más pequeños, era conmigo mismo con quien lo estaban haciendo» (Mt 25,35). (Koinonía).

sábado, 25 de agosto de 2012

CRITERIOS DE DISCERNIMIENTO

“El Evangelio de Hoy”: Mateo 23, 1-12

Lectura del santo evangelio según san Mateo:

En aquel tiempo, Jesús habló a la gente y a sus discípulos diciendo: "En la cátedra de Moisés se han sentado los letrados y los fariseos: hagan y cumplan lo que les digan; pero no hagan lo que ellos hacen, porque ellos no hacen lo que dicen. Ellos lían fardos pesados e insoportables y se los cargan a la gente a los hombros, pero ellos no están dispuestos a mover un dedo para empujar. Todo lo que hacen es para que los vea la gente: alargan las filacterias y ensanchan las franjas del manto; les gustan los primeros puestos en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; que les hagan reverencias por la calle y que la gente los llame "maestros". Ustedes, en cambio, no se dejen llamar maestro, porque uno solo es su Maestro, y todos ustedes son hermanos. Y no llamen padre suyo a nadie en la tierra, porque uno solo es su Padre, el del cielo. No se dejen llamar jefes, porque uno solo es su Señor, Cristo. El primero entre ustedes será su servidor. El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido. Palabra del Señor.

 
Reflexión.

Jesús nos proporciona principios y criterios con los que podemos discernir de manera consciente y libre, qué actitud asumir frente a los diferentes acontecimientos que llegan a nuestras vidas. Ello es muy importante  a la hora de tomar una decisión personal, familiar o comunitaria. Otras cosas son los  consejos y  las orientaciones en forma de recetas que hay  que cumplir para obtener resultados. Jesús trata con personas capaces de elegir lo que más le conviene o lo contrario. Lo que los evangelios nos ofrecen son criterios para nuestra elección.

Es enfermizo andar exigiendo títulos de acuerdo a nuestros oficios y dedicaciones. Al estilo de Jesús lo nuestro es convertirnos en fuerza de vida para nuestros hermanos y hermanas. Como Jesús podemos aprender a servirles a los demás sin esperar de ellos que nos adulen y nos reconozcan públicamente. Jesús se constituyó en verdadero alimento para sus discípulos pero nunca les exigió que le llamaran Dios ni les obligó a hacer lo que él les enseñaba. Todas las enseñanzas de Jesús son fuente de inspiración para nosotros vivir responsablemente nuestra fe y constituirnos en comunidades vivas que avanzan en su peregrinación hacia el Reino de Dios.

Somos invitados a la coherencia de fe, a convertir en vida lo que creemos. Nuestro liderazgo no puede fundamentarse en discursos vacíos. Jesús nos ha dejado buenos criterios para nosotros descubrir cuáles son nuestros verdaderos líderes en las distintas esferas de nuestra vida: El primero entre ustedes será su servidor. Los que reconocemos como servidores nos ayudan a comprometernos nosotros también al servicio de nuestros semejantes. De manera que nuestro reconocimiento y gratitud por quienes nos ayudan es el compromiso de seguir su ejemplo como nos ha dicho Jesús: Síganme. Ejercitemos nuestra fe, no respondamos literalmente a la Palabra de Dios, sepamos acoger las enseñanzas de Jesús como criterio de discernimiento y de decisión.

viernes, 24 de agosto de 2012

SAN BARTOLOMÉ APOSTOL


 “El Evangelio de Hoy”: Juan 1,45-51

 
Lectura del santo evangelio según san Juan:

En aquel tiempo, Felipe encuentra a Natanael y le dice: "Aquel de quien escribieron Moisés en la Ley y los profetas, lo hemos encontrado: Jesús, hijo de José, de Nazaret." Natanael le replicó: "¿De Nazaret puede salir algo bueno?" Felipe le contestó: "Ven y verás." Vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él: "Ahí tienen a un israelita de verdad, en quien no hay engaño." Natanael le contesta: "¿De qué me conoces?" Jesús le responde: "Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi." Natanael respondió: "Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel." Jesús le contestó: "¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees? Has de ver cosas mayores." Y le añadió: "Yo les aseguro: verán el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre." Palabra del Señor.

 
Reflexión

Celebramos hoy la fiesta de San Bartolomé Apóstol. Nada sabemos sobre él que no sea lo que nos dice este texto del evangelio de hoy. Pero lo importante de San Bartolomé y de los demás Apóstoles es que continuaron la misión de Jesús y por ellos nosotros conocemos la vida y la obra de nuestro Maestro. Al  igual que Bartolomé y los Apóstoles en general, de nosotros, cristianos de hoy, se espera que demos seguimiento a la obra misionera  de Jesús, mostrando el amor sin fronteras de Dios presente en nuestra historia para salvarnos.  

¿Hemos ya escuchado a Jesús opinando sobre nosotros? “ahí tienes a una persona de verdad en quien no hay engaño”. Dejemos que las palabras de Jesús nos sorprendan. Posiblemente estemos muy distraídos en nuestros afanes cotidianos. Nuestros planes no siempre coinciden con los de Dios pero Dios cuenta con nosotros para la instauración de su Reino. ¿Cuándo, dónde y cómo nos ha conocido Jesús? Desde siempre, donde quiera y desde dentro de nosotros mismos donde habita Dios. Si nos abrimos a su acompañamiento desarrollaremos inmensamente nuestras potencialidades humanas hasta participar de la vida divina.


Posiblemente, como los apóstoles, nos reconocemos, por una parte, carentes de aptitudes extraordinarias y por otra parte ungidos de gracia divina para llegar a convertirnos en oyentes y servidores de la Palabra al servicio de la vida. Como a Bartolomé, muchas veces nos sorprende el llamado que nos hace Jesús desde su Palabra en medio de las vicisitudes de la vida cotidiana. Y los innumerables problemas que nos abruman. El evangelio nos sorprende muchas veces a la sombra del árbol de la desesperanza y nos conduce al árbol de la vida, donde siempre es posible discernir el presente y tomar una decisión acorde con la voluntad de Dios. No nos dejemos reducir por nuestras tendencias individualistas, dejemos que Dios haga de nosotros personas de verdad, libres y abiertas a la trascendencia.

jueves, 23 de agosto de 2012

ALIANZA Y FIDELIDAD


 “El Evangelio de Hoy”: Mateo 22, 1-14

 Lectura del santo evangelio según san Mateo:

En aquel tiempo volvió a hablar Jesús en parábolas a los sumos sacerdotes y a los senadores del pueblo, diciendo: "El Reino de los cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo. Mandó criados para que avisaran a los convidados, pero no quisieron ir. Volvió a mandar criados encargándoles que les dijeran: "Tengo preparado el banquete, he matado terneros y reses cebadas y todo está a punto. Vengan a la boda". Los convidados no hicieron caso, uno se marchó a sus tierras, otro a sus negocios, los demás les echaron mano a los criados y los maltrataron hasta matarlos. El rey montó en cólera, envió sus tropas, que acabaron con aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad. Luego dijo a sus criados: "La boda está preparada, pero los convidados no se la merecían. Vayan ahora a los cruces de los caminos, y a todos los que encuentren convídenlos a la boda". Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos. La sala del banquete se llenó de comensales. Cuando el rey entró a saludar a los comensales, reparó en uno que no llevaba traje de fiesta y le dijo: "Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin vestirte de fiesta?" El otro no abrió la boca. Entonces el rey dijo a los camareros: "Átenlo de pies y manos y arrójenlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes. Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos".  Palabra del Señor.

Reflexión
Todos y todas anhelamos la salvación. Jesús describe la salvación como la participación en el Reino de Dios. El reino de Dios es comparado a un gran banquete de bodas, una Alianza y nos convida insistentemente a esta fiesta eterna. A nosotros nos  gusta ser invitados a grandes y pequeñas fiestas y cuanto más, cuanto mayor es la distinción de quien invita. ¡Jamás se nos ocurriría desairar un evento de esta índole. Elegiríamos nuestro mejor atuendo y estaríamos en correrías varios días antes, preparándonos para tan gran y único evento.

Jesús nos ha invitado a participar en el Reino…Hemos sido elegidos, llamados. Tenemos toda esta vida para prepararnos. La manera de Jesús vivir, hablar y actuar nos orientan sobre el cómo vestirnos para este banquete. Lo menos que podemos hacer es vestirnos apropiadamente. Disponernos a participar, prepararnos…poner lo mejor de nosotros. El “traje de fiesta” es la conversión, el cambio de corazón y de vida indispensables para entrar en el Reino de Dios. El trato igualitario a las personas, sin discriminaciones ni prejuicios. La fidelidad y lealtad que nos toca vivir como nuestra parte en la alianza con Dios.


Es por ello que estamos llamados a no desperdiciar nuestro tiempo y aprovechar desde ya para vivir la alegría de sabernos tenidos en cuenta por Dios, amados hasta la saciedad por él, acompañados día y noche por su ternura y su misericordia. Dios nos ofrece todo de manera gratuita y amorosa, sólo nos pide que aceptemos su propuesta y entremos en su dinámica de vida compartida. Sabemos que no es nada fácil la vida en comunidad pues tenemos grandes diferencias de ideas, costumbres, hábitos, actitudes; pero nos une nuestra condición humana, nuestro objetivo de ser parte del  Reino de Dios. Esto debe primar a nuestros intereses particulares y disponernos a descubrir y realizar la voluntad de Dios. No hay tiempo que perder, vamos todos y todas al banquete del Señor, viviendo el día a día con alegría y compartiendo lo que somos y tenemos.

miércoles, 22 de agosto de 2012

JUSTICIA Y NECESIDAD


 “El Evangelio de Hoy”: Mateo 20, 1-16


Lectura del santo evangelio según san Mateo:

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: "El Reino de los cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a contratar jornaleros para su viña. Después de ajustarse con ellos un denario por jornada, los mandó a la viña. Salió otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo y les dijo: "Vayan también ustedes a mi viña y les pagaré lo debido". Ellos fueron. Salió de nuevo hacia mediodía y a media tarde e hizo lo mismo. Salió al caer la tarde y encontró a otros parados, y les dijo: "¿Cómo es que están aquí el día entero sin trabajar?" Le respondieron: "Nadie nos ha contratado". El les dijo: "Vayan también ustedes a mi viña". Cuando oscureció, el dueño dijo al capataz: "Llama a los jornaleros y págales el jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros".

Vinieron los del atardecer y recibieron un denario cada uno. Cuando llegaron los primeros, pensaban que recibirían más, pero ellos también recibieron un denario cada uno. Entonces se pusieron a protestar contra el amo: "Estos últimos han trabajado sólo una hora y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el bochorno". El replicó a uno de ellos: "Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario? Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último igual que a ti. ¿Es que no tengo libertad para hacer lo quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú envidia porque yo soy bueno? Así, los últimos serán los primeros, y los primeros, los últimos". Palabra del Señor.


Reflexión

El Evangelio de Hoy nos plantea el tema de la Justicia. Generalmente manejamos la definición de la justicia que nos indica que es dar a cada quien lo que le pertenece. Pero  la parábola de los trabajadores de la viña desafía nuestro sentido de equidad, ya que fácilmente nos sentimos inclinados a pensar que la paga debe ser proporcional al trabajo realizado. Sin embargo, una lectura atenta del texto nos ayuda a comprender cómo la equidad está en ofrecer a todos las mismas posibilidades. En nuestros países con altos índices de desempleados, la gente trabaja por lo que le paguen, o importante es hacer algo para sobrevivir.


Si analizamos el proceder del propietario  de la viña nos damos cuenta que los obreros contratados al comenzar el día reciben el salario justo que correspondía en esa época a un denario diario, lo que por lo general alcanzaba para sobrevivir dos o tres días más. Los otros obreros, contratados a lo largo del día, simplemente aceptan la oferta de trabajo porque se encuentran desempleados y esperan cualquier paga, proporcional al esfuerzo. Al caer la tarde todos reciben lo mismo y por ello vienen los reclamos. Sin embargo, a los primeros no se les hace injusticia, ya que reciben lo justo y acordado; en cambio, los que fueron llegando al correr del día reciben una paga generosa, conveniente de acuerdo a sus necesidades. Ellos no eran vagos cómodos que le huían al trabajo sino que carecían de empleo.


Estamos invitados a crecer en nuestra manera de enjuiciar a los demás. Ser sensibles a las necesidades reales de los que nos rodean y a la medida de nuestras posibilidades, ayudar a los otros a vivir dignamente. Comprender la justicia a partir de las necesidades particulares y no llevarnos solamente por las percepciones sociales que nos engloban de manera desproporcional. Dios actúa con justicia y amor. Dejemos que su manera nos influya y anime en la esperanza. Para ello estemos atentos y atentas a su oferta de salvación y a su promesa de acompañarnos en el día a día. La Paz sea con todos y todas.

martes, 21 de agosto de 2012

DIOS LO PUEDE TODO


 “El Evangelio de Hoy”: Mateo 19, 23-30

Lectura del santo evangelio según san Mateo:

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: "Créanme; difícilmente entrará un rico en el Reino de los cielos. Lo repito: Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el Reino de los cielos". Al oírlo, los discípulos dijeron espantados: "Entonces, ¿quién puede salvarse?" Jesús se les quedó mirando y les dijo: "Para los hombres es imposible; pero Dios lo puede todo". Entonces le dijo Pedro: "Pues nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido; ¿qué nos va a tocar?" Jesús les dijo: "Créanme, cuando llegue la renovación, y el Hijo del hombre se siente en el trono de su gloria, también ustedes, los que me han seguido, se sentarán en doce tronos para regir a las doce tribus de Israel. El que por mí deja casa, hermanos o hermanas, padre y madre, mujer, hijos o tierras, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna. Muchos primeros serán últimos, y muchos últimos serán primeros". Palabra del Señor.

Reflexión.

Este texto deja claro que la participación en el Reino de Dios no es cuestión de tenencias sino de actitudes. Actitud de acogida confiada y decidida del mensaje de Jesús, transmitido con palabras, signos y hechos entre la gente de su tiempo y que debe seguir hoy el mismo estilo.  Actitud de gratuidad y entrega como Jesús. Puedo tener cosas, dinero, propiedades, bienes materiales pero eso no me asegura nada, todo lo contrario, me puede apartar de la voluntad de Dios, si pongo en estos bienes mi confianza y dejo a Dios y su Palabra a un lado.

El evangelio de hoy contrapone dos actitudes: 1) la de aquellos que ya dejaron todo por seguir a Jesús, 2) la de quienes siguen haciendo componendas para “hacer pasar el camello por el ojo de la aguja”. La llamada de Jesús es clara: ser pescadores de nueva humanidad. Las implicaciones, en cambio, son complejas, porque comienzan por compartir su estilo de vida y misión, por vivir en absoluta solidaridad con el prójimo y con el universo y por tener como único tesoro el amor de Dios. Estas exigencias eran realizadas de diversas maneras por el grupo de seguidores. Nada de esto es fácil. Vemos que el seguimiento de Jesús es vivido de manera diferente por cada persona pero lo importante es tener la actitud de confianza en la propuesta de fraternidad y justicia que Jesús aporta pues es esa actitud la que construye la comunidad de hermanos y hermanas que obedecen a Dios como Padre.

"Entonces, ¿quién puede salvarse?" Nadie, es Dios quien nos salva por la vida, muerte y Resurrección de Jesús. Para nosotros es imposible pero Dios hace hasta lo imposible por salvarnos. Generosamente Dios se ha despojado para engrandecernos, asumiendo nuestra historia y renovando todo en Cristo. Somos llamados a agradecer sinceramente a Dios por salvarnos. Nuestra respuesta debe ser el asumir confiados y confiadas la actitud de discípulos y discípulas que siguen al Maestro intentando con todas las fuerzas, aprender de él a obedecer a Dios. Amén.

jueves, 9 de agosto de 2012

EL VALOR DE LA VIDA

Viernes 10 de agosto del 2012. “El Evangelio de Hoy”: Mateo 16, 24-28
Lectura del santo Evangelio según san Mateo
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: El que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Si uno quiere salvar su vida, la perderá; pero el que la pierda por mí la encontrará. ¿De qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero, si arruina su vida? ¿O qué podrá dar para recuperarla?
Porque el Hijo del hombre vendrá entre sus ángeles, con la gloria de su Padre, y entonces pagará a cada uno según su conducta. Les aseguro que algunos de los aquí presentes no morirán sin antes haber visto llegar al Hijo del hombre con majestad." Palabra del Señor.
Reflexión
¿De qué nos sirve a nosotros tener grandes ganancias si con ellas no nos sentimos realizados, si no encontramos sentido a nuestras vidas? La vida es el valor supremo, tanto para la sabiduría popular como para Jesús; la vida tomada en su valor existencial, es la realidad fundamental que permite alcanzar un valor superior. Por esta razón, la pregunta que nos formula este evangelio, ¿qué precio pagará el hombre por su vida?, adquiere un significado especial. La cultura actual nos incita a cambiar nuestra vida por diversión, por fama, por una posición social, incluso por un mejor salario; pero, aunque estas metas conserven algo positivo, no resuelven el enigma fundamental que cada ser humano debe resolver: ¿Qué sentido tiene mi vida? Ya sabemos que las riquezas no dan sentido a la vida.
En este Evangelio de Hoy Jesús nos invita abiertamente a asumir un propósito en la vida acorde con la voluntad de Dios, aunque ese propósito implique “cargar cruces” o incluso no satisfacer las demandas con las que se identifica ese propio «yo». “Aborrecerse a sí mismo” significa, entonces, tomar conciencia y dejar aparte todas las expectativas y prejuicios con los que normalmente asumimos una meta y la manera cómo nos desencantamos cuando la alcanzamos o cómo nos frustramos por no alcanzarla. Entonces, ¿cómo podremos rescatar el valor de nuestra vida? La propuesta es simple: sólo siguiendo a Jesús podremos encontrar la respuesta. Perder la vida dando vida a nuestro alrededor.
La vida solo vale puesta al servicio de Dios, al servicio de la comunidad. Por grande que sean nuestros problemas y dificultades, por fuertes que sean las pruebas que la vida nos presente, sentiremos la presencia fiel de Jesús a nuestro lado y eso nos llenará de esperanza y nos hará vivir llenos de confianza en la realización de la promesa de salvación de Dios. La paga del que sigue a Jesús discerniendo y realizando su voluntad es la paz.

PENSAR COMO DIOS

"El Evangelio de Hoy" : Mateo 16, 13-2
Lectura del santo evangelio según san Mateo:
En aquel tiempo llegó Jesús a la región de Cesarea de Filipo y preguntaba a sus discípulos: "¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre? Ellos contestaron: Unos que Juan Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas. El les preguntó: "Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? Simón Pedro tomó la palabra y dijo: "Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo". Jesús le respondió: "¡Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que está en el cielo. Ahora te digo yo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará. Te daré las llaves del Reino de los cielos; lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo". Y les mandó a los discípulos que no dijeran a nadie que él era el Mesías.
Desde entonces empezó Jesús a explicar a sus discípulos que tenía que ir a Jerusalén y padecer allí mucho por parte de los senadores, sumos sacerdotes y letrados, y que tenía que ser ejecutado y resucitar al tercer día. Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo: "¡No lo permita Dios, Señor! Eso no puede pasarte". Jesús se volvió y dijo a Pedro: "Quítate de mi vista, Satanás, que me haces tropezar; tú piensas como los hombres, no como Dios. Palabra del Senor.
Reflexion.
Tu no piensas como Dios”. La cultura nos enseña a pensar únicamente en términos de conveniencia económica. Si es productiva, si es rentable, si se ajusta al presupuesto, entonces cualquier cosa es buena. Hace dos mil años pensaban un poco distinto. En esa época, si algo era socialmente reconocido, si daba prestigio, si hacía parte de la tradición, entonces era bueno. Para Pedro el anuncio de la pasión era inaceptable, porque Jesús tenía que pasar por la cruz. Y eso era un castigo para forajidos y rebeldes. Los mismos discípulos pensaban que sólo había tres cosas socialmente aceptables: cumplir la Ley, expulsar a los romanos y salvar a la nación. Pero en esto Jesús los contradice, porque asume la voluntad de Dios y no se somete a la opinión generalizada. Para Jesús lo importante es el amor, la justicia y la verdad, es decir, algo que no le interesaba a casi nadie en esa época y mucho menos ahora. Jesús no quiere ser famoso, sino obediente a la voluntad de su Padre amado. Y ese pensamiento, en aquella época como ahora, era poco popular. Pero Dios no está interesado en las encuestas de popularidad, sino en la vida plena y abundante para todos.
Hoy podemos hacer un ejercicio interior buscando nuestra manera de pensar para ver si se parece un poco a la forma de Jesus pensar y actuar. Tenemos tiempo para intentar darle un jiro a nuestro pensmiento acercandolo a la logica del Reino de Dios. No nos apartemos de Jesus como no se aparto Pedro aun con todas sus limitaciones y nosotros con las nuestras, dejemos que Jesus nos oriente y nos muestre el camino a seguir para avanzar en su seguimiento.

miércoles, 8 de agosto de 2012

CUAL ES EL TAMAÑO DE NUESTRA FE?

 “El Evangelio de Hoy”: Mateo 15, 21-28

Lectura del santo evangelio según san Mateo:
En aquel tiempo, Jesús salió y se retiró al país de Tiro y Sidón. Entonces una mujer cananea, saliendo de uno de aquellos lugares, se puso a gritarle: "Ten compasión de mí, Señor, Hijo de David. Mi hija tiene un demonio muy malo". El no le respondió nada. Entonces los discípulos se le acercaron a decirle: "Atiéndela, que viene detrás gritando". El les contestó: "Sólo me han enviado a las ovejas descarriadas de Israel". Ella los alcanzó y se postró ante él, y le pidió de rodillas: "Señor, socórreme". El le contestó: "No está bien echar a los perros el pan de los hijos". Pero ella repuso: "Tienes razón, Señor, pero también los perros se comen las migajas que caen de la mesa de los amos". Jesús le respondió: "Mujer, ¡qué grande es tu fe!; que se cumpla lo que deseas". En aquel momento quedó curada su hija. Palabra del Señor.

Reflexión

La historia de la Iglesia nos habla de sus preocupaciones y realizaciones. Parte de lo que cada iglesia se pregunta es cómo responder a las demandas que se le presentan. Ninguna comunidad cristiana tiene con qué atender a todo el mundo sin distinciones. Siempre hay personas que necesitan más que otros. ¿Cuál es la práctica de tu comunidad cristiana para atender a los más necesitados? Hay parroquias que tienen programas de ayuda para emergencias, otras simplemente salen a colectar a la hora de un caso de extrema necesidad. Hoy existen fundaciones bien organizadas y ordenadas para estos fines… ¿qué haces tú?

Jesús también tuvo que organizarse para responder a las peticiones que le llegaban: la misión de Jesús dio prioridad a los ‘de casa’, a las ovejas perdidas de Israel; pero sus seguidores, siguiendo su ejemplo, deben abrirse a los ‘de fuera’, a las naciones. La acción de Jesús con los de casa es el modelo a seguir con los de fuera, con los extranjeros, como con la mujer del pasaje de hoy que sorprende a todos por su persistencia y por la extraordinaria grandeza de su fe. Nuestra fe no puede depender de los favores que la comunidad pueda concedernos. Juntos tenemos que organizarnos para poder ofrecer una ayuda solidaria a las personas que entre nosotros y fuera de nuestras comunidades necesiten.

¿Por qué responde Jesús de una forma tan seca y aparentemente dura a la mujer de este evangelio? Jesús conoce los riesgos de su acción entre los paganos, por eso da una respuesta sacada de la sabiduría popular de su pueblo. La mujer responde con la misma sabiduría para mostrar cómo la oferta de Dios, si bien pasa primero por los necesitados de Israel, beneficia a todas las personas, porque si se trata de la gracia de Dios, incluso las migajas son suficientes. En nuestra sociedad y en nuestras comunidades corremos el riesgo de dar tanta importancia a las urgencias internas de nuestras propias comunidades que olvidamos que nuestra vocación es un llamado pascual a abrirnos a las urgencias del ‘resto’ de la humanidad. Claro que tenemos que tener en cuenta que no podremos responder a todos los necesitados como ellos desean. Las comunidades tenemos que organizarnos para vivir la caridad, la solidaridad y la fraternidad que nos lleva a compartir lo que somos y tenemos.  ¿Cuál es el tamaño de nuestra fe? Cuáles son nuestras necesidades y cuáles son las necesidades de los que nos rodean? ¿En qué podemos ayudar?

viernes, 3 de agosto de 2012

LES FALTABA FE

“El Evangelio de Hoy”: Mateo 13, 54-58
Lectura del santo evangelio según san Mateo:
En aquel tiempo fue Jesús a su ciudad y se puso a enseñar en la sinagoga. La gente decía admirada: "¿De dónde saca éste esa sabiduría y esos milagros? ¿No es el hijo del carpintero? ¿No es su madre María, y sus hermanos, Santiago, José, Simón y Judas? ¿No viven aquí todas sus hermanas? Entonces, ¿de dónde saca todo eso?". Y aquello les resultaba escandaloso.
Jesús les dijo: "Sólo en su tierra y en su casa desprecian a un profeta". Y no hizo allí muchos milagros, porque les faltaba fe. Palabra del Señor.
Reflexión
El Evangelio de hoy nos presenta a Jesús de visita en su pueblo de Nazaret. Sus paisanos rechazan a Jesús porque consideran que no tiene las credenciales de maestro y de profeta. Y preguntan, ¿de dónde saca todo esto? Para descalificarlo por ser un artesano, el hijo de una vecina, y por no ser “teólogo de raza”, es decir por no haber recibido instrucción superior en alguna escuela de Jerusalén o de un rabino acreditado.     
A nosotros puede pasarnos igual si seguimos las corrientes prejuiciosas de nuestra sociedad. Sabemos muy bien que Jesús se acercaba a los que nadie hacía caso por ser pobres o simples laicos. Nosotros, siguiendo los pasos de nuestro Maestro, debemos hacer lo mismo. La humildad, la sencillez y sobretodo la audacia y el carisma de Jesús se convierten en un obstáculo ante sus paisanos y de allí se pasa a la incredulidad. La fe nos tiene que llevar a la práctica de Jesús, no nos podemos dejar arrastrar por el orgullo y la vanidad de un prestigio pre-etiquetado.
“Vino a los suyos y los suyos no lo recibieron” como nos dice el primer capítulo del evangelio de san Juan.  El problema de fondo de todo esto no era sólo que descalificaran a Jesús por su origen, oficio y formación, sino que en esa descalificación también desechaban el mensaje del evangelio. Nosotros ahora afrontamos una realidad semejante. Tendemos a creer más en lo que dicen en la televisión o en el internet sobre Jesús que lo que nos dicen nuestros hermanos y hermanas  de iglesia o nuestros líderes. Incluso creemos más en lo que dice la publicidad de Jesús que en lo que dice la misma Biblia. Y todo porque pensamos que lo que sale en una pantalla o en un aviso publicitario es más real que la realidad misma. Demos gracias al Señor que nos ha dejado un testimonio tan claro sobre la manera de vivir nuestra fe en comunidad y pidámosle el don de la sabiduría para discernir su voluntad y realizarla con alegría.