sábado, 26 de mayo de 2018

NUESTRA SEÑORA DEL SAGRADO CORAZÓN


“El Evangelio de Hoy”,  Jn 19, 25-37

Lectura del Santo Evangelio  según San Juan.

Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María, la de Cleofás y María Magdalena. Jesús, al ver a su madre y cerca al discípulo que tanto quería, dijo a su madre: “Mujer, ahí tienes a tu hijo”. Luego, dijo al discípulo: “Ahí tienes a tu madre”. Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa. Después de esto, sabiendo Jesús que todo había llegado a su término, para que se cumpliera la Escritura dijo: “Tengo sed”. Había allí un jarro lleno de vinagre. Y, sujetando una esponja empapada en vinagre a una caña de hisopo, se la cercaron a la boca. Jesús, cuando tomó el vinagre, dijo: “Está cumplido”. E inclinando la cabeza, entregó el espíritu. Los judíos entonces, como era el día de la preparación, para que no se quedasen los cuerpos en la cruz el sábado, porque aquel sábado era un día solemne, pidieron a Pilato que les quebraran las piernas al primero y luego al otro que habían crucificado con él; pero al llegar a Jesús, viendo que ya había muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados, con la lanza, le traspasó el costado, y al punto salió sangre y agua. El que lo vio da testimonio, y su testimonio es verdadero, y él sabe que dice verdad, para que también ustedes crean. Esto ocurrió para que se cumpliera la Escritura: “No le quebrarán un hueso”: y en otro lugar la Escritura dice: “Mirarán al que atravesaron”. Palabra del Señor.

Reflexión

Cada año, el último sábado de mayo celebramos la fiesta de Nuestra Señora del Sagrado. Ella es la abogada de las causas difíciles y desesperada. Este nombre fue dado a la Virgen María por el Padre Julio Chevalier y sus compañeros, en Francia, para agradecer a nuestra Señora su intercesión a favor de la fundación de una Congregación dedicada a llevar a todo el mundo el amor al Sagrado Corazón de Jesús. La Familia Chevalier compuestas por Hermanos y hermanas consagradas, consagrados y laicos se ha encargado de la difusión de la espiritualidad mariana bajo la advocación de Nuestra Señora del Sagrado Corazón. Se trata de reconocer lo cerca del Corazón de Jesús que está Nuestra Señora y de contemplarlo en su vuelco hacia los más necesitados de su amor generoso. Que Nuestra Señora interceda por nuestras familias. Que Dios nos libre de todo mal. Vivamos nuestra fe y confiemos en la promesa de Jesú­s. Pidamos a Nuestra Señora del Sagrado Corazón, que interceda por nosotros ante su hijo Jesús para que nos libre de pretensiones y nos ponga al servicio de su Reino.

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