lunes, 9 de abril de 2018

NACER DE LA CONFIANZA EN DIOS


“EL EVANGELIO DE HOY” Jn 3,1-8

Lectura del santo evangelio según san Juan:

Había un fariseo llamado Nicodemo, jefe judío. Éste fue a ver a Jesús de noche y le dijo: "Rabí, sabemos que has venido de parte de Dios, como maestro; porque nadie puede hacer los signos que tú haces si Dios no está con él." Jesús le contestó: "Te lo aseguro, el que no nazca de nuevo no puede ver el reino de Dios." Nicodemo le pregunta: "¿Cómo puede nacer un hombre, siendo viejo? ¿Acaso puede por segunda vez entrar en el vientre de su madre y nacer?" Jesús le contestó: "Te lo aseguro, el que no nazca de agua y de Espíritu no puede entrar en el reino de Dios. Lo que nace de la carne es carne, lo que nace del Espíritu es espíritu. No te extrañes de que te haya dicho: "Tienen que nacer de nuevo"; el viento sopla donde quiere y oyes su ruido, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así es todo el que ha nacido del Espíritu." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Nicodemo somos nosotros también que caminamos en las noches de nuestros problemas personales, familiares y comunitarios, sin mucha determinación para avanzar hacia la luz del día, liberados de las tinieblas.   Ayer reflexionábamos sobre la fe como un proceso que nos va llevando a tener un encuentro personal con Jesús resucitado para poder afirmar de manera convencida la resurrección de Jesús que nos da nueva vida. Jesús enciende una mecha que va quemando  lentamente en la persona de Nicodemo hasta resplandecer como luz, en el momento más inesperado. Después de la Crucifixión, cuando todo parecía terminado, Nicodemo se fortalece a sí mismo, yendo al jardín de la tumba portando mirra y aloes.

Como dice el papa Francisco: “Sólo el Espíritu Santo nos da la fuerza para cambiar nuestras actitudes, para cambiar la historia de nuestras vidas, para cambiar nuestras pertenencias”. Jesús nos invita, tanto a Nicodemo como a nosotros a confiar en Dios, relajarnos y a darnos cuenta que estamos sostenidos por él. Nuestro origen está en Dios, y es Dios el que nos trae a la vida, y es respondiendo al llamado de Dios a la vida, que nosotros vamos a nacer de nuevo. Jesús resucitado es nuestro amanecer definitivo, no tenemos necesidad de escondernos en noches oscuras cuando ya la noche ha sido vencida. Damos gracias a Dios por iluminar eternamente nuestra existencia y pidámosle que nos guie con su luz.

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