lunes, 8 de mayo de 2017

ESO ES SER BUENO

“El Evangelio de Hoy”: Jn 10,11-18

Lectura del evangelio según san Juan.

En aquel tiempo, dijo Jesús: "Yo soy el buen Pastor. El buen pastor da la vida por las ovejas; el asalariado, que no es pastor ni dueño de las ovejas, ve venir el lobo, abandona las ovejas y huye; y el lobo hace estrago y las dispersa; y es que a un asalariado no le importan las ovejas. Yo soy el buen Pastor, que conozco a las mías, y las mías me conocen, igual que al Padre me conoce, y yo conozco al Padre; yo doy mi vida por las ovejas. Tengo, además, otras ovejas que no son de este redil; también a ésas las tengo que traer, y escucharán mi voz, y habrá un solo rebaño, un solo Pastor. Por esto me ama el Padre, porque yo entrego mi vida para poder recuperarla. Nadie me la quita, sino que yo la entrego libremente. Tengo poder para entregarla y tengo poder para recuperarla: este mandato he recibido de mi Padre." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

El evangelio de Juan presenta a Jesús como modelo de pastor. El pastor capaz de arriesgar su vida por las ovejas. Quien no ama a las ovejas hasta ese extremo no es buen pastor. El pastor aparece en oposición al mercenario que apacienta a las ovejas por dinero; el asalariado cuando viene el lobo sale corriendo para salvarse él y deja que mueran las ovejas. Jesús vive una relación personal y recíproca de conocimiento profundo e íntimo con los demás: “conozco a las mías y ellas me conocen a mí”.

El rebaño de Jesús no se limita a un pueblo, Jesús proclama que tiene otras ovejas que no son de ese redil. Su misión es universal. También los paganos alcanzan su amor y su entrega. Ha venido para formar una nueva comunidad humana que no se limita, ya, a los judíos sino que se extiende a todos sin distinción de raza, credo o estatuto social. Al igual que Jesús, quien se da a sí mismo por amor lo hace con la certeza de poderla tomar de nuevo, por la fuerza del amor mismo. Donde hay amor hasta el límite hay vida sin límite, pues el amor es fuerza de vida. Dar la vida significa creer hasta el fin en la verdad y el amor.

Pidamos al Buen Pastor que nos conceda vocaciones al servicio de su pueblo que nos ayude a entregarnos nosotros también cada cual en su comunidad y en su Iglesia con el deseo de Que Dios haga crecer su Reino. Demos gracias a Dios por tantas mujeres y hombres que, acogiendo su llamada, son capaces de amar y servir desinteresadamente.

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