EVANGELIO DEL DOMINGO
"Velen, porque no saben el momento". San Marcos, 51-62.

domingo, 15 de enero de 2017

NUESTRO BAUTISMO ES EN EL ESPÍRITU DE JESÚS

“El Evangelio de Hoy”: Jn 1,29-34

Lectura del santo evangelio según san Juan:

En aquel tiempo, al ver Juan a Jesús que venía hacia él, exclamó: "Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Éste es aquel de quien yo dije: "Tras de mí viene un hombre que está por delante de mí, porque existía antes que yo." Yo no lo conocía, pero he salido a bautizar con agua, para que sea manifestado a Israel."
Y Juan dio testimonio diciendo: "He contemplado al Espíritu que bajaba del cielo como una paloma, y se posó sobre él. Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: "Aquél sobre quien veas bajar el Espíritu y posarse sobre él, ése es el que ha de bautizar con Espíritu Santo." Y yo lo he visto, y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

El Evangelio de hoy es una invitación a dejarnos bautizar por el Espíritu de Jesús. Tenemos que diferenciar bien el bautismo de Jesús del bautismo de Juan. No hay que confundirlos. El bautismo de Jesús no consiste en sumergir a sus seguidores en las aguas de un río, no es un baño externo, es un «baño interior». Jesús sumerge a los suyos en el Espíritu Santo. dejarnos bautizar por Jesús significa acoger su Espíritu como fuente de vida nueva. Jesús posee la plenitud del Espíritu de Dios y, por eso, puede comunicar a los suyos esa plenitud. La gran novedad de Jesús consiste en que Jesús es «el Hijo de Dios» que puede «bautizar con Espíritu Santo».

El Espíritu de Jesús es «Espíritu de amor», capaz de liberamos de la cobardía y del egoísmo de vivir pensando sólo en nuestros intereses y nuestro bienestar. Dejamos bautizar por él es abrirnos al amor solidario, gratuito y compasivo. Dejamos bautizar por Jesús significa dejamos transformar lentamente por él. Aprender a vivir con sus criterios, sus actitudes, su corazón y su sensibilidad hacia todo lo que deshumaniza a los hijos e hijas de Dios. El Espíritu de Jesús es «Espíritu de renovación». Dejarnos bautizar por él es dejamos atraer por su novedad creadora. Él puede despertar lo mejor que hay en nosotros y ponerlo al servicio del Reino.

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