sábado, 13 de octubre de 2012

ESCUCHAR LA PALABRA Y VIVIRLA


“El Evangelio de Hoy”: Lucas 11, 27-28

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo, mientras hablaba a las turbas, una mujer de entre el gentío levantó la voz diciendo: "¡Dichoso el vientre que te llevó y los pechos que te criaron!" Pero él repuso: "Mejor: ¡Dichosos los que escuchan la Palabra de Dios y la cumplen!" Palabra del Señor.

Reflexión
Las bienaventuranzas son una forma especial de bendición, que se volvió distintivo de las primeras comunidades cristianas. Pero, mientras en el ambiente de la época se consideraba una bendición la riqueza, la fuerza física, el poder político, el origen racial o la nobleza de cuna, la comunidad cristiana valoró como bendición el amor universal, la solidaridad con los pobres y excluidos y la capacidad de discernir la voluntad de Dios en la escucha de la Palabra.
 
La mujer que interrumpe y aclama a Jesús bendice a la familia en la que él nació y, ciertamente, su hogar de proveniencia debió ser un lugar muy especial, en el que se cultivaron de manera extraordinaria todos los valores que después él propuso a toda la humanidad.
 
Pero la bendición que Jesús nos propone es la del cultivo asiduo de su palabra, escuchada en clima de oración y vivida en ambiente de comunidad. La vida cristiana ha desarrollado dos métodos complementarios de lectura orante de la Palabra: la “Lectio Divina” y la “Lectura Comunitaria y Pastoral de la Biblia”. Tenemos, pues, la bendición de Jesús, y la Iglesia nos proporciona algunos métodos de lectura y de oración: ¿A qué esperamos, para hacer de la Palabra el centro de nuestra vida? (Koinonía).

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